La Universidad de la República

a 50 años del PLAN MAGGIOLO

 

El llamado “Plan Maggiolo” sigue siendo uno de los proyectos más ambiciosos de reforma integral de la Universidad de la República desde su fundación a mediados de siglo XIX. Su formulación fue posible por un conjunto de factores internos de la institución y, fundamentalmente, por una coyuntura nacional, regional y global signada por los debates sobre la importancia de la educación superior en el desarrollo social y económico. Dentro de la casa de estudios, el plan vino a sintetizar las aspiraciones y propuestas de un grupo de universitarios que, habiendo promovido la Ley Orgánica de 1958, buscaba ahora transformar la estructura de la institución y su forma de llevar adelante sus funciones básicas, con especial preocupación por el lugar de la investigación científica y sus repercusiones sociales. La presencia en Montevideo del antropólogo y educador brasileño Darcy Ribeiro, exiliado luego de que el golpe de Estado en su país truncara la experiencia pionera de la Universidad de Brasilia, convergió con ese impulso reformista y redundó en un concurrido seminario en torno a la idea de la “universidad latinoamericana” como tradición y horizonte de lucha.

Allí se expresaron también las voces de una nueva generación estudiantil que, no sin tensiones y conflictos, apuntaba a cambiar radicalmente el papel social de las instituciones educativas. En este ambiente, la trayectoria y la personalidad del nuevo rector Óscar Maggiolo fueron claves para que se pudiera armar un programa concreto de transformación universitaria. La coyuntura política nacional también se presentó propicia: articulado como un pedido de partidas presupuestales al gobierno central, el documento de Maggiolo aprovechaba la oportunidad que ofrecían los nuevos instrumentos de planificación del Poder Ejecutivo previstos en la Constitución de 1967 (bajo el influjo de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico, CIDE) y la disposición del presidente Óscar Gestido al diálogo con la Universidad. Un somero repaso de sus propuestas permite captar la dimensión de las pretensiones de cambio de los universitarios de entonces. El eje del plan era la transformación de la estructura federada en base a facultades pensadas y organizadas para el ejercicio liberal de las diferentes profesiones. Esto implicaba una organización alternativa en institutos centrales con la función primordial de la investigación en estrecha coordinación con la enseñanza y una concepción amplia de las tareas de extensión. Junto con esto, se pensaba crear una facultad de educación y promover la integración con el resto del sistema educativo. Otras medidas, como un programa de becas para estudios de posgrado en el extranjero y la unificación de algunos servicios y funciones para evitar la duplicación del gasto, completaban una propuesta sintética de cambio institucional.

Así como los impulsos y condiciones favorables antes enumerados, los frenos fueron también muchos y provinieron de muy diferentes lugares. Para empezar hay que mencionar las complejas negociaciones y resistencias internas producto tanto de divergencias sobre cómo transformar la vida universitaria como de actitudes corporativas y defensivas de posiciones de poder relacionadas con las formas de gobierno establecidas por la Ley Orgánica. Las largas discusiones sobre el plan en las diferentes instancias de decisión y cogobierno fueron dejando en claro que no sería fácil trascender la instancia del pedido presupuestal hacia la verdadera transformación universitaria. De todos modos, el parlamento asignó a la institución la mitad de lo solicitado, marcando los límites del apoyo político a la reforma de la educación superior en el país. Antes de terminar el año, el notorio giro autoritario del gobierno con la asunción de Jorge Pacheco Areco en lugar del fallecido Gestido vino a completar un panorama poco alentador para cualquier intento de cambio.

Aunque el colectivo universitario siguió discutiendo algunos planes sectoriales y ensayando nuevas propuestas en ciertos sectores, temas como la violación de la autonomía, las amenazas de intervención y un clima de enfrentamiento que incluyó muertos y heridos por parte de las fuerzas represivas se llevaron el grueso de las energías de docentes, estudiantes y autoridades de la Udelar. El “plan Maggiolo” quedó entonces como un testimonio de las aspiraciones reformistas finalmente truncadas con el golpe de Estado y la intervención de 1973. Es proyecto incumplido pero no letra muerta para los actores universitarios y el conjunto del sistema educativo nacional.

A cincuenta años de su formulación, la Universidad se propone conmemorar ese hito mediante un programa de debates públicos que proyecte hacia el presente y el futuro un esfuerzo de reforma integral que nos sigue convocando. Con ese fin, hemos identificado un conjunto de temas que traen a la actualidad las discusiones de los años sesenta: Universidad y planeamiento; los desafíos del interior; la Ley Orgánica en debate; la Universidad en la ciudad; la investigación científica como preocupación central; ¿qué es la extensión universitaria?; y la “universidad latinoamericana”. Hemos invitado a una pluralidad de actores para debatir esos asuntos en sus varias dimensiones y perspectivas. Agosto de 2017 será el mes de memoria, polémica y proyección de los ejes del Plan Maggiolo para seguir pensando los desafíos que enfrenta la educación superior en el país.

COMITÉ ORGANIZADOR:

Lucas D´Avenia (FHCE), María Eugenia Jung (AGU),

Vania Markarian (AGU), Antonio Romano (FHCE), Isabel Wschebor (AGU);

Ariadna Islas (FHCE); Pablo Paroli (Rectorado)



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