El Uruguay de los 60, el Uruguay del Plan Maggiolo. Vania Markarian

La formulación del Plan Maggiolo, ambicioso proyecto de reforma global de la Universidad de la República (Udelar), fue posible por un conjunto de factores internos de la institución y, fundamentalmente, por una coyuntura nacional y regional favorable al debate sobre las relaciones entre educación y desarrollo. Durante la década precedente, en Uruguay, como en el resto de los países latinoamericanos, las aspiraciones de cambio se habían ido decantando entre los polos definidos por la inspiración continental de la Revolución Cubana y los intentos de contención modernizadora sintetizados en la Alianza para el Progreso. Para esos diversos impulsos (y también para quienes no terminaban de decantarse), las universidades jugaban un papel central como semilleros de las ideas y personas que harían posibles los cambios, del signo que fueran, que todos creían necesarios. Y por eso debían replantearse radicalmente sus estructuras y objetivos.

Todavía hacia el final de la década quedaba espacio para propuestas que buscaban sacar partido de esa extendida voluntad transformadora de las instituciones educativas. En el caso uruguayo, el Plan Maggiolo vino a sintetizar, además, las aspiraciones y planteos de un grupo de universitarios que, habiendo promovido la Ley Orgánica de 1958, buscaba ahora transformar la estructura de la institución y su forma de llevar adelante sus funciones básicas, rompiendo la organización federal de facultades profesionalistas para poner una especial preocupación en el lugar de la investigación científica y sus repercusiones sociales. En lo inmediato, debe recordarse que el Plan estaba articulado como un pedido de partidas presupuestales al gobierno central, aprovechando la oportunidad que ofrecían los nuevos instrumentos de planificación del Poder Ejecutivo previstos en la flamante Constitución de 1967 (bajo el influjo de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico, CIDE). A eso se sumaba la buena disposición del presidente Óscar Gestido al diálogo con la Universidad, luego de varios años de agudos enfrentamientos entre la institución y el poder político por causas puntuales diversas, fundamentalmente presupuestales.

Pronto se vieron los límites de lo que se había presentado como un ambiente favorable al cambio. El mensaje presupuestal enviado al Parlamento en setiembre de 1967 por el Poder Ejecutivo asignaba a la institución la mitad de lo solicitado. Esto revelaba el escaso apoyo político que concitaba la reforma de la Udelar en tiempos de afirmación de quienes reclamaban la diversificación del sistema de educación superior y aspiraban a poner fin al monopolio universitario mediante la creación ofertas privadas y otras instituciones de investigación, tal como ocurría en países vecinos en esa misma época.

Antes de que terminara 1967, el notorio giro autoritario del gobierno, con la asunción de Jorge Pacheco Areco en lugar del fallecido Gestido, vino a completar un panorama poco alentador para cualquier intento de cambio en el sentido anunciado por el Plan Maggiolo. Aunque el colectivo universitario siguió discutiendo algunos planes sectoriales y tratando de implementar reformas, temas como la violación de la autonomía, las amenazas de intervención y un clima de enfrentamiento que incluyó muertos y heridos por parte de las fuerzas represivas se llevaron el grueso de las energías de docentes, estudiantes y autoridades de la Udelar, mayormente comprometidos con el movimiento de protesta contra el creciente autoritarismo del gobierno.

Mientras los sectores que apoyaban a Pacheco pintaban a la Universidad y a los universitarios como el “enemigo interno”, el Plan Maggiolo quedó como testimonio de las aspiraciones reformistas finalmente truncadas con el golpe de Estado y la intervención de 1973, en medio de la ola autoritaria que asoló a la región.

 

Fuente:
La Diaria, 24 de agosto de 2017
Disponible en:
https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2017/8/el-uruguay-de-los-60-el-uruguay-del-plan-maggiolo/



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