La Universidad en la ciudad. Mary Méndez

El plan de reestructuración de la Universidad de la República (Udelar) que el rector Óscar Maggiolo presentó en julio de 1967 contenía un reordenamiento de su planta física. El “Plan de construcciones universitarias” buscaba alcanzar una organización material en consonancia con los postulados académicos e institucionales. Las estrategias previstas partían de un responsable análisis de la situación de los edificios universitarios en cuanto a su localización, estado de conservación, antigüedad, capacidad locativa, características y adecuación funcional.

Reconociendo la situación del patrimonio edilicio de la Udelar, el plan estableció la redefinición de tres núcleos ya existentes en Montevideo: el Centro Administrativo del Cordón, el Centro Médico de Parque Batlle y el Centro Tecnológico del Parque Rodó. Un cuarto núcleo, el Centro Agrario, era el único fuera de la capital y se instalaría en Paysandú.

Hasta aquí la propuesta mantenía el modelo de universidad dispersa en la ciudad, apoyado en una positiva valoración de su estructura. Consideraba racionalmente las preexistencias, potenciaba los emplazamientos en relación con sus especificidades y enlazaba la red generada por medio del aumento de sus conexiones internas. El modelo es coincidente con los estudios relativos al programa planificador que desde comienzos de la década de 1950 venía realizando el arquitecto Carlos Gómez Gavazzo en el ámbito del Instituto de Teoría y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura.

Sin embargo, esta confianza en la dispersión heredada competía con una versión contraria, con la concentración que resultaría de incorporar una Ciudad Universitaria como quinto centro. Por su tamaño, 90 hectáreas, la propuesta significaba una acción de alto impacto para Montevideo. Se instalaría en los terrenos que ya habían sido señalados por Gómez Gavazzo para ubicar la Unidad Vecinal Alto Malvín, en su asesoramiento para el Plan Director de 1956. La zona, hoy ocupada en parte por la Facultad de Ciencias, preveía la utilización de los terrenos de propiedad pública, en su mayoría pertenecientes al Instituto Nacional de Vivienda Económica, y la compra de nuevos predios.

La Ciudad Universitaria debía contener el Instituto de Física, considerado por Maggiolo el Instituto Central de investigación de la Udelar y la nueva Facultad de Educación. Contenía también la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, los Institutos de Matemáticas y de Computación, aularios para los cursos básicos de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, laboratorios de Física, Química y Biología y el reactor atómico del Centro de Investigaciones Nucleares. Incorporaba además el edificio para el Hogar Estudiantil, el proyecto de los arquitectos Carlos Clémot y Justino Serralta, resultante del concurso público realizado en 1959, que había comenzado a construirse en 1965.

Este quinto centro alojaría los institutos centrales de investigación científica comunes a varias facultades, independizándolos materialmente y eliminando así su carácter subsidiario de los distintos servicios. La Ciudad Universitaria puede entenderse entonces como el correlato físico de los cambios propuestos que, sumado a los centros dispersos, determinaba la articulación de dos modelos territoriales.

Pero la conveniencia de la concentración no fue una novedad introducida por Maggiolo. Recogía una estrategia que se apoyaba en la economía y en las ventajas resultantes de la reunión de investigadores, docentes y estudiantes en un mismo predio. En 1965, durante el rectorado de Juan José Crottogini, el senador Luis Tróccoli ingresó al Parlamento un proyecto de ley para la construcción de la Ciudad Universitaria, dando con ello continuidad a la propuesta de universidad concentrada que el rector Mario Cassinoni había presentado en marzo de 1961 al Consejo Directivo Central. Fue Cassinoni quien le solicitó a Gómez Gavazzo un informe acerca de dónde debía instalarse el Hogar Estudiantil, germen de la ciudad que imaginaba, y quien pidió al arquitecto Hugo Rodríguez Juanotena opinión respecto de la conveniencia urbana de su ubicación.

El modelo concentrado recogía antecedentes locales, desde los parques escolares de Carlos Vaz Ferreira a la Villa Humboldt de Mauricio Cravotto, exponiendo así la permanencia de lógicas de matriz ilustrada. Se apoyaba además en las nuevas estructuras universitarias que se estaban llevando adelante en Brasilia, México, Venezuela y en otras ciudades de América Latina, espacios pensados como ámbitos de experimentación urbana que eran considerados, además, ciudades completas a escala reducida. Las singulares lógicas internas, en parte debidas a la homogeneidad de sus habitantes y los firmes vínculos basados en el conocimiento, permitieron pensar que estos sitios, quizá, pudieran ser presentados como comunidades modélicas.

Una más | Como parte del ciclo que organiza la Udelar por cumplirse 50 años del Plan Maggiolo, la autora de la columna coordinará y participará en una actividad el miércoles 16 de agosto a las 19.00 en la sede central de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU). En el panel también expondrán el Mag. Arq. Juan Pedro Urruzola, Director de la Dirección General de Arquitectura de la UdelaR, y el Arq. Emilio Nisivoccia, profesor agregado del Instituto de Historia de la Arquitectura de la FADU.

Mary Méndez

Arquitecta y profesora agregada en el Instituto de Historia de la Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Udelar.

Fuente:
La diaria, 10 de agosto de 2017
Disponible en:
https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2017/8/la-universidad-en-la-ciudad/#!

 



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