Plan Maggiolo. «Lo que está absolutamente vigente es la inspiración»

Entrevista a Vania Markarian, responsable del Área de Estudios Históricos del Archivo General de la Universidad.

Para la responsable del Área de Investigación Histórica del Archivo General de la Universidad (AGU), Vania Markarian, lo que está vigente del Plan Maggiolo es «la pregunta, el desafío, la idea de que la Universidad necesita una reforma estructural, global, pensándola como una institución entera y en relación a las necesidades del país, que no son las del mercado de trabajo sino del desarrollo a futuro. Me parece que lo que está absolutamente vigente es la inspiración», resumió.

Este año el Plan Maggiolo cumple 50 de su formulación –fue presentado por el entonces rector Oscar Maggiolo en 1967-, y la Universidad lo conmemora mediante un programa de debates públicos que se extenderá todos los miércoles de agosto del 02 al 30 en diferentes sedes universitarias. Vania Markarian es doctora en Historia Latinoamericana (Columbia University, 2003) y licenciada en Ciencias Históricas (Universidad de la República, 1996), e integra el comité organizador junto a Lucas D´Avenia (FHCE), María Eugenia Jung (AGU), Antonio Romano (FHCE), Isabel Wschebor (AGU), Ariadna Islas (FHCE), y Pablo Paroli (Rectorado).

– ¿Por qué conmemorar el Plan Maggiolo?
– Al día de hoy sigue siendo el proyecto más ambicioso de reforma institucional en la Universidad de la República, una reforma estructural, global como después no ha habido otro. También hay un diagnóstico compartido en el sentido de que muchas de las cosas allí propuestas, si bien en 50 años las respuestas hayan cambiado, siguen siendo materia pendiente como problemas de la Universidad. Las jornadas intentan tener una pata en el pasado, otra en el presente y otra en el futuro: pensar hasta qué punto esta discusión de algo que ocurrió hace 50 años sigue siendo productiva para pensar la institución hoy. El comité organizador definió los ejes con esta cabeza. Algunos son ejes centrales del Plan en su momento, y otros son asuntos que aquel sobrevolaba y que son centrales para la Udelar hoy, como es el caso del interior que en aquella época era una discusión marginal.

– Cuando se presentó había transcurrido menos de una década de la aprobación de la Ley Orgánica. ¿Qué lugar ocupan la autonomía y el cogobierno en el Plan Maggiolo?
– Tengo la impresión de que el hito de 1958 cierra algunas de las discusiones que habían sido centrales para la generación que dirigía la universidad en ese momento. En realidad, plasma conquistas del colectivo universitario muchas de las cuales ya estaban funcionando: determina el funcionamiento efectivo del cogobierno, la autonomía, las tres funciones, cosas que se venían discutiendo. Lo que queda pendiente es resolver dos asuntos centrales: uno es la estructura de una institución compleja que no se resuelve solo en su gobierno y gestión. Con la ley de 1958 la Universidad mantuvo la organización federal profesionalista que la ley de 1908 había establecido. En este sentido la Ley Orgánica es conservadora. Me parece que para la gran mayoría de las personas que apoyaron la lucha de 1958 esto quedaba como asunto abierto. La otra discusión, no uruguaya ni regional sino global, es el papel de la investigación científica que tiene que ver con la época, la segunda postguerra: tiene que ver con la discusión sobre el papel social de las instituciones del conocimiento que se habían pensado como productoras de la elite dirigente, de los cuadros profesionales, donde influían mucho las corporaciones. Creo que la universidad de 1958 no llegaba a 20 dedicaciones totales. Me parece que a nueve años de la Ley Orgánica esos son los temas que siguen abiertos y son los que el Plan Maggiolo intenta abordar de frente con la prudencia que está escrita. El Plan aprovecha la coyuntura de definir el presupuesto universitario de acuerdo a los lineamientos de la nueva constitución que asocian presupuesto a programa. Para entonces se creó la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y a partir de sus directivas se pide a los organismos del Estado, inclusive a los entes autónomos, que definan presupuestos por programas. El Plan Maggiolo tiene la prudencia de decir: no vamos a reabrir la discusión de la Ley Orgánica, vamos a intentar sortearla. Entonces creaba esta estructura de institutos centrales sin tocar las facultades profesionalistas. Acá podemos hacer el ejercicio contrafáctico, que a los historiadores no les gusta mucho pero que a veces es útil: ¿podemos imaginarnos una universidad en que la estructura de investigación funcione en base a institutos centrales y las carreras sigan funcionando en base a las facultades? Lo cierto es que a 50 años seguimos teniendo básicamente una estructura federativa por facultades y una proliferación de centros de investigación que intentan romper con esos límites, incluso en base a las redefiniciones de las áreas del conocimiento.

– Tu has escrito sobre la generación de 1968 en Uruguay. ¿Cómo era el país del Plan Maggiolo?
– En la coyuntura inmediata hay varios factores que está bueno traer a discusión. Tienen que ver con lo que los politólogos llamarían ventana de oportunidad política, y me parece que Maggiolo y su equipo fueron inteligentes en percibir. Una tiene que ver con la introducción de instrumentos de planificación en el Estado uruguayo y el desarrollismo, esta forma de pensar lo público. Tiene que ver con el trabajo de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) que había empezado a funcionar a principios de los ’60 durante el colegiado blanco. Algunas de estas modificaciones tienen que ver con sus recomendaciones. El segundo asunto es el triunfo de Oscar Gestido en las elecciones de 1966. Recordemos que Maggiolo, también colorado, era del ala más progresista del Partido Colorado. Durante los colegiados blancos la Universidad tuvo enfrentamientos muy fuertes con el Poder Ejecutivo, recortes presupuestales, luchas muy duras. Me parece que la expectativa que generan los nuevos gobiernos, más cuando hay coincidencia política, también tuvo que ver. Maggiolo invita a Gestido a visitar la Universidad, y la propia visita y los discursos ya dan la pauta de la percepción de las autoridades de que vamos a lograr un clima de entendimiento, y de los frenos que esto puede tener: Los discursos de representantes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU) por ejemplo. Recordemos que en abril de 1967 se realizó la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OEA en Punta del Este, estamos en años de antiimperialismo muy fuerte por parte de los sectores de izquierda, y nacionalistas también. En el ambiente de polarización política es como un impase en algo que viene siendo de enfrentamiento entre la intelectualidad, el sector estudiantil, que claramente habían hecho un movimiento de radicalización hacia la izquierda con el tema de Cuba, aunque esto es anterior. Uno tiende a decir: todos los 60 fueron iguales, pero no es así. El clima de radicalización si bien se estaba gestando es muy diferente.

– ¿Cuál fue el saldo?
– En 1968 pensar en la posibilidad de un entendimiento gobierno-universidad ya no era posible. Es una historia con pocos resultados felices, aunque tiene algunos como la creación del Instituto de Cómputos que es el antecesor de toda la computación universitaria, hay una reforma importante de las ciencias sociales sobre todo de la sociología que es la disciplina estrella del momento, se reforma el Instituto –todavía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales-, se crea el Instituto de Estudios Latinoamericanos. Está la presencia de Darcy Ribeiro que en los meses previos, coincidiendo con la presentación del Plan Maggiolo, dirigió un aclamado seminario de estructuras universitarias al que asistió toda la dirigencia universitaria y toda la dirigencia estudiantil que al año siguiente dirigirá las huelgas de 1968: allí sentada, pensando la reforma de la institución en esta clave de universidad latinoamericana. El momento es muy fértil, muy fermental, en recoger estas viejas cuentas pendientes, la acumulación de conocimiento, de experiencia de la generación que yo llamo la regeneración reformista, que es la que lleva a Maggiolo al rectorado.

– ¿Quién era Maggiolo?
– Maggiolo asumió como rector en octubre de 1966. Venía con un prestigio profesional importantísimo y un prestigio político universitario muy fuerte, con un respaldo de los sectores docentes más interesados en instalar la investigación en el centro de sus preocupaciones. Además, está la interna de la Facultad de Ingeniería, que ese año fue intervenida. Es cuando se empieza a evaluar la reforma de los planes de estudio pensando en terminar con la idea del ingeniero como profesional liberal o un profesional que trabaja solamente para los grandes proyectos del Estado, ahora trabajando para esto que llamaban el desarrollo nacional. Son estos los aliados de Maggiolo. Pensemos en la Facultad de Ingeniería en estos años: José Luis Massera, Rafael Laguardia, Julio Ricaldoni, además del propio Maggiolo. Tiene también el inicial apoyo de la FEUU, y lo va perdiendo rápidamente por izquierda. La interna de la FEUU se va complicando muchísimo y es determinante para que naufrague parte de esto. Esto y la resistencia de la vieja estructura a lo nuevo: me viene a la cabeza, capaz que injustamente, el nombre de Rodolfo Tálice que resistió muchísimo siendo la Facultad de Humanidades y Ciencias la única desde la que se había intentado romper con la estructura profesional. Se había creado en 1945 con este espíritu de tener un lugar destinado a la investigación, pero en la cabeza de Vaz Ferreira donde la investigación científica era algo muy diferente de lo que era para Maggiolo, Massera, Ricaldoni, Laguardia. Igual creo que el Plan no se aplica por el clima externo. En las discusiones post 68 la posibilidad de reforma estructural en la institución se desplaza porque hay muertos, invasiones de las fuerzas represivas a las instituciones universitarias, y amenazas de intervención. Es interesante igual cómo persisten Maggiolo y su grupo en tratar de volver a la discusión, y en pensar que la ciencia, la tecnología, las instituciones del conocimiento pueden ser un factor de cambio incluso en este momento.

– ¿Qué está vigente del Plan Maggiolo?
– Para un historiador es un ejercicio difícil, pero creo que lo que está vigente es la pregunta, el desafío, la idea de que la Universidad necesita una reforma estructural, global, pensándola como una institución entera y en relación a las necesidades del país que no son las del mercado de trabajo sino del desarrollo a futuro del país. Me parece que lo que está absolutamente vigente es la inspiración. Cuando lo leo me resulta convocante en ese sentido. Esa capacidad que es muy de época y que ya mi generación no tiene, en la que el futuro no es el siguiente modelo de teléfono celular sino algo que puede convocar colectivamente.

– ¿Cuáles son las expectativas?
– Esta es una propuesta que vino del rectorado y nosotros como AGU dimos respuesta al pedido, así como hicimos en 2008 cuando durante el rectorado de Rodrigo Arocena se decidió conmemorar los aniversarios ocho (Ley orgánica y congreso de estudiantes americanos de 1908, Revuelta de Córdoba de 1918, Ley Orgánica de 1958, movilizaciones estudiantiles de 1968), además del movimiento estudiantil e inicio de la transición democrática en 1983. Queremos que pensar el pasado convoque a repensar el presente y el futuro. Si bien el Plan Maggiolo fue superdebatido y provocó frenos internos, igual muestra una potencia, una capacidad de pensar el futuro. En todas las mesas programadas hay alguien que puede hablar del Plan porque nos importaba anclar la discusión en él, y también personas que puedan pensar estos temas desde la proyección y valoración de lo realizado. Se buscó la diversidad de enfoques y de posiciones sobre algunos temas polémicos como la Ley Orgánica, la Extensión, que han sido de discusión. También hemos dejado un espacio para preguntas del público para tener un poco de debate.

– ¿Cuál de las cinco jornadas destacaría?
– A mí me gustan todas. Me parece que también hicimos el esfuerzo de la descentralización geográfica. La idea es que la gente elija entre los nueve ejes temáticos aquellos que más le interesa discutir y también convocar en cada espacio a la gente que está radicada ya sean sedes del interior o facultades en Montevideo. Está previsto que en cada jornada el anfitrión o anfitriona cierre la actividad, pensando en convocar especialmente a las personas del servicio. Me cuesta elegir, pero creo que la última mesa, la de la universidad latinoamericana, de repente tiene el plus de los nombres y la proximidad del centenario de la reforma de Córdoba el año próximo.

 

Nota relacionada: Udelar conmemora 50 años del «Plan Maggiolo»

Sitio web de los 50 años del Plan Maggiolo

Fuente:
Sitio web de la Universidad de la República



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