La vieja Federación de Estudiantes del Uruguay (la recordada “FEU de la Cumparsita”) se había extinguido antes de que la nueva organización arrancara. El Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, celebrado en Montevideo en 1908, era ya historia (ver la revista Evolución). El legado del movimiento reformista que explotó en Córdoba, Argentina, en 1918 tuvo, por su parte, gran impacto en el proceso fundacional de la FEUU, especialmente a través de su recepción en el Centro Ariel y la Asociación de Estudiantes de Medicina. A poco de esa fundación, los estudiantes organizados, principalmente los de la Facultad de Derecho, fueron esenciales en la resistencia a la instalación de la dictadura de Terra en 1933 y también en la sistematización de la agenda reformista de los años siguientes. Sin embargo, fue recién en 1958, con la nueva ley orgánica (todavía vigente), que los estudiantes lograron acceder, luego de un intenso ciclo de movilización, a la participación plena en el cogobierno universitario.

La defensa del cogobierno, que estaba entre sus principios fundantes y atravesó su historia desde la década del sesenta hasta la transición democrática de los ochenta, sigue siendo una de las banderas de los estudiantes nucleados en la misma FEUU y los centros estudiantiles de los diferentes servicios.

En el AGU tenemos varios fondos documentales que testimonian esa trayectoria desde inicios del siglo XX hasta nuestros días. El fondo de la propia FEUU, que nos fuera cedido en custodia en 2007, tiene documentación acopiada de modo no sistemático por varias generaciones de estudiantes. La colección Trayectorias Universitarias recopila documentos de más de treinta universitarios, muchos de ellos militantes estudiantiles en diversas épocas. Varios de nuestros archivos privados (desde Óscar Maggiolo a Mario Wschebor) también dan cuenta de la presencia estudiantil en la vida académica uruguaya a lo largo del siglo veinte. La colección de la llamada Generación 83 aporta copiosos materiales para la etapa de la transición de vuelta a la democracia. Y, por supuesto, las actas de los organismos de cogobierno (Consejo Directivo Central y Claustro General) contienen las propuestas y planteos de los representantes estudiantiles hasta nuestros días. Por último, les dejamos El entierro de la Universidad, una película de Mario Handler (el mismo de Me gustan los estudiantes) producida por el Instituto Cinematográfico de la Udelar en 1965 que nos muestra algunas formas de movilización y protesta en esos años.

Fuente: Web del AGU

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