MANEJO SEGURO DE SUSTANCIAS QUÍMICAS: Toxicología e higiene laboral
El trabajo no solo debería ser un medio de vida con el cual obtener los recursos necesarios para vivir, sino que además debería garantizar la integridad física de quienes lo hacen, salvaguardar la salud y ser un medio que dignifique el desarrollo y la autorrealización personal (1). La medicina del trabajo y la seguridad laboral han sido ciencias pioneras para el control de los riesgos que se presentan en los diferentes puestos de trabajo. Dirigen sus esfuerzos a la reducción de los accidentes y enfermedades profesionales, para lo cual se adecuan a diferentes técnicas de prevención.
Las personas tendemos a buscar un equilibrio somático, psíquico y social que nos proporcione una sensación de bienestar. Sin embargo, este equilibrio se ve afectado por el ambiente en el que estamos inmersos, que nos influye de muchas formas. A lo largo de la historia, el hombre ha ido modificando el ambiente en que vive y trabaja, y, al mismo tiempo, ha ido desarrollando mecanismos de adaptación que en la actualidad son insuficientes por la rapidez de los avances tecnológicos. En con secuencia, el ambiente se vuelve agresivo y puede originar diferentes enfermedades y patologías.
La salud del hombre compete de forma directa a la medicina, con una característica de individualidad, por lo que queda limitada cuando se trata de modificar el ambiente. Esto implica que los procedimientos no médicos son esenciales. Si se hace una actuación no médica sobre el ambiente, esta repercute en la salud de la colectividad y no solo en un individuo, por lo que se obtiene una mayor rentabilidad del esfuerzo preventivo en el ámbito laboral. Este mejoramiento de las condiciones de trabajo es uno de los principales objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (2).
En resumen, debemos tener un equilibrio entre trabajo, salud y ambiente, con actuaciones médicas y no médicas. El ambiente de trabajo (orgánico, psíquico y social) es todo lo que lo rodea y puede ofrecer agresiones a la salud. Los daños profesionales son la materialización de los riesgos que pueden adoptar diferentes formas y se clasifican como accidente de trabajo, enfermedad profesional, fatiga, insatisfacción y envejecimiento prematuro.





