Pasar al contenido principal

Micaela La Luz: investigación sobre mujeres afrouruguayas y su representación en la prensa escrita (1945 -1955)

La comunicación ha sido y es un medio poderoso para reproducir discursos hegemónicos y por ende invisibilizar los de las minorías o poblaciones excluidas del poder, entre ellas las mujeres y en especial las mujeres afrodescendientes. Es por tanto sumamente interesante saber que entre 1945 y 1955 en Uruguay, mujeres afrouruguayas escribían y ocupaban un lugar prioritario en publicaciones de la comunidad negra. Esta información emana de una investigación con perspectiva de género basada en el análisis de discurso de Micaela La Luz, egresada de la Facultad de Información y Comunicación (FIC) de la Udelar.

La investigación de la licenciada La Luz, titulada Silenciadas. Análisis sobre la participación de las afrouruguayas en la prensa escrita (1945 -1955), fue la defensa de su trabajo final de grado de la FIC en 2024. El Portal de la Universidad de la República (Udelar) dialogó con La luz para conocer más acerca de esta investigación. 

 

La investigación


La Luz explicó que algo que la ayudó a orientarse en la temática a abordar en su tesis fue una conversación con uno de sus profesores de la FIC en la que el docente le dijo, «si no buscas algo que realmente te guste, te apasione y te represente, siento que esto no va a tener sentido». «Yo me quedé con eso y dije, okay, este es el volantazo que quiero dar a mi trabajo», recordó. En un principio su idea fue enfocarse en los años 30 y ya había encontrado un suplemento femenino de esa época que podía aportar insumos a su investigación. No obstante se dio cuenta de que nada de lo que veía en esa publicación la representaba y que en esos años no existía participación de las mujeres afrouruguayas en comunicación. 

Por ese motivo cambió el período de la investigación al comprendido entre los años 1945 y 1955 cuando comienza a aparecer la voz de las mujeres negras en los medios. Decidió tomar ese lapso de tiempo en lugar de uno menor porque de esa forma contaba con más material para cotejar ya que el número de publicaciones diarias de la época era reducido. Además fue un período de convergencia de numerosos acontecimientos y fenómenos en Uruguay y en el que se generaron representaciones simbólicas que se recuerdan hasta hoy, como «Uruguay la Suiza de América», y «la Atenas del Plata», que daban cuenta de «la época de auge, de cambio, de prosperidad, de apertura y de nuevas oportunidades, que vivía el país». Uno de los datos interesantes que le aportó el comienzo de la investigación fue «entender que aunque todo ese esplendor del país existía o existió de alguna forma, no era para todos, la población afro fue la que accedió a menos oportunidades y dentro de ella las mujeres fueron las más excluidas de las posibilidades de crecimiento económico y social». 

La Luz basó su investigación en tres publicaciones de la época: «Revista Uruguay» y «Nuestra Raza», surgidas de la comunidad negra en nuestro país, y el Suplemento Femenino del diario «La Mañana», que cumplió el papel de comparativo con los discursos de las mujeres afro, presentes en los dos primeros medios de prensa escrita.

 

Representación de las mujeres negras en la prensa de la época


En la «Revista Uruguay» y «Nuestra Raza», el discurso de las mujeres afro surgía de su voluntad de «tener una voz, de dejar de ser socialmente invisibles, algo que ellas sentían y que en definitiva la sociedad le demostraba». Esa voz en las publicaciones era un discurso de reivindicación, de lucha por los derechos de las mujeres negras pero también por el acceso a la educación y contra las desigualdades estructurales y sociales del momento, como la pobreza infantil, la hambruna, la discriminación, el analfabetismo, las exclusiones y la violencia. 

En cuanto a las características de estas publicaciones, «Nuestra Raza» tenía una portada con encabezados y fotos, se podía identificar quiénes eran las mujeres negras de las que trataban los artículos, «este tipo de publicaciones, entonces, nos empiezan a contar un poco más de ellas», apuntó. «Además en ellas se generaba un fenómeno muy interesante, se explicaba muy claramente los méritos y logros de las mujeres que se presentaban en la portada, de manera que se fundamentaba que se hablara de ellas y se las destacara, esto hacía que se creara una conciencia colectiva, por decirlo de cierta forma, muy esperanzadora», explicó. «Porque si yo estoy viendo que otras mujeres afro están en posiciones de liderazgo, terminaron el liceo y se graduaron, finalizaron la educación universitaria y son médicas o maestras y todo esto les llevó un proceso de sacrificio muy tremendo, pero lo lograron ¿por qué yo no?», expresó.

Entiende que esto fue creando un empoderamiento colectivo en las mujeres negras, que se constituyó en el diferencial, porque todo lo que se representaba de la población negra estaba muy asociado a la pobreza, a la prostitución, a mendigar en la calle, o solamente existir para tener hijos sin propósito. «Esta voz de las mujeres afro en las publicaciones es una forma de buscar darle la vuelta a estos discursos para mostrar que hay muchísimas otras cosas a las que se puede aspirar, otra perspectiva». 

 

Las mujeres y su representación social ayer y hoy 


En contraposición, en el suplemento femenino del diario «La Mañana», una de las publicaciones «heteronormativas y moralistas de la época», se marcaban y dictaban las normas acerca  de cómo ser, existir, presentarse y hablar y estas reglas morales y éticas se querían impulsar para toda la población pero al mismo tiempo se presentaba a las mujeres negras en estas publicaciones como un estereotipo vinculado a la burla. Por otro lado en este suplemento a diferencia de en la «Revista Uruguay» y «Nuestra Raza», las fotos generalmente eran de mujeres, hijas o esposas de un hombre importante en la política y de la sociedad uruguaya, pero no se sabía nada de esa mujer por sí misma. 

En las publicaciones de la población negra, en cambio, se publicaban destaques quincenales que hacían visibles los lazos de comunidad, y anunciaba por ejemplo que una joven cumplía los 15 años, una pareja se casaba o habían sido padres, e indicaba el lugar para que fueran a saludarlos. También podían invitar a honrar a la abuela de la comunidad, una señora de más de 90 años, basados en el único mérito de existir y ser el soporte emocional de la comunidad en ese momento. «Esto es algo hermoso, porque así como se hacían visibles mujeres afro con cierto nivel educativo, asimismo se abarcaban a las mujeres de la comunidad en general, algo muy distintivo que siento que se perdió en este tipo de prensa», acotó La luz. 

Señaló que esta visibilidad o invisibilidad de las mujeres en la prensa nos remite a algo que se mantiene hasta hoy, la necesidad de representación, «si no hay mujeres como yo en mi existencia en el universo y la representación que existe dista muchísimo de lo que soy, genera como una angustia emocional y hasta desde lo teórico, porque, ¿cómo podré responder a esa pregunta existencial de quién soy?». 

«En el caso de las mujeres negras, aún hoy las que generalmente hablan por nosotras, son otras mujeres, probablemente blancas y en algunos casos también varones. Entonces, creo que el que nosotras mismas podamos representar nuestra voz, como sucedía en estas publicaciones, no es algo común», destacó. Entre los años 1945 y 1955 la representación de la mujer negra en los medios tradicionales, como el suplemento femenino el diario «La Mañana», era generalmente caricaturizada, se presentaban imágenes estereotipadas de mujeres negras y afro, que siempre son las mismas, con conceptos muy fijos vinculados a estereotipos físicos y a ciertos rubros de trabajo, algo que se mantiene en la actualidad, «y que no necesariamente nos representa a todas». 

 

Interseccionalidad y feminismos


Explicó que las mujeres negras transitan la vida desde que nacen con numerosas exclusiones, lo que las va formando y se naturaliza. Entiende que «es importante que las mujeres negras se cuestionen y cuenten con herramientas como la interseccionalidad para reflexionar que «somos parte de esto y estamos atravesadas por distintas condicionantes como el género, raza y clase socioeconómica, con las que nacemos, necesitamos un lugar para hablar porque no hay, algo está mal y es necesario cambiarlo, pero ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?». 

Entiende que salir de ese lugar de invisibilidad le da a las mujeres negras otras herramientas y formas de cuestionar y criticar. En este sentido entiende que se genera cierta tensión y cuestionamiento a la interna, entre el feminismo general y el feminismo negro pero señala que estos no son negativos, es la forma de aprender y de cambiar ciertos patrones y de poder contar con herramientas para generar mejores políticas públicas. Considera que es muy ambicioso plantear que un solo feminismo puede representar a todas las mujeres no obstante comprende que esto haya sucedido en su momento porque «cuando se necesita una reestructura también se necesita unificación». Además considera que hoy nos encontramos en un momento de transición, ya que se abrió en los feminismos un espectro que se va ampliando y que va incluyendo a los diversos grupos de mujeres. 

En este sentido sostiene que en la actualidad está emergiendo una conciencia de la existencia de diversos feminismos y variables que cambian totalmente la perspectiva de la realidad y que llegan a cubrir la necesidad de todas las mujeres de sentirse representadas. «Pero por el otro lado, siento que lo que falta a nivel general, no solamente desde los feminismos, sino también desde las políticas públicas, es que todas estas herramientas, como la interseccionalidad, se incorporen en la metodología del trabajo ya que funcionan como lentes de ver realidad y sin ellos hay muchas cosas que no vamos a entender», afirmó. 

Considera que la palabra interseccionalidad aunque académicamente suena muy bien y encierra conceptos muy interesantes, al desglosar su significado se comprende que en la realidad se aplica vinculada sólo a la variable género y se omiten otras como la raza, la situación socioeconómica y de discapacidad. «En el día a día cuando las mujeres negras salen a la calle, surgen comentarios que las estigmatizan y asimismo la variable económica también se hace muy visible a la hora de buscar y acceder al empleo, al estudio y a la alimentación, por ejemplo».