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Proyecto «Memorias afrouruguayas. Mapeos colaborativos en territorio para recordar y reparar el desplazamiento de Barrio Sur y Palermo»

El proyecto de extensión «Memorias afrouruguayas. Mapeos colaborativos en territorio para recordar y reparar el desplazamiento de Barrio Sur y Palermo» retoma y amplía proyectos previos de la Udelar acerca de los desplazamientos forzados llevados adelante por la dictadura cívico militar de 1973, que afectaron a familias de Mediomundo (1978) en el Barrio Sur y Ansina o Reus al Sur (1979).

El objetivo del proyecto «Memorias afrouruguayas. Mapeos colaborativos en territorio para recordar y reparar el desplazamiento de Barrio Sur y Palermo» fue realizar un relevamiento de las memorias acerca de estos desplazamientos forzosos desde la perspectiva afectiva de personas que fueron desplazadas y sus familiares. El Portal de la Udelar dialogó sobre este trabajo con Fernanda Olivar, Antropóloga, maestranda en Antropología, docente del Programa de Respaldo al Aprendizaje (Progresa) de la Udelar e integrante del equipo que desarrolló el proyecto.

El equipo que llevó a cabo el proyecto «Memorias afrouruguayas. Mapeos colaborativos en territorio para recordar y reparar el desplazamiento de Barrio Sur y Palermo», que  comenzó a desarrollarse el primer semestre de 2025 y cerró recientemente, trabajó con una perspectiva interdisciplinaria. Para ello incluyó docentes de las carreras de la Udelar, Arquitectura, Diseño Industrial y Diseño de Comunicación Visual, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; y de las facultades de, Ciencias Sociales; Información y Comunicación; y Humanidades y Ciencias de la Educación. 

 

Origen del Proyecto


Olivar explicó que el proyecto surgió desde la línea «Memorias y Feminismos del Sur» del Centro de Estudios Interdisciplinarios Feministas de la Udelar (CEIFEM) y cuenta con el apoyo de la Comisión Sectorial de Actividades en el Medio (CSEAM) de la Universidad de la República (Udelar). El equipo que llevó adelante la propuesta está integrado por las investigadoras y docentes de la Udelar, Ana Laura de Giorgi, de la Facultad de Ciencias Sociales y el CEIFEM; Mercedes Altuna, de la Facultad de Información y Comunicación e integrante también del CEIFEM; Alma Varela, de FADU y Fernanda Olivar, de Progresa y ex integrante del CEIFEM. 

Asimismo, participaron  estudiantes de varias carreras que se fueron incorporando en el transcurso del proyecto para realizar prácticas de extensión y el colectivo «Volver a mi barrio» que trabaja desde hace años en la reconstrucción de las memorias de la población afrouruguaya víctima de estos desplazamientos, y otras personas que vivieron directa o indirectamente estos hechos, con los que la propuesta dialoga durante toda su ejecución. 

 

Actividades


El proyecto reunió las memorias, los recuerdos, anécdotas y experiencias de los y las vecinas, que surgieron a partir de recorridos por los barrios en los que participaron además del colectivo «Volver a mi barrio», vecinos y vecinas, también las investigadoras y los estudiantes. Para estos recorridos se dividieron las tareas de registro y obtención de esos datos como dibujos, esquemas, fotografías, archivos audiovisuales y notas de campo.  «Parábamos en cada cuadra y los vecinos contaban lo que recordaban de las casas y espacios de ese tramo, así empezaron a surgir muchos datos que después fuimos clasificando en categorías como lugares de recreación y de esparcimiento, de educación y salud. «De estos recorridos surgieron también muchos olores, sabores y sensaciones,  desde esa afectuosidad que emana de la memoria, del recuerdo y de la experiencia personal y colectiva que, cuando se va tejiendo, va dando sentido a toda ese sentimiento de pertenencia que fue lo que se resquebrajó con el desalojo forzoso», resaltó Olivar.

Algunos datos interesantes que emergen de estos recorridos son por ejemplo que mientras los hombres estaban claramente insertos en tareas de fábricas, de empresas, o en el gasoducto; las mujeres trabajaban en tareas más vinculadas al área doméstica y los cuidados. También vieron que «los trayectos cotidianos en lo laboral de las mujeres eran bien distintos a los de los varones, porque ellas ocupaban un radio mucho más grande, esparcido y extendido en el barrio y generalmente trabajaban solas, en cambio los hombres estaban inmersos en lógicas laborales grupales como el trabajo en el puerto por ejemplo. De todas formas aclaró que las mujeres tejían redes sociales entre ellas en otros ámbitos como el de cuidados. Acotó que una condición limitante para saber más acerca del trabajo de estas mujeres es que se da cierta invisibilidad en el correr del tiempo, de la inserción laboral y  el rol en lo económico productivo que cumplían en ese momento.

Olivar señaló que el producto final del proyecto fue un tríptico que se va desplegando y dentro de él se encuentra «una cartografía afectiva». La cartografía, realizada por Valentina Mato, de FADU, contiene memorias vinculadas a la experiencia, «desde el afecto de haber vivido, ser criadas y haber criado y habitado Barrio Sur y Palermo durante ese tiempo, lo que reúne mucho más que lugares puntuales y recopila también anécdotas, testimonios, hasta imágenes, que las personas recuerdan que sucedía alrededor de esos lugares», explicó Olivar. Aporta una mirada de lo que implicó ese desalojo forzoso, el despojo barrial, comunitario, territorial, urbano y hasta espiritual que padecieron las personas víctimas de este desarraigo.

 

Acciones de reparación 


Olivar destacó que aunque los desplazamientos forzados hayan quedado invisibilizados para la sociedad en general hasta hace unos pocos años, desde la vivencia de las personas racializadas que sufrieron estos hechos siempre estuvo presente la conciencia de que se trató de una manifestación de racismo. Entiende que al ser un evento traumático, inmerso en el marco del terrorismo de Estado ejercido por la dictadura cívico militar, un periodo de mucha violencia en los vínculos interpersonales, comunitarios y sociales y de un gran silenciamiento y muy poco margen para actuar, llevó mucho tiempo de procesar, digerir, darle forma a ese acontecimiento que además es individual y colectivo, por lo que es necesario trabajar en varias capas. Resaltó que no obstante en los últimos años este tema ha despertado interés y ha sido la línea de investigación de varios trabajos dentro de los estudios étnico-raciales en nuestro país. «Hoy tanto las víctimas como la sociedad uruguaya toda podemos catalogar estas acciones como un acto de racismo institucional  sin que nos tiemble la voz y sin dudarlo», expresó.

Añadió que los desplazamientos forzados fueron también un crimen porque no sólo se obligó a las personas a trasladarse hacia la periferia de la ciudad, sino que además se las engañó diciéndoles que el tránsito por ex textil Martínez Reina, en el barrio Capurro, hacia donde fueron llevados, sería transitorio, algo que no fue así. En ese lugar estuvieron en condiciones de hacinamiento y hasta de encierro con vigilancia policial en la puerta, hora para entrar y salir y para dormir. «Esa experiencia traumática, en la elaboración de las personas que la atravesaron, se puede asimilar a condiciones carcelarias», destacó. «Hoy se puede identificar a estas acciones con el nombre que merecen y de a poco las personas y la población empiezan a llevar adelante un plan de acción que busca la reparación integral para esas personas y para las familias afectadas», añadió.  Señaló que además, algo que destaca mucho el colectivo y todas las personas que han vivido este proceso, es que la afectación es intergeneracional, por tanto no queda restringida a las personas que en ese momento sufrieron el desalojo forzoso, sino que ha dejado una huella desde diferentes dimensiones en las generaciones siguientes «y esa herida sigue abierta».

Señaló que las reparaciones siempre empiezan siendo simbólicas es decir dan existencia a las acciones racistas y así  permiten visibilizarlas. A partir de eso, y amparados en un marco normativo nacional e internacional, se busca generar acciones en distintas áreas, de reparación efectiva, material, por ejemplo vinculadas a la vivienda, en este sentido uno de los reclamos del colectivo es volver a vivir en el barrio. Otra línea de reparación efectiva se vincula con la atención psicológica de las víctimas, en la actualidad la Facultad de Psicología se encuentra en un proceso de atención psicológica a las personas desplazadas. 

Olivar entiende que la repercusión más importante de estas investigaciones es que se continúa acumulando evidencia de los de lo acontecido que aporta al proceso de búsqueda de reparación. En ese sentido destacó el papel de las mujeres «que siempre han sido un pilar fundamental en los procesos de lucha contra el racismo y han integrado mayoritariamente las organizaciones de la sociedad civil que trabajan por esta causa y son las que hoy en día también mayoritariamente están al frente de estos procesos, además que no son mujeres jóvenes, son mujeres veteranas, con mucha trayectoria vital».

 

Antecedentes


En 2022, en el marco del proyecto de extensión universitaria «Somos las nietas desplazando al olvido. Memorias afrouruguayas sobre el Terrorismo de Estado», se realizó el Audiovisual «Volver a mi barrio», en conjunto con la Coordinadora Nacional Afrouruguaya y el colectivo «Volver a mi barrio», integrado por personas que fueron desplazadas  durante la dictadura cívico militar, del conventillo Medio Mundo y el barrio Reus al Sur (Ansina),

primeramente hacia el edificio de la ex textil «Martínez Reina», en el barrio Capurro y luego a Cerro Norte y otros barrios periféricos de Montevideo. El objetivo de este proyecto fue aportar a una nueva narrativa sobre el pasado reciente y la memoria afrouruguaya para la búsqueda de reparación integral de las familias desplazadas forzosamente del conventillo Medio Mundo 

«Martínez Reina» hoy es un «Sitio de memoria» por haber sido uno de los espacios habitacionales que alojó a varias familias afrodescendientes desalojadas durante la última dictadura cívico-militar, en las décadas de 1970 y 1980 de barrios céntricos como Ciudad Vieja, Aduana, Sur, Palermo, Cordón, Parque Rodó, Tres Cruces. Fue así que cientos de ciudadanos fueron forzados a realojarse en la periferia de la ciudad capitalina, habitando lugares transitorios como la ex textil.

Ver el audiovisual «Volver a mi barrio»