VI FILUNI: el IECON y los emprendimientos editoriales de economistas uruguayos desde el exilio
En la actividad del IECON se presentará el libro «Miradas sobre la investigación en economía en Uruguay. Setenta años del Instituto de Economía» y participarán el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, el decano de Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), Jorge Xavier, el docente de FCEA, Pablo Messina y los docentes de la UNAM, Lorena Rodríguez León, Martín Puchet y Leonardo Lomelí Vanegas. El Portal de la Udelar dialogó acerca de esta instancia, con el docente de FCEA, Pablo Messina, quien formará parte también en el marco de la FILUNI, del panel del Conversatorio «Emprendimientos editoriales de población uruguaya exiliada en México: tres casos». En esta actividad, en la que participará también el docente de la UNAM, Martín Puchet, se abordarán tres emprendimientos editoriales realizados por la población uruguaya exiliada en México a raíz del golpe de Estado civil-militar de 1973 en Uruguay, que le permitieron sortear el aislamiento y reconocerse como comunidad.
Messina destacó que la participación de la Udelar en la FILUNI es muy interesante ya que la invitación conlleva una especie de reconocimiento a la Universidad por parte de la UNAM, lo que «abre una puerta a la posibilidad de intercambio y diálogo, que seguramente va a ser muy rica y muy fructífera». Asimismo resaltó la integración de la numerosa delegación de la Udelar que participará del evento, que no estará formada sólo por investigadores especializados en el tema como sucede en otras instancias académicas sino también por personas provenientes de distintos servicios de la Universidad. «Esto permitirá conocernos y reconocernos en un país como México y en una universidad tan importante como es la UNAM e intercambiar entre nosotros, con la comunidad de la UNAM y con la población mexicana, mostrar qué hacemos, qué somos y aprender y conocer otras perspectivas», apuntó.
Origen del Libro e hitos históricos del IECON
Messina señaló que el libro «Miradas sobre la investigación en economía en Uruguay. Setenta años del Instituto de Economía», se originó como una iniciativa del Instituto de Economía pero que rápidamente pasó a ser un trabajo conjunto del IECON con el Archivo General de la Universidad de la República (AGU). La elaboración de esta publicación, que llevó un poco más de dos años, estuvo a cargo de un grupo de más de 20 personas, integrado por investigadoras e investigadores del Instituto de Economía, del AGU y algunas investigadoras e investigadores invitados específicamente para este libro.
Explicó que la publicación intenta dar cuenta de la historia del Instituto de Economía de la Udelar y aborda aspectos como el desarrollo institucional y los cambios en la agenda de los asuntos, las ideas y las teorías económicas, la participación de las mujeres en la disciplina y en la investigación, lo que sucede con el Instituto durante el autoritarismo y la intervención de la Universidad en 1973, entre otros. «Este libro es un hito porque es el primero de los grandes trabajos que intentan construir una historia de la disciplina en Uruguay, aunque existen algunas investigaciones anteriores, no son tan grandes como esta que es un mojón relevante», indicó. Destacó que hasta los años 80 el IECON era el único lugar de investigación académica en economía que existía en el país y que fue por tanto, y lo sigue siendo aún, una institución muy importante.
En cuanto a los hitos que marcaron la historia del IECON señaló en primer lugar su creación entre 1949 y 1950, producto de un largo proceso de trabajo a partir del cual convergieron tres o cuatro institutos que ya existían antes: el de Economía Política, integrado entre otros por Carlos Quijano; otro instituto del que formaba parte el contador Luis Faroppa cuya trayectoria fue previa a la existencia de la Licenciatura en Economía pero que fue uno de los grandes economistas desarrollistas que tuvo el país y primer director del IECON; y dos institutos más pequeños. Recordó que en su primer período el Instituto contaba con pocos investigadores y con escasa dedicación.
Messina identifica en la historia del IECON, del 60 al 67, «un momento bisagra», cuando se crea en Uruguay la Conversión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) a través de la cual el Estado uruguayo buscaba generar planificación económica. En ese comienzo el contador Enrique Iglesias de la Facultad de Economía pasa a trabajar en préstamo en la CIDE, al que se integran también muchos técnicos de Uruguay y de otros países. Se inicia en ese momento un desarrollo de las cuentas nacionales que no existía hasta entonces en el país y se abre una puerta para los estudiantes de la Facultad que comienzan a foguearse en investigación sobre temas como el agro, la industria, el problema energético y la vivienda.
Este proceso se interrumpe entre 1967 y 1968 y se da un contexto importante de confrontación entre la Universidad, que se encontraba en el marco del plan Maggiolo, una reforma muy interesante y un plan de desarrollo muy importante, y el Poder Ejecutivo de aquel momento. Fue un contexto muy complicado de fuertes movilizaciones y asesinatos de estudiantes que coincidió con cambios interesantes en el IECON. Uno de estos cambios se vinculó a la conducción del Instituto que pasó a ser dirigido por figuras como Samuel Lichtensztejn, Raúl Vigorito, entre otros. Estos economistas, muy importantes porque contaban con la influencia de la llamada Teoría de la dependencia y de las ideas marxistas y se identificaban con la ideología de la izquierda, configuraron un momento del IECON muy distinto al anterior. En ese marco se puede identificar un hito que es la publicación del libro El proceso económico en el Uruguay que es una especie de manifiesto, a tal punto de que no tiene autoría, lo firman casi todos los investigadores del Instituto, «es el libro del IECON». Este es un momento importante que obviamente con la dictadura se trunca, añadió Messina.
A partir del golpe de Estado el IECON pasa por un período de unos años en el que no funciona, hasta 1981 que comienza a trabajar nuevamente aunque tímidamente bajo la dirección de Alberto Bensión. En este nuevo período muchos de los economistas que trabajaban en el IECON antes de la dictadura ya no cumplían funciones allí, algunos se habían exiliado, en distintos países del mundo, principalmente en México, otros crearon centros de investigación económica en Uruguay, algunos de los cuales existen todavía hoy como el Centro de Investigaciones Económicas (CINVE), el Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH) y el Centro Interdisciplinario de Estudio sobre el Desarrollo (CIEDUR).
Otro gran hito que identifica Messina coincide con la reapertura democrática porque aunque fue un momento muy esperado presentó una serie de desafíos al IECON, entre ellos la confluencia en el Instituto de los economistas que lo habían iniciado y estuvieron alejados de la institución durante la dictadura, con los que venían de centros de investigación privados y los que volvían del exilio. A partir de ese momento se dio una transición interesante ya que se instalaron grandes discusiones acerca de si se debería apuntar a la restauración o a la renovación del IECON, «una discusión que se demoró bastante tiempo en resolver y no sin conflictos», apuntó.
Contexto mexicano de las publicaciones desde el exilio
En cuanto al Conversatorio «Emprendimientos editoriales de población uruguaya exiliada en México: tres casos», Messina apuntó que México cuenta con una tradición de asilo político muy larga que viene de la época de la República española. Este país fue también durante la dictadura uruguaya de 1973, uno de los lugares de mayor recepción de exiliados en general y de cientistas sociales en particular. Por ello la temática del exilio es muy importante tanto en México como en Uruguay, «y para las ciencias sociales uruguayas creo que es de enorme relevancia», destacó. El contexto en el que México se convirtió en el país de refugio por excelencia de los exiliados por las dictaduras latinoamericanas estuvo marcado por algunos hechos previos. Uno de ellos la masacre de Tlatelolco, represión y matanza de estudiantes por parte de las fuerzas policiacas del Distrito Federal y de elementos militares del Ejército Mexicano en octubre de 1968, durante una concentración del movimiento estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas, en México.
En los años 70 en México existía un compromiso de revertir este antecedente e intentar expandir y mejorar la imagen de la Universidad en general y los servicios educativos de nivel terciario. Entonces en este momento era beneficioso para el país la llegada de intelectuales y académicos egresados universitarios de Ciencias Sociales de América Latina, que le permitieran reforzar este proceso de modificación importante a nivel educativo y el exilio del Cono Sur aportó muchísimo en ese sentido, destacó. Además México contaba con petróleo y por tanto con recursos para financiarlo. Este contexto se mantuvo hasta 1982 cuando se produce la crisis de deuda que coincide con la reapertura democrática del Cono Sur, lo que determina para los exiliados condiciones de expulsión en México y de reapertura en el Sur. De todos modos la reversión del exilio que se dio por esos años no fue completa, hubo exiliados que no volvieron a su país de origen.
Publicaciones desde el exilio: Cuadernos de Marcha En lo que se refiere a los emprendimientos editoriales estos permitieron a los exiliados intercomunicarse con otras personas en la misma situación que se habían alojado en distintos países, vincularse con su país de origen así como continuar denunciando la dictadura en Uruguay desde el exterior. Messina estudió tres casos de publicaciones realizadas por los economistas uruguayos exiliados en México, que estuvieron dispersos en distintas instituciones, algunos en la UNAM y en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) pero la mayoría en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y en el Instituto Interamericano de Estudios Trasnacionales. con una generación de Economistas uruguayos definidos como dependentistas por plantear una interpretación del subdesarrollo muy particular. Cuando casi toda esta generación se queda sin trabajo a raíz de la intervención de la Udelar y termina en el exilio desarrollan en el país que los aloja numerosas tareas, entre ellas de investigación, y participan en distintos emprendimientos editoriales.
Uno de los tres casos estudiados por Messina es el de los Cuadernos de Marcha, que tuvieron una gran circulación entre los exiliados uruguayos y latinoamericanos en general e inicialmente contaron con un comité editorial de diez personas, varios de los cuales son economistas. Entre ellos estaban Carlos Quijano quien contaba con un doctorado en Economía de la Sorbona, su hijo que también era economista, Samuel Lichtenstein y Raúl Trajtenberg, entre otros. También integraban este comité periodistas que estaban muy vinculados a la economía como Guillermo Waksman, que trabajaba en la División de Estudios Económicos del Instituto Interamericano de Estudios Trasnacionales, división que dirigían los economistas Raúl Vigorito y Raúl Trajtenberg. Otro de los periodistas muy vinculado a los temas económicos que integraban el comité editorial de Cuadernos de Marcha era Ruben Svirsky, que luego que retornó a Uruguay formó parte junto con Waksman de lo que fue el Semanario Brecha.
Otras publicaciones desde el exilio
Messina también estudió el libro «Uruguay dictadura y realidad nacional», una publicación editada por el Consejo Editorial de la Unidad de Investigación Latinoamericana en México en el año 1981 y realizada desde el exilio en aquel país en base a las ponencias del Encuentro para discutir la Realidad Económica y Social Uruguaya (ERESU), que se desarrolló del 18 al 21 de julio de 1980, organizado por un grupo de uruguayos exiliados en México. Messina destacó que este es un libro muy importante e interesante porque en este encuentro participaron algunos sociólogos pero mayormente economistas que analizaron e interpretaron desde diferentes perspectivas y enfoques la situación del país y la reestructura económica y productiva que realizó la dictadura.
El tercer caso de publicaciones desde el exilio estudiado por Messina es el vinculado a uno de los centros de investigación en México donde participaron economistas uruguayos, el Instituto Interamericano de Estudios Trasnacionales. Entre las numerosas secciones de este Instituto estaba la división de estudios económicos, dirigida por dos de los economistas exiliados uruguayos, Raúl Trajtenberg y Raúl Vigorito y en la que trabajaron muchos otros economistas compatriotas. Esta división realizó por aquellos años junto a la editorial argentina Nueva Imagen, una edición conjunta de numerosos libros sobre la economía latinoamericana, algunos de los cuales como La industrialización trunca de América Latina, de Fernando Fajnzylber, un economista chileno, terminaron siendo clásicos del neo estructuralismo latinoamericano.