El Grupo de Trabajo Educación y Migrantes, creado en 2017, incluye a la Udelar, a la Universidad Tecnológica del Uruguay, al Consejo de Educación Secundaria, al Consejo de Educación Técnico-profesional, al Consejo de Educación Inicial y Primaria, y al Consejo de Formación en Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Su objetivo es trabajar en la continuidad educativa de las personas migrantes, es así que las instituciones articulan entre ellas y buscan los vacíos que se generan respecto a las situaciones que pudieran estar enfrentando al llegar a Uruguay. También trabaja en la formación de educadores en cuanto a la información y al abordaje de la educación en las personas migrantes.

Migrantes en la educación

Michelle Carrére, representante de la Dirección de Educación del MEC, centró su exposición en el marco institucional desde el cual trabaja el Grupo. Este comprende la migración en clave de movilidad humana, porque son diversas las razones y las rutas, al igual que las condiciones de migración que viven las personas. La migración implica «ciertos sueños y expectativas que a veces no se concretan o llevan demasiado tiempo en hacerlo», indicó. Desde el Grupo de Trabajo, plantean que la inclusión de los migrantes en el sistema educativo «favorece muchísimas posibilidades, pues nos permite entender mejor el mundo y a nosotros mismos». 

Carrére recordó que la Ley N.° 18.250, de Migraciones, contempla a las personas en clave de derechos y habilita al sistema educativo a recibir migrantes sin importar su situación documental. Se ha trabajado interinstitucionalmente en reconocer la trayectoria que tuvieron los migrantes en sus sistemas educativos previamente a su llegada a Uruguay, a pesar de la falta de documentación. En cuanto a los refugiados, la normativa reconoce también su documentación, en ese sentido, por ejemplo, el Grupo trabajó con la Udelar sobre los migrantes que no tienen la apostilla necesaria, pero tienen condición de refugiados reconocida por la Comisión de Refugiados, para que puedan reconocer sus estudios previos.

Recordó que el Grupo brinda atención personalizada al público y a través de correo electrónico, sigue atendiendo consultas y demandas durante la emergencia sanitaria, desde una mirada sensible a la diversidad cultural. También elaboró una «Guía para el ingreso de migrantes al sistema educativo», para que las personas entiendan su derecho a la educación. Además se realizan las «Jornadas de experiencias de educación intercultural» para compartir experiencias y realidades de distintos centros educativos. Por último, Carrère recomendó el libro «Palabras que encuentran mundos», para trabajar en los centros educativos, sensibilizar desde lo emocional y empatizar con los migrantes.

Multiculturalismo e interculturalismo

Por su parte, Leonard Mattioli, integrante de la secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República sostuvo que los Estados para legitimarse crean una historia, una leyenda nacional, y la cultura también es una construcción. Señaló que dentro de la ideología neoliberal surge la idea del multiculturalismo que se define como una pluralidad cultural que vive armoniosamente.

Citó el ejemplo de Canadá, que es un Estado multicultural desde los años 70 y desarrolló políticas específicas para cada una de las poblaciones identificadas y autopercibidas. Los derechos humanos y algunas normas y leyes son el piso de estos Estados y el resto puede ser adaptado, explicó. Se refirió al ejemplo de un policía canadiense que usaba el uniforme universal, pero conservando el pelo largo con turbante que mantenía de su cultura. 

Indicó que el «multiculturalismo valora la diversidad cultural como valora la diversidad ideológica», pero se le presentan fuertes críticas sobre porqué hay que fomentar la permanencia de estas culturas. El multiculturalismo busca el contacto entre los individuos y el intercambio entre las diferentes culturas desde una base de respeto hacia el otro: se busca y se respeta ese contacto y se valora la diversidad. «La culturas diferentes suelen ser una mejor forma de construir sociedad que con culturas más aisladas», afirmó. 

Mientras que en el interculturalismo se promueve el respeto y la tolerancia entre los individuos de un país, sin importar la raza, credo y etnia. Asimismo, se estimula la interacción social y cultural entre las diferentes comunidades que existen en un lugar. También propicia la comunicación horizontal y el enriquecimiento mutuo, bajo un esquema político democrático en donde los individuos deben regirse bajo la constitución y un mismo sistema de leyes. 

Cambio de paradigma

María José Suárez, integrante de la Secretaría de Derechos Humanos (SDH) de Presidencia de la República, señaló que los derechos humanos son expectativas de no lesión o de prestación atribuidas por normas a todas las personas, y el Estado es quien debe garantizarlos. Las relaciones de dominación obstaculizan el efectivo ejercicio de estos derechos, una de las formas en que se materializan esas relaciones desiguales es la discriminación, enfatizó.

Desde el paradigma histórico crítico, planteó la interrogante, «¿qué es el otro para mí?» Al respecto, indicó que otro integrante de la Secretaría, Fernando Willat, sostiene que existen variables éticas, que aplicadas a la migración, significan percibir al otro como enemigo, como un objeto que puede servir para un interés personal, alguien cuyo sufrimiento nos es indiferente, o alguien cuya dignidad nos compromete. 

En esta misma línea, Suárez sostuvo que la dignidad humana, en el marco de la Modernidad, se asocia a la autonomía y se compone por la capacidad de un individuo de definir y realizar un proyecto de vida elegido libremente, su participación en una comunidad, y, en el caso de los colectivos, su capacidad y posibilidad efectiva de autodenominarse como tales y realizar su propio proyecto de sociedad.

La democracia y los derechos humanos se implican mutuamente. Los derechos humanos definen el contenido sustantivo de la democracia, son el horizonte ético, político, y cultural de la sociedad. Las políticas nunca son neutras, afirmó Suárez, sino que «tienen que ver más allá y saber que van a tener un impacto desigual dependiendo el grupo poblacional y sus condiciones: los afrodescendientes, las mujeres, personas en situación de discapacidad, entre otras».

Explicó que la legislatura tiene la concepción de igualdad de trato que no logra erradicar la desigualdad y garantizar el ejercicio de los derechos. Es así que «los movimientos sociales se hicieron portavoces de esas limitaciones». Así aparece un cambio del paradigma tradicional al paradigma de la igualdad sustantiva, de hecho, real, que tiene mayores estándares de exigencia, con nociones más robustas de la igualdad, y con un enfoque no solo centrado en la norma sino en cómo se implementa.

Uruguay continúa generando el discurso de un país homogéneo. Suárez recordó que desde la SDH se realizó una exposición con el objetivo de desmitificar este concepto: allí se presentaban relatos de personas sobre cómo llegaron ellos o sus familias a Uruguay, lo que evidenciaba la diversidad cultural de nuestro país a partir de migraciones de distintos lugares y en distintas maneras.

La educación intercultural supone un compromiso con la justicia cultural y social, afirmó. Se pretende que las personas y grupos se sientan «iguales desde la diversidad», es decir, que no haya equilibrios o supremacías y que estén en condiciones de convivir. Asimismo, se apuesta por la vida democrática y plural para enriquecer a la comunidad educativa entera, concluyó.

Acceder al video de la actividad en el canal de Youtube del CFE

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