Los respiradores mecánicos entregados fueron reparados por un equipo voluntario de técnicos de hospitales, docentes, egresados, estudiantes de posgrado, e integrantes de la sociedad civil, que conformaron el «Grupo de Recuperación de Ventiladores Mecánicos para Uruguay». Este grupo tiene su centro de trabajo en el Núcleo de Ingeniería Biomédica (NIB) de las Facultades de Medicina e Ingeniería de la Udelar, que funciona en el Piso 15 del Hospital de Clínicas «Doctor Manuel Quintela».

Luego de la firma de los documentos, hicieron uso de la palabra el director del Departamento de CTI de adultos del Hospital Policial, Jorge Gerez, el rector de la Udelar, Rodrigo Arim y la decana de Facultad de Ingeniería de la Udelar, María Simon.

Valiosa cooperación

Gerez resaltó la importancia de este trabajo para el Hospital Policial y agradeció a la Udelar por esta valiosa cooperación. Señaló que el Hospital se propuso desde el inicio de la epidemia aumentar el número de respiradores pero se encontró al intentar comprarlos, que no estaban disponibles en plaza a causa de la coyuntura sanitaria. Estos equipos provienen de Europa  o Norteamérica y la pandemia hizo que los países los retuvieran por el altísimo valor que pasaron a tener. Destacó el trabajo de los integrantes del equipo multidisciplinario de la Udelar «que se abocaron a buscar soluciones técnicas para estos respiradores del Hospital Policial así como para otros de muchas instituciones de salud del país», expresó.

«Aplicar el conocimiento avanzado»

Arim resaltó que la instancia «es el resultado del esfuerzo conjunto de dos instituciones», el hospital y la Udelar a través de la Facultad de Ingeniería. Señaló que el 13 de marzo al declararse la emergencia sanitaria, la Udelar tuvo dos grandes desafíos por delante, el primero fue asegurar su funcionamiento institucional, algo muy complejo con la numerosa población que integra la comunidad universitaria. El rector acotó que pese a eso la Udelar logró llevarlo adelante, mantuvo sus funciones a distancia y en el contexto de enseñanza migró 2700 de los 2800 cursos que desarrolla a modalidades a distancia. El segundo desafío para la Universidad fue «preguntarnos qué podíamos hacer ante la contingencia, por lo que se podía venir y por los distintos escenarios que podrían configurarse en Uruguay» expresó, y «muchos docentes comenzaron a trabajar para contestarse esta pregunta», añadió el rector. 

Subrayó que «el objetivo de la Udelar con todas las propuestas que surgieron fue aplicar el conocimiento avanzado en una emergencia que requería de respuestas rápidas para colaborar con afrontar unas circunstancias que socialmente eran muy demandantes y muy riesgosas». 

Compartir el conocimiento

Simon definió el acuerdo firmado como «un acta de entrega», pero de equipos que ya eran del hospital. En el documento se detalla qué reparaciones se hicieron, qué repuestos se le colocaron, quién controló cada equipo y qué medidas dio este control, «para que tengan la confianza de usarlo si es necesario». 

La decana destacó este trabajo por su carácter interdisciplinario y porque «pone en valor el conocimiento y el tener personas capacitadas», expresó. Añadió que lo más importante de este trabajo fue la producción de conocimiento, y de este modo «lo estamos haciendo público, poniéndolo disponible para países de la región en especial y el mundo en general, resguardando la autoría pero en forma totalmente libre de cualquier patente».

Desafío y aprendizaje

Una vez finalizado el acto, el Portal de la Udelar dialogó con el docente Franco Simini, coordinador del NIB, que trabaja en el «Grupo de Recuperación de Ventiladores Mecánicos para Uruguay». Simini explicó que la idea de recuperar estos equipos surgió al ver los ventiladores fuera de uso que el NIB utilizaba como demostración docente en sus clases. Este tema les venía preocupando ya que en el marco de la epidemia, uno de los primeros problemas detectados fue la insuficiencia de respiradores en el sistema sanitario nacional.

Simini aclaró que este es solo uno de los alrededor de 17 grupos de voluntarios, que en el marco de la Facultad de Ingeniería llegaron a trabajar en propuestas que atendieran problemáticas diversas en torno a la epidemia por COVID-19. Algunas de estas temáticas fueron la esterilización de mascarillas, la construcción de nuevos ventiladores mecánicos, el estudio de modelos matemáticos, entre otras.

El proceso de recuperación de ventiladores se inició con un arduo trabajo de voluntarios que relevaron a través del teléfono y redes sociales en todas las instituciones de salud del país, los ventiladores que estas tenían en desuso. Con esta información se confeccionó una lista de alrededor de 100 ventiladores mecánicos, pertenecientes a instituciones de todo el país. En la lista los equipos se ordenaron por marca y modelo, para que se pudieran reparar juntos los respiradores del mismo tipo.

Simini resaltó que el mayor desafío al que se enfrentó el grupo fue el de encontrar repuestos, ya que se trataba en algunos casos de equipos que ya no se fabricaban, originarios de Europa en su mayoría. Esto exigió que en muchos casos tuvieran que construir pequeñas piezas en impresión 3D para sustituir las originales que no funcionaban y no se conseguían repuestos en plaza. En otras situaciones debieron tomar parte de un modelo para hacer funcionar otro.

El docente añadió que paralelamente a la reparación, el grupo puso en marcha un sistema de verificación de los equipos antes de su entrega, por lo cual luego de reparados se tomaron medidas exhaustivas para constatar su buen funcionamiento.

En cuanto a los integrantes del «Grupo de Recuperación de Ventiladores Mecánicos para Uruguay», Simini resaltó la participación voluntaria honoraria de numerosos docentes de Facultad de Medicina e Ingeniería, entre ellos Isabel Morales y Nicolás Pérez. También señaló la participación de técnicos de empresas como Eduardo Campo, estudiantes de posgrado y profesionales como Horacio Venturino, médico con un gran conocimiento de electrónica. «Todos ellos dedican en forma honoraria, tiempo extra a este trabajo, que se agrega a sus ocupaciones diarias», expresó. Añadió que los respiradores del Hospital Policial que se entregaron en el evento, son los dos primeros de los más de 20 que están siendo reparados por este equipo, provenientes de numerosas instituciones de salud del país.

Añadió que otro aspecto positivo fue que para traer los equipos del interior a Montevideo ante la falta de fondos las instituciones muchas veces coordinaban para traerlos en un mismo viaje de ambulancia, lo que puso en funcionamiento estrategias colaborativas.

El proyecto de reparación fue financiado con distintos aportes entre los que se encuentra el Fondo COVID-19 de la Universidad de la República, fondos de Dedicación Total de Docentes de la Facultad de Ingeniería, la Fundación Julio Ricaldoni, el Espacio Interdisciplinario, el Hospital de Clínicas, la donación de un Tester de ventiladores por parte de #noscuidamosentretodos y el NIB. Simini indicó que este trabajo hace ahorrar al país una cifra del orden del millón de dólares ya que el costo de los equipos es de alrededor de 30.000 dólares cada uno.

Simini añadió que los aprendizajes adquiridos en el proceso de reparación de los ventiladores mecánicos se están volcando a la enseñanza en la Udelar. En este sentido acotó que se han instrumentado nuevos cursos de actualización profesional en Facultad de Ingeniería, que incluyen estos conocimientos.

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