La ceremonia se realizó el miércoles 7 de octubre a las 19 horas en la Sala Auditorio Vaz Ferreira del Sodre, ubicada en la Biblioteca Nacional. En el evento hicieron uso de la palabra, el ministro y la subsecretaria del MEC, Pablo da Silveira y Ana Ribeiro; el director de la Biblioteca, Valentín Trujillo; el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim; y la docente e investigadora, Lisa Block de Behar.

«Un hombre de mirada tranquila» 

Trujilo recordó a Vidart como «un hombre de mirada tranquila y ya con el paso de los años con una voz muy sabia, que tuvo una vida tan larga que recorrió muchas veces a caballo el Uruguay y vastos rincones del mundo, como el desierto de Gobi, los glaciares de Perú y la selva colombiana». Añadió que fue un gran experimentador, «un hombre que recorrió con su palabra, buena parte del conocimiento de la historia del occidente e incluso más allá».

El director de la Biblioteca Nacional señaló para finalizar: «el legado de Vidart de su curiosidad y hambre de conocimientos, de llegar a respuestas pero también de generar preguntas, hoy está muy presente en la cultura uruguaya y este pequeño homenaje es lo que merecía».

«Un caballero con la imaginación de un centauro»

Lisa Block de Behar definió a Vidart como «un caballero con la imaginación de un centauro». Añadió que en sus obras, Vidart cita a grandes pensadores y centenares de autores y sus conocimientos «desbordaban barreras disciplinarias, más allá de márgenes, no siempre necesarios, no siempre válidos».

Block de Behar finalizó apuntando que en Vidart la originalidad de su obra se basa en un decir distinto, pero sobre todo en que remite a los orígenes y cultiva la cultura del campo. Destacó la belleza de su escritura, «una belleza casi heroica, donde no falta el coraje que es además de valentía, un valor del corazón en sus pronunciamientos».

Profesor Honoris Causa de la Universidad de la República

El rector Rodrigo Arim señaló la trayectoria vital e intelectual de Vidart como «un testimonio claro de sus múltiples facetas» y marcó algunos de sus aportes en estos cien años, «particularmente relevantes en la coyuntura actual y para pensar Uruguay en perspectiva». Subrayó el legado del antropólogo no sólo por la creación intelectual sino también por la capacidad de transmitir a través de sus vivencias, aspectos constitutivos de la riqueza cultural uruguaya y del vínculo del país con la región y con el mundo. En este sentido Arim destacó la práctica de Vidart en varias áreas disciplinares como la antropología social, sociología, geografía y su vínculo temprano con universidades de países de Latinoamérica como Chile y Colombia.

Arim apuntó que «Vidart cultivaba la conversación, la necesidad del intercambio, e impulsó la capacidad de que a partir de las ciencias sociales se pudiera transmitir través de un diálogo democrático, cultura, valores, diversidad». El rector añadió que fue autodidacta y trabajó con la cultura popular, sin que por eso sus trabajos carecieran de rigurosidad científica. Se ocupó de expresiones populares como el tango, el carnaval, la cultura gauchesca y el medio rural.

El rector destacó también el desempeño de Vidart como catedrático de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Udelar a finales de la década de los años ochenta, y en el Instituto de Profesores Artigas, así como en instituciones internacionales en varias ocasiones. Acotó que Daniel Vidart es además galardonado Profesor Honoris Causa de la Universidad de la República en el año 2013, designación propuesta por el Centro Universitario de Paysandú de la Udelar, creado poco tiempo antes.

«Sabiduría y don de gente»

Ana Ribeiro leyó una carta de Alicia Castilla, esposa de Daniel Vidart, que no pudo concurrir al evento ya que se encontraba en Paysandú, en la inauguración del Centro de Estudios e Investigaciones Históricas Daniel Vidart, en el Centro Universitario de Paysandú de la Udelar. En la carta Castilla expresaba: «al salir a la calle con Daniel, en cualquier ciudad del Uruguay, al entrar en cualquier comercio o restaurante, siempre indefectiblemente, se acercaba alguien y le decía: profe ¿se acuerda de mi?, fui su alumno, usted no me enseñó sólo geografía, usted me enseñó a pensar» .

Ribeiro por su parte expresó que «la sabiduría y el don de gente de Vidart eran inmensos, era un hombre con una riquísima vida, que se dio el lujo de regalarnos a todos sus trabajos, su creatividad, inventiva, su capacidad para desafiar nuestra comodidad y hacernos pensar, siempre con una sonrisa».

 «Admiración y agradecimiento»

Pablo da Silveira indicó que «la actividad intelectual que de verdad alcanza profundidad, que descubre cosas, además de tener que ser rigurosa es una actividad intelectual medida por pasiones y siempre sentí hablando o leyendo a Daniel Vidart que él era la encarnación de eso». Añadió: «No había nada que hiciera simplemente por tecnicismo, o por arrimarse a un tema que estaba de moda o por ajustarse a las últimas demandas del mundo académico, sus investigaciones tenían que ver con sus propias pasiones y esa es una razón más por la que merece nuestra admiración y agradecimiento».

Cierre artístico

La ceremonia cerró con un espectáculo musical. La presentación del cierre artístico estuvo a cargo de Julio Frade, secretario ejecutivo del Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán. El espectáculo contó con las actuaciones de Carlos Paravis, Valeria Lima, Leo Urrutia y el acompañamiento en el piano de Julio Frade.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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