En esta muestra estudiantes y docentes de la facultad dan a conocer proyectos y desarrollos de todos los campos de la ingeniería. Este año lo harán durante la semana del 19 al 23 de octubre a través de audiovisuales, charlas y talleres en línea.

La primera jornada del evento se dividió en dos partes, en la primera se desarrolló una mesa de debate sobre Tecnología, Ciencia y Soberanía y en la siguiente una charla sobre Políticas culturales, científicas y tecnológicas autónomas a la luz del legado del ex rector de la Udelar, el ingeniero Óscar Maggiolo. En la mesa hicieron uso de la palabra la decana de la Facultad de Ingeniería (Fing), María Simon, el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim, la prorrectora de Investigación Cecilia Fernández, el ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini y los senadores Silvia Nane, Guillermo Domenech  y Liliam Kechichian.

Simon dio la bienvenida a IDM y señaló que la muestra tiene el objetivo de «rendir cuentas de lo que hace la Udelar con los recursos que le son asignados, cómo se investiga y especialmente cómo se forma a la gente en sus conocimientos pero también en su ética y su actitud frente a la vida». Si bien este año se realiza en formato virtual, cumple con ese objetivo, expresó.

Apuntó que otro de los fines de IDM es inspirar vocaciones, sobre todo en los jóvenes. Para ello se instrumentan espacios específicos que apuntan a describir cómo son las carreras de la Facultad y los laboratorios con videos demostrativos, entre otras propuestas. Señaló que lo hacen porque «comparado con países con un nivel de desarrollo similar al nuestro,  Uruguay necesita tres veces más ingenieros de los que tiene y porque todas las personas tienen derecho a encontrar su vocación, vivir de ella y desarrollarse». Resaltó que esto es particularmente cierto en el caso de las mujeres porque la Fing continúa teniendo muchas menos estudiantes mujeres que varones en todas sus carreras.  

La decana señaló que la cuarta finalidad de la muestra es conectar las ideas con emprendedores y empresas públicas y privadas que encuentran en IDM alguna idea interesante para aplicar a sus emprendimientos o instituciones. 

Por su parte Paganini felicitó a la facultad y agradeció la invitación a participar de un evento que «resume mucho de lo que es la mística de la Ingeniería nacional» y la hace visible y tangible. Definió a la ingeniería como una disciplina fundada en el hacer, dedicada a transformar la realidad aplicando el conocimiento científico, metodología y tecnología con ingenio.

Indicó que Uruguay necesita más ingenieros y ante el desafío de que los jóvenes elijan esta profesión, es necesario presentarla como una opción de formación atractiva, desafiante, intelectualmente enriquecedora y con un campo de aplicación cada vez más vasto en todo tipo de áreas. 

Señaló el reto de que la tecnología e innovación penetren mucho más a las áreas de formación, para fomentar en los jóvenes el aprendizaje a través de la resolución de problemas. Por último, coincidió con Simon al señalar el desafío de disminuir la brecha entre estudiantes mujeres y varones en la Fing. «Hay una especie de sesgo histórico que tenemos que superar y felicitamos que aumente cada vez más la conciencia de que este problema debería ser un problema de todos», expresó.

Conectada con el mundo

Fernández señaló que el nombre de la mesa indicaba la importancia de la ciencia y la tecnología, que se asocian con la soberanía nacional. Agregó que la historia de la Fing está llena de ejemplos en ese sentido, de «decisiones que se tomaron en momentos clave del país» y permitieron apostar a la formación de técnicos competentes que pudieron abordar la resolución de problemas nacionales.

Recordó que la formación de los ingenieros requiere de las ciencias básicas. A la vez es necesario comprender que las ciencias sociales y las humanidades son importantes para resolver los problemas de las ciencias más duras y los problemas que tenemos como sociedad y como especie, por ejemplo, en relación con el desarrollo y el medio ambiente.

Respecto a los aportes de la comunidad científica para enfrentar la crisis sanitaria por Covid-19, la prorrectora destacó aspectos que sería muy beneficioso «aplicar siempre». En primer lugar, la respuesta de los científicos fue espontánea e inmediata, sin que fuera necesario convocarlos a este trabajo. Además fue interinstitucional, abarcando a la comunidad académica y sectores del gobierno, así como a las ciencias básicas y a las más tecnológicas, y a múltiples disciplinas que pudieron ponerse en diálogo. Esa capacidad de respuesta se dio «de nuestra gente conectada con el mundo, es otra cosa que queremos para nuestra comunidad científica», señaló.

Por último, indicó que a la Udelar le preocupa retener a los investigadores jóvenes, para eso son necesarias condiciones de infraestructura y de trabajo adecuados.  El régimen de dedicación total docente «es casi la única herramienta que tenemos para generar esas condiciones», agregó. También afirmó que como país tenemos el desafío de generar demanda de jóvenes capacitados, tanto en el sector público como en el privado.   

La senadora Nane repasó la historia de las tecnologías de la información y comunicación; reflexionó sobre el desarrollo de la internet, por la cual paulatinamente el consumo de información fue alcanzando a todas las esferas de la vida. Internet también nos generó la sensación de estar bajo control y vigilancia e inauguró un debate acerca de los derechos sobre nuestros datos, comentó.

El avance de la tecnología generó la llamada «cuarta revolución industrial», que habilitó «a mezclar fronteras entre las máquinas y los seres vivos» a través de las nanotecnologías y biotecnologías. Esos límites difusos nos ayudaron a entender mejor el virus que ahora enfrentamos y la marcha de la actual pandemia, expresó.

Señaló que si nos proyectamos hacia la post pandemia debemos reflexionar sobre educación y trabajo a distancia, sobre el derecho a la salud, la soberanía alimentaria y su relación con el modelo productivo y el modelo logístico actuales, y sobre transformaciones que fortalezcan los modelos locales de producción. Agregó que debemos pensar sobre el contexto de las ciudades, para cuyo funcionamiento se utilizan cada vez más volúmenes de información, y esto nos cuestiona acerca de nuestra soberanía y la de la comunidad respecto al uso de nuestros datos.

Para concluir expresó que tenemos desafíos muy interesantes a nivel ético que nos impulsan, en el sistema educativo, a «no seguir encasillando», a pensar cómo podemos «quebrar silos», alentando al ingeniero a saber algo de biología, de ética, de derecho. 

Ciencia, tecnología y Estado

Domenech agradeció la invitación y señaló que «siempre es bueno rendir homenaje a la Universidad de la República» y todos quienes han pasado por sus aulas le deben reconocimiento. Expresó que aunque se formó en el área legal y no en la rama de la ciencia y la tecnología, desde el punto de vista político le genera  interés de promover el desarrollo de esta área del conocimiento. 

Como ejemplo de su relevancia para el país, señaló que en las actividades agropecuarias las técnicas evolucionaron rápidamente, pasando de procedimientos precarios a una tecnología que requiere la intervención de productos químicos y que hace a la agricultura muy dependiente de la ciencia y la tecnología.

También destacó el papel que deben cumplir la ciencia y la tecnología desde los primeros niveles educativos en la formación de niños y jóvenes, y su importancia en la industria, generadora de fuentes de trabajo, «es lo que necesitamos en países que sufren casi crónicamente el problema del desempleo». 

En tanto Kechichian celebró la propuesta de IDM y dijo que, si ha permanecido por más de diez años, «es indudable que ha demostrado llegar a la gente, cumplir una función», además ha mantenido su nivel de calidad y organización. 

Sostuvo que en los avances que Uruguay tuvo en ciencia y tecnología en los últimos 15 años tuvieron que ver muchos actores: el sistema de innovación, la academia, los empresarios innovadores, inversores, así como los vínculos entre ellos. «Es impensable un modelo de desarrollo de ningún país en este siglo y a lo largo de toda la historia, de espaldas a la ciencia y la tecnología», expresó. Añadió que los países más desarrollados son los que han invertido en forma sustantiva y sostenida en educación, en ciencia, en tecnología y en innovación. 

Apuntó que el desarrollo requiere que el conocimiento se incorpore a las cadenas de valor y para ello son necesarios dos pilares claves: por un lado la interacción entre investigación y desarrollo y por otro el diálogo entre la academia y el sector productivo. Sostuvo que «esa labor gigante no la hacen los privados sino los Estados, más en países como el nuestro donde el desarrollo científico y tecnológico está traccionado en una enorme proporción por fondos públicos». Acotó que por ese motivo la  discusión presupuestal en la que se encuentra el país es tan importante y preocupan los congelamientos y recortes en el presupuesto nacional. 

Destacó que en el contexto de epidemia por Covid-19 «Uruguay reaccionó bien y a tiempo porque tenía capacidades preexistentes y la ciencia y tecnología tuvo una presencia robusta e importante». Esas capacidades comprenden a la infraestructura tecnológica y sanitaria y también al campo científico, gracias al cual se llevaron adelante procesos fundamentales de investigación y desarrollos como los kits de diagnóstico, entre otros.

Soberanía 

Arim felicitó a la facultad por su muestra anual, que este año funciona como una demostración más de lo que viene haciendo la Udelar desde el 13 de marzo. Afirmó que la institución se mantuvo  «en movimiento constante», desplegando esfuerzos para mantener todas sus funciones sin presencialidad durante el primer semestre.

Se refirió al exrector Maggiolo, de quien destacó su voluntad para jerarquizar la investigación como una actividad profesional. Este es todavía un objetivo de la Udelar, destacó, pero teniendo claro que la institución no pretende monopolizar la actividad científica sino que por el contrario, «se piensa hoy en diálogo y en articulación con otras entidades públicas y privadas» para construir un sistema nacional de investigación sólido.

Otro elemento que Arim rescató del pensamiento de Maggiolo es la importancia que dio a la producción del conocimiento endógeno, es decir que nuestros investigadores sean capaces de trabajar en las fronteras del conocimiento y de generar vectores de avance en la sociedad en los que ese conocimiento se incorpore a nuestras prácticas cotidianas. Esto quedó demostrado con el Covid-19, afirmó, la capacidad de respuesta de la Udelar ante esta crisis «se sustenta en lo que pudieron hacer jóvenes investigadores de todas las áreas disciplinares» y «es muestra de lo que queremos decir cuando hablamos de soberanía».

Expresó que los jóvenes investigadores de la institución estaban preparados para desarrollar capacidades de diagnóstico ante una situación de escasez global de estos recursos, y así lo hicieron porque contaban con conocimiento incorporado, con vínculos con el mundo y porque pertenecían a instituciones que brindaban las condiciones para desarrollar su trabajo. Del mismo modo otros fueron capaces de responder con el desarrollo de hisopos, la reparación de respiradores, la desinfección de materiales de protección de personal de salud.

La ciencia uruguaya «demostró ser pertinente y eficaz», pero el sistema es frágil, aseguró Arim. Estos logros tienen que ver con inversiones de largo plazo y como sociedad «debemos comprender los riesgos para el país si no se invierte en ciencia, tecnología y cultura en general, superando los vaivenes lógicos de la economía y de la política». Alentó a «poner la mirada un poco más lejos» y evitar perder lo logrado. Como ejemplos mencionó «los cambios en la geografía del conocimiento», el surgimiento de nuevas instituciones y la articulación entre ellas. Necesitamos construir más espacios institucionales donde se inserten nuestros académicos e investigadores, afirmó. 

Ver video de la mesa de apertura

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