Rector de la resistencia: coraje y vocación para armar futuro

El rector Rodrigo Arim comenzó haciendo referencia a la construcción de la Facultad de Información y Comunicación (FIC) -lugar donde se estaba realizando la mesa- ejemplo que definió como «valentía institucional por construir» por parte de la Universidad, que se ha desarrollado y crecido y que tiene «la capacidad de mostrarle al país que ese instrumento de transformación interno se refleja en hechos concretos como es esta Facultad». Relacionó este hecho concreto con el legado de Maggiolo y su proyecto de reforma universitaria y la contemporaneidad de hoy.

También señaló la «valentía institucional de Maggiolo» y de la Universidad de la República en el año 1967, cuando luego de la aprobación de la Ley Orgánica en 1958, la Universidad discutía un nuevo proceso de transformación institucional de envergadura, tras iniciativa política de su rector y en un momento complejo del país y la región, indicó. Entonces la Universidad a partir de la iniciativa Maggiolo «fue capaz de ponerse a discutir en clave de futuro», afirmó. En este sentido, remarcó que es importante recordar ese legado de Maggiolo, de pensar en clave futura en este momento actual «donde en la coyuntura, con otras características, corremos riesgo como país de perder la mirada a largo plazo», subrayó.  

Roberto Markarian también destacó esa capacidad de Maggiolo de proyectar a mediano y largo plazo y recordó esa característica en este momento en particular. Markarian hizo referencia a algunos textos que escribió con motivo de los 50 años del Plan Maggiolo en los cuales resaltó las características del ingeniero, a quien trató directamente entre 1964 y 1974 y con quien le unía una gran amistad. «Su nombre está unido de forma indisoluble simultáneamente a las acciones más heroicas de la defensa de la autonomía, el cogobierno y a eleboración de los planes de modificación de la estructura universitaria más originales y avanzados», resaltó.

«Comencé polemizando duramente y acabé admirando y viendo como un maestro a aquel amigo», recordó Markarián y destacó su cercanía con él y su familia. También hizo referencia a los momentos de militancia estudiantil que compartieron en «los difíciles tiempos cuando Liber Arce y Susana Pintos se morían en los brazos». Además recordó varios momentos compartidos en su casa y momentos de reencuentro luego de su exilio.

Sostuvo que se ha presentado muchas veces a Maggiolo como un hombre de pensamiento radical y opinó que es erróneo: «era ideológicamente un moderado, quizás en el lenguaje actual: un batllista auténtico». Agregó que era un anti cortesano, transparente en sus opiniones y acciones, un racionalista extremo que creyó en la capacidad de los seres humanos para progresar y transformarse. También lo definió como una persona tenaz, persistente y con convicciones firmes, con carácter firme, que sabía oír y valorar, era «hombre de grandes ideas y utopías», destacó.

Rafael Guarga se refirió a la vida académica de Maggiolo por fuera del Rectorado, y destacó que «tuvo una vida académica particularmente significativa», porque salió al exterior y se vinculó con investigadores de otros laboratorios del mundo, lo que le permitió evaluar de forma efectiva la calidad de los trabajos que se realizaban y con esas ideas presentes dirigió el Laboratorio de Hidráulica, señaló.

Destacó que aprendieron con un laboratorio modesto a aplicar de forma prolija y sistemática la metodología científica que los llevó a publicar artículos en revistas internacionales importantes, gracias a sus conocimientos: «Con Maggiolo aprendimos los rudimentos de la metodología científica de una forma viva», dijo. Lo describió como un investigador «muy sacrificado» y relató que a la tarde dejaba el Rectorado e iba a trabajar con ellos al laboratorio: «tuvimos la inmensa fortuna de tener a un gran maestro en la aplicación de la metodología científica sentado al lado nuestro», remarcó.

Rodrigo Arocena resaltó que «es un honor que conmueve recordar a Maggiolo». Luego reflexiono sobre la universidad latinoamericana pública que surge del movimiento de la reforma universitaria latinoamericana, que «es historia y proyecto, es pasado de lucha y futuro de construcción y esas dos cosas Maggiolo las encarnaba de manera extraordinaria».

Afirmó que «Maggiolo fue el rector de la resistencia, algo que no eligió, pero que lo hizo con mucho coraje», y agregó que a pocos años de la aprobación de la Ley Orgánica «ya estaba pensando en cómo transformar la Universidad». Destacó dos características importantes: «coraje para enfrentar lo que venga y la vocación para armar futuro», y expresó su deseo de que los jóvenes universitarios de hoy puedan tener presente estas dos características de Maggiolo.

También afirmó que Maggiolo fue inspirador para él en las reformas realizadas durante sus rectorados y valoró que lo que más le ha resultado orientador de su trayectoria es la vocación de «vamos a cambiar», destacando la importancia de «homenajear al pasado pero sobre todo haciendo cosas nuevas». Señaló que en el Plan Maggiolo está muy clara la preocupación por el cambio de la estructura institucional de la Universidad y, en ese marco, considera que durante su propio Rectorado logró hacer algo importante al respecto de esa idea con la creación de los Centros Universitarios Regionales y la descentralización de la Universidad en el país.

Recordó que en los últimos años de su vida estuvo muy cerca de él por formar parte del Comité de exiliados uruguayos en Caracas y valoró su energía, seriedad y vocación para sobrellevar los problemas que los exiliados tenían y al mismo tiempo ser solidario con el país, características dignas del «rector de la resistencia y del rector del futuro», valoró.

Por último, hizo referencia al «extraordinario acto» en el Teatro Las Palmas en Caracas en 1977, que fue la primera vez que Wilson Ferreira Aldunate hablaba en América Latina despues del asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, y «allí hablaron juntos Wilson y Maggiolo». Recordó la emoción de quienes estuvieron allí en ese momento, porque «esto que se ha logrado anuncia la primavera en el Uruguay, Maggiolo no pudo vivirla pero la preparó», señaló. 

Perspectiva y coyuntura latinoamericana

En este contexto tan peculiar, Arim destacó «el apego a lo público» de la Universidad y afirmó que es una institución con vocación de servicio y de estar integrada a la sociedad uruguaya. Explicó que entre las cosas más emocionantes que pasaron en el primer semestre tan complejo que vivió Uruguay estuvo el enorme movimiento fundamentalmente de jóvenes docentes y estudiantes preguntándose qué podían hacer desde la Universidad para que el país sufriera lo menos posible y para que en términos de equidad e igualdad los uruguayos volvieran a reivindicar algunos valores de los cuales Maggiolo es heredero y también participe: «lo público como motor y sostén de todos los ciudadanos en general».

En esta misma línea, el rector remarcó que la Universidad respondió a la pandemia no solamente por el voluntariado de algunos, sino por construcciones largas, «con tres laboratorios en el interior montados con una celeridad increíble, porque tuvimos la capacidad diez años atrás de definir que era prioritario desarrollar institucionalidad y Universidad en todo el territorio nacional». Indicó que hoy la Udelar ha hecho más de 10.000 tests de diagnóstico en el interior, no solamente sus científicos colaboraron en diseñar un protocolo de adaptación a Uruguay de ciertos tests y otros aportes relevantes, como puede ser el diseño y fabricación de hisopos, sino que respondieron a partir de una institucionalidad que fue pensada para otra cosa.

Esta Universidad latinoamericana, afirmó Arim, que es una búsqueda de Universidad de calidad, también es una Universidad en riesgos discursivos, de los cuales Maggiolo claramente huyó: el riesgo de pensar la autonomía, el extensionismo, o el vínculo de la Universidad con la sociedad en clave de liturgia y gestualidades. «Autonomía, vínculo con la sociedad, extensión, integralidad de la noción de una Universidad como parte sustantiva de la sociedad, son aspectos que tenemos que cultivar y redefinir en cada coyuntura particular», expresó.

Según Arim, pensar en el legado de Maggiolo también trae sobre la mesa otros elementos a discutir con mesura, tranquilidad, pero profundidad: el tema centralidad y federalismo que estuvo en la época de Maggiolo y está presente en la discusión universitaria actual, los Planes de Estudio -Maggiolo hablaba de creditización de los Planes y la Udelar recién culminó ese proceso con la nueva ordenanza y tiene 160 carreras en un esquema que, en algún sentido, también es heredero de esa discusión, dijo Arim-. Por lo tanto, lo que la Udelar puede hacer hoy en contacto con las universidades de la región y el mundo «es producto también de un sentido histórico que tiene una clave en la coyuntura y hacia futuro que es pensar a la universidad pública integrada a la sociedad y respondiendo las necesidades de desarrollo y las coyunturas emergentes que afronta el Uruguay».

Reivindicar su impulso transformador y capacidad de mirar hacia adelante

Markarian concordó con Arocena en que Maggiolo es en parte un desconocido en términos del país y es necesario continuar realizando actividades que permitan colocar al modo de actuar de Maggiolo, a su pensamiento democrático y sobre la ciencia y la tecnología a un nivel que el país necesita y que la Universidad ha demostrado en estos períodos tan duros cuán necesarios son.

Por su parte, Guarga remarcó la necesidad de tener una obsesiva preocupación como la de Maggiolo en encontrar conexiones entre el mejor conocimiento científico del cual, sin duda alguna, es depositaria la Udelar y sus investigadores con la realidad económica, productiva local. Para el ex rector esa conexión ayudará a la transformación de esa vida productiva y de la economía de países que producen materias primas y exportan poco valor agregado, para que vayan transitando hacia una condición económica en la cual su exportación contenga cada vez más alto valor agregado. «Y si hay una responsabilidad en esa transformación, la Universidad tiene una cuota muy importante, en particular porque en nuestras universidades están quienes tienen la cabeza formada, la educación necesaria como para impulsar de una manera muy calificada ese proceso de transformación», indicó.

Arocena culminó con una reflexión personal: «se ha hablado aquí con elocuencia del Maggiolo universitario, gran rector, gran investigador, pero déjenme terminar con el Maggiolo hombre sencillo y solidario. Entre las mil y una cosas que tenía que hacer en el exilio sacaba tiempo para ir adónde fuera a firmar certificados como antiguo rector de que tal o cual muchacho exiliado que no tenía los papeles era efectivamente un estudiante universitario. Solidaridad a gran escala y a escala chiquitita. Gran hombre, gran persona, gran compañero».

Por último, Arim concluyó que la Universidad tiene que preservar un espíritu básico del Plan Maggiolo, que es el de la transformación perenne, la capacidad de construir agendas de largo plazo, de mirarse a sí misma y pensarse en el futuro en redes locales e internacionales, superando las coyunturas y la inmediatez políticas, económicas y sanitarias. «Reivindicar ese impulso transformador, esa capacidad de mirar hacia adelante, de defenderlo con entusiasmo, seriedad y racionalidad es parte de lo que tenemos que construir los universitarios en el día de hoy, dialogando y sin temor a plantear problemas en la sociedad internos y externos para poder resolverlos», finalizó.

Acceda al audio completo de la Mesa de rectores en homenaje  a Maggiolo

Maggiolo 100 años: Mesa de rectores con Rodrigo Arim, Roberto Markarián, Rodrigo Arim y Rafael Guarga

Acceda a los programas de UNI Radio en homenaje a Maggiolo

Maggiolo 100 años mesa 1: con Diana Maggiolo, Rafael Guarga y Carlos Mechoso

Maggiolo 100 años mesa 2: con Enrique Cabaña, Alción Cheroni y Jorge Lanzaro

Maggiolo 100 años mesa 3: con María Simon, José Luis Genta, Christian Chreties y Pedro Curto

 
 
 
 
 

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