En el evento, que se transmitió por el canal de de Youtube de la Universidad, participaron el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, la prorrectora de Investigación, Cecilia Fernández, el director ejecutivo del IP, Carlos Batthyány, y el director académico del IP, José Badano. 

Batthyány resaltó la importancia de que instituciones como la Udelar y el IP «trabajen en forma mancomunada para traer de vuelta a científicos que se fueron a especializar al extranjero como Malacrida». Esto hubiera sido muy difícil sin la acción conjunta de ambas instituciones, hoy se traduce en la creación de la Unidad de Bioimagenología Avanzada (UBA), una unidad mixta entre la Udelar y el  IP; en el futuro será una decisión «que miraremos con orgullo», expresó.

Rodrigo Arim manifestó que no es la primera vez que el IP y la Udelar abordan trabajos colaborativos. «No son instituciones independientes, tenemos historias comunes», expresó. Subrayó la importancia de esta cooperación para la construcción de una estructura académica y científica en Uruguay «que sea un soporte para que los investigadores puedan desarrollar su potencialidad,  creatividad y capacidad de generar conocimientos avanzados en Uruguay y en redes internacionales». Es también un terreno fértil para el desarrollo de la investigación, la docencia y la extensión en las mejores condiciones. Esto supone facilitar los procesos a los investigadores, apoyar sus iniciativas y generar los contextos «para que puedan germinar esas iniciativas», sostuvo Arim.

Malacrida resaltó que este logro no se inicia hoy sino que es producto de un largo proceso de trabajo. La Unidad tiene el objetivo de proveer servicios de altísima calidad a través de la aplicación de herramientas de biofotónica y bioimagenología avanzada. Su cometido es apoyar a las ciencias de la vida y en especial a la biomédica, en particular de las dos instituciones sedes del proyecto, el IP y el Hospital de Clínicas «Doctor Manuel Quintela» (HC), de la Udelar.  

El investigador explicó que para cumplir estos objetivos se planearon cuatro áreas de desarrollo: una que apunta a proveer servicios y entrenamiento de altísima calidad en estas tecnologías de avanzada, la segunda corresponde al desarrollo de investigación en el ensamblado de instrumentos de biofotónica y microscopía. En tercer lugar, funciona un área que se enfoca en el desarrollo de líneas de investigación biológica que se puedan beneficiar con los instrumentos ensamblados en la Unidad, y la cuarta línea de trabajo se basa en acercar esta tecnología de primer nivel a la comunidad.

Malacrida apuntó que sería imposible llevar adelante estas tareas sin el equipo de investigadores altamente especializados con el que contará la Unidad, integrado por Andrés Kamaid, Marcela Díaz, Tabaré De los Campos, María José García y Ana Laura Suárez. Definió a los integrantes del equipo como «jóvenes investigadores, talentosos, entusiastas, con ganas y avidez de sumergirse en esta disciplina».  Además destacó el trabajo de los estudiantes provenientes de diversas áreas, que realizarán su tesis de maestría o doctorado en la Unidad. Estos estudiantes provienen del HC, la Facultad de Ciencias, la Facultad de Medicina y el IP. También valoró el apoyo de investigadores asociados, que son claves para el desarrollo de algunas líneas estratégicas en el área de imagenología avanzada, Federico Lecumberry, Florencia Irigoín y Flavio Zolessi. Asimismo la Unidad contó con el apoyo fundamental de cuatro investigadores de larga trayectoria, de experiencia capacitada y excelencia académica internacional, Enrico Gratton, Fernando Estefani, David Jameson y Alejandro Buschiazzo. 

Especialización, investigación, servicio

Malacrida planteó que la Unidad que será un laboratorio de corte plataforma y para que provea servicios de calidad, es fundamental el entrenamiento, la gestión y el buen manejo de la plataforma, así como la diseminación y la adopción de buenas prácticas internacionales asociadas al vínculo entre la plataforma y los usuarios. Para ello tuvieron la fortuna de colaborar con instituciones como el Laboratorio Nacional de Microscopía Avanzada de la Universidad Nacional Autónoma de México y con la organización Global Bioimaging, indicó.  

La tecnología comercial existente en el IP y el HC permitirá llevar adelante varias líneas, una de ellas el desarrollo de métodos en este caso microscopios de epifluorescencia y focales de última generación, que son muy importantes para las estrategias de investigación que sigue la Unidad. El espacio desarrollará instrumentación en el área de la biofotónica, a través de instrumentos que utilizan fibras ópticas y fuentes de iluminación ultravioleta o infrarroja, que permiten conocer diferentes propiedades de tejidos. También trabajará con instrumentos de microscopía avanzada, en la que se combinan microscopios con espectroscopía, permitirá obtener información que está oculta para los microscopios convencionales. 

En la actualidad la UBA está desarrollando un instrumento de fibras ópticas, tecnología que Malacrida trajo del laboratorio de California donde realizó su doctorado, y que es construido desde sus partes. Permite hacer medidas de tiempo de vida y espectrales utilizando fuentes de luz ultravioleta para estudiar el metabolismo. Otro proyecto en el que se encuentran trabajando está financiado por fondos de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de 2018,  y se desarrolla en la plataforma que existe en el piso 15 del HC, como parte del servicio mixto del Departamento Básico de Medicina y el Departamento de Fisiopatología. En el marco de este proyecto se instalará un microscopio de fotones con resolución de tiempo de vida de las células y para ensayos de fluctuaciones. 

Por otra parte en el IP en 2019, a partir de una financiación conjunta del IP y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), lograron adquirir las partes que le permitirán ensamblar un microscopio DIVER de alta generación para realizar microscopía en profundidad en tejidos sin clarificar, cuyo estudio tiene gran potencialidad para la investigación biomédica que se realiza en el HC y en el IP. Se instalará tecnología de momento «única en Sudamérica», expresó. 

Malacrida señaló que se ha hecho un gran esfuerzo para obtener colaboraciones y existe un grupo de proyectos que los investigadores principales y asistentes llevarán adelante que ya cuentan con financiación; otros seis trabajos se encuentran en evaluación. Con la Unidad trabajará un grupo importantísimo de colaboradores en diferentes áreas y temas diversos.

En lo que se refiere a entrenamiento y diseminación el equipo de la Unidad pensó dos áreas, una de entrenamiento básico en las herramientas y estrategias de microscopía, y un área de manejo y análisis de datos utilizando software libre. Acotó que los investigadores Marcela Díaz y Tabaré de los Campos realizarán un entrenamiento uno a uno con todos los usuarios de la Unidad.

Además desde su retorno a Uruguay Malacrida ha organizado dos workshop de microscopía avanzada y biofotónica en los que se han formado alrededor de 90 estudiantes. Los primeros 30 fueron uruguayos; en la edición 2020 de esta formación, se utilizó la virtualidad y se pudieron reunir aproximadamente 20 instructores, 11 husos horarios y 62 participantes de 3 continentes. «Creo que es el camino y claramente hay un cometido importante en la Unidad para poder llevar eso adelante», expresó Malacrida.

Retorno y creación

También se refirió a las adecuaciones importantes que realizaron el IP y el HC para acondicionar los espacios físicos donde se están instalando estos equipamientos. Necesitan condiciones específicas de temperatura, la humedad debe ser controlada y deben estar libres de polvo. También se requiere un taller -clave para ensamblar las partes del microscopio que será armado-, y espacios de trabajo para analizar datos, entre otros espacios. Señaló su orgullo por el esfuerzo realizado en ambas instituciones, lo cual incluyó la colocación de una mesa óptica de 500 kilogramos en el piso 15 del HC y otra de 1000 kilogramos en el IP. Destacó que tener un taller equipado como el que habrá en la Unidad es muy importante para desarrollar partes únicas de los equipamientos o reparar otras. La UBA ya está funcionando y se encuentra en una etapa de ensamblado de instrumentos, en los próximos meses podrá proveer servicios.

Malacrida afirmó que es un orgullo representar a la Universidad y al IP, y un honor estar entre los seleccionados este año dentro del grupo Imaging Scientist Cycle-2, una distinción que le otorgó la Chan Zuckerberg Iniciative, con su nombre asociado a las dos instituciones. Agregó que la Unidad ya se encuentra trabajando para generar una comunidad latinoamericana de Bioimaging.

Finalmente agradeció a todas las personas que con su esfuerzo y capacidad hicieron posible la creación de esta Unidad, incluyendo las áreas de administración, compras y finanzas, mantenimiento de ambas instituciones, además de las autoridades respectivas. Destacó la actitud de la prorrectora Cecilia Fenández y el decano de la Facultad de Medicina Miguel Martínez que  mucho antes de su retorno a Uruguay realizaron un trabajo muy importante que hizo posible ese regreso.

Por su parte Fernández se refirió al proceso que comenzó en 2017 y que derivó en el retorno de Malacrida al país, junto con el proyecto de creación de la UBA. A fines de aquel año, el investigador consultó en CSIC si podía postular a la convocatoria del Programa de Fortalecimiento del Equipamiento de Investigación. Su propuesta era «heterodoxa» porque consistía en la compra de partes para armar un equipo que no existía en el país, comentó. A este planteo, proveniente de «un bioquímico que quería armar un microscopio y había desarrollado un software para usarlo», los evaluadores respondieron «queremos muchos como este investigador». 

La prorrectora destacó la capacidad científica de Malacrida, por ser un atractor capaz de generar la confluencia de un montón de disciplinas y de investigadores del HC y de las facultades de Medicina, Ciencias e Ingeniería. Agregó que la UBA trae a Uruguay una tecnología muy poderosa, pero tener un equipo tan sólido al frente es un cambio cualitativo muy importante.

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