Los investigadores, junto con el MSP y los prestadores de salud públicos y privados del departamento,  impulsaron este estudio motivados por el hecho de que los trabajadores de la salud se encuentran en la primera línea en la atención médica de casos confirmados de COVID-19, por lo que son una población de alto riesgo de infección.

El objetivo del trabajo, que sigue adelante, es medir la seroprevalencia de anticuerpos contra SARS-CoV-2 en esa población específica, estimar la proporción de infecciones asintomáticas y sintomáticas, e identificar factores personales asociados con la presencia de anticuerpos, incluyendo ocupación dentro del sector salud, áreas específicas de trabajo, contacto con pacientes infectados. La seroprevalencia mide la proporción de personas que estuvieron expuestas al virus y desarrollaron una respuesta inmunológica de anticuerpos contra el virus.

La presentación de estos resultados contó con la participación del subsecretario de Salud Pública, José Luis Satdjian, que destacó la importancia de este estudio y agradeció a todas las instituciones participantes. Indicó que esta investigación «es un estudio de vanguardia en cuanto a la calidad de la información» y pone a Uruguay nuevamente «en la punta» en cuanto al desarrollo de herramientas y a la información para el manejo de la pandemia.

La profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Facultad de Medicina y coordinadora general del proyecto, Alicia Alemán, expresó que el interés del equipo se enfocó en la población de Rivera, por lo cual seleccionaron una población dentro de los servicios de salud de la ciudad, y una muestra aleatoria de la población general. Comentó que a partir de esta iniciativa el MSP impulsó la realización de estudios de seroprevalencia similares en el personal de salud de otros departamentos del interior del país.

Alemán indicó que este estudio, en el que participaron seis investigadores de su departamento, «permite conocer datos que suponíamos pero no teníamos» acerca de la prevalencia de la infección para este virus, los casos sintomáticos y asintomáticos, el riesgo del personal de salud. Destacó especialmente la coordinación entre las múltiples instituciones para hacer posible este proyecto, algo que «no es frecuente y no es fácil».

A modo de ejemplo señaló que los prestadores de salud se hicieron cargo de las extracciones de sangre y de sus procesamiento, para luego enviar muestras de plasma en condiciones adecuadas al IP en Montevideo. Allí otro equipo a cargo de Otto Pritsch, determinó en ellas la presencia de anticuerpos contra SARS-CoV 2. También fue importante la coordinación con el ministerio, que coincidentemente quería conocer estos datos en el personal de salud. Además, señaló que el proyecto no contó con financiamiento extra, más allá de la dedicación en horas de todos los integrantes del equipo.

Los resultados fueron presentados por Javier Pintos, integrante del Departamento de Medicina Preventiva y Social. En el estudio participaron funcionarios de los tres principales prestadores de salud de Rivera: ASSE, Casmer y Comeri. De un total de 2.137 funcionarios elegibles participaron de forma voluntaria 1.204 (56,3%). A ellos se les extrajo sangre entre el 8 y 16 de febrero y respondieron un corto cuestionario para recabar información de interés para los objetivos del estudio. De las muestras de sangre se extrajeron sueros, en los cuales se determinó la presencia de anticuerpos utilizando la técnica ELISA.

Entre otras características de la población estudiada, Pintos destacó que aproximadamente 25% trabaja en dos o más instituciones de salud diferentes. Los investigadores clasificaron a los trabajadores según su ocupación y según su nivel de exposición estimado establecieron un nivel de riesgo para cada una –incluyendo personal médico, de servicio, de enfermería, de laboratorio, administrativo, entre otros-.

Casi 60% de los participantes fue hisopado previamente, al menos una vez. Entre ellos, la mayoría fueron negativos. Si para esta población solo se considera la positividad para SARS-CoV-2 obtenida por pruebas de PCR, la incidencia acumulada es de 4,3%. Pintos destacó que la mayoría de los casos positivos identificaron el contacto fuente de contagio «fuera del ambiente laboral, en el medio familiar o social».  Otra parte de las personas con PCR positivo contrajo el virus por contacto con compañeros de trabajo, mientras que solo 15% lo adquirió por contacto con pacientes infectados.

La seroprevalencia de anticuerpos anti SARS-CoV-2 fue 8,3%. (100 positivos entre 1.204 muestras). Este resultado coincide con lo esperado, puesto que otros estudios han mostrado que a través de la serología se encuentra «aproximadamente el doble de los casos que los que se detectan por PCR». El personal menor de 35 años presentó una prevalencia mayor (10,3%) que los de más de 50 años (6,3%), si bien estas diferencias no fueron significativas.  No se encontraron diferencias según el sexo de las personas estudiadas, y tampoco entre los que trabajan en una, dos o tres instituciones de salud.

Médicos y licenciados en enfermería presentaron una alta prevalencia, 10% y 9,8%, respectivamente. El personal de administración/dirección y admisión/recepción, que en teoría tiene menor riesgo de infección, también presentó una alta prevalencia: 9,8% y 10,3%, respectivamente. Auxiliares de enfermería y personal de laboratorio presentaron menos prevalencia: 5,6% y 4,5%, respectivamente.

Estos resultados podrían parecer en principio «paradójicos», explicó el investigador, porque las ocupaciones «con mayor exposición aparente al virus tienen una seroprevalencia un poco por debajo que los que a priori decíamos que tenían bajo riesgo».  Advirtió que estos resultados son preliminares, deben complementarse con estudios en otros puntos del país y con el estudio de brotes. En principio, «pueden significar que hay diferencia de percepción de riesgo«, por lo cual el personal que se siente más expuesto usa equipo de protección completo y sigue los protocolos de forma más estricta que aquellos que perciben un riesgo bajo.

Del total de seropositivos, 45% había sido diagnosticado con COVID-19 por hisopado previo y la mayoría fueron sintomáticos. Un total de 55% de los seropositivos nunca presentaron síntomas. Es de destacar que 100% de los funcionarios con antecedentes de PCR+ y que presentaron síntomas fueron seropositivos, mientras que los que tuvieron hisopados PCR+ y fueron asintomáticos presentaron una seroprevalencia de 67% (6 de 9). Esto quiere decir, que un porcentaje menor de los que tuvieron COVID-19 sin síntomas no cuenta con anticuerpos detectables por ELISA. Estos resultados coinciden con estudios a nivel internacional, que indican que generalmente cuanto más sintomática se presenta la enfermedad, mayor es la cantidad de anticuerpos que se detecta.

Pintos explicó que estos resultados se obtuvieron gracias a la utilización de dos técnologías diagnósticas desarrolladas en Uruguay por investigadores de la Udelar y el IP -la prueba de PCR para detectar material genético del virus en muestras de hisopado y la prueba serológica que detecta anticuerpos en sangre-. Este estudio también demostró que funcionan correctamente, indicó, los resultados «tuvieron perfecta concordancia, lo cual no es menor, estamos midiendo lo que queríamos medir». Para finalizar, agradeció el compromiso y la amplia colaboración de todas las instituciones y personas participantes en el estudio.

Además de este análisis también está en marcha otro estudio de seroprevalencia pero en la población general de Rivera (no personal de salud). Ya se ha concretado el paso 1 (el jueves 4 de marzo se realizó la extracción de sangre a una muestra representativa de la población seleccionada por el Instituto Nacional de Estadísticas) y en la semana del 22 de marzo se completará la encuesta telefónica a las personas que participaron en el paso 1. Próximamente se establecerá calendario de entrega de resultados del estudio de sangre.

Por su parte el director departamental de Salud de Rivera,  Carlos Sarries, destacó la calidad del equipo a cargo de la investigación. También agradeció la oportunidad de demostrar «el compromiso y la integración» que tienen los equipos de salud del departamento, así como la «conciencia sanitaria» de la comunidad riverense, la cual contribuye voluntariamente al desarrollo de este estudio.

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