Carina Santivago recordó que desde 2008 el Programa trabaja en la formación de tutores pares, entendiendo que «no hay mejor forma de aprender que ayudar a otros a hacerlo». Además, resaltó el vínculo entre pares como un proceso muy rico para favorecer la adquisición de conocimiento individual y colectivo. A esto sumó la importancia de que a través del Programa se pueda hacer realidad la enseñanza activa, que coloca al estudiante en el centro de su propio proceso formativo. 

Señaló que desde sus inicios Progresa creció mucho cualitativa y cuantitativamente. Dos hitos de este proceso fueron en 2016 cuando se logró que se creditizara el curso de tutorías, y el desarrollo en investigación, enseñanza y extensión, que se traduce en publicación de libros, artículos científicos y la diversificación de las tutorías entre pares para dar apoyo en temáticas específicas (estudiantes que ingresan a la Udelar, bachillerato, estudiantes en situación de discapacidad, estudiantes migrantes, becarios, privados de libertad, entre otros).  

Santivago explicó que en 2020, en el contexto de la pandemia, Progresa adaptó los dispositivos de apoyo a los estudiantes para adecuarlos a la virtualidad, enfocándose en especial en la generación de ingreso. En ese sentido, se refirió a la campaña «Estoy. Para la solidaridad no hay cuarentena», que consistía en que estudiantes avanzados pudieran apoyar a los alumnos que ingresaban a la Udelar en este contexto tan particular. Resaltó que esta generación de ingreso al ser numerosa es un logro para la Udelar en cuanto a la democratización de la educación superior, pero también implica el desafío de hacer que permanezca y avance en su carrera universitaria. Con este fin, en 2021 Progresa logró construir una edición especial de las Tutorías entre Pares, que implica cursos de tutorías que se iniciaron en febrero para que cuando los alumnos ingresaran ya contaran con un equipo que los acompañara desde los primeros días. 

Por su parte, el rector de la Udelar afirmó que la vida universitaria y el derecho al acceso a la educación terciaria superior son hoy más acuciantes que nunca. «El acceso al conocimiento avanzado es hoy más que nunca una puerta al desarrollo de una vida digna, y es también la capacidad para participar dignamente en los procesos de discusión y elaboración democrática en nuestras sociedades desde visiones cosmopolitas, diferentes, heterogéneas, y respetuosas», señaló.

Asimismo, destacó que la esencia del Programa de Tutorías entre Pares y Progresa es generar todos los caminos y dispositivos de apoyo para asegurar que, independientemente de las contingencias personales y de las historias individuales, los estudiantes de la Udelar puedan acceder a la educación superior, permanecer en ella, graduarse y aprovechar las ventajas que implica el acceso al conocimiento avanzado. Concluyó subrayando que este año la Udelar posiblemente se encuentre recibiendo a la generación más numerosa de su historia: cerca de 20.000 estudiantes generación 2021.

La Universidad como un derecho humano universal

Al comenzar la conferencia, Rinesi afirmó que la Universidad en occidente nunca se pensó a sí misma, ni fue pensada, como un derecho, sino como una máquina bastante eficaz de formar élites -clericales, burocráticas, técnicas, profesionales-. Ni siquiera los grandes movimientos de renovación y democratización de la vida universitaria -como el 18 cordobés, el 68 francés y el 68 mexicano tuvieron entre sus consignas la efectiva democratización de la vida universitaria y pensarla como un derecho universal. Recordó que Ernesto “Che” Guevara, en su reconocido discurso en Cuba el 28 de diciembre de 1959, fue quien propuso: «Que la Universidad se vista de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores, que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo».

La primera vez que el acceso a la Universidad como un derecho fue documentado por un organismo de carácter internacional fue en 2008 la Conferencia Regional de Educación Superior, que organiza el Instituto de Educación Superior para América Latina y el Caribe (IESALC) de la UNESCO, en Cartagena de Indias, Colombia. En la declaración final se hizo referencia a que «la educación superior es un bien superior público y social muy importante», por tanto, para Rinesi no es una mercancía, sino un derecho humano universal, y por tanto una responsabilidad de los Estados. Esa declaración se produjo en América Latina, por primera vez en la historia de occidente, en un proceso de democratización de nuestros países en un contexto de gobiernos de izquierda reformistas, que algunos llamaron populismos, comentó Rinessi. Mientras tanto, en la Conferencia Mundial de Educación Superior celebrada en 2009 en París, Francia, en la sede central de la UNESCO no se volvió a firmar esa declaración.

En este sentido, Rinesi expresó que América Latina tiene un compromiso al postular la educación como derecho universal. Esto significa «no decir nunca más que el problema son los estudiantes, que son deficitarios de lo que deberían ser, y nos llegan llenos de carencias». Para el filósofo este es un pretexto de los docentes que no pueden enseñar. «Somos los encargados de garantizarles ese derecho, nosotros debemos completar la tarea que el sistema educativo no pudo, y no vale más decir que los estudiantes son el problema y que son deficitarios», dijo. La tarea de los docentes «es tan fácil y tan difícil como eso: enseñar», indicó.

Asimismo, Rinesi planteó que garantizar el derecho a la educación superior no es solo garantizar el acceso a la Universidad: «tiene que haber derecho a entrar, a aprender, a avanzar en los estudios, al mejor nivel educativo y calidad de la Universidad». Y agregó que «el derecho de todos los individuos a llegar a la Universidad es que incluso los más pobres tienen derecho a llegar a la Universidad y aprender, al igual que los que tienen más recursos».

La Universidad y el pueblo

Retomó el discurso de Ernesto “Che” Guevara y se refirió a que la Universidad debe ser un derecho colectivo del pueblo y no un derecho individual de los ciudadanos. En especial las universidades, que no solo enseñan sino que investigan -son las mayores productoras de conocimiento- y desarrollan tareas de extensión, es decir, se extienden hacia el mundo social, productivo, de las organizaciones populares. Explicó que actualmente el término «extensión» está en revisión, ya que no se trata de extender la ayuda de la Universidad a la comunidad, sino construir una conversación colectiva con ella. Es así que la Universidad debe aprender los mecanismos para llegar a la comunidad y los lenguajes del pueblo, para que este pueda beneficiarse de los resultados de producción de conocimiento de la Universidad. Agregó que la Universidad debe brindar sus saberes para el pueblo y para el Estado democrático, y tender puentes de conversación para ayudar a mejorar los procesos productivos. En este sentido, afirmó que la Universidad es un derecho del pueblo desde el punto de vista de sus tareas de producción de conocimiento y de articulación con las sociedades y organizaciones.


Respecto a la pandemia, Rinesi señaló que hizo visible la necesidad del Estado y al mismo tiempo su impotencia frente al virus. La capacidad de los Estados para evitar la contaminación por virus es muy escasa, y este es un problema de la Humanidad. Remarcó que las universidades tienen una fuerte capacidad de interactuar y trabajar con otras universidades del mundo, y en este sentido «hacer de las universidades del planeta una voz en la gran conversación con la que la Humanidad debe pasar de ser objeto de los virus, de las enfermedades, de las vacunas, de los cálculos de los otros, a sujeto de su propia de vida colectiva». Entiende que el problema de la Humanidad no es la Covid-19, sino los desequilibrios ambientales producidos por el modo en el que la Humanidad produce su comida, provocando desastres ecológicos. Es por ello que «ni las grandes farmacéuticas, ni las empresas, ni los grandes poderosos son los que determinan el destino de la Humanidad, sino que es la Humanidad convertida en sujeto de su propio destino colectivo», y la Universidad cumple un importante papel siendo un derecho universal. Por último, afirmó que las universidades y países latinoamericanos tienen una gran vocación de integración, y por eso enfatizó la importancia de construir una mirada sobre el futuro de la Humanidad desde América Latina.

Vea la conferencia completa en el canal de YouTube de la Universidad de la República

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