Vania Markarian dio la bienvenida a la conferencia titulada «Los actores: expertos, técnicos, administradores y políticos». La mesa del evento estuvo integrada por tres panelistas, Rafael Mandressi, Adrián Márquez, estudiante de traductorado en Story Brook University, y Manuel Gárate de la Pontificia Universidad Católica de Chile y moderada por María Eugenia Jung y José Rilla de la Udelar.

Los médicos como expertos

Mandressi resaltó el rol de los médicos como expertos, una figura muy antigua como tal, que se ubica especialmente desde la baja edad media cuando los médicos se constituyen como corporación socio profesional o socio intelectual, con una identidad muy consolidada y muy precisa en términos institucionales.

Explicó que eligió estudiar los casos de posesión demoníaca para investigar acerca del rol de expertos de los médicos porque en estas situaciones, se les pide a estos actores no una acción terapéutica sino de clarificación acerca de la naturaleza de los fenómenos que están sucediendo. A los médicos les correspondía por tanto en estos casos emitir una opinión fundada acerca de la realidad de la posesión, testimonios, argumentos, conclusiones que permitieran determinar si era real la posición demoníaca o no. Se les transfería un poder muy amplio en la gestión de la situación, un exorcista o un magistrado solo podían actuar si el caso había sido dictaminado por los médicos luego de su pericia, como sobrenatural. La presencia de los médicos era constante, sistemática y muy numerosa, en algunas situaciones llegaba a haber decenas de médicos interviniendo simultáneamente en un mismo episodio.

Mandressi señaló que en el proceso de crecimiento de la preponderancia del rol de los médicos, que se extendió a lo largo del siglo XVII, se da una controversia entre los saberes de los actores que participan en los casos de posesión demoníaca (religiosos exorcistas, magistrados y médicos) mediada por una instancia jurisdiccional. «De esta tensión o disputa emerge al final del siglo XVII el lugar ocupado por los médicos como corporación, en la economía urbana de la gestión política y social de los cuerpos», expresó.

Vínculo entre política y ciencia

La presentaciòn de Márquez se tituló Diplomacia y ciencia, cosa del pasado: la vida académica y política de Federico Susviela Guarch. Recordó que Susviela Guarch en toda su trayectoria cumplió 55 años de actividad diplomática y más de 40 años en los que superpuso este rol con actividades médico científicas. En la última parte de su exposición, Màrquez analizó cuál es el vínculo entre ciencia y política en la actualidad. Señaló que «en los tiempos difíciles de crisis globales y locales, la discusión de la esfera pública uruguaya sobre la pandemia de COVID-19, encontró a lo más destacado de la ciencia del país, en una posición valiosa de asesoramiento y capacidad de respuesta concreta, lo que mostró las fortalezas acumuladas durante décadas por la ciencia uruguaya». Añadió que esta coyuntura desplazó además a científicos uruguayos representantes hacia un lugar de neutralidad política.

Señaló por otra parte que el espectro político no es neutro con respecto a las ciencias. Las diferentes familias ideológicas, tienen diversas relaciones con la ciencia, «el interés político puede legitimar algunas lecturas científicas y no otras». Resaltó que la historia muestra que la relación entre política y ciencia no puede depender solo de una cadena de confianzas interpersonales porque se desgasta. «La relación entre política y ciencia se resolvió en el pasado y se resuelve hoy, en un entramado de relaciones, en su encuentro con las instituciones de la democracia, con el mundo del trabajo, con el mundo educativo, y con la opinión pública», consideró.

Márquez concluyó que la intensa trayectoria política y científica de Susviela Guarch, interpela el presente. «¿Era político o científico el Susviela Guarch, que combatía el cólera en Hamburgo¿ ¿Era político o científico el Susviela Guarch, que proponía un internacionalismo sanitario? ¿Era político o científico el Susviela Guarch, que negociaba las condiciones sanitarias del tasajo para su exportación a Brasil?», se preguntó. Señaló que la respuesta es que era las dos cosas, científico y político. «Ciencia y política dos caras de una misma moneda», acotó. Para finalizar dejó planteada una pregunta, «¿Cuál es hoy el proyecto donde se ubica la ciencia uruguaya?».

El discurso económico en las políticas públicas

Gárate fue el tercer expositor de la conferencia en hacer uso de la palabra. Se refirió al imparable ascenso del discurso económico en las políticas públicas y en la investigación universitaria en Chile entre 1980 y 2020. Subrayó que los economistas después de la segunda mitad del siglo XX en Chile han sumado una preponderancia internacional muy fuerte, «se han convertido en un saber-poder prácticamente imparable», expresó. Resaltó que el caso chileno tiene algunas particularidades por la profundidad de las transformaciones y el cambio del sentido común que trascienden a lo científico y político y se instalan en la sociedad después de la década de 1970.

Gárate subrayó tres componentes del período en el que se enfocó su ponencia. El primero de ellos fue el de la dictadura, en el que muchos de los economistas que participaron, entre ellos Milton Friedman, llevaron adelante transformaciones radicales a las que llamó revolución capitalista, proyectaron la utopía de crear una sociedad a partir de una lógica de mercado, que no existía ni siquiera en Estados Unidos.

A continuación se refirió a treinta años de privatizaciones en Chile, proceso al que señaló también como parte de una política de mercado. Posteriormente se enfocó en el documental «Chicago Boys» que define a un grupo de expertos en Chile, estudiantes de economía, que entendían esta área de conocimiento como una disciplina que estaba al servicio de la política y de la gestión. Este proceso termina convirtiendo a la economía en el saber que domina a los otros conocimientos, hasta el punto de colonizar las universidades, y a otros saberes no solo en Chile sino también en una gran parte del mundo, pero en aquel país con una particular fuerza y violencia.

Refiriéndose al momento actual de Chile Gárate señaló que el saber-poder de los economistas, se refleja en el extraordinario prestigio que tienen en la sociedad. En ese sentido indicó que se desempeñan en todas las áreas, toman decisiones sobre la cultura, el patrimonio, «sienten que tienen un poder que les permite manifestarse en todos los temas», apuntó.

Señaló que otros productos actuales en Chile del proceso de transformación de la economía hacia una lógica de mercado, son la privatización del agua, que no se da en ningún otro país del mundo, de la salud y de la educación, que es concebida como un bien. En el caso de la educación, se compra, tiene precio, diferentes calidades, proveedores que son las universidades, clientes que son los estudiantes y asalariados, que son los docentes, académicos y funcionarios. Asimismo la investigación está decidida por los economistas y debe orientarse hacia áreas productivas para el país.

Gárate planteó la interrogante de si el caso chileno es excepcional o un experimento de alcance global. Consideró que es simultáneamente las dos cosas, «además de tener mucho de excepcional es una forma de experimentar las políticas y de entender el saber en el poder a partir de una lógica tecnocrática», expresó. 

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