El proyecto se financió con fondos de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Udelar, que se otorgaron a través del llamado «Conocimiento especializado para enfrentar la emergencia planteada por el COVID 19 y sus impactos», realizado en abril de 2020.

Antecedentes y desarrollo de la investigación

Benech apuntó que el vínculo entre las personas y sus mascotas, que podría ser un factor que influyera en la trasmisión del virus entre los humanos y los animales, pasó por muchos cambios desde el inicio de la pandemia. Señaló que al inicio se dio una especie de pánico generalizado, y aunque en Uruguay no hay registro que haya pasado, en otros países aumentaron los casos de abandono de animales, por miedo a que estos fueran los causantes del virus. Por otro lado, por las circunstancias de la propia cuarentena la gente empezó a vivir una convivencia más cercana con sus mascotas. Una vez que no se encontró ningún elemento en las investigaciones en el mundo, que indicara que los perros y los gatos trasmitieran el virus a los seres humanos se planteó la pregunta inversa ¿estos animales se pueden enfermar a partir del humano?. De esta pregunta surgió la investigación.

Benech indicó que en el proyecto participaron el Departamento de pequeños animales y el laboratorio de análisis clínicos de la Facultad de Veterinaria y la Unidad de genética evolutiva y la Sección virología de Facultad de Ciencias.

El investigador explicó que en diciembre de 2020 realizaron hisopados nasofaríngeos y rectales a perros y gatos de personas positivas al COVID-19 que estaban cursando la enfermedad (en este grupo se testearon 30 animales). También se realizó el test a 10 mascotas de personas que ya hacía más de 15 días que habían cursado la enfermedad, por tanto se consideraban negativos al virus. El estudio de estas muestras se realizó en la Facultad de Ciencias y estaba previsto que también allí, en los casos positivos al COVID-19, se hiciera la secuenciación del virus. En la Facultad de Veterinaria se realizó una ficha clínica previa de cada uno de los animales en la que se registraron los síntomas de los dueños y se les extrajo a las mascotas una muestra de sangre en el laboratorio de análisis clínico de la Facultad, lo que les permitió realizar un chequeo general de su salud. En el marco del proyecto se había previsto que en los casos de los animales que resultaran positivos al COVID-19 en el estudio de la Facultad de Ciencias, el laboratorio de la Facultad de Veterinaria reservara una muestra de suero para estudiar la presencia de anticuerpos.

Benech señaló que en el grupo de las personas que cursaban la enfermedad, de los animales testeados, un perro y un gato aunque resultaron negativos al COVID-19 en la muestra rectal, fueron positivos en la nasofaríngea. Se realizó la secuenciación primaria en estos casos y se concluyó que el virus correspondía a la cepa que estaba circulando en el país en diciembre de 2020. En el grupo de las mascotas de las personas que llevaban más de 15 días de finalizada la enfermedad, no hubo ningún perro ni gato positivo al virus.

Aclaró que los estudios realizados en otros países así como los que se hicieron en Uruguay muestran que el virus en los perros y gatos, no desarrolla el grado de patogenicidad ni de transmisibilidad que genera en los humanos. «Esto no quiere decir que eso no vaya a pasar en el futuro, sino que actualmente con estas cepas virales no está ocurriendo», expresó.

Añadió que en el mundo se hicieron estudios en esta línea en varias especies los que han demostrado que la afinidad de la enzima receptora del coronavirus en algunas especies es mayor que en otras. En los humanos esta enzima tiene el mayor grado de afinidad al virus lo que se demuestra por el nivel de facilidad de reinfección de las personas. En el caso de los animales, el gato, el hurón y el bisón, han demostrado ser más susceptibles al virus que el perro. 

Conclusiones

El covid-19 si bien se puede encontrar en perros y gatos no parece ser un virus patógeno o que por lo menos desarrolle una enfermedad grave en estas mascotas. Incluso estudios que intentaron detectar si un animal positivo podía contagiar a otro de los animales de la casa, no lo han demostrado hasta ahora. En el caso de los gatos la transmisibilidad del virus entre individuos de la misma especie se comprobó sólo en condiciones experimentales, a través de inoculación de las fosas nasales y con una carga viral bastante alta, que no se verían en condiciones naturales. Asimismo no se comprobó que los perros y gatos que tienen el virus, lo transmitan a los humanos.

Los investigadores concluyen que la presencia del virus en estos animales se debe a la enfermedad en el humano, y que de alguna manera esas partículas pasaron de sus dueños a la vía naso faríngea de las mascotas. En este sentido en la investigación no se encontró ningún animal con sintomatología, lo que se reafirma con estudios realizados en otros países donde se comprobó que en los casos en los que existían síntomas en las mascotas, estos eran muy leves y más frecuentes en gatos (en perros prácticamente no existen). No hay por tanto indicios en los estudios realizados en distintas partes del mundo, de que las mascotas desarrollen la enfermedad, ni que las transmitan a otros animales. 

Benech señaló que en el marco del proyecto resta indagar si esos animales que tuvieron el virus y no desarrollaron síntomas, generaron anticuerpos contra el coronavirus en su organismo.

 
 
 
 
 
 
 

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