En el marco de este mes en el que recuerda al catedrático de la Udelar, el AGU también creó una serie de cuatro videos con entrevistas y material del archivo personal de Caldeyro y el del Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAP), ambos archivos custodiados en el Archivo de la Universidad. 

Vania Markarian, directora del AGU, presentó a las personas que participaron en el Seminario y destacó el sentido doble de la actividad, por un lado el cierre del ciclo de seminarios virtuales «Políticas de la Ciencia: perspectivas históricas para un desafío del presente» y por otro recordar y destacar la figura de Caldeyro Barcia en el centenario de su nacimiento.

«Una figura emblemática» 

Arim agradeció la iniciativa y el esfuerzo académico de Vania Markarian y Rafael Mandressi, organizadores del ciclo de seminarios virtuales «Políticas de la Ciencia: perspectivas históricas para un desafío del presente» por llevarlo adelante «en un año tan particular», para reflexionar sobre política de la ciencia en un contexto donde la ciencia tiene una visibilidad mucho mayor que en la llamada «normalidad». 

El rector destacó la trayectoria de Caldeyro, «una figura emblemática en varios sentidos, como propulsor de la investigación en el país y como promotor de la investigación básica en Uruguay». Subrayó en particular el trabajo de Caldeyro en la constitución de equipos en el Hospital de Clínicas Doctor Manuel Quintela de la Udelar y en la Facultad de Medicina. Añadió que este trabajo lo desarrolló en un contexto en que el principal objetivo de la Udelar era la formación profesional y la investigación científica no era concebida por la institución como una de sus actividades medulares. «Caldeyro era antes que nada un profundo universitario, ya que desarrolló toda su actividad de investigación y formación en este ámbito y aportó a que la propia Universidad se tranformara, profesionalizando la investigación como un actividad constitutiva central de la Universidad», puntualizó Arim. 

Destacó que esta tarea la desarrolló antes y después de la dictadura, momento en el cual fue un propulsor claro del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA), uno de los instrumentos de las políticas públicas surgido como respuesta a la necesidad de impulsar la investigación académica científica a escala nacional, afirmó Arim. Resaltó el rol de Caldeyro como constructor institucional, impulsor y propulsor de la investigación y de la articulación de la investigación con la formación de alto nivel. «Desde ese lugar, junto a otros protagonistas, es sin duda uno de los personajes que fueron incentivando a que la Udelar, con los vaivenes institucionales y las crisis producto de la propia dictadura, fuera incorporando la investigación con un rol protagónico en su vida cotidiana e institucional», concluyó.

«Un gran comunicador» 

Una de las ponencias estuvo a cargo de Alcides Beretta, doctor en Historia y Geografía de América (Universidad de Barcelona) y licenciado en Ciencias Históricas (Universidad de la República), autor del libro Roberto Caldeyro Barcia: el mandato de una vocación. Beretta repasó algunos aspectos de la trayectoria de Caldeyro, citando diversas semblanzas, entrevistas y artículos. Mencionó que la búsqueda de la perfección en cualquier actividad, una idea que su madre le transmitió con fuerza, fue para Caldeyro una motivación permanente. Era además «un gran comunicador» y contagiaba su entusiasmo al punto de lograr «derretir a los grandes auditorios del mundo, incluso aquellos que se resistían a aceptar que la ciencia hablara castellano y menos aún desde un pequeño y austero país latinoamericano», agregó.  

A partir de la década de 1950 Caldeyro mantuvo su actividad científica en la Facultad de Medicina alternada con diversas estancias en numerosos centros académicos del mundo, debido al interés que despertaron sus investigaciones y al reconocimiento del mundo científico, explicó Beretta. Fue homenajeado y distinguido en universidades de América y Europa, y también en organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Creador de conocimiento

Caldeyro inició estudios en la Facultad de Medicina en 1938 registrando muy alta escolaridad. Ingresó al Instituto de Ciencias Fisiológicas en 1947. Entre 1950 y 1958 se desempeñó como profesor agregado de Fisiología y fue el segundo docente en la Udelar que ejerció su cargo bajo el Régimen de Dedicación Total. En 1953 la Facultad de Medicina le otorgó una medalla de oro por su tesis de doctorado sobre la contractilidad del útero humano durante el embarazo y el parto. Hizo valiosos aportes al conocimiento en áreas como la fisiología, patología y farmacología y a partir de sus trabajos el viejo Instituto de Fisiología adquirió reconocimiento en ámbitos internacionales. Siendo aún estudiante de Medicina, Caldeyro dedicó su tiempo al diseño de un plan de investigaciones desarrollando una llave maestra para su futuro inmediato. Desde mediados de la década de 1940 comenzó una prolongada relación académica con el científico argentino Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947. 

También inició una colaboración con Hermógenes Álvarez, profesor titular de la Clínica de Ginecotocología, quien en 1946 se había interesado en el estudio de la contractilidad uterina midiendo la presión amniótica. En ese momento Álvarez necesitaba la colaboración de un fisiólogo para perfeccionar sus instrumentos y para que lo asistiera en el manejo de las técnicas que se encontraba experimentando. En sus investigaciones, ambos lograron medir la intensidad y frecuencia de las contracciones uterinas durante el parto, así como el tono y actividad del útero. En 1948 sus trabajos ya eran conocidos en Uruguay y en la región, en especial en Argentina y desde 1950 a nivel internacional. En base a estos estudios Caldeyro y  Álvarez crearon la Unidad Montevideo, que combina esas mediciones. Rápidamente esta unidad pasó a utilizarse en todo el mundo. 

Luego de sus primeros resultados Álvarez y Caldeyro empezaron a incorporar investigadores conformando un equipo que trabajó en conjunto hasta fines de 1962. Con el transcurso del tiempo y el avance de las investigaciones el grupo se fue complejizando y profundizando su carácter multidisciplinario. A fines de la década de 1950 además de obstetras y ginecólogos, lo integraban médicos pediatras, estadísticos, neurólogos, personal administrativo especializado, llegando a un total de 50 personas. La continuidad del equipo de trabajo permitió que la investigación no se viera interrumpida así como garantizar la formación de nuevos investigadores tanto nacionales como extranjeros. Los aportes científicos de Caldeyro y su escuela dieron origen a la creación del Centro Latinoamericano de Perinatología en 1970.

Otras miradas

La siguiente ponencia estuvo a cargo de Isabel Wschebor, cuya participación se inició con la trasmisión de uno de los videos de la serie de audiovisuales creada por el AGU en homenaje a Caldeyro Barcia. La exposición se centró en el trabajo del AGU en relación a la recuperación y preservación de archivos, en este caso los vinculados a la Historia de Caldeyro Barcia como el del CLAP. 

Rafael Mandressi fue el responsable de la charla final, que se enfocó en Roberto Caldeyro Barcia en términos historiográficos, es decir vinculado a la historia de las ciencias y a la de la medicina en particular. La disertación de Mandressi partió de la pregunta ¿Cómo se construye una carrera científica? y en particular ¿Cómo se construye una carrera científica en el Uruguay de la segunda mitad del siglo XX?.

Acceder al seminario completo

Acceder a videos realizados por el AGU en ocasión de los 100 años de Caldeyro Barcia

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