La presencia de la FEUU junto a los trabajadores en la conmemoración del 1° de Mayo tiene su base «en un proceso histórico de caminar junto a los movimientos sociales y al movimiento sindical que se forja en la consigna “obreros y estudiantes, unidos y adelante” que se ha mantenido a lo largo de la historia y que se renueva cada vez que hay cuestiones que nos hacen unirnos para luchar por determinadas cosas, como ha sido el proceso del referéndum sobre la Ley de Urgente Consideración; estas cosas nos han mantenido en un diálogo constante», explicó. «Somos organizaciones hermanas», el movimiento estudiantil y la central sindical trabajan coordinadamente y mantienen instancias de reflexión y discusión política en común, agregó.

Por eso la FEUU invita a estudiantes, egresados, egresadas, docentes, funcionarias y funcionarios TAS de la Udelar a participar de  la movilización del 1.° de mayo convocada por la central de trabajadores, «en un día donde debemos hacer valer los derechos conquistados y también ponerle un freno a algunas cuestiones que se viene dando, sobre todo relacionadas a la rebaja salarial y muchas otras que afectan a los trabajadores y se están discutiendo en la sociedad. Creemos que la Universidad tiene que ser parte activa de esas discusiones y que debe estar presente como se hizo en el año 58 cuando nace esta consigna de “obreros y estudiantes unidos y adelante”, tenemos que encauzar esa vieja consigna y ponerla sobre la mesa nuevamente. También creemos que es momento para defender el cogobierno, que ha estado en tela de juicio por mucho tiempo».

Trabajadores que estudian

Según los últimos relevamientos disponibles, cerca del 60% de la población estudiantil de la Udelar trabaja, explicó Fagúndez, por tanto «también es necesario pensar políticas puntuales para quienes trabajamos y estudiamos, además muchas son mujeres que tienen personas a cargo y se hacen cargo de los cuidados, entonces también hay una cuestión de conexión de clase». Esto «también significa pensar la Universidad de otra forma, y nos lleva a plantear muchas de nuestras reivindicaciones en los diferentes espacios de cogobierno, tan simples como tener los cursos en doble o triple turno en las facultades». 

La Universidad ha crecido mucho, señaló, y esto es a expensas de capas de la sociedad integradas por «personas que necesitan trabajar para estudiar realmente, y no al revés, que son estudiantes y secundariamente trabajan». 

Respecto a la generalización de la enseñanza en modalidad virtual durante la pandemia y lo que esta opción puede representar para quienes trabajan, planteó que hay varias realidades. Por una parte estas se relacionan con la particularidad de cada carrera y sus contenidos, y por otra con estudiantes que se inscribieron viviendo en departamentos donde no se dictan las carreras en forma presencial y ahora deben trasladarse para continuar sus carreras. Esto generó mucha incertidumbre, indicó, pero como el retorno a la presencialidad no ha sido repentino se pudo acompañar el proceso. Hay un trabajo de compromiso desde los centros estudiantiles en cada servicio en relación a este retorno; allí se han dado muchas discusiones y se fortalece la idea de que «si empezás el curso en determinadas condiciones, tiene que seguir en esas condiciones y no se le puede pedir a un estudiante que de un día para el otro salga de la virtualidad». 

Planteó que desde la FEUU «entendemos que es necesario seguir aumentando la presencialidad y seguir acompañando a los y las estudiantes en este retorno, entendiendo a la Universidad como un conjunto de cosas que no abarcan solo lo académico sino también la necesidad de construir ciudadanía, de construir con tus colegas, de tener actividades de investigación y de extensión, que son cosas que no se pueden dar en la virtualidad. Para nosotros es importante que quienes trabajan puedan realmente estudiar y realizar su carrera pero que lo hagan con el sentido universitario que entendemos debe tener».

«Pensamos que se necesitan más herramientas para poder mantenernos estudiando en la Universidad», señaló, sobre todo pensando en el costo que para muchos implica trasladarse a estudiar en Montevideo, en un contexto en que el índice de pobreza sigue creciendo, en el que las y los estudiantes no están por fuera.

Inserción laboral

En referencia al acceso al trabajo por parte de los egresados señaló que hay diferentes realidades, dada la gran variedad de carreras y áreas en las que forma la Udelar. En algunas de ellas hay que pensar en mejores condiciones para su inserción laboral, opinó, como sucede con algunas carreras del área social donde ha crecido mucho la matrícula. También es necesario fortalecer y ampliar la inserción de jóvenes científicos, en los diversos ámbitos donde se puedan desarrollar y no solo dentro de la Universidad. Para este objetivo en particular «es importante entender cuáles son las necesidades puntuales del país en cada etapa y esto ha sido demostrado durante la pandemia», un ejemplo en este sentido es la propuesta de la Udelar para la creación de un Instituto de Vacunas, expresó.

Fagúndez también reflexionó sobre la apertura de ofertas de enseñanza de la Udelar en diferentes regiones del país, algunas de las cuales se relacionan con la matriz productiva o con las actividades propias de esos territorios. En estos procesos «hay algo muy valioso que es el intercambio de saberes» entre las perspectivas académicas o profesionales y las que aportan quienes allí viven y trabajan, sobre aspectos ambientales, productivos, sobre la relación de estos con las actividades turísticas, por ejemplo. Por eso es necesario seguir pensando el desarrollo de la Udelar fuera de Montevideo, señaló. 

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