En la apertura de la conferencia, la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Carmen Midaglia expresó que «es un gusto y un honor recibir una destacada delegación académica, que abordará un tema sustantivo para los procesos democráticos latinoamericanos como lo es el proceso constituyente de Chile». Planteó que para las Ciencias Sociales en general es muy importante política y académicamente comprender esta instancia de revisión institucional que está viviendo Chile, que no es nada menos que reformular el pacto social que sustenta su sistema democrático. Además, recordó que la Constitución que ha tenido ese país desde la apertura democrática hasta el momento actual es una herencia del régimen autoritario, que si bien sufrió modificaciones «mantuvo un conjunto de déficit en clave de derechos ciudadanos democráticos modernos».

Midaglia indicó que Chile ha sido considerado en los últimos 30 años, en los estudios académicos fundamentalmente de política comparada, como un caso emblemático de un estado moderno, eficiente, con su democracia consolidada. «Sorprendentemente, para un observador externo, la sociedad chilena manifestó a través de un conjunto de movilizaciones con una intensidad inédita reclamos sobre derechos ciudadanos no contemplados o asegurados en la dinámica política vigente», afirmó. En su opinión, Chile nuevamente se coloca como un caso de referencia para América Latina en lo relativo a dos aspectos estratégicos sobre los sistemas democráticos. El primero es que en el funcionamiento de las democracias regionales es muy importante cuidar las reglas del juego formales. Esto es necesario pero no suficiente, explicó; hay que asegurar calidad democrática, lo que supone evitar exclusiones y asegurar el reconocimiento y la voz pública de diferentes grupos de la población. El segundo aspecto es que pone de manifiesto que ha sido un reclamo ciudadano amplio.

A continuación, el profesor de Derecho, Ruben Correa Freitas, habló en representación de la decana de la Facultad de Derecho, Cristina Mangarelli, quien no estuvo presente por un problema de salud. Correa Freitas señaló que para los constitucionalistas este evento tiene una significación muy especial, porque la Constitución de Chile de 1828 fue una de las fuentes de la Constitución de Uruguay de 1830. Recordó además que fue en el Paraninfo de la Udelar donde sesionó la Convención Nacional Constituyente de 1916 y 1917, que fue la que discutió, redactó y sancionó la Constitución uruguaya de 1918.

También se refirió a los chilenos que vinieron a estudiar a Uruguay en las décadas de los 60 y 70: «les tenemos un enorme afecto y ojalá que a partir de este encuentro podamos ampliar la esfera de cooperación, sobre todo a los que -como en mi caso- cultivamos el derecho constitucional», expresó. Añadió que se está siguiendo con mucha expectativa el avance que se está produciendo en la discusión y la solución de los problemas constitucionales en Chile. «Habremos de escuchar y de aprender mucho en la mañana de hoy de las exposiciones y las enseñanzas que nos puedan brindar los profesores chilenos», concluyó.

Por su parte, el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, Pablo Ruiz-Tagle, señaló que este proceso constitucional ha cambiado la visión que existe sobre su país y sobre la democracia constitucional de la región. Enfatizó que en Chile hay distintas interpretaciones sobre lo que ha sucedido, no hay una mirada única. La visión más general es mirar este proceso como de avance minimalista a veces, a veces no tanto, reformista y gradual desde el año 1988, cuando Pinochet pierde el plebiscito. Hubo más de 300 reformas a la Constitución chilena desde el año 90 hasta la fecha y el proceso se fue intensificando. Después de la reforma constitucional de 2005, se produce un proceso de gran insatisfacción con los resultados de la democracia constitucional en torno a la desigualdad, la participación política. Además se produjo un proceso muy profundo de participación ciudadana durante el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, hubo encuentros constitucionales donde participaron más de 200.000 personas.

Poco antes del 18 de octubre de 2021, explicó Ruiz-Tagle, la popularidad del gobierno de centro derecha de Sebastián Piñeira bajaba sustancialmente y éste se encontraba en conversaciones con la oposición para retomar el tema de las reformas constitucionales. Cuando se produce «la revuelta del 18 de octubre» las negociaciones se transforman en un acuerdo de todas las fuerzas políticas, que se firma el 15 de noviembre, para reformar la Constitución y establecer disposiciones que permitan elegir a una asamblea constituyente. «Un millón y medio de personas salieron a la calle pidiendo un arreglo pacífico y la apertura de un proceso constituyente; está ahí la fuerza que produce un cambio constitucional, es un proceso que está en curso, es novedoso y participativo», sostuvo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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