La selección enviada a Madrid surge de la investigación de estos docentes sobre la producción gráfica generada en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA) en los años sesenta y hasta 1973, año de su clausura. Forma parte de una muestra más amplia, organizada por la Red Conceptualismos del Sur e integrada con aportes de varios artistas latinoamericanos. Desde Uruguay también participa el investigador e historiador Gabriel Peluffo Linari, con quien los docentes de Artes trabajan en colaboración. 

«Giro gráfico. Como en el muro la hiedra» se podrá visitar en el Museo Reina Sofía del 18 mayo al 13 octubre, y luego desde ese mes hasta mayo de 2023 en el Museo Universitario Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México (MUAC), Ciudad de México. 

Al respecto Alonso, Miranda y Vicci respondieron algunas preguntas: 

-¿Qué conceptos guían el trabajo realizado para esta muestra?

Esta muestra tiene la intención general de abordar las producciones gráficas desde la década de los años sesenta hasta la actualidad -como lo dice su convocatoria-, pero en términos de cómo éstas han confrontado contextos políticamente críticos, convulsos, represivos o «urgentes» en América Latina. En la muestra se intenta un relevamiento, naturalmente no exhaustivo pero sí relevante y principal, de las estrategias de transformación y de resistencia que modificaron las maneras del hacer, a partir de soportes gráficos.

Nuestra participación tiene que ver con una selección que, en este contexto, releva el lugar de la gráfica universitaria, de Bellas Artes, en un contexto de lucha política, de expresión callejera masiva -y de represión-.

Desde allí buscamos evidenciar cómo el soporte gráfico es un medio de acción y vínculo de la Universidad con la sociedad, con los barrios. Y, a su vez, de qué manera esa gráfica se traslada a otras formas del arte, la cerámica o el mural en particular.

También cómo esa gráfica expresa un posicionamiento político universitario que se distancia de los centros de poder de la época, en la búsqueda de construcción de un lugar diferente, no prescindente ni equidistante, sino propia, «tercerista», diríamos.

-¿Cómo se vinculan ustedes con la Red de Conceptualismos del Sur? 

Es a partir de nuestro contacto con Ana Longoni, quien nos invita a trabajar en este proyecto. Ana es una notoria investigadora y estudiosa del arte de las vanguardias latinoamericanas, especialmente del arte conceptual en la Argentina y en la región.

La invitación a participar de este trabajo se produce después de un largo tiempo de colaboración institucional y personal con los tres que participamos de este proyecto particular.

En lo institucional, desde el Instituto “Escuela Nacional de Bellas Artes”, ahora parte de la Facultad de Artes, Longoni participó de diversas iniciativas y cursos de educación permanente, formación docente, etcétera.

Pero además tenemos un muy buen vínculo personal, que se ha expresado con su colaboración en nuestros proyectos de investigación o de lo que podríamos definir como laboratorios de acción. Es decir, tanto los proyectos que desarrollamos a través del Núcleo de Investigación en Cultura Visual al que pertenecemos los tres, así como en las diversas actividades de Proyecto CasaMario como lugar de prácticas y acciones comunitarias, y también académicas, de la propuesta de dedicación total de Sebastián Alonso en la Udelar.

-Entre los propósitos de la Red se destacan «incidir en las políticas de la memoria y de archivos; producir conocimiento y modos de hacer que nos permitan intersectar diferentes saberes; crear comunidad y solidaridad internacional». ¿Cuál es el lugar y la importancia del arte para estos propósitos?

El arte es una forma de representar simbólicamente lo que ocurre a nivel colectivo en los grupos, las comunidades, las sociedades.

Dentro de esos procesos de simbolización, la producción visual en general, gráfica particularmente en el caso de este proyecto, tiene que ver con las evidencias de un período anterior. Es decir, hay un juego de relaciones entre lo que se construye como histórico, y sus formas materiales, y lo que se constituye en memoria, como narrativas, relatos, puntos de vista.

El lugar de lo artístico tiene que ver con cómo unas formas de hacer y producir propias, dan cuenta de una realidad mediante esas creaciones simbólicas. Las imágenes seleccionadas para este proyecto tienen que ver con esas maneras, son visualidades creadas en un momento particular del país y de la Universidad -en nuestros casos- que permiten vincular historia y memoria y sus continuidades y discontinuidades en el presente.

Cómo intersectar saberes es, entonces, relevante. Esto no es solamente mostrar unas imágenes per se, sino desarrollar procesos de investigación que tiene que ver con seleccionarlas, registrarlas, y relacionarlas entre sí. Pero también vincularlas con documentos escritos, películas, testimonios orales y cualquier otra fuente que nos permita realizar un proceso de sistematización de todas esas imágenes.

Es interesante ver que Giro Gráfico, al incluir relaciones transversales entre distintas experiencias artísticas y sociales, tanto como líneas longitudinales que se pueden proyectar en el presente -y hacia adelante también-, genera naturalmente unas formas de construcción de cooperación regional e internacional que permite ampliar lo que sucedió o sucede en un medio específico.

Entonces notamos que, por ejemplo, en nuestro país sucedían acontecimientos políticos y sociales que se recogen en la gráfica universitaria, pero a su vez este trabajo de relaciones internacionales nos permite entender el proceso también en una dimensión de lo que al mismo tiempo acontecía en otros contextos y con otras experiencias.

Ha resonado en varias intervenciones de las protagonistas de la Red, en Uruguay, la idea del presente como un pasado incompleto, y el futuro como un presente incumplido.

-Históricamente, en general ¿qué relación tienen el arte con las ideas y posicionamientos políticos?

La relación entre el arte y la política es un estado constante. Es un vínculo de unión o tensión permanente, según las miradas, al que mucha bibliografía refiere. Esto lo toman autores como Jacques Rancière o Chantal Mouffe que particularmente nos han interesado, marcando cierta utilidad de esta relación para comprender por qué no podemos pensar lo artístico -y lo estético- fuera de lo político ya que esas prácticas provocan constantemente los órdenes instituidos y al revés, cómo lo político construye un orden simbólico de la organización social. En cualquier caso es evidente entonces el vínculo entre arte y política.

Para expresar estas relaciones no es suficiente -aunque pueda ser necesario- ir a una galería o a un museo, esa es la zona aislada y autónoma del arte. Más bien es preciso ver la experiencia y las prácticas estéticas en el espacio público de la ciudad o de cualquier ámbito social que se comparta.

Lo que sucede es que la mayoría de las veces lo político se ve como la construcción del consenso, y probablemente sea más interesante cómo se producen los disensos, desde una perspectiva crítica, que contemple lo diverso, lo heterogéneo, lo distinto y lo irresoluble de una sociedad.

-¿Cuánto tiempo llevan trabajando en esta investigación?

El trabajo del equipo comenzó en 2018, en ese momento recibimos la invitación de la Red a incorporarnos a este proceso de investigación que culmina parcialmente con estas exposiciones, la de Madrid en mayo y posteriormente en el MUAC.

En principio el proceso iba a ser más corto, pero la pandemia paradójicamente nos permitió una maduración mayor de sistematización a partir de los intercambios permanentes, los procesos de ajustes de selección de materiales y la incorporación de otros no considerados inicialmente, e incluso la construcción de nuevas categorías que organizan la exposición final.

Gabriel Peluffo Linari, con quien trabajamos de forma muy cercana y colaborativa, se integra a la muestra con una segunda línea curatorial para la cual ha trabajado con los archivos de la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos y con algunos artistas nacionales.

En el equipo de Udelar, trabajamos con el acervo de Bellas Artes y con el archivo particular del profesor Javier Alonso, también con material fílmico que obra a resguardo del Archivo General de la Universidad, que siempre apoyó este proyecto. Vale reconocer aquí también el apoyo de las profesoras Vania Markarian e Isabel Wschebor.

La participación en la muestra lleva mucho trabajo de gestión y producción, de preparación del envío, de coordinación con los interlocutores locales, pero también con el área de curaduría de la Red Conceptualismos del Sur y de producción de exposiciones y protocolo del Museo Reina Sofía de Madrid.

Hay que recordar que el inicio de esta exposición se integra con una serie de mesas de carácter académico donde se exponen los elementos conceptuales y de investigación del proyecto y sus varias líneas de trabajo.

En nuestro caso participaremos en la mesa que se ha definido como Memorias Intempestivas que justamente tiene que ver con nuestro trabajo, en tanto pone en relación el arte y la política con las acciones gráficas surgidas en el período de referencia y en su proyección actual.

-¿Qué lugar tienen este tipo de investigaciones en el IENBA, hoy Facultad de Artes?

Bellas Artes tiene una larga tradición en creación gráfica, desde los años sesenta hasta la actualidad. En particular, a nuestro Núcleo de Investigación en Cultura Visual le interesan las imágenes visuales y sus condiciones de producción, distribución y uso en la contemporaneidad, y eso incluye este conjunto que vamos a presentar en esta muestra, sobre el que hemos trabajado mucho tiempo. Del mismo modo, en Proyecto CasaMario, como laboratorio del plan de dedicación total de Sebastián Alonso, se trabaja habitualmente con la creación gráfica como posibilidad de simbolización, representación y mediación, a partir de problemas concretos en contextos comunitarios, barriales o grupales.

-¿Qué se podrá ver, oír o tocar en esta muestra y qué dificultades presenta el traslado de las obras que la integran?

Básicamente se trata de una gran exposición sobre multiplicidad de archivos visuales y producciones artísticas de distintos países. Pero también habrá otro tipo de materiales bibliográficos, mesas redondas, y actividades de mediación que permitirán distintas aproximaciones a los contenidos del proyecto general.

La gestión del envío es compleja, debemos recordar que esto ha requerido la autorización de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, así como el cumplimiento de un protocolo de envío con las condiciones de seguridad y manipulación exigidas por el museo, que hacen también a un trabajo cuidadoso que muchas veces no es visible pero también tenemos que realizar como investigadores.

-¿Qué relevancia tiene para el grupo la presencia en este museo, y luego en el MUAC? 

Ambas instituciones tienen una relevancia en el ámbito internacional que le dan una significación que supera la escala local y quizás, hasta cierto punto, regional. Es cierto que en San Pablo o Buenos Aires podemos reconocer esta escala de producción museal, en algunos ejemplos paradigmáticos como el MASP o el MALBA, pero no es lo común en nuestra región.

En cualquier caso, nos interesa insistir en dos consideraciones que hacen a las concepciones museográficas de ambas instituciones que acogen la exposición.

Por un lado, el museo Reina Sofía, a través de su Director Manuel Borja-Villel ha desarrollado un concepto de museo abierto, situado en contexto, que considera su porosidad con lo social y lo político. Esto nos interpela y provoca particularmente a la hora de pensar la institucionalidad museística y sus prácticas culturales y pedagógicas.

Por otro lado, el MUAC es un museo universitario, de la UNAM, que en sus sucesivas direcciones ha priorizado la combinación entre las exposiciones de artistas de relevancia internacional y las que surgen de proyectos similares al que nos convoca.

En los dos casos, como grupo de investigación y en los proyectos que desarrollamos y mencionamos antes, hemos producido junto a Borja-Villel o a Cuauhtémoc Medina instancias de colaboración en publicaciones, encuentros y conversaciones públicas.

-¿Qué países estarán presentes en la muestra?

El equipo de la Red, en el que estamos participando para esta iniciativa, tuvo especial reparo en no referir a países como representaciones en el museo, sino más bien a prácticas colectivas, relacionadas, situadas en contextos políticos y sociales específicos. Por tanto, la curaduría colectiva definió criterios de organización y montaje de los materiales que refieren a conceptos rectores que rodean la gráfica. Como la idea de lo intempestivo como una modalidad de cuestionar el tiempo hegemónico y cronológico de la historia y sus narrativas; la idea de demora como modalidad de resistencia en el hacer gráfico, con sus propios tiempos y necesidades; la idea material y conceptual de cuerpos gráficos, esas máscaras y reservas que hacen posible una potencialidad de la acción corporal de lo gráfico en la ciudad; la idea de contracartografía como ejercicios de producción colectiva de mapas activistas y artísticos que instituyen otros saberes y formas de comunidades; entre otras. De igual modo podemos comentar que hay participantes de Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Colombia, EE.UU., El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana y los representantes de Uruguay, nosotros y Gabriel Peluffo Linari.

Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
 
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
 
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
 
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
 
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso
 
Producción gráfica de la ENBA en la exposición Griro Gráfico. Foto: gentileza de Sebastián Alonso

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