El evento se realizó el 9 de junio, con la participación del decano de la FCEA, Jorge Xavier, el socio de PWC [Price Waterhouse Coopers] Uruguay, Omar Cabral, los docentes de FCEA expertos en Innovación y Desarrollo, Lucía Pittaluga y Adrián Rodríguez, y directivos de las dos empresas que fueron premiadas en esta convocatoria en 2020 y 2021: ATGen, del sector de la biotecnología, y Grupo Bitafal, dedicada al desarrollo de productos y técnicas de construcción vial. Asistieron representantes de las empresas que participan en la convocatoria 2022.

Rodríguez dio inicio a la actividad y explicó que la FCEA tiene una participación importante en el comité de evaluación de la convocatoria de PWC. Cabral agradeció la oportunidad de realizar esta presentación en el marco de los 90 años de la Facultad. Añadió que en la FCEA la innovación es objeto de estudio y agradeció la participación de sus docentes, entre ellos el decano Xavier, en el jurado para este premio.

Por su parte Xavier dio la bienvenida a los presentes y señaló que el evento era una ocasión para el reencuentro, «entre algunos hace mucho que no nos veíamos físicamente». En 2019 PWC planteó a la Facultad la posibilidad de obtener su apoyo académico para implementar el Premio Innovación, como forma de celebrar los 100 años de la consultora en Uruguay, «inmediatamente nos sumamos a esa iniciativa, con profunda satisfacción», explicó el decano.

Agregó que tanto él como los docentes de la FCEA que participan del comité evaluador del premio, llevan adelante un trabajo intenso, con mucha alegría: «eso nos ha permitido conocer de primera mano iniciativas destacadas». Además, en las convocatorias se han recibido muchas más propuestas de las que se esperaban, por eso se puede afirmar que «la innovación en Uruguay es algo que llegó para quedarse y esto es algo que es bueno festejar».

El decano afirmó que «no podemos concebir universidad sin una visión integral de las funciones universitarias»: tanto la enseñanza como la investigación, la extensión y el relacionamiento con el medio «son funciones inherentes al concepto de universidad». Iniciativas como la del Premio Innovación PWC permiten a la Facultad estar en contacto con actores y organizaciones relevantes que aportan información y conocimiento sobre el medio donde está inserta y que inciden en ese medio: PWC, la ANII, el BID, Búsqueda y actores del mundo empresarial, donde trabaja gran parte de los egresados de la FCEA.

Finalmente afirmó que la Universidad «es de la República», de tal modo que todos los ciudadanos pueden apropiarse de sus espacios; «siempre van a tener puertas abiertas, nos debemos a ustedes», señaló.  

Entrenamiento para innovar

Fabricio Sarlo, directivo de ATGen, comentó que esta «siempre fue una empresa de innovación». Fue creada hace 22 años como la primera spin off de la Udelar, por impulso de un grupo de estudiantes avanzados de la Facultad de Ciencias, al ver que en Uruguay había una necesidad insatisfecha en el área del diagnóstico molecular y que era posible elaborar una serie de kits para atender esa demanda en los sectores de la salud humana y animal. En ese momento en el mundo había muy pocas empresas que hacían kits de PCR [reacción en cadena de la polimerasa], la técnica era bastante incipiente, relató.

Tiempo después los usuarios de los kits comenzaron a realizar esos análisis inhouse, con sus propios reactivos, y las ventas disminuyeron. La empresa debió sostenerse con la venta de servicios pero siempre se mantuvo atenta a las posibilidades de innovación en el área de la biología molecular. En marzo de 2020, cuando llegó la pandemia de Covid 19, «ya éramos un grupo entrenado para la innovación», planteó Sarlos. En la puesta a punto del test diagnóstico nacional para el SARS Cov2 la empresa trabajó en principio en paralelo a los investigadores del Instituto Pasteur y la Udelar, y luego se unieron esfuerzos para lograr un desarrollo de esta solución en conjunto. 

En poco tiempo ATGen comenzó a fabricar decenas de miles de kits, gracias a una convocatoria de la ANII realizada con ese objetivo. Durante ese año la empresa debió desarrollar varias innovaciones en diferentes procesos, debido a las dificultades logísticas que se presentaban a consecuencia de la escasez de insumos en Uruguay y el mundo, entre otras razones. En ese marco surgió la idea de presentarse a la convocatoria 2020 de PWC. 

Sarlos observó que participar en estos premios es un estímulo muy bueno, «es una práctica súper importante para tener un feed back, que también te hace innovar. Es un feed back positivo que te hace ver si vas por esa senda innovadora». Agregó que «les hace mucho bien a los más chicos, que ven que están en una empresa innovadora». En 2020 se incorporaron a ATGen muchísimos jóvenes para sacar adelante el trabajo en la empresa, la mayoría estudiantes; trabajaron «de forma incansable con muchísimo entusiasmo. Este premio también premia a toda esa gente que puso tanta energía y también sus ideas, para la innovación», expresó.

Un tamaño ideal

En representación de Bitafal, Claudio e Ignacio Kroger explicaron que su empresa está desde hace muchos años vinculada a la industria química en diferentes áreas. A partir de requerimientos de otras empresas que buscaban resolver procesos de construcción vial, Bitafal comenzó a diseñar en sus laboratorios ciertos productos para la pavimentación. Este trabajo llevó «una cantidad de años y desarrollos», con la incorporación de conocimientos y técnicas en el manejo de asfaltos y en las áreas de la termodinámica y la hidráulica.

La empresa introdujo técnicas de reciclado de pavimento que aprovechan el material existente -estabilización de suelos-, y el uso de técnicas de mantenimiento en frío. Hubo un cambio de paradigma en la construcción vial, en un trabajo coordinado entre Bitafal, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), que es el que ejecuta las obras, y las empresas contratistas, explicaron. Estos cambios incluyeron la importación de nuevos equipos que no se utilizaban en Uruguay. Además de facilitar y acelerar obras viales, la tecnología de estabilización de suelos genera un beneficio ambiental porque reduce la extracción y el traslado de materiales procedentes de canteras para este destino. «Sentimos que hicimos un aporte, si bien estábamos en la búsqueda de nuestro propio negocio». 

Claudio Kroger afirmó que nuestro país «es un vergel increíble para la innovación. El tamaño es ideal para innovar en Uruguay, porque esto de que “la Universidad está distante a la empresa”, parece pero no es así. Estamos muy cerca, todos nos conocemos, todos terminamos vinculados con egresados. Eso hace que haya una confianza por temas generacionales y de cercanía, que no se da en otros países». 

En la coordinación con el Ministerio y las empresas constructoras, Bitafal siempre ha visto un camino muy abierto y despejado para el desarrollo de innovaciones, aún cuando no es «una multinacional petrolera». Comparó esta experiencia con la de ATGen, que tuvo la oportunidad de desarrollar una solución diagnóstica para nuestra población en un momento de crisis sanitaria, siendo una empresa desconocida a nivel mundial. 

«Uruguay es innovador», enfatizó, y así lo demuestran también las empresas emergentes que se están vendiendo en el área de informática. Es algo que en otros países no sucede fácilmente, señaló, y tampoco se da una coordinación de magnitud con entes estatales o con otras empresas, sus laboratorios y sus sectores de control, tal como en la experiencia de Bitafal. Agregó que «el conocimiento y la siembra de la Universidad de la República y del sistema educativo nacional que tenemos» nos permite tener ese cimiento para la innovación. 

Tejido para la innovación

Pittaluga comentó que junto con Rodríguez lleva adelante los cursos del penúltimo semestre de la Licenciatura en Economía. Además de conocer las teorías sobre el desarrollo, los estudiantes reflexionan sobre cuáles son sus motores, y allí queda claro que las empresas son actores esenciales en la agregación de valor que genera desarrollo; para esto la innovación tecnológica es un elemento fundamental, explicó.

Uno de los referentes teóricos en esta área, Joseph Schumpeter, sostiene que «el emprendedor tiene que tener esa capacidad de pensar que “hay cosas imposibles que se pueden hacer”. Esa suma de empresarios schumpeterianos es la que genera ese motor que es la innovación y esa agregación que es el desarrollo», señaló la docente, «pero la innovación es algo complejo, porque hay que conjugar elementos y actores que no siempre están juntos». 

Como ejemplo se refirió al surgimiento de ATGen, «en el año 2000, que un científico fuera empresario no era algo que se aceptara, fue atípico». Hoy «tenemos que ver cómo la ciencia se transforma en una solución en la economía a través de estos emprendedores schumpeterianos, porque la ciencia no siempre se transforma. Hay toda una intermediación entre los que generan ciencia y los que utilizan esa ciencia para hacer soluciones para la sociedad, y esa intermediación es exactamente lo que es difícil de hacer. La innovación nunca es aislada, hablamos de una red de innovación», por esta razón son tan importantes las políticas de la ANII, señaló, así como los vínculos con el Estado y con instituciones como la Universidad. 

La promoción de políticas para que se junten esos mundos y se puedan tejer esas redes, «es la clave para que estos ejemplos individuales se transformen en un impacto mayor». La importancia de la innovación para el desarrollo hace que no sea «un tema solo de uno o dos empresarios sino de todo un país», señaló Pittaluga. Agregó que la pandemia generó una crisis, y en esta etapa se habla de un proceso de recuperación transformadora en tres sectores: económico, social y ambiental. Empresas como ATGen y Bitafal pueden aportar a esa recuperación transformadora en los campos de la salud y la ecología, planteó.

Fotos: Florencia Suárez y Laura Silvera, Comunicación FCEA

 
 
 
 
 
 

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