La Dra. Lic. Victoria Calzada es profesora adjunta del Área Radiofarmacia del Centro de Investigaciones Nucleares (CIN) perteneciente a la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. Además es docente Grado 3 del PEDECIBA (Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas), coordinadora de la Red Iberoamericana de Aptámeros, y miembro de la Sociedad Internacional de Aptámeros. El portal de Facultad de Ciencias la entrevistó para charlar del premio recibido y sobre los avances de la investigación en Aptámeros en este último año. 

¿Cuándo comenzó tu interés por la ciencia?

Desde que tengo uso de razón ya tenía interés por la ciencia. Mis primeros recuerdos de niña eran jugando allá en El Pinar; habían unos sapitos en unos pocitos, entonces tiraba un poco de agua, ellos salían y ahí podía verlos, los ponía en un frasquito y después los soltaba por supuesto; pero bueno, quería descubrir eso que había ahí. Y después las estrellas me gustaban muchísimo entonces, en esas noches estrelladas de allí, miraba las estrellas con mi padre y decía: “yo quiero ser astronauta”. Siempre me interesó mucho todo eso.

Después de la carrera en Bioquímica viene la docencia

Uno se plantea ser investigador pero bueno, en un principio, cuando estás haciendo la carrera no sabés a lo que te vas a terminar dedicando. Los caminos me llevaron a hacer mi trabajo final en una cátedra de acá de la Facultad de Ciencias, y seguir trabajando. Como docente, uno se enfrenta a algo que no conoce, para lo cual no se formó además; entonces, termino haciendo docencia y me gusta muchísimo, con mucho miedo en un principio pero me gusta mucho, además de investigación y todas las funciones que se hacen aquí.

En el año 2020 recibiste un premio de L´Oreal-UNESCO “Por las mujeres en la ciencia” por tu investigación en aptámeros, pero venís trabajando en esto desde 2011.

Antes de terminar mi maestría ya habíamos empezado a ver de qué iba a tratar mi tema de doctorado, entonces mis directores de tesis me plantearon trabajar con aptámeros. No sabía lo que era pero me puse a estudiar para ver si me interesaba el tema porque era mi opción involucrarme con un tipo de biomoléculas en dónde nosotros no teníamos ningún tipo de experiencia; además, hay material de laboratorio que no se tenía en ese momento para trabajar con eso, entonces bueno, fue todo un desafío.

Poco tiempo después viajo a Estados Unidos a hacer una pasantía y ver si podía avanzar un poco más con eso porque estábamos un poco trancados acá al comienzo, después algunos experimentos salieron bien así que todo tomó viento en la camiseta.

Cuando te mencionaron como ganadora del premio estabas en Estados Unidos.

Si. Me había ido a hacer un posdoctorado. El posdoc es una instancia que uno hace de investigación estrictamente. Yo tenía un año sabático acá en la universidad, y tampoco tenía dinero para hacer mis investigaciones; no me habían financiado ninguno de los proyectos que había presentado, entonces contacto con un investigador en Estados Unidos que sabía que él podía colaborar con mi investigación y yo con la de él. Entonces termino haciendo un año de investigación allá en EE.UU en donde ellos colaboraron conmigo y yo con ellos, en un laboratorio que se dedica exclusivamente a trabajar con aptámeros, así que todo resultó muy bien y en ese entonces es que me financian el proyecto que premió L´Oreal, y bueno vuelvo con algo de dinero para poder seguir mi investigación.

¿Qué son los aptámeros?

Los aptámeros son pequeños fragmentos de ADN o ARN que se pliegan de cierta forma, esto le otorga una cierta estabilidad en sí a la molécula; algunos le llaman molécula “ovillo” o moléculas de tipo inteligente. Los aptámeros pueden reconocer moléculas para los cuales fueron diseñados, reconocen específicamente esas y no otras, entonces por ejemplo, nosotros los podemos usar para reconocer moléculas que están presentes en tumores y, de esa forma, al reconocer componentes tumorales, se pueden bloquear esos componentes; se unen, los bloquean y de esa forma se puede matar a las células tumorales y evitar que se diseminen. También en el Área Radiofarmacia lo que hacemos es, a los aptámeros les unimos agentes de imagen; en nuestro caso, y en la mayoría, son elementos radioactivos que se le unen a los aptámeros, emiten una señal -por así decirlo-, que nosotros podemos detectar por equipos de imagenología externos. A un paciente se le da el aptámero junto con el agente de imagen, eso va a acumularse en la zona en dónde está el tumor porque reconoce específicamente esos componentes tumorales y nosotros, por un tipo de imagen que se llama imagen molecular, podemos detectar dónde es que se está ubicando.

Eso se hace acá en el Centro de Investigaciones Nucleares (CIN) de la Facultad de Ciencias

¿Cuánto tiempo pasa entre que se le suministra esto al paciente y se comienzan a ver algunas imágenes?

Eso forma parte de los estudios que nosotros hacemos en nuestra investigación porque, obviamente, esto es algo dinámico, uno le administra algo a un paciente y eso se va a distribuir en el organismo en un cierto tiempo y se va también a empezar a eliminar del organismo, además de que la radioactividad decae en el tiempo, entonces nosotros tenemos que captar justo el momento en que todo está más acumulado en el componente tumoral, pero también que el radionucleido no decayó lo suficiente para poder detectar correctamente la señal. Los estudios que hacemos, los hacemos a diferentes tiempos, o sea, hacemos el seguimiento en el tiempo y vemos qué momento es el mejor. Pueden pasar de un par de horas a un día, por ejemplo, en donde captamos la mejor señal.

¿Cómo se producen los aptámeros? ¿Es algo que aporta algún tipo de fármaco creado por la industria farmacéutica y que se puede acceder a través de alguna farmacia, o es algo que está en nuestro organismo?

Los aptámeros existen de forma natural, existen componentes de la maquinaria celular, pero los aptámeros con los que trabajamos son de síntesis química, se hacen en unos equipamientos, en el “tubo de ensayo” como decimos nosotros, y eso es algo bueno porque la metodología es muy reproducible; siempre vamos a obtener la misma molécula y esa es una de las ventajas que tienen los aptámeros, que no tenemos variabilidad en la metodología de producción. Esto es muy importante justamente porque los controles de calidad a veces resultan bastante tediosos si la metodología de producción no es del todo reproducible. Entonces en este caso, le da ventajas en la reproducibilidad de la técnica y eso repercute en los costos que va a tener después.

¿Cada aptámero que se realiza tiene que ser avalado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)?

Un aptámero que está en investigación, está en investigación. Si luego es aprobado por la FDA para uso clínico, bien, eso lleva muchas etapas de control como otros fármacos de uso en humanos que son muy estrictos y hay reglas que son generales. En estos momentos estamos en una etapa de investigación que es muy inicial, por el momento no realizamos tipos de controles tan estrictos, estamos muy lejos de lo que sería un ensayo clínico en este momento. 

El equipo que integrás está trabajando en la generación de nuevos aptámeros y el dinero del premio recibido contribuye a esto. ¿Es posible hablar de determinados plazos para que esto finalice o es algo que está en constante construcción y desarrollo?

Desde que uno comienza a generar los aptámeros o a generar algún tipo de biomolécula que tenga potencial de aplicación en la clínica hasta que realmente logramos aplicarlo a pacientes, van a pasar muchos años y sobre todo con el tipo de inversión que tenemos aquí en el país. Sí que hay cosas que se pueden acelerar, como se aceleraron las vacunas para el Covid y demás, cuando se tienen muchos pacientes y se tiene una urgencia, obviamente va a haber mayor inversión. Pero hay ciertas etapas que se deben cumplir, nosotros estamos recién en etapas iniciales, así que hoy vamos a decir que estamos bastante lejos, pero, lo que yo siempre digo para que no nos desilusionemos, es que todos los tipos de tratamientos que hoy se tienen es porque alguien hace mucho tiempo empezó a trabajar en eso; entonces, en realidad, es cuestión de empezar a trabajar. Cuando uno obtiene buenos resultados es cuando es más probable que pueda conseguir inversiones de otros tipos; entonces bueno, mi idea es poder avanzar lo máximo posible para que después esto, en algún momento en el futuro, se tenga que transferir para que otras empresas o instituciones lo potencien y lo aceleren. 

La investigación está centrada en combatir células tumorales de cáncer de mama que es la primera causa de muerte en mujeres en Uruguay. ¿Se podría utilizar esta nueva tecnología que están desarrollando para tratar otros tipos de cáncer u otras patologías?

En principio se podrían tener aptámeros contra cualquier molécula de cualquier patología o virus, por ejemplo, nosotros en estos momentos estamos presentando proyectos para generar aptámeros contra virus. También se pueden obtener aptámeros contra otros tipos de moléculas, contaminantes ambientales, etc.; las aplicaciones son muy variadas. Nosotros, el grupo de aptámeros, justamente lo que logró fue traer ese tipo de tecnología acá al país, gracias a colaboraciones que se establecieron con grupos de España, porque anteriormente no se trabajaba con aptámeros acá en el país. Se trae todo lo que es la expertise para poder aplicar acá, y esa es una de las cosas que nos permitió el proyecto que premió L’Oreal, empezar a implementarlo y estamos con intenciones de generar aptámeros para otras cosas.

¿El Covid-19?

En estos momentos presentamos dos proyectos, un proyecto para generar aptámeros contra virus que provocan patologías respiratorias, estamos hablando de Influenza, SARS-CoV2, etc.; y ahora también presentamos un proyecto para generar aptámeros contra arbovirus, esto es, Zika, Dengue, Chikungunya, etc. 

La colaboración con EE.UU. es concretamente con la Universidad de Missouri y con España es con el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria.

Sí. En estos proyectos que te mencionaba recién que son con virus, estamos colaborando con investigadores de México, Perú, Austria, Alemania y con investigadores de acá también, virólogos. Todos estos proyectos son multidisciplinarios, uno sabe más de aptámeros, otro sabe más de virus y bueno, la idea es potenciar todo lo que sabemos para poder llevar adelante este tipo de proyecto. Ojalá que lo financien. 

Las terapias o tratamientos anticancerígenos suelen ser muy intensas y agresivas. ¿El desarrollo de aptámeros podría ser algo alternativo a esto?

Estos aptámeros al reconocer componentes tumorales de forma específica permiten que haya ciertos efectos secundarios que no se dan. Con este tipo de moléculas que van específicamente a los componentes tumorales, se estarían evitando esos efectos secundarios. Pero no podemos dejar de lado las terapias convencionales que son buenas, que funcionan igual; es como que en general este tipo de estrategias tienden a mejorar las cosas, no van a sustituir nada, sino que tienden a mejorar.

Los aptámeros, al ser moléculas de ADN o ARN, son muy versátiles, además en la estructura adentro, podemos acarrear otro tipo de fármacos; entonces uno pensaría que podría dirigir moléculas que no son específicas al componente tumoral, las podría dirigir específicamente a dónde está el tumor, esa versatilidad la queremos aprovechar y explotar acá porque la tendencia de lo que es hoy la medicina personalizada va por ahí.

¿Se puede hablar de costos para la implementación de esta tecnología o es muy temprano aún?

Es muy temprano para hablar de eso ahora. Se sabe que el mayor costo de lo que son los medicamentos de alto costo y demás tienen que ver con el desarrollo porque son años de invertir en el desarrollo, porque por supuesto como te decía, esto lleva muchas etapas en donde hay que asegurarse el efecto y la seguridad de ese fármaco. Es muy temprano para hablar de eso, pero sí el tipo de producción que se tiene para los aptámeros podría reducir un poco los costos, en términos de producción. Pero en términos de lo que es el desarrollo de los fármacos se necesita invertir mucho porque además si es algo que se va a aplicar a un paciente tiene que cumplir estrictamente con un montón de etapas que llevan tiempo e inversión.

El premio deja a la vista algunas cosas: que hay jóvenes talentos de la ciencia en nuestro país, y también la visibilización de las mujeres en el rol de científicas generando ciencia de calidad e innovación. ¿De qué manera se podría estimular el acceso o el acercamiento a la ciencia en edades tempranas, niñas o adolescentes que transitan la educación primaria o secundaria?

A mi me parece que la difusión de este tipo de premios que destacan a científicas mujeres rompe los estereotipos culturales que se venían teniendo de que los científicos siempre eran hombres y los ingenieros también. La visibilización lleva a romper esos estereotipos y creo que se va por buen camino. Si bien acá, es importante decirlo, hay todo un equipo de investigadores “detrás” de esta cara que se está visibilizando; hay un equipo multidisciplinario que somos ocho investigadores, ahora se incorporan algunos más, además de estudiantes de grado, pero creo que es una buena forma de romper con esos estereotipos. 

A partir de este premio me invitaron para participar de un libro que se llama Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, ahí hay un retrato mío como científica y hay una página de parte de mi historia como científica que está justamente enfocado en eso, en mostrarle a las niñas y niños también, este tipo de roles. Eso me ha acercado a los niños, a las niñas, me han llamado de escuelas que han leído y trabajado con el libro y bueno, creo que genera un cambio porque te das cuenta de cómo las niñas se reflejan.

¿Hay posibilidades de conseguir más apoyo para continuar con la investigación? 

Nosotros como investigadores no tenemos un dinero -al menos en esta institución en la Universidad de la República-, no tenemos un dinero asignado exclusivamente para investigación, lo tenemos que buscar. En general parte de nuestro trabajo es estar continuamente presentándonos a llamados abiertos para que nos financien investigaciones, es una gran parte del tiempo que nosotros, los docentes de grado 3 para arriba, invertimos en eso. Lamentablemente, porque en realidad nos quita tiempo para hacer otras cosas. 

Por supuesto que en el caso ideal, todos los proyectos excelentes deberían ser financiados, hoy en día están quedando muchísimo más de la mitad de los proyectos, catalogados como “excelentes”, están quedando afuera de posibilidad de financiación en nuestro país. Yo te puedo hablar de que, en el último año, he presentado ya más de ocho convocatorias y no me han financiado ninguna. Entonces, es muy difícil, pero uno no pierde las esperanzas porque sino no sería investigador, porque para hacer este tipo de investigación se necesita bastante dinero, paciencia y perseverancia. La perseverancia estuvo en mí siempre y no deja de estarlo, creo que es una de las cosas que un científico tiene que tener, si no vas a ser una persona perseverante creo que va a ser muy difícil la ciencia; pero sí creo que hay posibilidades de financiación, hay que buscar por dónde presentarnos a convocatorias nacionales; ahora estamos apuntando más a las convocatorias internacionales que dan un poco más de dinero, porque acá a nivel país estamos muy mal, por parte del estado la ayuda es poca, se debería aspirar a tener mayor inversión privada, pero tampoco en estos momentos la hay, se necesita generar mayores políticas en cuanto a eso para atraer inversión privada. Pero estamos viendo y estamos en contacto con algunas empresas para poder potenciar esto pero por ahora no ha habido ninguna acción concreta.

¿Cuánto se pudo avanzar en la investigación desde que recibieron el dinero del premio que fue hace casi un año ya?

Hemos podido avanzar, por supuesto que hay algunas dificultades como en todo, nos agarró en pandemia -no salimos de la pandemia todavía-, recién uno puede considerar que las cosas están funcionando de forma normal aunque seguimos viendo cosas que todavía cuestan arrancar. Hay equipos que no han tenido la asistencia técnica porque son expertos del exterior que tienen que venir a solucionar cosas que todavía no están andando; pero hemos avanzado, tenemos buenos resultados, quizás a mí me gustaría poder avanzar un poco más rápido pero estamos trabajando con eso. Hay ahora dos estudiantes que están terminando la licenciatura acá en la Facultad de Ciencias, que están trabajando directamente en el proyecto, haciendo los experimentos, supervisados por mí y por otro de los integrantes del grupo de investigadores.

Los investigadores nacionales son de las facultades de Ciencias, de Química y de Medicina. ¿Qué rol ocupa la Universidad de la República en todo esto? 

Todos nosotros somos integrantes de la Udelar. Está el profesor Hugo Cerecetto, que en este momento es el jefe del área radiofarmacia, además del Prof. Pablo Cabral, la Prof. María Moreno y el Prof. Manuel Ibarra que son todos docentes de la Udelar; después se incorporó el Prof. Pablo Dans, que también es de la Udelar. Y después, quienes se incorporan a hacer el trabajo de grado y las asistencias técnicas que tenemos son también de la Universidad de la República.

Has estado en varios países trabajando en colaboración con otros investigadores: ¿cómo considerás que es la posición de la universidad pública del Uruguay con respecto a la formación?

Se sorprenden mucho con la formación que tenemos y la capacidad que tenemos para resolver problemas. Creo que nuestra resiliencia se nota mucho porque hacemos ciencia de calidad, entienden que tenemos muy buena educación y nos respetan muchísimo a pesar de los bajos recursos que tenemos, eso sorprende mucho y se valora mucho.

Fuente: Entrevista y fotografía: Joaquín López Ifrán / Facultad de Ciencias

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