El acto se realizó en la sede del PIT-CNT; asistieron trabajadores, ex dirigentes sindicales que participaron en la Huelga General y representantes de organizaciones sociales y políticas. El evento incluyó la presentación del músico Andrés Stagnaro.

Arim agradeció la invitación y señaló que participaba como representante de una institución que estuvo involucrada en la resistencia a la dictadura, y también a título personal, dado que años atrás acompañó a la central sindical desde su trabajo en el Instituto Cuesta Duarte. Afirmó que la Huelga General fue «el acto de resistencia más importante del movimiento obrero en la historia del país», y que fue «único en la región».  

Relató los hechos que se originaron a partir del Golpe de Estado en la Universidad: el 27 de junio en la madrugada los estudiantes y trabajadores se prepararon para una resistencia organizada, «los obreros y obreras que empezaban a ocupar sus lugares de trabajo se confundían con los estudiantes que hacían lo mismo en sus facultades, en repudio al Golpe de Estado y en solidaridad con el movimiento obrero»; las ocupaciones en sedes universitarias fueron coordinadas junto con las agrupaciones sindicales de docentes y funcionarios, señaló.

Arim explicó que a diferencia de otros golpes de Estado en la región, «la Universidad no fue intervenida de inmediato, por lo que las autoridades universitarias aprovecharon las circunstancias para organizar la resistencia interna». El mismo día el Consejo Directivo Central (CDC), conducido por el ex rector Samuel Lichtensztejn, se declaró en sesión permanente y aprobó su primera declaración antidictatorial. Esta expresaba que la institución «está históricamente comprometida en la defensa de las libertades públicas, la soberanía nacional y el progreso social» y que «el CDC exhorta a todos los universitarios cualesquiera sean sus tareas, a luchar conjuntamente con la totalidad del pueblo -organizado en el movimiento sindical, en los partidos políticos y en otras instituciones y agrupaciones sociales sensibles al destino nacional- contra el afianzamiento de la dictadura». 

La declaración afirmaba que «la Universidad de la República expresa serenamente que no medirá sacrificios para dar cumplimiento a sus fines, que la identifican con la felicidad pública y no con la regresión y la barbarie». La Universidad y sus colectivos «eran parte» de la Huelga General, indicó el rector, mientras los locales universitarios continuaron abiertos y los cursos siguieron adelante. 

«El Uruguay en 1973 y su Universidad»

Jóvenes universitarios acompañaron a los trabajadores realizando recorridas barriales para sostener las ollas populares en los lugares de trabajo ocupados,  indicó Arim. Recordó que en ese momento la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay integraba en calidad de organización fraternal la mesa representativa de la CNT. También señaló que el vínculo entre el movimiento estudiantil y los trabajadores, plasmado en la consigna «obreros y estudiantes, unidos y adelante», tomó fuerza a partir de 1958 en el contexto de las luchas que antecedieron a la aprobación de la Ley Orgánica de la Universidad. La solidaridad obrero-estudiantil volvió a expresarse en 1968, en las movilizaciones sociales donde fueron asesinados los primeros mártires estudiantiles, explicó. 

El 6 de julio de 1973 se realizó una sesión del CDC en el Paraninfo, con gran concurrencia de público, y una nueva declaración. Pronto las fuerzas represivas desencadenaron una serie de detenciones de estudiantes y docentes, junto a trabajadores huelguistas de todos los sectores, desocupaciones de los locales y un allanamiento armado al Hospital de Clínicas, relató Arim; Lichtensztej y varios decanos fueron golpeados por la policía cuando marchaban en rechazo al Golpe de Estado. En otra movilización, resultó asesinado el estudiante de la Facultad de Veterinaria Ramón Peré, que fue velado en la Universidad. Se sucedieron más movilizaciones y medidas represivas contra manifestantes, explicó. 

El 11 de julio finalizó la Huelga General y se desocuparon las sedes universitarias, y el mismo día la Udelar inició el proceso hacia las Elecciones universitarias que se realizarían el 12 de setiembre, explicó el rector. En este período la institución planificó una serie de conferencias a realizarse en el Paraninfo bajo el título «El Uruguay en 1973 y su Universidad. Hacia la construcción de un destino nacional», a cargo de prestigiosos académicos de la Udelar. Fueron transmitidas en el espacio Televisión Universitaria, por el Canal 5.

La Udelar fue intervenida el 27 de octubre, el mismo día en que estalló una bomba en la Facultad de Ingeniería provocando la muerte del estudiante Marcos Caridad Jordán. El poder de facto suspendió las actividades universitarias y dispuso el arresto de los miembros del CDC, que permanecieron encarcelados durante dos meses. 

La historia de la Universidad está «ligada al presente democrático», expresó el rector, «el compromiso de la Udelar con la sociedad, la democracia y los derechos humanos, que emana de su propia Ley Orgánica, tiene su reafirmación hace medio siglo en la resistencia al Golpe de Estado y luego bajo la dictadura, actualizándose hasta nuestro días». Finalmente expresó que «hoy como ayer, sirviendo al país y a la sociedad, junto a la ciudadanía y a sus trabajadores está presente la Universidad».

Defensa de las empresas públicas

Lucía Bula, representante del Sindicato de las Telecomunicaciones, expresó que el apoyo popular a la Huelga General en 1973 «es un símbolo de unidad y defensa máxima de las libertades, es un legado que tenemos quienes hoy militamos sindical y socialmente». Como trabajadora de una empresa pública, afirmó que hoy «nos toca enfrentar políticas que avasallan las libertades y derechos conquistados», con un modelo que responde a los intereses de los empresarios, el gran capital y las multinacionales. 

Los recientes decretos del Poder Ejecutivo que permiten la venta de servicios de internet a empresas de cableoperadores constituyen «un asalto a la soberanía y el patrimonio», porque esta es una línea de negocios fundamental para Antel y para la ciudadanía. Además, Antel venía realizando importantes inversiones para democratizar los medios de comunicación e información, «las empresas públicas tenemos que hacer un análisis de eficiencia en clave de desarrollo con justicia social» y no en términos netamente economicistas, expresó. Por eso es necesario que el movimiento sindical junto con todas las organizaciones sociales defienda a nuestras empresas, afirmó Bula.

Por su parte Federico Kreimerman, presidente de la Federación de Funcionarios de OSE, afirmó que el Golpe de Estado «fue la respuesta de las clases dominantes de este país y del imperialismo y su influencia al ascenso de la combatividad de la clase obrera». La respuesta del movimiento obrero con la Huelga General, y de la sociedad, «es lo que tenemos que reivindicar». Hoy hay un avance sobre los trabajadores de las mismas clases dominantes «escudadas en la formalidad», y estas «se sienten fuertes» porque la resistencia de la clase obrera no es la de los años 70, expresó; la fortaleza del sector dominante es evidente porque actualmente, ante «un récord histórico de exportaciones», la respuesta es la rebaja salarial. Opinó que el movimiento sindical se debe un análisis y un balance de la Huelga General, así como también articular «un plan de lucha real» para enfrentar la situación actual.

El dirigente se refirió al proyecto Neptuno, que propone que OSE construya una planta de agua potable y la ceda para ser explotada por un consorcio de empresas privadas, el cual a su vez vendería agua potable al ente estatal. Señaló que este proyecto en particular vulnera el artículo 47 de la Constitución, aprobado por la población en 1994, que establece que el agua debe ser «estatal y pública». Explicó que su sindicato busca advertir sobre el avance de este tipo de políticas de desmantelamiento de las empresas públicas.

La secretaria General del PIT CNT, Elbia Pereira, expresó que las y los trabajadores organizados fueron capaces de concretar una Huelga General «heroica», que resistió el embate de militares y civiles golpistas. Afirmó que «a las nuevas generaciones hay que contarles la verdad» y citó un boletín elaborado  por la CNT el 4 de julio de 1973 que da cuenta del paro de actividades y ocupaciones en todo el país, a siete días de iniciada la huelga. El documento señala que «la clase obrera , sin seguidismos, planteó su posición realista, independiente, para la salvación de la Patria» y que «los intereses económicos y políticos más corruptos están a través de las Fuerzas Armadas, reprimiendo la resistencia obrera a la dictadura» . 

Pereira afirmó que «eso hay que contarles a los jóvenes, más ahora que los amigos de la impunidad justifican el golpe y pretenden reflotar la teoría de los dos demonios». Aseguró que «no hubo dos demonios, ni siquiera uno, lo que hubo fue un plan deliberado, cuidadoso y macabro que se implementó en la región para exterminar el futuro». El Golpe de Estado fue un acto de civiles y militares cómplices, y «es imposible construir una sociedad sana y libre para las nuevas generaciones sin justicia, sin memoria y sin que se sepa la verdad».  

Fotos: Liroy Rodríguez, UCUR

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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