El acto se realizó en el Paraninfo de la Universidad, con la presencia de numeroso público. Asistieron autoridades y ex autoridades universitarias, amigos y familiares de Guarga. Además, diversos referentes de la educación superior y de otros ámbitos, tanto de Uruguay como del exterior, enviaron sus saludos a través de cartas y mensajes grabados. 

Compromiso con la educación como derecho

Rectores y ex rectores de universidades latinoamericanas saludaron a Guarga y resaltaron sus aportes. Hugo Juri, ex rector de la Universidad Nacional de Córdoba destacó sus «convicciones sociales» y su calidad de «excelente ser humano». Subrayó que fue pionero en transferir conocimientos y tecnologías de la Universidad a la sociedad y por eso es «un referente internacional y un orgullo para el Uruguay». La presidenta de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM) y rectora de la Universidad Federal de Minas Gerais, Sandra Goulart, destacó de Guarga sus «aportes significativos para toda América Latina», así como su «sensibilidad, compromiso con los derechos humanos y con la educación humanista, siempre al servicio de la sociedad y de nuestros pueblos». Francisco Tamarit, ex rector Universidad Nacional de Córdoba se refirió a Guarga como un «enorme referente de la educación pública de América Latina y el Caribe que con su accionar y su reflexión han marcado un camino ejemplar y exitoso en la promoción de la educación superior como bien social, derecho humano y responsabilidad de los Estados». Mientras que Ana Lúcia Gazzola, ex integrante de AUGM y ex directora del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) remarcó que Guarga le enseñó «las lecciones importantes de la internacionalización solidaria y de la integración regional». Felicitó a la Udelar por reconocer su «inestimable colaboración con la educación superior en América Latina y en el mundo». 

Por otro lado, la Asociación de amigos de la Universidad de la República destacó que su gestión en el Rectorado de la Udelar significó «el inicio de la consolidación del proceso de descentralización universitaria en la región Este» con un estudio de factibilidad en el año 2000 cuyos resultados tuvo las primeras ofertas educativas en la región; por eso destacan ese «puntapié inicial» bajo la gestión de Guarga. Patrick Moyna, ex decano de Facultad de Química de la Udelar lo definió como «un actor principal» en el desarrollo de la Universidad tanto por su gestión en el Rectorado como por su esfuerzo en la Facultad de Ingeniería por relacionar la ciencia con la tecnología en forma directa, «permitiendo así acortar las distancias entre ambos aspectos de la formación universitaria, antes tan marcados». 

El Consejo y el Decanato de la Facultad de Artes de la Udelar también envió felicitaciones al ex rector por su «contribución al desarrollo científico nacional y al fortalecimiento institucional y académico de la Udelar al proceso de creación de la Facultad de Artes». Mientras que Hugo Calabria Díaz, ex decano de la Facultad de Odontología y ex prorrector de Gestión de Udelar enfatizó su labor dedicada a la docencia, destacó sus cualidades humanas y su reconocimiento a nivel internacional, definiéndolo como «maestro de maestros».

Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio, valoró sus aportes desde el exilio, su papel en los períodos de Rectorado y su ejemplo de vida volcando permanentemente sus conocimientos a las transformaciones sociales y alimentando «las mejores tradiciones universitarias de nuestro país y de la región». Señaló que Guarga es «una referencia mundial».

Preocupación constante por la Udelar

En el acto, el rector de la Udelar Rodrigo Arim afirmó que presidir esta ceremonia en homenaje a Guarga «es un orgullo intransferible que atesoraré como parte de los actos más gratos que me toca encabezar como rector». Guarga es un actor clave de la vida universitaria, indicó, fue protagonista «en los difíciles y turbulentos años sesenta», fue parte de la resistencia en el exilio y en la post dictadura integró la generación que protagonizó «la reconstrucción institucional de nuestra Universidad golpeada por el autoritarismo».  En ese escenario fue «un jugador primordial» del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA), luego como decano de la Facultad de Ingeniería y como rector de la Udelar entre 1998 y 2006. 

También destacó su visión latinoamericana de universidad y su labor de años al frente de la Secretaría Ejecutiva de la AUGM. «Siempre preocupado por los temas del desarrollo y su dimensión tecnológica», desde el decanato y el rectorado planteó objetivos que se asociaron al desarrollo de políticas que constituyeran puentes entre el conocimiento universitario y los procesos de innovación productiva, para incorporar valor agregado a sus resultados, señaló Arim. «Su vida profesional es también una muestra coherente de estas actitudes», agregó. Su apuesta a la innovación en todos los ámbitos lo ubicaron en otro espacio protagónico: la  fundación del Instituto Pasteur de Montevideo, lo que fue «un ejemplo de mirada a largo plazo en un entorno particularmente difícil», expresó.  

Guarga «encabezó a la Universidad en tiempos duros y le permitió atravesarlos mejorando e innovando pese a la restricción de recursos y pese a un ambiente externo no siempre propicio», indicó Arim. Su preocupación por la Universidad es constante, tal es así que cuando la Universidad discutía su presupuesto para el período 2020-2024, el ex rector «nos acercó una propuesta para juntar empresas innovadoras que hablaran de la importancia de la Universidad en su propia existencia», como un aporte para hacer visible el valor social de la Udelar. Por tantas razones «estamos hoy haciendo un acto de justicia y explicitando un merecido reconocimiento», agregó, y agradeció a Guarga por «hacerle el honor a la Universidad de aceptar este reconocimiento». 

Luchador por los valores universitarios

Sobre la justificación de la Facultad de Ingeniería para solicitar el otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa al Consejo Directivo Central, el profesor Ismael Piedra-Cueva se refirió a los aportes del Dr. Guarga a la Universidad y «su destacado papel en la ciencia, la tecnología y la ingeniería nacional e internacional». En este sentido, se destacó en el laudatio alguna de las innovaciones realizadas desde el diseño y la construcción de un innovador horno de vidrio a mediados de los años 70 -durante la intervención de la Udelar por la dictadura-, hasta el Sumidero Invertido Selectivo (SIS) para el control de heladas en cultivos que realizó durante su exilio en México, así como el desarrollo y la consolidación del Instituto de Mecánica de Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA) de la Facultad de Ingeniería a su regreso al país, lugar donde tuvo un rol fundamental apoyando a su crecimiento y reestructura para la consolidación del cuerpo docente. Piedra-Cueva recordó que el primer proyecto del IMFIA fue el estudio de ampliación del Puerto de La Paloma y fue un real desafío y Guarga «fue muy osado y valiente» para realizarlo porque hubo que rehacer todo desde la electrónica del equipo de medición hasta el diseño de modelos de los modelos numéricos. Además, se tuvo que sortear las dificultades para consolidar los proyectos en investigación de la Facultad, «una tarea faraónica» que se logró gracias «al talento y la valentía de los desafíos de Guarga y la decena de docentes jóvenes de la época», aseguró. «Fue una escuela para el instituto que se mantiene hasta hoy», agregó.

Guarga lideró en el orden docente la propuesta de fortalecer el desarrollo científico-tecnológico en lo que se denominó la «política de convenios» y posibilitó el crecimiento de los docentes con régimen de dedicación total, «permitiendo a muchos investigadores aportar su conocimiento a los problemas de la sociedad y potenciar el desarrollo de las carreras de posgrados», explicó Piedra-Cueva. Impulsó el desarrollo de un nuevo Plan de estudio de la carrera de Ingeniería que permitió evolucionar en sus contenidos, y además llevó adelante la autoevaluación de las áreas de ingeniería.

Durante su doble Rectorado se destaca el impulso que dio a la planificación estratégica, agregó, definiendo proyectos institucionales y objetivos de la Universidad y también la transformación de la estructura centrales de cogobierno y técnico-administrativas «para modernizarlas y adaptarlas a las necesidades de una institución en permanente crecimiento». Otras acciones impulsadas por Guarga en este período fueron la promoción y jerarquización de las áreas académicas y las redes temáticas, la incorporación del Instituto de Educación Física a la Udelar y los avances para la creación de las Facultades de Artes, de Enfermería y de Información y Comunicación. También se avanzó en la diversificación de ofertas de grado y la unificación de criterios para el crecimiento de las actividades de posgrado, agregó Piedra-Cueva. 

Guarga fue «un firme defensor de la enseñanza superior concebida como bien público, en el entendido de que el derecho a la misma es un derecho humano fundamental, y estimó necesario encontrar herramientas adecuadas para combatir las inequidades existentes tanto por razones económicas sociales como por razones geográficas, promoviendo la enseñanza superior en el interior de la República», afirmó. Fue «un permanente luchador por los valores universitarios, la autonomía y el cogobierno, y a nivel nacional por la democracia, la libertad y la justicia social. Sus aportes realizados al conocimiento científico tecnológico y al fortalecimiento de la Universidad de la República, justifican la solicitud de este reconocimiento», concluyó.

Universidad vinculada a la vida productiva del país

Luego de recibir el título Honoris Causa y los aplausos del público, Guarga se declaró emocionado; agradeció a la Udelar y a todos quienes lo acompañaron «en este largo camino» que comenzó cuando ingresó a la Facultad de Ingeniería en 1959. El tránsito por la Facultad lo puso «en contacto con las ideas progresistas de los reformistas de Córdoba y con docentes de la relevancia de Julio Ricaldoni, Rafael Laguardia, José Luis Massera, Eladio Dieste y Óscar Maggiolo», expresó. Siendo estudiante avanzado, fue invitado por Maggiolo a incorporarse al Laboratorio de Mecánica de los Fluidos, allí «aprendimos a confrontar la teoría con la experiencia y a avanzar en el desarrollo del conocimiento», afirmó Guarga, «con Maggiolo aprendimos a hacer ciencia y ello nos ha orientado hasta el dia de hoy». «También aprendimos el significado que tiene para el desarrollo avanzado de las fuerzas productivas de un país el vínculo entre el quehacer científico y la vida productiva local», vínculo necesario y fundamental para transformar la economía de un país como el nuestro que produce bienes con reducido valor agregado, señaló.

Guarga recordó la etapa de la dictadura y la intervención de la Udelar, cuando fue destituido junto a cientos de docentes y funcionarios universitarios. En ese momento tuvo la suerte de conseguir trabajo en la Cooperativa de Artesanos del Vidrio (Codarvi), donde fue «bien recibido por el colectivo de trabajadores, legítimamente interesado en mejorar la calidad de su producción». En 1976 se vio obligado a asilarse en la Embajada de México en Uruguay al igual que otros ciudadanos perseguidos por la dictadura, para luego emigrar hacia ese país. Guarga recordó al embajador Vicente Muñiz Arroyo, «un ser humano admirable a quien cientos de uruguayos le debemos la libertad y en muchos casos la vida».

Luego repasó momentos de su vida en el exilio, se dirigió al embajador de México en Uruguay, Victor Manuel Barceló, y expresó su agradecimiento «por la generosa y justa política de asilo» del estado mexicano. En ese país muchos pudieron reconstruir sus vidas y al mismo tiempo denunciar al mundo a las dictaduras latinoamericanas, señaló. Guarga volvió a trabajar como ingeniero y culminó su formación de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En el Instituto de Ingeniería de la UNAM «reafirmamos nuestra convicción sobre la importancia del vínculo entre el quehacer universitario y la vida productiva del país en el cual radica la universidad», indicó. 

Relató que existía una estrecha relación entre el trabajo de ese instituto y la gran obra pública mexicana, en especial en lo referido a la generación eléctrica y el suministro de agua a las grandes ciudades. Es así que Guarga participó en la elaboración de proyectos de gran importancia en estas áreas, logrando el diagnóstico y la formulación de soluciones efectivas ante problemas graves que se presentaron en una gran planta hidroeléctrica, por una parte, y por otra en el diseño de un tramo de 55 km del acueducto que surte a la ciudad de Monterrey. Por estos trabajos Guarga obtuvo gran reconocimiento a nivel internacional y fue convocado para ocupar un rol importante dentro de la Asociación Internacional de Investigaciones Hidráulicas, nunca antes ocupado por un latinoamericano. Estos logros elevaron a la vez el prestigio del Instituto de Ingeniería de la UNAM, comentó.

Guarga recordó la etapa de su retorno al Uruguay y a la vida en la Udelar. En 1986, junto con sus compañeros José Luis Genta y Julio Borghi impulsó la fundación del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA) en la Facultad de Ingeniería, y fue su primer director. Desde allí fue posible llevar adelante el primer convenio de trabajo con la Dirección Nacional de Hidrografía, que tenía como propósito el estudio de un posible puerto oceánico en La Paloma, destacó. 

Resaltó dos acciones que pudo impulsar durante sus dos períodos al frente del Decanato de la Facultad de Ingeniería. En primer lugar, la discusión y aprobación del nuevo Plan de estudio, todavía vigente, que redujo de seis a cinco años la duración de la carrera de Ingeniería, y por otra parte la instrumentación del ingreso a las carreras de la Facultad desde la UTU. Desde sus diferentes roles y con el apoyo de otros actores universitarios como el ex rector  Jorge Brovetto «siempre impulsamos una fuerte política de vinculación de la actividad universitaria con la vida productiva del país», afirmó Guarga, y este objetivo se formuló en el Plan estratégico de desarrollo de la Udelar elaborado durante su Rectorado. Destacó que el conocimiento avanzado en nuestra región «radica en buena medida en las grandes universidades públicas como la nuestra».

Durante su Rectorado, Guarga continuó impulsando las actividades de la AUGM y desde allí participó activamente en la confrontación de posiciones «entre quienes conciben a la educación superior como una mercancía» y «aquellos que consideramos a la educación superior como herramienta fundamental para las sociedades, y de ahí la importancia estratégica de su gratuidad para la construcción de futuro en nuestras sociedades latinoamericanas». 

Expresó que para él es un desafío personal «no limitarse al discurso sobre lo que debe hacerse en el ámbito productivo para superar el subdesarrollo, sino mostrar con hechos que es posible la creación local de emprendimientos productivos capaces de competir en el mundo por su calidad y novedad». Agregó que lleva a la práctica este desafío en el ámbito de la ingeniería y para ellos fundó una empresa orientada a comercializar en el mundo su conocida creación, el Sumidero Invertido Selectivo, que fue premiada localmente e internacionalmente. En su desarrollo colaboraron Jorge Strada y Roque Veloz, puntualizó. 

«Desde la perspectiva que apunta a que la actividad productiva del país se base cada vez más en tecnologías avanzadas creadas localmente y capaces de competir con ventaja en los mercados del mundo, podremos esperar con realismo un desarrollo económico del país que haga posible mejorar sustancialmente el nivel de vida de los uruguayos», afirmó. Esto «solo puede hacerse realidad mejorando la calidad educativa que el país ofrece a sus niños y jóvenes y eso supone que el país jerarquice la inversión educativa como política de Estado», señaló, por tanto la inversión educativa «es una herramienta central para la transformación social».

Declaró que «si este título Honoris Causa tiene algún impacto, aspiro que eso se traduzca a una comprensión reciente tanto en el seno de la Universidad como en los medios políticos de la importancia estratégica del conocimiento avanzado -que reside en la Udelar- y en la   aplicación del mismo en los ámbitos productivos y sociales del Uruguay», tal como se ha demostrado recientemente en el proceso de control de la pandemia por Covid 19. 

Para finalizar utilizó parte de las palabras expresadas por José E’Elía al momento de recibir el título de doctor Honoris Causa por parte de la Universidad en 2004: «el futuro es de nuestros jóvenes y de nuestros niños, pero es nuestra tarea entregarles un país con democracia plena, productiva y con justicia social. A esto he dedicado mi vida entera y hoy mantengo la renovada esperanza de poderlo lograr entre todos. Redoblemos nuestra fuerza y nuestro compromiso social, condición indispensable para procesar los cambios necesarios».

Fotos: Richard Paiva y Liroy Rodríguez, UCUR

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