Los científicos de la Unidad de Bio Imagenología Avanzada, Leonel Malacrida y Andrés Kamaid coordinaron en el país esta actividad pionera en la región con gran impacto en el desarrollo del área de bio imagenología avanzada. Está primera reunión fue organizada por LABI y el proyecto UruMex microscopía, financiado por el Fondo Conjunto Uruguay-México (AUCI-AMEXCID), en el que participan el Instituto Pasteur de Montevideo, la Universidad de la República y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Del acto de apertura de la primera reunión de LABI, que se realizó en el hospital universitario uruguayo, participaron el rector de la Udelar, Rodrigo Arim; el director del Hospital de Clínicas, Álvaro Villar; el director ejecutivo del Instituto Pasteur Montevideo, Carlos Batthyany; la representante de la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional, Claudia Romano y la representante de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, María Guadalupe.

Villar señaló que «es fundamental para el hospital universitario la vinculación con la investigación, el desarrollo de ideas, la construcción de conocimiento» y la generación de alianzas de cooperación que generan lazos a nivel regional. Considera que cuanto más cerca esté la investigación y el desarrollo del conocimiento de los problemas cotidianos es mejor, por eso es muy valioso que estos equipos de investigación puedan trabajar cerca de los pacientes y de las personas que pueden beneficiarse directamente con los resultados del desarrollo y la investigación que se está realizando.

Arim sostuvo que el Hospital de Clínicas tiene como vocación central generar conocimiento, construir investigación desde la atención con vocación universitaria y así considera fundamental construir redes internas e internacionales. Por tanto, «bienvenida sea esta instancia en alianza con instituciones de investigación del país como el Instituto Pasteur y organizaciones del exterior», celebró. «La investigación es una actividad comunitaria y es parte de nuestras obligaciones como Universidad y esta actividad es un buen ejemplo de eso y las comunidades científicas son siempre la base de la generación de conocimiento», indicó. Por tanto, entiende que las comunidades científicas articuladas internacionalmente, como es el caso de LABI, son imprescindibles para Uruguay que tiene que desarrollar sus capacidades académicas en contacto con el mundo académico en general. Uruguay y la región tienen varios tratados económicos y acuerdos comerciales, pero pocos de ellos tienen un componente de promoción de la investigación y de formación de alto nivel como en este caso, apuntó.

Batthyany felicitó el esfuerzo de muchos años de esta red que comenzó con la vinculación con México y que hoy se amplía a un importante número de países. «Este tipo de emprendimientos, en imagenología en particular, para IP Montevideo es de suma importancia y nos tiene felices lo que está ocurriendo», aseguró. Considera que este vínculo es muy importante tanto por la temática como porque este tipo de colaboraciones son críticas con otros países para construir masa crítica en estos temas de investigación y además para compartir conocimientos tecnológicos. En este sentido, «este tipo de iniciativas permite que la limitante no sea el acceso a la tecnología sino que sea nuestra capacidad de trabajar en equipo», agregó.

Cooperación y construcción de capacidades

Romano se refirió al vínculo estratégico con el sector productivo, con el sector empresarial, el sector científico tecnológico, la academia y la política que tiene la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional. Explicó que tanto Uruguay como México son países considerados de renta media alta y eso implica que por una sola variable -el ingreso per cápita- quedan restringidos en el acceso de fondos de la cooperación internacional. Sin embargo, «eso nos anima a ser estratégicos y generar un valor para la ciudadanía  que implica que los proyectos y programas se concentren en aquellas áreas del conocimiento que efectivamente puedan traspasar lo que es el conocimiento científico y que se vinculen con otras áreas del desarrollo del país», explicó. Por eso este proyecto surge del Fondo Uruguay-México que comenzó en el año 2009 y que ha permitido la innovación y el desarrollo de iniciativas que tienen un impacto positivo y se ha consolidado como una buena práctica porque permite trabajar en la cooperación y en la construcción de capacidades y así trabajar en las redes de investigación regionales y mundiales, señaló. «La calidad que tiene esta investigación es realmente significativa y la cooperación tiene sentido si es significativa», concluyó.

Guadalupe saludó el trabajo realizado por los equipos de ambos países que «hoy permite constatar la creación y puesta en marcha de la red Latinoamericana de Bioimagenología». Recordó que este proyecto comienza con la aprobación del proyecto de cooperación para el desarrollo de capacidades de microscopía avanzada que tenía como principal objetivo construir esta red. Realizó un reconocimiento al trabajo y profesionalismo de los doctores Andrés Kamaid, Leonel Malacrida y Christopher Wood que participaron como corresponsables de este proyecto «que con su dedicación e interés han llevado la colaboración a un nivel superior con la creación de esta red latinoamericana». En esta línea, desea que esta red pueda ser un referente en la región y alcanzar las metas y objetivos trazados con éxito, indicó.

Seguido del evento LABI, entre el 14 y 16 de setiembre, también se desarrolla en Uruguay y por primera vez en América Latina el encuentro anual de la red Global de Bioimagenología (Global Bioimaging en inglés) donde participan más de 80 representantes de organizaciones de Bioimaging de todos los continentes para intercambiar experiencias y discutir el impacto de esta rama de la ciencia en los objetivos de desarrollo sostenible, donde también participan los científicos uruguayos Andrés Kamaid y Leonel Malacrida.

 
 
 
 
 

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