El Fondo de Solidaridad festejó sus 25 años

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El jueves 29 de agosto en el Aula Magna de la Facultad de Información y Comunicación (FIC) de la Universidad de la República (Udelar) el Fondo de Solidaridad celebró sus 25 años. Fue una jornada de intercambio en la que estuvieron presentes autoridades universitarias, ministeriales, del Fondo de Solidaridad, estudiantes, docentes y egresados de la Universidad de la República.

El periodista Daniel Castro presentó y moderó las dos mesas de panelistas que se desarrollaron en el evento. El panel de apertura estuvo integrado por el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim; la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz; y el presidente del Fondo de Solidaridad, José Luis Genta. Solidaridad intergeneracional Genta destacó «el placer que significa para alguien que tiene un poco más de un año nada más en el cargo, poder compartir con tantos jóvenes que han sido beneficiados por las becas ofrecidas por el Fondo». En este sentido añadió que el objetivo del organismo no esa recaudar o poner impuesto a los profesionales por haber estudiado en la enseñanza pública media y terciaria sino cumplir con la misión principal de solidaridad intergeneracional que tiene este Programa. Genta subrayó que en los años 90 cuando se creó el Fondo de Solidaridad surgió como una política de Estado con el acuerdo de la mayor parte de los parlamentarios, lo que le da un muy buen cimiento para desarrollarse. Recordó que en el año 2002 había poco menos de 4000 becarios y que hoy el Fondo se ha arraigado en la sociedad y luego de un crecimiento continuo el número de estudiantes becados es casi el doble. El jerarca marcó otro dato positivo de los resultados actuales, el porcentaje de becarios del Fondo de Solidaridad que egresan de su carrera universitaria ha venido creciendo también y hoy se encuentra en el 20 % y tiende a seguir elevándose. Ejemplo de innovación Arim destacó al Fondo de Solidaridad por ser «una innovación muy importante en el diseño de un sistema de becas para promover la formación terciaria y superior del Uruguay». Observó la particularidad de esta innovación, un mecanismo de financiamiento de becas que crea vínculos de solidaridad y colaboración, entre los egresados de la Udelar y los jóvenes que inician sus estudios en ella. En ese sentido el rector añadió: «en este momento en que se discuten a nivel internacional los problemas de acceso y el costo relativo de la educación superior, el Fondo es un ejemplo que se suele citar fuera de fronteras como uno de los posibles diseños para afrontar este tipo de problemática». El rector subrayó el impacto relevante del Fondo de Solidaridad para apoyar y sostener la trayectoria de los estudiante y el éxito en incentivar a los estudiantes universitarios beneficiarios de las becas a que culminen su carrera. Recordó que cuando era decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) realizaron un estudio sistemático para evaluar el impacto de las becas en el avance de la carrera y la culminación del ciclo de formación de los estudiantes de esta Facultad (un 20% del total de alumnos de la Udelar). En esa oportunidad constataron que el avance en la carrera era mucho mayor en los estudiantes beneficiarios del Fondo. Arim añadió que en este momento se trabaja para hacer esta misma evaluación realizada en la FCEA, a nivel de toda la Udelar. Valoró este avance como muy positivo por los mecanismos de colaboración concretos que se instrumentan para compartir información acerca de los becarios y estudiantes universitarios. Otra de las virtudes de este estudio es que viene a cubrir una de las obligaciones de la Udelar y del Fondo de Solidaridad como actores institucionales, que es rendir cuentas. El rector acotó que rendir cuentas implica transmitir a la sociedad con certeza en base a estudios rigurosos, cuál es el impacto de las distintas políticas que se desarrollan en Uruguay. El rector manifestó la importancia de que Uruguay avance en un sistema de becas que incorpore instrumentos distintos capaces de identificar situaciones heterogéneas de los estudiantes que ingresan a la Udelar (este año fueron 17000). En este marco señaló que si bien la tasa de crecimiento anual de la matrícula en la Udelar es de 3,5 %, en los centros regionales del interior del país este crecimiento es de 15%. «Se está dando un cambio cuantitativo y cualitativo de una magnitud muy importante que requiere nuevos instrumentos políticos. No son los mismos estudiantes que están ingresando hoy a la Universidad de la República que los que ingresaban hace diez años». Arim sostuvo que el éxito de la vida universitaria no se resuelve solamente con becas pero sin ellas es un instrumento incompleto. Se requieren propuestas en lo que se refiere a la oferta académica, al plan de estudio, acompañamiento de estudiantes que ingresan que reconozca la diversidad de situaciones, pero también un soporte financiero para sostenerlos. En ese sentido manifestó: «El Fondo es un instrumento perfectible pero a la misma vez absolutamente reivindicable por haber aportado a Uruguay algo que no teníamos, un sistema de becas consistente, permanente, predecible y amplio, para poder apoyar a nuestros estudiantes en el transcurso de una transición que no es sencilla, la vida como estudiante de educación secundaria a la de estudiante de formación terciaria». Devolución solidaria Muñoz resaltó la necesidad de que todos hagamos propio el valor de la solidaridad y lo practiquemos en nuestra vida, en el caso de los egresados de la Udelar en ese gesto de devolver algo por la formación recibida en la Universidad. Con esta acción contribuyen a que otros jóvenes también puedan acceder y culminar sus estudios terciarios. Agregó que «debemos tender a un sistema más integrado de becas que incorpore lo que hoy también existe como apoyo para el nivel educación media, técnica y profesional». Experiencias de algunos egresados Culminada la mesa de apertura seis egresados de la Udelar compartieron vivencias y experiencias de su período de estudiantes en la Universidad. Los integrantes de esta mesa fueron: Fernando Panizza, licenciado en Trabajo Social y director regional de la Fundación Forge; Leticia Cicero, ingeniera química y semi finalista de Masterchef Uruguay; Ignacio Alonso, licenciado en Economía y presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol; Federico Rodríguez Hormaechea, licenciado en Desarrollo Social; Jael Campero, licenciada en Relaciones Laborales y Melissa Martínez, licenciada en Terapia Ocupacional. Cicero manifestó que entendió el valor de aportar al Fondo de Solidaridad cuando después de egresada miró para atrás y recordó que hizo una carrera gratuita y esta contribución es una forma de devolver algo por esa posibilidad. Recordó que al ingresar a la Udelar solicitó la beca del Fondo pero se la negaron y en ese momento se enojó mucho por eso. A distancia se dio cuenta de que el sistema de becas es justo porque había estudiantes con realidades que hacían que precisarán la beca mucho más que ella. Martínez refirió que fue becaria del Fondo desde que ingresó a segundo año de su carrera en la Udelar. Recordó que en ese tiempo vivía en La Paz, se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana para llegar a su trabajo en Montevideo al que entraba a las seis y cuando salía se iba a la Facultad. La beca del Fondo de Solidaridad le permitió dejar un trabajo de doce horas en una cadena de comida rápida y pasar a uno de tres horas, con lo que pudo dedicarle mucho más tiempo al estudio. Resaltó que es la primera egresada universitaria de la familia y de su árbol genealógico. Añadió que «El transitar por la educación terciaria es un ejercicio de solidaridad desde el día uno. La Facultad es un grupo de solidaridad humana en general, conocés a tu grupo de estudio en el que se comparte material, se comparte el mate, se presta la casa, se presta el baño. Día a día uno aprende a compartir con el resto y cuando está del otro lado como egresado uno desde su disciplina tiene también actos solidarios en su transcurrir y creo que el Fondo es uno más de ellos». Rodríguez también fue becario del Fondo. Recuerda que la funcionaria administrativa lo orientó con los trámites para la solicitud de la beca que se le complicaba mucho. Por otra parte la asistente social del Fondo al verlo indeciso acerca de en qué carrera inscribirse, le informó acerca de la Licenciatura en Desarrollo de la Facultad de Ciencias Sociales, de la que es egresado. Campero es de Fray Bentos, fue becaria del Fondo desde el primer año en la Udelar cuando se vino a Montevideo en el 2008 a iniciar su carrera. Manifestó que pudo realizar la carrera gracias a la beca del Fondo y a la posibilidad de alojarse en el hogar estudiantil de Río Negro en Montevideo. Panizza refirió que ingresó a la Udelar en 1984, fue la primera generación universitaria posterior al golpe cívico militar de 1973. Al pensar en solidaridad y su significado recordó a uno de sus profesores, Alfredo Errandonea, primer docente fuera del país y restituido después de la dictadura. El docente viajaba de La Plata donde vivía, a darles clase una vez por semana en forma honoraria durante ese primer año y Panizza recuerda hasta hoy lo mucho que aprendió de él con sus clases y charlas. Alonso resaltó la importancia del Fondo de Solidaridad como una acción institucional, una política de Estado que ha permitido que una cantidad enorme de uruguayos hayan podido acceder y terminar la formación terciaria. Cierre del evento Luego de la mesa de egresados se sortearon seis mochilas y una notebook entre los becarios y se pudo disfrutar de la actuación del «Cuarteto del Amor» y de un coffee en el hall de la FIC. Vea el spot de difusión

Publicado el viernes 30 de agosto de 2019

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