Literatura científica: Derechos de lector

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Investigadores, bibliotecólogos, editores e interesados en general participaron el 28 de agosto de tres charlas sobre el acceso a la literatura científica, con presentaciones muy diversas: una de la creadora del sitio de descarga «pirata» de materiales académicos Sci Hub, un representante de la editorial Elsevier -que ha interpuesto demandas contra ese sitio-, y editores de AmeliCA, una plataforma cooperativa que gestiona artículos académicos de acceso abierto. La actividad fue organizada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República (Udelar) con la finalidad de aportar miradas plurales sobre problemáticas de la realidad académica nacional e internacional.

La actividad se tituló «Miradas sobre el acceso a la literatura científica» y contó con intervenciones a cargo de Dante Cid, vicepresidente de Relaciones Académicas de la editorial Elsevier en América Latina, Guillermo Banzato y Cecilia Rozenblum, de la AmeliCA (Conocimiento Abierto en América Latina y el Sur Global) y Alexandra Elbakyan, creadora de Sci-Hub. Posteriormente se realizó un intercambio entre el público y los panelistas. Al comienzo de la actividad, los organizadores aclararon que al igual que en otras similares «las posturas en estas charlas no representan ni comprometen la opinión de la Universidad de la República». La prorrectora de Investigación Cecilia Fernández saludó a los asistentes, y comentó que el evento se transmitía por videoconferencia a centros universitarios del interior. Cid diferenció el acceso abierto a los artículos científicos de la «ciencia abierta», que refiere a software, datos y otros aspectos que se hacen públicos para promover una ciencia «más inclusiva transparente, y colaborativa». Presentó las modalidades de acceso libre a artículos que se manejan en la literatura científica. La modalidad Gold es aquella en que propios los autores (o quienes financian sus investigaciones) pagan por la publicación del artículo, evitando un costo para los lectores. En tanto, los materiales científicos gratuitos de la categoría Green fueron publicados tiempo atrás en una modalidad paga y tras un período de embargo pasan a ser gratuitos. Mientras que la categoría Diamante es aquella en la que no hay cargos por publicar ni tampoco para los suscriptores, «esta es la modalidad más común en revistas de Latinoamérica», la comunidad científica local ha sido pionera en el acceso abierto, destacó. En 2017, las revistas de Elsevier dieron acceso a 2,2 millones de artículos de suscripción paga, y a medio millón de artículos gratuitos. Cid observó que a pesar que los de acceso abierto vienen en aumento, continúan siendo una pequeña parte del total de los artículos indexados que se publican mundialmente. Se refirió al Plan S, una iniciativa promovida actualmente en Europa para que toda la literatura científica avance hacia el modelo Gold. Ante esta propuesta la comunidad científica en América y Asia teme que buenas investigaciones queden fuera de revistas prestigiosas por no poder afrontar el costo de publicar —que puede alcanzar los 5000 dólares—, indicó. Comentó que su editorial ha incorporado un modelo de revistas de tipo híbrido, que ofrecen una parte de los artículos de acceso abierto y otros de suscripción. Elsevier apunta a fortalecer este modelo, de manera que los autores que sí pueden hacerlo paguen, y aquellos que no, no lo hagan, expresó. La editorial también ha incorporado la publicación de artículos que anexan diapositivas y audio, lo que ha tenido buena recepción. Cid aludió a las métricas tradicionales de valoración de artículos, señalando que «no hay por qué quedarnos solo con las aquellas que valoran el título de la revista», sino que también se podrían evaluar considerando el título del artículo y los datos del autor. Hoy la tecnología permite combinar esos factores, expresó. Banzato y Rozenblum explicaron los objetivos y el funcionamiento de AmeliCA, una iniciativa que propone «otra forma de pensar la comunicación científica, con la idea de generar la publicación de resultados de la ciencia sin fines de lucro, tratando de que sea sustentable». Es apoyada por la UNESCO, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (Redalyc) e impulsada por tres universidades: la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad de Antioquia (Colombia) y la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Integra también como miembros a otras instituciones, asociaciones, revistas y personas. A 17 años de la aprobación de «las tres B del acceso abierto» —declaraciones que dieron impulso a esta modalidad, aprobadas en 2002 y 2003 en Budapest, Berlín y Bethesda—, AmeliCA se presenta como una plataforma de acceso abierto total, tanto para el que publica como para el que lee, señalaron. Ofrece una alternativa a circuitos de revistas locales que no han conseguido un grado de visibilidad por falta de fondos o de tecnologías para estar presentes en la web, proponiendo un trabajo cooperativo. La mayor parte de lo publicado en esta plataforma está vinculado con las ciencias sociales y humanas, comentaron. En América Latina «la mayor parte de las investigaciones está financiada por fondos públicos, entonces los resultados tienen que ser de acceso abierto tanto para el autor como para el lector». Este principio es básico para AmeliCA, así como también la valoración del conocimiento como un bien común, y la necesidad de que las evaluaciones de artículos y autores evolucionen hacia métricas más justas. La plataforma pone a disposición 50 revistas en línea, 2780 libros en línea, 35.000 artículos a texto completo. También da acceso a 463 revistas de Redalyc. Precisamente, AmeliCA pone a disposición de autores y consejos editoriales la ejecución de un trabajo técnico sobre la base de la tecnología de Redalyc, observando siempre la calidad científica y editorial de los materiales a publicar a través de la revisión por pares. Cualquier revista académica puede participar de la plataforma, aclararon. El modelo se sostiene en una relación de tres ejes, «sin uno de ellos se cae el proyecto», indicaron: las instituciones, el equipo editorial académico —integrado por investigadores editores—, y el equipo técnico editorial, integrado por bibliotecólogos. Rozenblum explicó los distintos procedimientos que llevan adelante estos equipos hasta que finalmente la publicación se hace accesible a los lectores en diferentes formatos, incluyendo html que la hace accesible y cosechable por cualquier buscador. Invitó a bibliotecólogos de Uruguay a sumarse al proyecto y expresó que en las instituciones que son parte de AmeliCA hay personas capacitadas para este trabajo, «las universidades pueden optimizar los recursos, no necesitan contratar empresas para llevar adelante este proceso». La creadora de Sci-Hub, la neurocientífica y programadora Alexandra Elbakyan, que participó por videoconferencia con traducción simultánea, fue recibida con fuertes aplausos del público. Explicó que creó el sitio en 2011, con el objetivo de brindar acceso a literatura científica a la comunidad académica de habla rusa. Elbakyan alojó el portal en hosting gratuito y procuró evitar que fuera conocido en Estados Unidos y Europa. En pocos meses Sci Hub pasó a ser utilizado por miles de usuarios hasta llegar a 40.000 por día en 2013, una cantidad que el sitio no podía sostener. En ese momento Elbakyan tomó la decisión de cerrar el acceso en algunos países donde esa demanda era mayor, hasta que en 2015 realizó modificaciones que permitieron a Sci Hub sostener la carga de­ muchos más usuarios. Actualmente acceden 400.000 personas por día. Elbakyan aclaró que respecto al código de programación, solamente ella ha trabajado en el sitio: «no hay un equipo de desarrolladores». Una demanda interpuesta en 2015 por la editorial Elsevier por infracción de derechos de autor, obligó a Sci Hub a dejar de utilizar el dominio .org. El proyecto comenzó «a ser mencionado en las noticias», expresó Elbakyan. Sci Hub libera el uso de materiales pensados para el acceso pago utilizando las suscripciones que realizan distintas universidades. Toda vez que un artículo es descargado pasa a guardarse en la base de Sci Hub, que actualmente abarca 76 millones de documentos. «Cualquier estado puede descargar esa base y usar el material para sus investigaciones», de ese modo deja de depender del sitio Si Hub, afirmó. Aclaró que en la base permanecen los artículos más viejos, y no se borrarán. Elbakyan afirmó que el funcionamiento de Sci Hub se considera ilegal por violar las leyes de derecho de autor que prohíben la libre circulación de copias de distintos materiales: música, películas, juegos, programas y textos académicos, que en este caso se consideran «propiedad intelectual de una editorial científica». Si bien en muchísimos países rige una ley de protección de derechos de autor, esta norma «es bastante discutible», y se sigue aplicando «porque las corporaciones que ganan dinero con la propiedad intelectual invierten muchos fondos para mantenerla vigente». Para Elbakyan los estados deben actuar «protegiendo los intereses del pueblo, no de las grandes corporaciones»; si una ley impide o frena el desarrollo de la ciencia, «debe ser modificada». Sería un paso audaz pero necesario, agregó, las leyes «son hechas por los seres humanos» de manera que cualquier Estado puede declarar a Sci Hub como legal. La iniciativa liderada por Elbakyan se posiciona como «un proyecto comunista en el sentido comunitario, que aboga por la eliminación de la propiedad intelectual», si esta impide el desarrollo de la ciencia. Más allá de consideraciones ideológicas, las limitaciones de acceso a la literatura académica no deberían existir, afirmó. Acceder al video de la actividad publicado por CSIC

Publicado el miércoles 04 de septiembre de 2019

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