Ópera de Pekín presentó «Rebelión Contra el Palacio Celestial»

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El jueves 26 de setiembre se presentó en la Sala Nelly Goitiño la ópera «Rebelión Contra el Palacio Celestial», a cargo de la Compañía de la Ópera de Pekín de la ciudad de Qingdao. Participaron del evento el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim; el embajador de la República Popular China en Uruguay, Sr. Wang Gang; el vicepresidente del Comité Municipal de Qingdao de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Sr. Li Zhongmin; y la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz.

El evento fue organizado por el Instituto Confucio en la Udelar y la Embajada de la República Popular China en Uruguay, en conmemoración del 70.° aniversario de la fundación de la R. P. China, el 60.° aniversario de la amistad parlamentaria entre Uruguay y China, y el 15.°aniversario del hermanamiento entre las ciudades de Qingdao y Montevideo, en el marco de la celebración del Día Mundial de los Institutos Confucio. En la ocasión, Li Zhongmin afirmó que Uruguay es «culturalmente espléndido y su gente muy amable», y comentó que Qingdao es una hermosa ciudad histórica, portuaria, ubicada en la costa oeste del Océano Pacífico. Además, destacó que las actividades entre China y Uruguay son cada vez más «ricas y coloridas», y que cada vez más uruguayos están «ansiosos» por comprender la larga historia y la diversidad cultural de China. Por su parte, el rector agradeció a las autoridades involucradas en la actividad, pero particularmente a los funcionarios del Instituto Confucio por el esfuerzo que realizan para concretar este tipo de eventos, y al exrector de la Udelar, Roberto Markarian, quien es uno de los «mentores e impulsor decidido del Instituto». Según Arim, un país pequeño y joven como Uruguay debe fomentar el relacionamiento con «un país milenario y de importancia estratégica como China, pero también por su relevancia desde el punto de vista de generar vínculos que hacen a la riqueza cultural del país». Uno de los mandatos institucionales de la Udelar, explicó, es expandir el acervo cultural y artístico de Uruguay, y para enfrentar esta tarea es necesaria «la construcción de redes sólidas que apuesten a una sociedad cosmopolita en todos los ámbitos y dimensiones de su vida cotidiana». En este sentido, recalcó que la posibilidad de disfrutar de una obra como ésta en nuestro país es fruto de los vínculos que se están cultivando y gracias a que la Udelar ha logrado concretar el Instituto Confucio, que además de enseñar el idioma chino tiene como parte de sus misiones expandir el conocimiento y la cultura china en el Uruguay. «Disfrutemos de la cultura, disfrutemos del arte», concluyó. En nombre del Poder Ejecutivo y del presidente Tabaré Vázquez, la ministra Muñoz recordó la reciente incorporación de Uruguay al acuerdo estratégico La Franja y la Ruta, y celebró la amistad «cada vez más profunda» con la República Popular China, al igual que el intercambio realizado a nivel científico, tecnológico, pero sobre todo humano. Expresó que se sentiría muy a gusto de volver a visitar Qingdao porque es «una ciudad inteligente y hermosa con una luminosidad de colores maravillosa, que se disfruta mucho en la noche». Asimismo, agradeció a China y Qingdao porque recientemente cinco escolares de la Cuenca Casavalle visitaron la ciudad y regresaron con el deseo de ser universitarios. La República Popular China, explicó, está construyendo una escuela en el barrio Casavalle y este tipo de intercambios «nos llenan de alegría porque son chicos que de otra manera no serían tan estimulados a continuar sus estudios». «Les agradecemos muchísimo las muestras de amistad que siempre nos regalan», finalizó. Sobre la Ópera de Pekín La Ópera de Pekín surgió en la ciudad de Beijing hacia 1840, durante la dinastía Qing (1644-1911). Esta representación consiste en una narración dramática en la que la música, el diálogo y el movimiento ponen en escena relatos tomados de la literatura, las biografías y las leyendas populares chinas. Cuatro medios artísticos diferentes interactúan en la Ópera de Pekín: el chàng y el niàn conforman su componente musical, donde se integran el canto y la recitación, mientras que el zuò y el dá incluyen el baile, las acrobacias y las artes marciales. El 16 de noviembre de 2010 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró la Ópera de Pekín como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Rebelión Contra el Palacio Celestial La ópera comienza con la invitación efectuada por el Emperador Celestial Tian Huang a Sun Wukong para visitar el Palacio Celestial. Estando presente en el Palacio Celestial, Sun Wukong creyó que su futuro allí era ocupar un lugar honorable. Por el contrario, en ese lugar se enteró que no había sido invitado al banquete real, hecho que causó su furia. Debido a esta situación, Sun Wukong comió enojado los Duraznos de la Longevidad y la Poción de la Inmortalidad, como acto de rebelión. De regreso a la montaña Huaguoshan, Sun Wukong se proclamó a sí mismo como Qitian Dasheng y peleó contra los soldados enviados por el Emperador del Palacio Celestial. Sun Wukon finalmente venció a los soldados enviados y cantó triunfante bajo el abrazo de su pequeño mono.

Publicado el viernes 27 de septiembre de 2019

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