Maracaná, el mate y el Uruguay optimista

Transcribimos la entrevista al Prof. Yim publicada en el Semanario Arequita el 9 de marzo de 2019.

Cheung-Koon Yim nació en Beijing (Pekín) en 1936. Durante la invasión japonesa, su familia deambuló por Hankou y Nanking. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, “nos fuimos a Shanghai, y de ahí a Hong Kong, cuando tenía 11 años. Llegué con parte de mi familia al puerto de Montevideo en 1953. Emigramos desde Hong Kong a causa de la guerra de Corea, que por entonces estaba por convertirse en una Tercera Guerra Mundial”, analiza a la distancia.

Tres años antes de su llegada, Uruguay había logrado la mayor hazaña en la historia del fútbol mundial, derrotando a Brasil en el mismísimo Maracaná. Con ese Uruguay se encontró Cheung-Koon Yim, “un Uruguay optimista, orgulloso de su desarrollo social avanzado en comparación con el resto de América Latina. Recuerdo que mis compañeros del liceo IAVA (Instituto Alfredo Vásquez Acevedo) eran en su mayoría seguidores del batllismo. Recuerdo también la simpatía que despertaba en ellos el sistema colegiado de gobierno, las referencias a Uruguay como ‘la Suiza de América’ y también recuerdo nítidamente el orgullo de haber sido campeones del mundo en fútbol”.

Vivir en Hong Kong, en ese momento colonia británica, le permitió acceder a algunos aspectos de la cultura occidental, más allá de que “de la cultura latinoamericana no tenía mucha idea”. No conocía sus costumbres y menos aún el idioma. “Tuve que aprender algo de español mientras viajaba en el barco desde Hong Kong, durante una travesía que nos llevó 45 días. Pude estudiar algunos rudimentos de español a bordo gracias a unos discos ‘Linguaphone’ de 78 rpm que reproducía en un gramófono. Al llegar a Uruguay nos encontramos con que reinaba aquí la cultura francesa”, por lo cual era imperioso adaptarse a una nueva realidad. Lo que me asombró cuando llegué aquí fue la cantidad de carne que se consumía, y el derroche de comida (recuerdo ver panes flauta enteros en las latas de basura en la vereda)”, lamentó.

Su madre mantuvo las tradiciones de la cocina china, incorporando algún plato criollo aprendido de los vecinos. Cheung-Koon Yim sumó muchos elementos de la cultura uruguaya al casarse con una uruguaya. “Haberme alejado de mi tierra natal desde muy pequeño me llevó, además, a alejarme por años de la cultura de mi país. En mis años como docente de la Facultad de Arquitectura fui incorporando tímidamente algunos conceptos de esa cultura. Luego, por fortuna, conocí a la maestra ‘fundadora’ de la Escuela Nº 319, República Popular China de Montevideo, quien me invitó a sumarme a la experiencia del intercambio cultural. Esta escuela estaba ‘hermanada’ con una escuela china de Beijing (Dong Fan De Cai). Allí comencé a impartir clases de idioma y cultura china a niños. Creo que contribuyó a esta experiencia el haber participado en el trabajo en asentamientos urbanos y rancheríos rurales en grupos interdisciplinarios universitarios”, resaltó.

Retornó a China por primera vez en 1999 a efectos de asistir a un congreso mundial de arquitectos que se realizó en Beijing, actividad en la que participó junto a una delegación de la Sociedad de Arquitectos de Uruguay. “Recuerdo que me impresionó ver lo diferente que estaba China. Muchos cambios me emocionaron profundamente. Luego regresé doce veces más. Lo que lamento profundamente es no haberme reencontrado jamás con familiares, amigos o compañeros del liceo de Hong Kong”, reflexionó.

En términos generales, “después de más de 65 años de ‘ser’ uruguayo, es muy difícil opinar sobre Uruguay desde el punto de vista chino. Si comparamos las dos culturas, tal vez el uruguayo no es tan ‘ansioso’ como los chinos para lograr ciertas metas. Los uruguayos son abiertos con los extranjeros, por lo menos mi propia vivencia de haber sido aceptado con los brazos abiertos (en todos los ámbitos) lo avala”, respondió al ser consultado sobre la manera en que definiría, en generalidades, a los uruguayos.

También compartió su opinión acerca de la actualidad de las relaciones bilaterales entre Uruguay y la República Popular China. Apuntó a que “el crecimiento acelerado de China y sus demandas por commodities han colocado a Uruguay en una inmejorable posición como país exportador, a pesar de tener que competir con grandes países.

Existe una muy buena empatía entre Uruguay y China a pesar de las abismales diferencias en magnitudes. Creo que hay una gran curiosidad por conocer América Latina y Uruguay, y por aprender el castellano y diferenciar su cultura de la de Estados Unidos, Inglaterra, países europeos, etc.”, diferenció.

Admitió que en nuestro país “tenemos baches muy importantes sobre China”, es decir que “existen muchos malos entendidos y nociones transmitidas desde otros países que pueden no coincidir con lo que es en realidad China y su cultura. En resumen, hay una especie de ‘necesidad’ de conocimiento que hay que satisfacer con simpatía, racionalidad y ecuanimidad”.

El Prof. Emérito CheunkKoon Yim dirige el Instituto Confucio de la Universidad de la República, una gran distinción y una enorme responsabilidad para él. “Fue una muy grata sorpresa cuando el anterior Rector de la Universidad de la República, Dr. Roberto Markarian, me ofreció dirigir el Instituto Confucio. Considero que es una inmejorable oportunidad para devolver todo lo que me han regalado en estos 65 años los uruguayos. Y además es una gran oportunidad para continuar mi vocación docente de toda la vida, de poder difundir la genuina cultura china en Uruguay. Para mí es una satisfacción poder culminar de esta manera aquí mi existencia. No tengo más que agradecimientos”, finalizó.

Fuente:
Semanario Arequita. Minas, 9 de marzo de 2019. pp. 4 y 5.