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Se presentó «A tu nombre» para reconocer a las mujeres universitarias




El 22 de noviembre se realizó la presentación en formato virtual del proyecto «A tu nombre: reconocimiento de las mujeres en el ámbito universitario». La iniciativa surge a partir de un convenio entre el Prorrectorado de Gestión de la Universidad de la República (Udelar) y Data Uruguay y propone visualizar mediante una plataforma web, distintas formas de inequidades de género reflejadas en la nominación de los espacios universitarios físicos e intangibles.



mujeres-humanidades

La apertura del evento estuvo a cargo del rector de la Udelar, Rodrigo Arim, la docente Mariana Leoni, integrante del Prorrectorado de Gestión, Sofìa Gambetta de la Unidad del Plan Director de la Dirección General de Arquitectura (DGA), Victoria Espasandin de la Comisión Abierta de Equidad de Género (CAEG)  y Daniel Carranza de DATA Uruguay.

Información para mejorar la representación

Arim señaló que la desigualdad de género es un mal que afecta a nuestras sociedades y del que la Universidad de la República no está exenta. «Reconocer este problema es un mandato ético de la institución», señaló. Destacó la relevancia para la Udelar de este proyecto y la necesidad de poner el foco en esta problemática y encontrar soluciones. Apuntó que la representación es clave para la visibilización de los problemas y  «A tu nombre» permite ver cómo están representadas las mujeres en la Universidad. «Con esa información nos proponemos mejorar esta representación», expresó. Señaló que la Udelar cuenta con información de calidad, es necesario contextualizar esa información y enriquecerla. Arim catalogó la iniciativa como «otro ejemplo de articulación virtuosa de la Universidad con la sociedad civil organizada que debemos profundizar para que la igualdad de género sea una realidad y no una pretensión institucional colectiva». 

Leoni, por su parte, apuntó que la propuesta surge a partir de la búsqueda de estrategias para expresar el reconocimiento a las mujeres en el nomenclátor de Montevideo. Añadió que desde el Prorrectorado «entendemos que las infraestructuras juegan un papel importante en la red de relaciones de la institución y es fundamental reconocer cómo se expresa la perspectiva de género en esto y pensar qué pasos dar para generar cambios». 

Gambetta explicó que para llevar adelante la iniciativa se realizó un relevamiento de los datos sobre metros cuadrados que la Universidad utiliza para el desarrollo de sus actividades y esta información fue ordenada por sus modos de uso, situación edilicia, etc.  «Para este relevamiento se desagrega la información de salas de lactancia y de cuidado, nombres de locales y otros espacios», indicó. Considera que este modelo de recolección de datos de planta física puede ser una herramienta útil para recolectar anualmente las incorporaciones o eventuales cambios en los nombramientos de espacios físicos universitarios. También podría ayudar a que el proyecto «A tu nombre» se vuelva más dinámico y se pueda actualizar anualmente y evaluar cuál fue el resultado de poder mapear estos nombres, sostuvo. Entiende que es «un proyecto muy relevante para la Universidad».

Visibilizar desigualdad de género

Espasandin relató que la CAEG tiene entre sus cometidos identificar las desigualdades de género en sus espacios y que fue el nexo con los Comités y Comisiones de Género de los servicios universitarios. Añadió que también varios actores desde sus servicios apoyaron este relevamiento como el personal de biblioteca o de institutos y destacó que en algunos se crearon grupos de trabajo específicos para esta tarea. Remarcó que las experiencias en el relevamiento fueron diversas por la apropiación al proyecto y la atención a las propias particularidades. «Los resultados nos permitieron reflexionar sobre la representación de las mujeres en el espacio universitario, si somos visibles o invisibles y si se valora nuestro aporte académico», apuntó. También se identificó cuál es el perfil de las personas nombradas y qué tipos de espacios se nombran. El relevamiento mostró que existen espacios informales como una sala de lactancia que no estaba registrada y se armó frente a la necesidad, señaló. «Este proyecto visibiliza la desigualdad en relación a los nombramientos y es un relevamiento dinámico y vivo para seguir dialogando en este sentido», concluyó. 

Carranza hizo énfasis en que el trabajo se basó en la lógica de gobierno abierto y del trabajo en equipo. Remarcó que el objetivo es mostrar la información de la forma más lúdica, profunda y útil posible. Señaló algunas cifras que se pueden encontrar en el sitio: sólo 0,6 de cada 10 de los espacios que llevan nombre (salas, aulas, edificios, etc.), reconocen a mujeres. También subrayó que en el sitio web de la Udelar se pueden encontrar las biografías de las mujeres destacadas de la Universidad y se detalla qué tipos de espacios llevan nombre de mujeres en la institución. Destacó que hay información valiosa sobre el rol de las mujeres en la Universidad y se puede dimensionar cuantas son y qué realizan, también cuantas son al ingreso, cuántas son estudiantes activas, cuántas docentes son y en qué grados y cuantas funcionarias hay.  Asimismo acotó que esta información se puede filtrar por servicios. Indicó que este proyecto está pensado con datos abiertos lo que permite que estos se puedan seguir actualizando y sumando información. «Pretendemos ser un empuje para dar una discusión y esperemos que nos lleve a habilitar canales para comenzar a solucionar el desequilibrio y desigualdad y así tener más nombramientos que reflejen la rica historia de las mujeres en la Universidad», puntualizó.

Finalizada la apertura se desarrollaron las cuatro ponencias programadas: Alana Constenla y Lucas D’Avenia del  Archivo General de la Universidad (AGU), «La presencia desigual de mujeres y varones en Historias Universitarias» y Constance Zurmendi de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, «Universidad y ciudad : creativas y colectivas». Seguidamente Amparo Fernández de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación desarrolló la ponencia: «Nombrarlas: empezar a habitar los espacios desde una perspectiva de género. La experiencia de FHCE» y Mariana González Guyer: «Conocer para transformar: reflexiones desde el observatorio de género para la igualdad» en la Udelar. 

Historias Universitarias

D’Avenia se refirió al sitio Historias Universitarias con el que cuenta el AGU y los desafíos a los que se enfrentaron frente a una presencia desigual entre varones y mujeres. Señaló que es un sitio web con información sustantiva, confiable y verificada de personas vinculadas a la Udelar así como de las acciones institucionales y servicios diversos, reflejando así una diversidad de actores. El proyecto tuvo su origen en una iniciativa liderada por la historiadora Blanca Paris que en 1999 lideró un proyecto que buscaba construir un diccionario de personalidades de la Udelar entre 1849 y 1873. Este proyecto nunca se publicó pero sus fichas fueron la base inicial para Historias Universitarias. Entiende que al ser un sitio web permitió definir categorías de información que incluyen colectivos y no solo biografías individuales. Asimismo abarcan más años que el diccionario y se continúan ampliando las trayectorias de las personas como autoridades de la intervención, estudiantes desaparecidos y otras personas invisibilizadas de la comunidad universitaria. También se incluyó la categoría colectivos, información sobre servicios universitarios, edificios y producción. 

En este marco, Constenla explicó sobre la revisión de la base de datos que se realizó el 8 de marzo y algunas iniciativas con respecto a la perspectiva de género de este sitio. El objetivo de esta revisión fue visualizar la cantidad de mujeres en las biografías e historias: en ese momento tenían un 4,9% de mujeres. A partir de estos datos surgieron propuestas para trabajar para que esto no fuera tan desigual, teniendo en cuenta que los número en la Udelar son desiguales y no se puede ignorar esta problemática. Al mismo tiempo, se analizó si había algunas trayectorias y personas que no se habían contemplado en la base y cómo dar más visibilidad a las mujeres que sí estaban en este archivo, comentó. Se definieron los criterios para agregar más biografías de mujeres y se comenzó con Isaura Posada porque fue una de las primeras ingenieras de la Udelar, con una gran trayectoria y era la esposa de Oscar Maggiolo. «Teníamos mucha información interesante de ella pero no teníamos su nombre porque estaba escondido en el archivo de un varón», remarcó. Por tanto, «tomamos ese caso para hacer una entrevista e indagar en sus materiales y difundir más su nombre», señaló. 

Recordó que en 2021 desde AGU se realizó una campaña en el mes de marzo comenzando el día 8 para agregar a la base varias mujeres con una perspectiva histórica del siglo XXI y centrada en las pioneras de la Universidad como las hermanas Luisi, en especial Paulina que fue la primera mujer en la Udelar. También se incluyó a las primeras ingenieras: Juana Pereira y Emilia Loedel y se difundieron sus nombres y trayectorias especialmente. «La desigualdad es real y no podemos ignorarla en nuestra base pero es importante visibilizarla y de esta manera cuestionarnos esta realidad», subrayó. 

Trascender los muros

Zurmendi señaló en primer lugar que una mirada sobre la relación entre el género y la Universidad desde la arquitectura y el urbanismo es una gran oportunidad por la capacidad y el público calificado que tiene la Universidad; «es una institución que mueve a una población flotante numerosa muy interesante para trabajar en la ciudad», explicó. En el plano discursivo, la iniciativa «A tu nombre» remite a una ruptura de lo público y lo privado y a la idea de «trascender los muros, algo que la Udelar viene trabajando», puntualizó. La Universidad y la ciudad son cuerpos materiales que por tanto tienen un vínculo material,  indicó. A la vez pueden pensarse como un binomio creativo, son dos entidades que trabajan muy bien en conjunto, que a veces son simbióticas y por tanto «tenemos que sacar una oportunidad para trabajar la equidad desde esta simbiosis», señaló Zurmendi. 

Tanto la Universidad como la ciudad son  ingenierías habitadas, son sistemas muy precisos y científicos, pero también integran historias, explicó. Entiende que es posible pasar de la ingeniería habitada a una que articule Universidad y ciudad como dos cuerpos habitables «que son como los nuestros, que tienen una vida, momentos de esplendor y de decadencia». En el ámbito urbano la Universidad atrae estudiantes, extiende, investiga, sus edificios tienen una interrelación material con las veredas, las cuadras, paradas, produce cambios en los barrios, usos y costumbres, genera externalidades beneficiosas. Consideró ese binomio en un esquema que ubique a la persona en el centro, «como lo tienen las políticas de equidad». Una lectura equitativa de la ciudad tiene que superar la mirada tradicional que la caracteriza como productiva, zonificada, estereotipada, de consumo pasivo, hacia una que identifique una «ciudad de los cuerpos, multidireccional, híbrida, matizada», una ciudad en la que «no todo es productivo sino reproductivo», que reproduzca el lado bueno del cuidado. 

Para ese cambio «la Universidad está en el medio», afirmó, «puede ordenar, mover, tomar una iniciativa, compartir, incluir hacia adentro y hacia afuera, sacar el conocimiento, extenderse». Materialmente los edificios de la Udelar son hitos históricos que acompañaron toda nuestra vida ciudadana, «son piezas legibles que nos orientan en la ciudad y como tal tiene la oportunidad de generar una red poderosa para construir una ciudad equitativa»,agregó. 

Habitar espacios desde una perspectiva de género

Fernández señaló que la experiencia de la FHCE con respecto al «habitar los espacios desde una perspectiva de género» tiene dos grandes actoras colectivas: por un lado la Asamblea de mujeres de la FHCE, un espacio que se creó en 2017 con el objetivo de generar el intercambio hacia la conmemoración del 8 de marzo y que en adelante continuó funcionando. Explicó que esta asamblea es un espacio abierto y autoconvocado de escucha, trabajo colectivo y reflexión sobre cuestiones que atraviesan a las mujeres en la Universidad, integrado por estudiantes, docentes, funcionarias y egresadas. Otra actora es la Comisión de Equidad y Género (CEG) de la Facultad, que es un espacio cogobernado asesor del Consejo de Facultad.

Estos espacios impulsaron un relevamiento sobre la nominación de espacios físicos de la Facultad con el cual se constató que había tres de ellos con nombres de mujeres y 15 con nombres de varones, incluyendo casas o locales. A partir de este relevamiento se abrió un período de reflexión cuyo tema central fue cómo incorporar a la nomenclatura de los espacios de la Udelar, los nombres de mujeres que han contribuido de diferente manera a construcción del espacio de las humanidades y también de la Universidad. En este marco se llevó adelante «Mujeres uruguayas en las Humanidades», una iniciativa para visibilizar sobre todo a intelectuales y autoras que hubieran realizado aportes a este campo de conocimiento. De este trabajo surgió una campaña de comunicación que incluyó una intervención en el espacio físico de la Facultad con paneles con fotos y breves reseñas de 18 mujeres que fueron seleccionadas por la Asamblea de mujeres, colocados junto a los nombres de los salones y una campaña en las redes sociales de la institución en las que se replicaron las fotos y las reseñas. En los casos en los que no se encontraron fotos de alguna de las mujeres elegidas, junto a la reseña sobre su aporte se colocó el diseño de una silueta con la leyenda «no hay foto que visibilice a esta mujer».

Añadió que una iniciativa posterior de la CEG propuso al Consejo implementar la política de que a tres de cada cuatro nuevos espacios de FHCE se les asigne nombres de mujeres, hasta concretar la representación paritaria de nombres masculinos y femeninos, propuesta que fue aprobada por el Consejo en abril de 2021. La pandemia posibilitó acelerar algunos cambios edilicios en la Facultad y avanzar en reformas que estaban planificadas hace tiempo, con lo que se sumaron nuevos espacios a la institución. Entre esos nuevos espacios se inauguraron cuatro nuevos salones que se designaron con nombres de mujeres relevantes para la Facultad: Silvia Rodríguez Villamil, Idea Vilariño, Blanca Paris de Oddone y Luce Fabbri.

Conocer y transformar

González Guyer destacó la importancia de este espacio para «visualizar todas las cosas que están en marcha y que convergen». Señaló que el hecho de que surjan iniciativas desde diferentes espacios, desde distintos servicios e ideas variadas, habla de que existe una coincidencia en el reconocimiento de la desigualdad de género que está presente hoy en la Universidad y en la búsqueda de «formularse nuevas preguntas que permitan llegar a nuevas respuestas para tratar de transformar», expresó.

Explicó que el Observatorio para la igualdad de género de la Udelar, espacio que integra y por lo cual fue invitada a la actividad, es una iniciativa muy nueva que surge del Centro de Estudios Interdisciplinarios Feministas. «Somos herederas de un trabajo de muy larga data que se ha venido haciendo desde grupos de docentes investigadoras de la Universidad de la República, a veces más y a veces menos silenciosamente, en unas ocasiones con más y en otras con menos visibilidad», afirmó. Recordó que hace 20 años que funciona la Red Temática de Género en la Udelar, uno de los instrumentos que esta ha creado para ir colocando este tema dentro de la Universidad.  Añadió que desde la salida de la dictadura en 1985 esta temática comenzó a plantearse en la Udelar en diferentes formatos y  «por suerte va ganando espacio, va ganando voz en la Universidad», consideró.

Informó que el Observatorio para la igualdad de género de la Udelar está integrado por un conjunto de investigadoras integrantes del Centro de Estudios Interdisciplinarios Feministas: Niki Johnson, María Goñi, Gimena Albarenga y Mariana González Guyer. El objetivo del Observatorio es recolectar, sistematizar, analizar datos e incidir en la Universidad provocando cambios en torno a la temática, en la institución. Añadió que las universidades forman parte de la sociedad y por tanto, las desigualdades que atraviesan las sociedades están presentes también en los centros de estudio y las instituciones de educación superior. Opinó que frecuentemente las personas, así como naturalizan desigualdades que están en las sociedades, también les cuesta visualizar las desigualdades presentes en la Universidad. 

Destacó el cambio importante que se dio en las universidades en particular en la Udelar en cuanto a la presencia de las mujeres como estudiantes y docentes, que ha crecido exponencialmente. «Creemos que esta mayor presencia de mujeres en la Universidad no alcanza para superar el sexismo, para superar la discriminación, que está presente», opinó. Asimismo, señaló que se trata de una discriminación fruto de la desigualdad de género pero no es suficiente analizar sólo esta desigualdad. Considera que es necesario abordar también otras diferencias como las desigualdades étnico raciales. «Las mujeres blancas, las mujeres negras, las mujeres del medio rural, las mujeres del medio urbano, las mujeres que son madres, que tienen personas a cargo, ¿qué pasa en la universidad con estas condiciones que imprimen diferencias en las trayectorias, en los recorridos y en los logros?», expresó. Acotó que desde el Observatorio consideran que es necesario conocer todos estos datos con mayor profundidad para poder pensar en políticas y programas que permitan superar estas desigualdades. Concluyó que la Udelar como Universidad pública y autónoma tiene un rol importante como espejo frente a la sociedad. En este sentido, reconoció que la institución ha avanzado mucho en cuanto a políticas de género y generación de datos.

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