Los encuentros, organizados por RETEMA, serán instancias de intercambio sobre diversas temáticas vinculadas al medio ambiente, en las que participarán académicos, académicas y referentes sociales. La mesa de apertura estuvo integrada por María Selva Ortiz de la organización Redes Amigos de la Tierra, Ana María Barboza y Óscar Núñez, de Eco Tambores, Jorge Ramada, de la Comisión de Medio ambiente del PIT-CNT y Camila Méndez, periodista socioambiental de La Diaria

30 años de resistencia

«Estamos ante un problema, no lo podemos desconocer, el planeta y nuestro mundo están en crisis, cerca de la mitad de los procesos naturales que sostienen la vida en el  planeta corren grave riesgo», manifestó Ortiz, socióloga y una de las fundadoras de la organización Red Amigos de la Tierra. Entiende que en la actualidad se están registrando varios síntomas de esta enfermedad sistémica, entre ellos el cambio climático, el colapso de ecosistemas, la degradación de suelos, el hambre, la pobreza, la desigualdad y los conflictos y que estos problemas tienen una raíz común: «un sistema que coloca las ganancias de unos pocos, por encima de la mayoría de las personas y de la salud del planeta». 

Destacó que «Uruguay no es ajeno a nada de esto aunque como pueblo organizado hemos venido resistiendo muchos de estos procesos». En este sentido resaltó la resistencia y las denuncias desde hace 30 años de las organizaciones sociales por el impacto de los agronegocios sojero, ganadero y forestal celulósico en el país. Asimismo lamentó que hoy Uruguay cuenta con tres plantas de celulosa y más de un millón de hectáreas de monocultivo de árboles en su ecosistema de pradera, territorio en el que podría cultivar alimentos y asegurar así la soberanía alimentaria de todos sus pobladores y de la región.  Subrayó que algunos números indignan a las organizaciones sociales, entre ellos que el territorio nacional comprende 16 millones de hectáreas productivas y más del 25 % está manejado por dos sociedades anónimas. 

Frente a estos procesos varias organizaciones se agruparon para formar la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida, que impulsó por iniciativa popular un cambio en la constitución apoyado por el 65% del electorado a través de un  mecanismo de democracia directa. El articulado aprobado en esta instancia establece entre otras cosas que el agua es esencial para la vida, que junto con el saneamiento son derechos humanos fundamentales, que el territorio debe gestionarse priorizando el uso de agua para consumo humano sobre otros usos y que para garantizar esto este servicio debe ser brindado exclusivamente por personas jurídicas estatales. 

A pesar de este mandato popular hoy existe el Proyecto Neptuno, en el cual un consorcio de cinco empresas privadas plantean realizar una planta potabilizadora tomando agua del Río de la Plata, que acarreará enormes problemas de salinidad del agua y altos costos para el Estado que en 18 años estará pagando por la obra, 900 millones de dólares,  mientras a las empresas privadas les costará alrededor de 290 millones de dólares. «Las falsas soluciones que apuntalan los sistemas actuales perjudiciales, generan la ilusión de que el sistema puede repararse, allanando con ese fin el camino, para que las empresas lucren con el problema sin resolverlo», concluyó.

Situación de Tambores

Barbosa, habitante de Tambores, explicó la situación de este pequeño pueblo ubicado en el límite de los departamentos de Paysandú y Tacuarembó, donde actualmente viven unas 1.500 personas -cada vez menos niños, niñas y jóvenes-. Cuando funcionaban las líneas de tren alcanzó a tener 5000 habitantes, señaló, pero actualmente las posibilidades de empleo en la zona son escasas y se limitan al trabajo rural, la función pública y algunos oficios como el tejido artesanal, la herrería, entre otros, por lo que se fue despoblando. 

En este contexto, un año y medio atrás, de casualidad, llegaron novedades sobre un proyecto de instalación de una planta Industrial química de producción de hidrógeno verde en Tambores, fue «una noticia bomba en un pueblo tan pequeño». Se realizó una audiencia pública para tratar la posible recategorización de padrones rurales a suburbanos para que se pudiera instalar la planta, a la cual asistió mucha gente con la expectativa de informarse sobre el proyecto. La comunidad, que no tenía ninguna información sobre este tipo de actividad industrial, empezó a manifestar preocupación y a la vez expectativa respecto al impacto social y las posibilidades de empleo que traía esta propuesta, comentó Barbosa. La población está especialmente preocupada por la protección de su principal fuente de agua, una perforación sobre el acuífero Arapey, informó.

Núñez por su parte señaló que, aunque se lo presenta como muy beneficioso para el país, el proyecto de producción de hidrógeno verde en Tambores no lo es, ya que no apunta tanto a la producción de hidrógeno como de metanol para abastecer una industria que no es local. Señaló que algunas condiciones del territorio parecen conspirar para que se proponga la realización del proyecto allí, entre ellas el sol, el agua y el viento. Destacó otro elemento que también incide, una población necesitada de fuentes de trabajo que no se cuestiona la propuesta o lo hace en el ámbito familiar y no expresa hacia afuera su postura. Resaltó la alta demanda de agua dulce que tiene el proyecto y la escasa información acerca del mismo que recibe la población de Tambores, «lo que nos deja más incertidumbres que certezas». 

Rol de los trabajadores y cobertura de la temática en los medios

Ramada indicó que falta aún que se reconozca la importancia de la visión de los trabajadores respecto de estos temas. Entiende que la discusión de este colectivo se centra en la pregunta «¿hasta dónde se pueden sacrificar puestos de trabajo para evitar daños del medio ambiente?», cuestión que aparece cada vez que se presenta un nuevo proyecto. Informó que la Comisión de Medio ambiente del PIT-CNT ha identificado cuatro puntos principales sobre los que viene trabajando: agua, agrotóxicos, residuos e hidrógeno verde. Para abordar estos temas eligieron identificar algunas de sus contradicciones, entre ellas: «¿ganancia del capital o satisfacción de necesidades?, ¿desarrollo o decrecimiento?, ¿desarrollo productivo o cuidado del medio ambiente?, ¿agregar valor o exportar materia prima?, ¿política pública o iniciativa privada?», señaló. Estas cuestiones incluyen la discusión sobre el desarrollo tecnológico y la consecuente disminución de la carga de trabajo de las y los trabajadores, la concentración de la riqueza, el consumo, el bienestar de la población, explicó.  

Méndez comentó su experiencia al realizar una cobertura periodística sobre un conflicto costero en Rocha. Su diálogo con vecinos y vecinas le hizo reflexionar respecto «al vínculo emocional que tenemos con los bienes naturales», ya que los testimonios de los habitantes de un territorio son capaces de lograr la empatía de quienes son ajenos a esas realidades, ayudan a comprender más los cambios que está habiendo en nuestro país y que afectan la vida en todas sus formas. La mirada de vecinos y vecinas se puede complementar con las visiones científicas, indicó.

También se refirió a las dificultades que tienen las personas defensoras del medio ambiente  para realizar denuncias cuando este es afectado por distintos emprendimientos. Informó que en los últimos diez años, 1733 personas fueron asesinadas por proteger el ambiente y «el 68 por de esas muertes se concentran en Latinoamérica», aunque esta no es la única represalia que pueden sufrir quienes realizan denuncias. Méndez informó que Uruguay ratificó el Acuerdo de Escazú, que busca proteger a personas defensoras de derechos humanos en asuntos ambientales, y valoró la posibilidad de contar con el pedido de acceso a la información pública como una herramienta para resguardar el cuidado del medio ambiente, no obstante, «al país le queda mucho por hacer en estas materias», afirmó.

Un modelo de desarrollo que «hoy no es sostenible»

La exposición central de la Jornada, acerca de la transición ecosocial y la crisis socioambiental, estuvo a cargo de la profesora Maristella Svampa del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina. Svampa investiga sobre la crisis socioecológica, los movimientos sociales y la acción colectiva, así como problemáticas ligadas al pensamiento crítico y la teorí­a social latinoamericana. Su presentación se enfocó en el tema de la geopolítica de la energía, y cómo ésta impacta en los países capitalistas periféricos. 

Afirmó en primer lugar que atravesamos una crisis y esta se enmarca en tres conceptos claves: antropoceno, colapso y transición. El primero de esto designa la edad en que vivimos,  en la que «asistimos a los límites materiales y ecológicos del planeta». La investigadora considera que pensar el antropoceno implica cuestionar el modelo de desarrollo anclado en el crecimiento infinito y cuestionar nuestro vínculo con la naturaleza. En los últimos 400 a 500 años este vínculo ha sido depredador y productivista y hoy «no es más sostenible», afirmó. Opinó que necesariamente el concepto debe ser transdisciplinario, involucrando a todas las áreas del conocimiento y las artes.

Respecto a la noción de colapso, indicó que no debe ser entendida en un sentido catastrófico pero sí como una parte del antropoceno que implica «una tendencia hacia la descomposición no solo ambiental sino sistémica», ya que estamos ante una policrisis civilizatoria que incluye un agravamiento de la crisis climática, una expansión de las desigualdades sociales y también de las extremas derechas, que están horadando cada vez más los valores democráticos. A esto se suma que, a partir de las guerras como la de Ucrania, tenemos más conciencia de los alcances de la crisis energética, indicó. Estas crisis se entrecruzan, se potencian y pueden generar horizontes de incertidumbre «inimaginables», explicó.

La noción de colapso implica reconocer que es necesario hacer una transición o cambio de régimen socioecológico, señaló Svampa, esto significa «garantizar el entramado de los factores y elementos sociales y ambientales necesarios para la vida». La transición no debe ser únicamente energética, sino también productiva ya que el agronegocio genera fuertes impactos sobre los territorios, «debemos cambiar el régimen alimentario», puntualizó. Agregó que también debe haber una transición urbana dado que se ha evidenciado que las ciudades son muy frágiles y necesitamos políticas que permitan la adaptación a los impactos de la crisis climática. En cuanto a la transición energética, destacó que implica cambiar la matriz basada en combustibles fósiles pero también cambiar el sistema energético de manera que «el acceso a la energía sea democrático».

A la hora de pensar horizontes de transición, esta visión implica preguntarnos «qué tipo de sociedad queremos construir en un planeta ya dañado, herido por el colapso», indicó. También qué tipo de vínculo debemos construir entre el Norte global, con su voracidad por los commodities y las materias primas, y el Sur global, «que sigue siendo tierra de sacrificio». «¿Quién va a financiar las transiciones? ¿para qué y para quién», cuestionó. 

Finalizada la exposición de la investigadora argentina se abrió un espacio de preguntas del público e intercambio con los panelistas.  

Cronograma de las siguientes Jornadas

– Martes 31 de octubre, 10 horas. Rewilding ¿la vuelta a lo salvaje? Perspectivas interdisciplinarias de Sur y Norte. El encuentro se desarrollará en modalidad virtual a través del canal de Youtube de RETEMA.

– Martes 7 de noviembre (horario y lugar a definir). Campus Sustentable.

– Jueves 9 de noviembre 14:30 horas. Sede Maldonado del Centro Universitario Regional del Este, Udelar (Av. Cachimba del Rey entre Bvar. Artigas y Av. Aparicio Saravia., Maldonado). Transiciones socio-ecológicas en la zona Este: experiencias transformadoras frente a trayectorias no sustentables. Al mismo tiempo que la instancia presencial, el encuentro será transmitido por el canal de Youtube de RETEMA.

– Miércoles 15 de noviembre, 11 horas – (lugar a definir y al mismo tiempo encuentro será transmitido por el canal de Youtube de RETEMA). Ciencia y ambiente en la Antártida.

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