Asociación de estudiantes de Medicina completa 100 años
Desde los inicios de la Universidad los estudiantes desempeñaron una activa intervención en los asuntos universitarios, obteniendo su participación en el gobierno a nivel de la Sala de Doctores, cuerpo deliberativo de los bachilleres que fue eliminada por la Ley Orgánica intervencionista de 1885 bajo la presidencia del general Máximo Santos.
En agosto de 1893 se fundó la Asociación de los Estudiantes, integrada por todas las facultades y algunos liceos. Posteriormente esta asociación emitió una carta recomendando establecer la representación estudiantil en el Consejo Central de la Universidad y en los Consejos de todas las facultades. De esta forma se logró por primera vez en una universidad de América Latina el derecho al voto de los estudiantes a través de su representación en el Consejo. Según Blanca Paris y Juan Oddone, 1908 fue un año decisivo: «Marca una reconsideración general de la vida institucional de la Universidad. Es punto de partida de cambios, reformas, planteos que insinuados desde las postrimerías del siglo XIX empezaban a concretarse en los años iniciales del novecientos». Por entonces comenzaban a extenderse los vínculos de la Asociación con estudiantes de otros países americanos. «El clima intelectual se impregnaba de consignas e ideales americanistas [...]».
En ese mismo año se realizó en Montevideo el I Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, cuyo tema central fue la representación estudiantil y la inconformidad ante los sistemas educacionales vigentes. Se vislumbraba una tendencia estudiantil a nivel continental hacia la reforma universitaria, así como un nuevo espíritu combativo y reflexivo en torno al rol estudiantil en la Universidad.
FEU de La Cumparsita
En 1909 la Asociación de Estudiantes fue reemplazada por la Federación de Estudiantes Uruguayos (FEU), cuyo promotor fue José F. Arias. Se la llamó FEU de La Cumparsita debido a que la composición del famoso tango de Mattos Rodríguez nació en el local de la Asociación de Estudiantes de Medicina fundada en 1915.
El denominado «Himno del Tango» o «Tango entre los tangos», surgió en 1916 de la inspiración de un estudiante de arquitectura de la desaparecida Facultad de Matemáticas. Gerardo Hernán Matos Rodríguez (1897-1948) tenía 19 años cuando compuso la melodía con la complicidad de su barra de amigos y la intención de utilizarla como marcha estudiantil en las peñas que por esos años se realizaban entre las distintas federaciones de estudiantes.
La Cumparsita, como melodía, fue estrenada en el desaparecido café La Giralda el 19 de abril de 1917 por la orquesta típica del director porteño Roberto Firpo, y su primera grabación fue realizada el mismo año en los estudios de RCA Víctor, con el pianista Alberto Alonso y el bandoneonista Minotto Di Cicco. Sin embargo ya era conocida entre la juventud bohemia y universitaria que la escuchaba con frecuencia en el viejo piano que la FEU tenía en su sede de la calle Ituzaingó. Gerardo Matos contó con el apoyo de la troupe de estudiantes universitarios Los Bolcheviques, a cuyos integrantes la dedicaría en su partitura original.
En 1918 en la ciudad argentina de Córdoba los estudiantes emprendieron una lucha contra el régimen universitario, iniciando un proceso de reforma que significó un cambio sustancial en la historia del movimiento estudiantil latinoamericano. Este movimiento repercutió intensamente en el pensamiento estudiantil dando paso a una nueva concepción respecto a la Universidad y consolidando las luchas por la autonomía y el cogobierno. Asimismo postuló la participación de los estudiantes en el gobierno de la enseñanza superior, los derechos de los universitarios a elegir sus propias autoridades, a definir sus planes de estudios y a disponer independientemente de sus recursos financieros. En el caso uruguayo los enunciados de la Reforma de Córdoba formaron parte de un largo y profundo proceso de concientización de los problemas sociales nacionales, desembocando finalmente en la fundación de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) en 1929.
Desde la desaparición de la FEU de La Cumparsita las asociaciones estudiantiles se habían mantenido sin una organización unificada, actuando de manera independiente. La Asociación de Estudiantes de Medicina había creado en 1919 su órgano periodístico El Estudiante Libre, mientras que el Centro de Estudiantes Ariel –fundado entre otros estudiantes de preparatorios por Carlos Quijano-, había publicado su periódico Ariel. Ambas fueron las asociaciones que asumieron con mayor firmeza los postulados reformistas.
En setiembre de 1930 tuvo lugar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes con el tema de la reforma universitaria como asunto central. Sus resoluciones lograron impregnar a las organizaciones estudiantiles de los principios impulsados desde la Reforma de Córdoba. Tanto la fundación de la FEUU como el trabajo del Congreso Nacional de Estudiantes, fueron elementos que intensificaron la campaña por la reforma universitaria.
La Universidad frente a la dictadura terrista
La crisis del año 1929 que estalló en la bolsa de valores de Nueva York repercutió de forma extendida a lo largo del tiempo y alcanzó niveles mundiales, significando la crisis más importante que hasta entonces había conocido el capitalismo. Uruguay no escapó de esa situación, alcanzando el quiebre institucional en marzo de 1933 con el golpe de Estado propiciado por el entonces presidente Gabriel Terra. Durante ese proceso se reprimió duramente al conjunto de movimientos sociales y se elaboró una política fuertemente anticomunista y conservadora, reflejada en la ruptura de relaciones con la URSS y la República Española.
La FEUU cumplió un papel protagónico frente al golpe, asumiendo definiciones nuevas y de profundo alcance en relación a las que se había tomado hasta el momento. En 1933 Jornada, el órgano de prensa de la Federación que empezó a aparecer en noviembre, expresaba «[...] todos sin excepción hemos ya comprendido el fin de nuestra lucha. No para derribar solamente hombres sino para derribar fuerzas económicas que los sostienen. No para volver simplemente a las libertades que gozábamos, sino para usarla en reparar injusticias inadmisibles [...] [los estudiantes] se sitúan en el escenario nacional como una fuerza profunda y verdaderamente revolucionaria».
Ese mismo año La voz estudiantil, el periódico antidictatorial de los estudiantes agremiados de Medicina, realizó un llamado a las masas estudiantiles: «Corresponde a nosotros camaradas, ponernos al frente y constituir la vanguardia de las fuerzas salvadoras, para arrojar al abismo de la nada a los miserables traficantes de la pseudo política reformista del Uruguay [...] ¡A la lucha camaradas! ¡Sin desmayo! ¡Sin miedo! ¡Sin piedad!».
Frente a las circunstancias del golpe, las consignas estudiantiles se radicalizaron. «Compañero: ALERTA. Trate de conseguir arma y balas. Le será fácil solicitándola a alguno de sus familiares que no las utilice. Guárdelas en su casa o en lugar seguro y ensáyese en su manejo. Así estará pronto para salir a la calle en el momento oportuno», indicaba otro artículo de La voz estudiantil.
En marzo de 1934 la promulgación de una nueva Ley Orgánica a iniciativa del Poder Ejecutivo, abrió otra etapa de lucha en la Universidad contra la dictadura terrista. Conocida como la Ley Abadie, esta nueva disposición atribuyó al Consejo Universitario el control económico sobre todos los organismos integrantes de la Universidad, estableciendo una absoluta dependencia jerárquica en lo administrativo. A su vez atribuyó la designación del rector al Poder Ejecutivo. La respuesta estudiantil no se hizo esperar a través de huelgas y manifestaciones callejeras bajo el lema «Abajo la intervención».
La conflictiva internacional
La década de 1940 estuvo signada por los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que impactaron en la realidad uruguaya. A partir de 1941, con la intervención soviética en la guerra, las posturas estudiantiles se modificaron. Entre los estudiantes universitarios y ciertos grupos de intelectuales -sobre todo del semanario Marcha- se manifestó una preocupación por definir una postura política en materia internacional que implicara un mayor grado de independencia. Estos grupos serán los propulsores del llamado Tercerismo o Tercera Posición, cuya concreción formal se dio hacia finales de la guerra y durante la Guerra Fría. La FEUU se pronunció en una línea antifascista, contraria a los intereses anglosajones y rusos, posición que marcó una independencia de pensamiento en relación a la opinión mayoritaria existente en Uruguay con respecto al conflicto.
En 1941 la FEUU promovió una huelga general de cursos y exámenes en contra de lo que consideraban «elementos nazi-fascistas» infiltrados en algunos espacios públicos. Así lo expresaba el gremio estudiantil de Medicina: «¡Huelga! ¡Huelga general! Pueblo y universitarios en la calle contra el nazifascismo! ¡A sanear el ejército, la policía, la administración pública, la universidad! ¡A sanear los espíritus!». Los estudiantes opinaban que la derrota del Eje por parte de los Aliados conduciría a los mismos males que existían antes de desatarse el conflicto. El nazismo, según el criterio estudiantil, era la peor fuerza del mundo, pero el imperialismo yanqui le seguía muy de cerca. Según Van Aken, «al repudiar el fascismo, el imperialismo y el capitalismo, al inclinarse gradualmente hacia la izquierda revolucionaria, y su rechazo tradicional del liderazgo comunista, la FEUU colocaba al movimiento estudiantil uruguayo fuera de las corrientes políticas principales del mundo en las décadas de 1940 y 1950».
El estallido de la Guerra de Corea (1950-1953) también repercutió en la construcción ideológica del Tercerismo, conmoviendo a las masas estudiantiles que inmediatamente tomaron una posición al respecto. Los estudiantes de Medicina emitieron una declaración que se publicó en Jornada en octubre de 1950: «[...] Corea paga las consecuencias de albergar en su seno la línea de contacto entre los dos imperialismos que pretenden la hegemonía del mundo [...] La lucha de Corea no hace más que señalar lo justo de nuestra posición; un pueblo envuelto en cruenta lucha por motivos completamente ajenos a sus intereses; sus hombres desangrándose inútilmente por una guerra que ni provocaron ni desearon y de la cuál, gane uno o el otro, lo único que van a obtener es la esclavitud, el hambre y la infracondición humana [...]».
En junio de 1955 se reunió en Montevideo el Congreso Latinoamericano de Estudiantes, reanudando los contactos entre los estudiantes latinoamericanos. A partir de 1959, con el triunfo de la revolución cubana, el estudiantado agremiado o movilizado vería modificada su composición ideológica. La influencia del Tercerismo descendió notoriamente. Si bien en un inicio la revolución cubana vino a representar las máximas aspiraciones terceristas, el conflicto se produjo a partir de agosto de 1961, cuando los líderes de la revolución caribeña se declararon marxistas-leninistas, aproximándose al bloque soviético. Con estos sucesos el Tercerismo llegó a su fin, y una nueva coalición política, conocida como la de los Unitarios, surgió para disputar el liderazgo de la FEUU en el marco del auge fidelista del movimiento estudiantil.
Las luchas por la Ley Orgánica de 1958
A partir de 1954 en Uruguay se agudizó una crisis económica que perduró a lo largo de esa década y la siguiente. Durante este período la batalla librada por la Universidad a favor de la aprobación del proyecto de Ley Orgánica, resultó de suma importancia en la historia del movimiento estudiantil, representando uno de sus más elevados logros. Si bien la Constitución de 1951 había aprobado la autonomía de la Universidad, durante ese período el estudiantado inició una lucha por el cogobierno y por el alcance conceptual de la autonomía, que terminaría plasmándose en una nueva Ley Orgánica.
El 7 de abril de 1958 el rector Mario Cassinoni remitió el proyecto al Ministerio de Instrucción Pública para su evaluación en el Parlamento. El último obstáculo para la aprobación de la Ley Orgánica era el laudo del gobierno nacional. Acompañando dicho proceso, en setiembre la FEUU convocó una vez más a la huelga general con ocupación de los locales universitarios en conjunto con todo el demos universitario. El 1° de octubre y en plena huelga, las fuerzas policiales tomaron medidas represivas contra los estudiantes que se encontraban ocupando el edificio central de la Universidad.
La huelga de la Universidad llegó a su fin el 15 de octubre, cuando finalmente la Cámara de Representantes aprobó, sin modificaciones significativas, el proyecto de Ley Orgánica, siendo ratificado por el Poder Ejecutivo el 18 de octubre. La nueva ley significó un avance fundamental en la conquista del cogobierno estudiantil, ya que establecía su representación directa (voz y voto) en todos los organismos colegiados. Con esto se dio inicio al período denominado por Oddone y Paris como Universidad Nueva, que continúa hasta nuestros días.
La crisis económica y social de la década de 1960
Durante la década de 1960 diferentes sucesos marcaron la historia mundial. Fueron años de profunda agitación social, de transformaciones políticas y de cambios en las mentalidades. Entre 1961 y 1963 se realizaron las marchas cañeras desde Bella Unión hacia Montevideo, lideradas por Raúl Sendic (primero dirigente socialista, luego fundador del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros). Estos sucesos despertaron la adhesión por parte de algunos componentes de la FEUU. Como medida de apoyo se declaró una huelga solidaria en la Universidad, y el Consejo Central Universitario emitió una declaración apoyando el programa de reforma agraria enarbolado por los trabajadores rurales movilizados. Asimismo la AEM cedió su sede para el alojamiento de cañeros.
El año 1968 marcó un punto de inflexión en la historia estudiantil. Las tensiones generadas en torno al presupuesto universitario entre los estudiantes y el poder gubernamental se habían hecho más frecuentes, incluyendo enfrentamientos con la policía, en el marco de la reiterada declaración de Medidas Prontas de Seguridad. Las movilizaciones estudiantiles sumaron, a las luchas presupuestales, la denuncia de la ya instalada represión y del desconocimiento de las libertades públicas.
Para el gobierno nacional, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y la FEUU eran la encarnación de una «minoría subversiva» e instrumento de los «malos uruguayos». El 9 de agosto el Ministerio del Interior, junto con el Poder Ejecutivo, dispusieron el allanamiento de varios locales universitarios sin previa orden ni presencia judicial y con personal fuertemente armado. El día 12 el estudiante de Odontología Líber Arce resultó herido de bala por la policía frente a la Facultad de Veterinaria, muriendo dos días después. Continuando una triste lista de episodios, el 20 de setiembre en una manifestación conjunta de la FEUU y los estudiantes de Secundaria, murieron asesinados los estudiantes Susana Pintos y Hugo de los Santos. El fundamento manejado para justificar la represión policial fue la supuesta existencia de un plan subversivo «de alcances insospechados», elaborado conjuntamente por obreros y estudiantes.
Hugo Achugar ha señalado que la década del sesenta fue «el tiempo de soñar con la sociedad perfecta, en la que aquellos ‘protagonistas de la nueva era’ quisieron ‘cambiar la vida y cambiar el mundo’ [...] porque creyeron que todas las utopías eran alcanzables: las del cambio social y económico y las de la ‘liberación interior’, utopías y proyectos que parecieron tener un objetivo común: sustituir la sociedad y el sistema vigentes, con sus lastres e hipocresías, por un mundo más justo y más humano, cuyos herederos y artífices serían ‘hombres nuevos’».
La dictadura cívico-militar de 1973
Como cierre de la conflictiva económico-social de la década de 1960, el 27 de junio de 1973 se produjo un Golpe de Estado que instauró una dictadura hasta mediados de la década de 1980. La misma formó parte de una serie de golpes militares en América Latina, y se realizó en el marco de intervenciones directas de EEUU en el continente.
El 30 de junio, a través de un decreto emitido por el Poder Ejecutivo, se procedió a la ilegalización de la CNT. Ante estos procedimientos gubernamentales, la FEUU emitió una declaración en la que manifestaba su apoyo a la plataforma sindical y se ratificaban los vínculos obrero-estudiantil: «Ante el golpe antinacional y anti popular [...] la FEUU junto a la clase obrera organizada en la CNT y el pueblo en general, reafirmó y reafirma una vez más su tradición de combate [...]».
Con la intervención se agudizó la persecución ideológica y se eliminó la libertad de cátedra, lo que generó una mayor deserción estudiantil, deteniéndose el perfeccionamiento docente y la investigación científica. La dictadura intentó transformar la educación con el objetivo de remodelar la mentalidad de las nuevas generaciones, utilizándola como un vehículo de reideologización. Al ingresar a la Universidad, los estudiantes debían firmar una declaración jurada de comportamiento estudiantil, en la cual se comprometían a respetar la institución y a informar sobre todo aquel que intentase «subvertir» el orden. Igualmente a los profesores se les obligaba a firmar una declaración de Fe Democrática, cuyo texto señalaba: «Juro por mi honor mi adhesión sin condiciones ni reservas al sistema republicano democrático de Gobierno que la Nación ha implantado por su voluntad soberana y declaro no haber pertenecido, ni pertenecer a las organizaciones antinacionales disueltas por el Poder Ejecutivo, así como toda otra que atentare contra el actual sistema de Gobierno».
Luego de su ilegalización la FEUU se reorganizó en la clandestinidad, a partir de un acuerdo entre grupos políticos también clandestinos. Entre 1974 y 1978 sus acciones prácticamente desaparecieron debido a las amenazas y acciones represivas. A mediados de 1978 se impulsó una huelga en Veterinaria, cuyo valor radicó en ser uno de los episodios estudiantiles destacados en el período dictatorial.
El histórico triunfo del NO en 1980, significó una simbólica derrota al gobierno militar, abriéndose el período que condujo a la transición democrática. Con la paulatina derrota de la dictadura, se fortaleció la oposición en el país y también en la Universidad. Surgieron nuevamente publicaciones estudiantiles, así como medios de comunicación de la actividad gremial y en general.
El 30 de abril de 1982, un grupo de estudiantes universitarios en su mayoría de Derecho, organizó la llamada Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Educación Pública (ASCEEP), integrada por estudiantes de Preparatorios, de Enseñanza Secundaria y de la Universidad. En referencia a sus fines, el presidente de la comisión directiva de ASCEEP, Jorge Rodríguez, explicó que surgió como «[...] un intento de unir a todos aquellos estudiantes que vean la solidaridad como un valor fundamental, que tengan una visión clara sobre la situación actual de la enseñanza universitaria [...] y que crean que haciendo las cosas juntos todo va a mejorar».
Por una Enseñanza Democrática
En setiembre de 1983 se celebró la Semana del Estudiante. Cerrando esa jornada el 25 de ese mes se convocó a una marcha universitaria con una gran participación popular que constituyó uno de los actos públicos más significativos del período de transición. En esta ocasión, se marchó desde la Universidad hacia el Estadio Franzini. En su clausura se procedió a la lectura del Manifiesto de la ASCEEP titulado Por una Enseñanza Democrática, en donde se pronunciaba una síntesis de las luchas estudiantiles, de la conducción de la Universidad durante la dictadura y se condenaba al régimen militar.
A partir del éxito de esta jornada, la ASCEEP presentó ante el Poder Ejecutivo un recurso de inconstitucionalidad de la intervención universitaria. Sus fundamentos recaían en la vigencia de la Ley Orgánica de 1958, ya que el intento de reforma constitucional de 1980 había fracasado. En 1984 se realizó la Semana de los Derechos Humanos, que culminó con un acto estudiantil público y masivo organizado por la FEUU. En el transcurso de la reconstrucción y unificación estudiantil, resulta de suma importancia destacar la convención de la ASCEEP en la cual se decidió pasar a denominarse ASCEEP-FEUU, evidenciando la unión de ambas organizaciones.
Ese mismo mes se realizó la Segunda Semana del Estudiante, concluyendo con un gran acto público en la Explanada de la Universidad. En ella se dio lectura a una proclama: «[...] por más que el decreto de ilegalización se mantenga, hoy la FEUU esta aquí a cara descubierta en esta explanada de la Universidad. Hoy la FEUU somos nosotros, hoy la FEUU esta legalizada por nosotros, ¡¡¡le guste o no le guste a la dictadura!!! [...] Vamos a construir una Universidad que aporte a la ruptura de los lazos de dependencia, que se transforme en un instrumento de liberación nacional».
Fuentes: «Breve historia del movimiento estudiantil universitario del Uruguay», artículo de Magdalena Figueredo, Jimena Alonso y Alexandra Nóvoa en conmemoración de los 75 años de la FEUU (abril de 2004), «El tango en la Medicina», por Mariángela Santurio Scocozza, y otras.