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Coloquio en conmemoración de los 50 años de la obra «Vigilar y Castigar» de Michel Foucault

El 25 y 26 de setiembre se llevará a cabo el Coloquio «A 50 años de Vigilar y castigar. Actualidad de una obra práctica», organizado por la Facultad de Psicología y el Instituto Superior de Educación Física (ISEF), de la Universidad de la República (Udelar). El Portal de la Udelar dialogó con el docente de Facultad de Psicología, Gonzalo Correa, acerca de este evento y de la importancia y actualidad de esta obra de Foucault.

En cada una de las jornadas del Coloquio, que se realizará en el Espacio Colabora (Arenal Grande entre Avenida Uruguay y Mercedes) y será con entrada libre, se desarrollarán dos mesas temáticas, una de mañana de 10 a 12 y otra de tarde, de 16 a 18 horas. En estos espacios se abordarán temas como «Cuerpo y disciplina»; «Nuevas formas de vigilancia»; y «La actualidad de Vigilar y castigar: discusiones metodológicas y conceptuales». Entretanto, el jueves 25 a las 19 horas se llevará a cabo la mesa de apertura, en la que participarán los docentes de la Udelar, Ricardo Viscardi, de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Gabriel Eira, de Facultad de Psicología; y Anabel Rieiro de Facultad de Ciencias Sociales.

En la organización del evento participan los docentes de la Udelar, Agustina Craviotto, referente del Grupo de Investigación Analítica y Erótica del Cuerpo, del ISEF; Germán Dorta, del Programa de Estudios en Prácticas de Gobierno, Salud y Derechos Humanos de Facultad de Psicología; Natalia Laino, integrante del Grupo Tramas Colectivas para la Sostenibilidad de la Vida; y Pablo Piquinela, Carolina Da Monte y Gonzalo Correa, del Grupo de Estudios sobre la Gubernamentalidad, Ciencia, Tecnología y Subjetividad, también de Facultad de Psicología.

¿Por qué realizar un encuentro acerca de la obra «Vigilar y Castigar»?

Correa explicó que la posibilidad de trabajar en torno a los 50 años de «Vigilar y Castigar» surgió de un evento internacional  desarrollado en 2024 en el que participó la Udelar, el congreso «Foucault 40 años después». Este encuentro, organizado por el seminario Michel Foucault de la Complutense de Madrid, convocó a académicas y académicos de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y fue el «caldo de cultivo» del Coloquio. En 2024 en Montevideo, que fue una de las sedes de este Seminario, se llevó a cabo el coloquio «Un Foucault situado», instancia para la cual se convocó a especialistas por invitación a que presentaran trabajos sobre el tema. La reunión de estos trabajos dio como resultado la publicación del libro colectivo «Un Foucault situado: Biopoder, gubernamentalidad y subjetivación», editado por la editorial Fundación de Cultura Universitaria y que se estará presentando el lunes 29 de setiembre en la Feria del libro de Montevideo. Esta publicación es un compilado que reúne 13 trabajos presentados en el congreso de 2024 y ampliados por sus autores para este libro, el prólogo fue realizado por el argentino Edgardo Castro, que es un especialista en Foucault en la región.

Añadió que otros motivos por los que realizar el coloquio sobre este libro son que se trata de una obra inspiradora y emblemática en la biblioteca de Foucault, que fue editada en 1975 en París y en 1976 ya estaba publicada en México, «el acceso a la obra de Foucault en Latinoamérica fue casi de inmediato». Además es un libro que tuvo influencia en numerosos campos como en el Derecho, la Sociología, la Filosofía, y la Psicología. «A partir precisamente de intentar pensar o rescatar esa influencia del libro, y no solamente enfocada en el pasado sino también en la actualidad, nos interesaba hacer visible un modo de pensar que se inspira en la obra de Foucault, que está presente en nuestros días y que tiene que ver también con intentar pensar problemas concretos de nuestra actualidad», explicó.

Correa aclaró que la propuesta no se reduce a la recepción de la obra, «también es una traducción, una transformación del libro vinculada con nuestras perspectivas y prácticas, nuestras otras lecturas que hacen también a la región y al país». «Por eso nos interesaba también poder conmemorar la publicación como una obra práctica, entender que no es una obra meramente teórica, sino que está en movimiento, actualizándose, poniéndose a producir y que tiene su vigencia», añadió. Además el libro aporta elementos para pensar temas muy variados como la tecnología, el género, las políticas sociales, el papel del Estado, entre otros.

Vigencia de la obra

Correa entiende que «la novedad en la obra de Foucault está en el hecho de haber quitado la política de un plano ideológico, meramente contractual o vinculado a un acuerdo entre ciudadanos libres y colocarla precisamente en el cuerpo». Este es un aspecto clave de la obra de Foucault, la perspectiva de la imagen del cuerpo como un campo político, como un campo de disputa, que no es un cuerpo esencial, natural, sino que se está produciendo como resultado de relaciones de fuerza, de poder. En este sentido señaló que «Vigilar y castigar» es el libro por excelencia donde Foucault logra desarrollar el concepto de disciplina como una forma particular de ejercicio del poder.

En el desarrollo del concepto de disciplina Foucault logró hacer visibles mecanismos muy específicos, muy concretos y demostrar cómo estos iban moldeando los cuerpos transformándolos en cuerpos dóciles, capaces de obedecer. La disciplina se vincula entonces con ese aspecto regulador, sistemático, de adiestramiento de los cuerpos que tiene una función también de transformación, y en ese proceso, de individualización y producción de nuevos individuos libres. No obstante para el autor el poder no se reduce a la disciplina sino que existen otros mecanismos que conforman la trama o las diferentes formas de ejercer el poder, como el poder soberano, el poder regulatorio y el poder de la seguridad. «La disciplina se ejerce a través de la regulación de prácticas y de alguna forma da cuenta de una serie de instituciones como la escuela, la cárcel, el cuartel, el hospital, entre otros, que operan bajo estos preceptos disciplinarios basados en la vigilancia, el castigo y en el examen», afirmó.

Con respecto a este punto entiende que uno de los aspectos más interesantes en la actualidad es cómo estamos siendo testigos de la crisis de las disciplinas, base sobre la que funcionaron las instituciones a lo largo de los años, y por ende de la crisis de estas. Otro aspecto de la obra de Foucault, de mucha vigencia en la actualidad, es la noción de gubernamentalidad, una forma de poder muy particular como el gobierno que implica conducir las conductas del otro. «A su vez se empieza a dar un desplazamiento, comienza a aparecer un poder que ya no es exterior, no proviene del capataz de la fábrica, de la maestra de escuela ni del general, sino que cada soldado, cada trabajador, cada estudiante tiene incorporadas esas autoridades y logra gobernarse a sí mismo sin necesidad de la intervención de estas» explicó. «De esta forma, se va constituyendo cada vez más un sujeto que es capaz de autogobernarse sin necesidad de mediar fuerzas externas, que se convierte en el empresario de sí mismo, un proceso que ya aparecía en la obra foucaultiana y está instalado en la actualidad desde hace décadas», añadió.

Correa explicó que otros conceptos desarrollados por Foucault que se vinculan con el de disciplina son los de vigilancia, castigo y examen.  Estas nociones se transformaron en la actualidad, «por ejemplo en las escuelas la vigilancia se rompe, no es permanente, el examen no tiene la función de rectificación y el castigo no tiene un fin correctivo, pierde sentido, se dislocan esas tres dimensiones», apuntó.

Resaltó que en la actualidad estamos frente a una sociedad hiper vigilada, pero no se trata de la vigilancia de antaño vinculada a la disciplina focalizada siempre en un grupo. Las cámaras de vigilancia instaladas hoy en la calle tienen la función de captar la circulación de los cuerpos de un lado a otro. Asimismo la vigilancia que se produce a través de dispositivos tecnológicos como los smartphones, los teléfonos inteligentes a través de los cuales pasamos datos y dejamos una huella en internet, es totalmente diferente. «Se puede en ciertas circunstancias reconstruir el trayecto de un sujeto, su huella digital, por ejemplo, y eso también es parte de la nueva forma de vigilar», indicó.

Para Correa en el presente existe un patrón que tiene que ver ya no con una sociedad disciplinaria, sino con una sociedad de control, otra lógica totalmente diferente. «Por ejemplo, vinculado al concepto de castigo de Foucault si nos remitimos al estado de situación actual de las cárceles en Uruguay, se puede decir que el castigo no cumple ninguna función correctiva», señaló. «Existe un castigo inherente a la prisión que comienza con la arquitectura del establecimiento, con sus condiciones insalubres, con el hacinamiento, con la violencia permitida dentro de esos espacios, es decir, con las condiciones de muerte constante, hay mucha gente que muere en las cárceles en Uruguay, la cárcel es un espacio de pena de muerte, solapada, escondida», acotó.

Añadió que, por otro lado, a nivel familiar, en la cultura actual en la que el castigo físico es una práctica que está mal vista, aparecen otras formas de castigo más sutiles, «habría que pensar cuál es esa sutileza o qué es lo que está emergiendo de esas nuevas formas de castigo y cómo estas coexisten con formas más tradicionales que siguen utilizando la violencia física como una manera de disciplinamiento», indicó. «No tengo una respuesta concluyente respecto al estado de situación del castigo hoy por hoy pero considero que gravita entre la crueldad y una sutileza que debemos seguir explorando», prosiguió.

Destacó que una de las ideas que aparece claramente en la obra de Foucault es la de la resistencia al poder o cómo en ese campo de relaciones de fuerza se pueden inventar nuevas subjetivaciones, nuevas formas de ser, de pensar, de actuar, de obrar en el mundo. «Hay algo de esta dimensión más política foucaultiana que nos invita a entender que cualquier cambio no es de una vez por todas, sino que se trata de esfuerzos para poder sostener y permitir los procesos de cambios», concluyó.

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