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Comienzo de nueva temporada de verano: intensificar los cuidados ante la exposición al sol

El número de casos de personas diagnosticadas con cáncer de piel viene en aumento a nivel mundial y Uruguay no es la excepción. El Ministerio de Salud Pública informó recientemente que en el país se diagnostica con esta enfermedad a nueve personas por día.

El Portal de la Udelar dialogó con el docente de la Cátedra de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar), el doctor Julio Magliano, acerca de los cuidados que debemos tener al exponernos al sol y de las señales de alerta a atender de cara a la próxima temporada de verano.

Patologías vinculadas 

Magliano señaló que el cáncer de piel es una de las patologías que atiende en la consulta médica, vinculadas a la exposición al sol. Otros motivos de consulta a los dermatólogos, aunque en un número menor, son las alergias al sol, dermatitis inducida por la radiación solar y lesiones agudas como las quemaduras, en especial en niños y niñas. Si bien los dermatólogos no ven la mayoría de estos casos, porque se atienden en la emergencia de los prestadores de salud, estas lesiones son factores de riesgo de desarrollar cáncer de piel en la vida adulta. Explicó que cada cinco años se publica a través de la página web de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, el número de casos anuales de esta enfermedad registrados en Uruguay. El último de estos registros de la Comisión refiere a una incidencia del cáncer de piel -tanto carcinomas como melanomas- de 3200 casos por año, y de un número de muertes anuales por estas causas, de aproximadamente 142.  

Factores de riesgo, formas de prevención y algunas señales de alarma

Magliano señaló que otros factores de riesgo de esta enfermedad son la radiación y las quemaduras solares, tener más de cien lunares y tener piel clara, «lo que denominan fototipos bajos que son personas que se exponen al sol y nunca se broncean, se queman y quedan con la piel de color rojo», explicó. Asimismo, también son factores de riesgo estar expuestos en forma crónica al sol como los trabajadores rurales y los pescadores, el tabaco, ser paciente inmunosuprimido y algunas alteraciones genéticas, en especial en genes reparadores o supresores tumorales. 

Aseguró que «en verano aunque el día esté nublado la radiación está presente, por tanto hay que mantener los cuidados». Explicó que la radiación ultravioleta A está desde que sale el sol hasta que se oculta, por su parte los rayos ultravioletas B aunque también están presentes en todo este período, varían en intensidad a lo largo de las horas. Esta tiene su pico a las 12:00 del mediodía y es mayor entre las 10:00 y las 16:00, por eso se recomienda no exponerse al sol en ese horario.  

Añadió que aunque algunos de estos riesgos no son modificables como la piel clara y la presencia de lunares, es necesario apuntar a la prevención primaria, a lo que llaman fotoeducación que busca dar a conocer las medidas que se deben tomar para disminuir al mínimo estos riesgos. Entre ellas se encuentra la de tratar de minimizar la exposición a radiación ultravioleta evitando los rayos solares entre las 10:00 y las 16:00 horas, buscar la sombra, usar ropas de manga larga que proteja el máximo de la piel, y que las prendas sean de colores oscuros siempre que no tengan incluido el factor de protección. 

Asimismo, recomienda usar lentes de sol que cuenten con filtro para radiación ultravioleta, ya que los lentes que no poseen este filtro provocan más daño aún porque hacen que la pupila se dilate y al no tener filtro además la radiación entra a los ojos en mayor cantidad. Añadió que en las zonas de la piel que no se logren cubrir con estas medidas físicas, se debe usar protector solar de amplio espectro (de un factor de protección de 30 o mayor) que protege contra los dos tipos de radiación ultravioleta: la A y la B. «El protector solar se debe aplicar media hora antes de la exposición al sol y volver a aplicar cada tres horas», recomendó. 

Los dermatólogos aconsejan que los pacientes en los que están presentes algunos de los riesgos mencionados de desarrollar cáncer de piel, realicen con regularidad el autoexamen de piel, ante la sospecha de alguna anormalidad, consulten al médico y más allá de esto se controlen anualmente con un dermatólogo.

En el caso de los niños y niñas, «no pueden exponerse directamente al sol hasta que tengan dos años de edad», afirmó. A los menores de dos años además de brindarles los cuidados recomendados como tenerlos con ropa y a la sombra, a partir de los seis meses de vida se les puede empezar a aplicar protector solar en las partes de la piel que no estén cubiertas, para protegerlos de la radiación que se refleja en la arena y en el agua. Los especialistas recomiendan que para los niños y niñas se utilicen los protectores solares diseñados para ellos ya que los filtros que se emplean en los protectores solares de los adultos pueden producir alergias a las y los pequeños.

Para concluir, Magliano resaltó que algunas de las señales a las que se debe prestar atención y que ameritan una consulta son: una herida que no cicatriza, heridas o lunares que al dividirlos a la mitad esas mitades no son iguales, de un diámetro mayor a 6 milímetros, pigmentadas, en distintos tonos de marrón, negro o azul en la misma lesión y de bordes irregulares.

La Facultad de Medicina de la Udelar apunta a contribuir desde sus distintas formaciones, a informar, examinar y asesorar sobre los cuidados de la piel ante la llegada del verano. En este sentido, la carrera de Cosmetología Médica de la Escuela de Tecnología Médica (EUTM) llevará adelante una Jornada acerca de este tema, el martes 26 de diciembre de 9:30 a 12 horas en el hall central del Hospital de Clínicas Doctor Manuel Quintela, de la Udelar.


Doctor Julio Magliano, profesor de la Cátedra de Dermatología. Facultad de Medicina -Udelar