Dengue en Uruguay: aportes del Hospital de Clínicas para una gestión integrada
El documento emitido por el MSP el 21 de marzo informaba también que a esa fecha se contabilizaron 29 casos probables, 21 de ellos correspondientes a personas sin antecedente de viaje y 8 a personas que viajaron recientemente. Asimismo daba cuenta que del total, 11 personas estaban internadas en esa fecha, una de ellas en un Centro de Tratamiento Intensivo (CTI).
Pronóstico y evolución de los casos
«Es muy difícil predecir lo que pasará a corto plazo, pero es razonable pensar que aunque vamos a tener un aumento de casos este no llegará a desbordar o abrumar a nuestro sistema de salud», afirmó Medina. Esta probabilidad se sostiene en el hecho de que, con menos de 15 ºC de temperatura, el mosquito Aedes Aegypti no suele picar ni volar, por lo que solo restarían unas cinco semanas de temperaturas en las que puede mantener esta actividad.
De todas formas entiende que tanto la población como los prestadores de salud, la academia y el MSP, deben tomar este aumento y especialmente lo que sucede en los países de la región «como una advertencia saludable de lo que es capaz de generar el dengue». «Prácticamente todos tenemos la idea que el dengue vino para quedarse. No es imposible, pero sería inusual que volviéramos a tener una ventana con muy pocos casos o ninguno de dengue autóctono, como sucedió durante algunos de los últimos años», añadió.
Causas, síntomas y desarrollo de la enfermedad
Medina explicó que el dengue es causado por cuatro variantes o serotipos diferentes del virus: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. El MSP ha comunicado que en Uruguay circulan el DENV-1 y DENV-2 a diferencia de lo que está sucediendo en el resto de América Latina donde se han encontrado circulando los cuatro serotipos.
La mayoría de las personas infectadas por el dengue son asintomáticas, no obstante las que manifiestan algún síntoma suelen presentar algunos de los siguientes: fiebre que no dura más de 7 días, cefalea y/o dolor retro-ocular, artromialgias, diarrea, vómitos, erupción cutánea pruriginosa, petequias o prueba del torniquete positiva, leucopenia, plaquetopenia, informó.
La confirmación de laboratorio se realiza en la fase febril (primeros 5 días) a través de la detección de Ag NS1 por técnicas rápidas o ELISA o del genoma viral por biología molecular (RT-PCR) en plasma. Luego del 6.º día el diagnóstico se confirma por la detección de anticuerpos IgM del virus o de anticuerpos IgM e IgG en muestras pareadas.
Casos graves
En aquellos casos en los que el paciente evoluciona a la severidad puede tener signos de alarma como: dolor abdominal intenso, trastorno del sensorio, sangrado de mucosas, acumulación de líquidos (edemas, derrame pleural, ascitis), hepatomegalia, vómitos persistentes, aumento progresivo del hematocrito, agregó Medina, «este es un momento crítico para manejar de manera protocolizada a cada paciente y evitar que evolucione a un dengue grave».
El estado de gravedad de un paciente se define si este presenta choque o dificultad respiratoria debido a extravasación grave de plasma, sangrado grave, según la evaluación del médico tratante o compromiso grave de órganos (daño hepático, miocarditis, etcétera).
En cuanto a las secuelas estas pueden ser múltiples, pasada la etapa aguda el paciente infectado puede desarrollar una variedad de manifestaciones neurológicas como síndrome de Guillain-Barré (SGB), encefalitis o encefalomielitis aguda postinfecciosa, síndrome cerebelal, mielitis transversa, mononeuropatía, polineuropatía. También se ha descrito un síndrome neuroftalmológico con disminución transitoria o permanente de la visión asociado al edema del disco óptico, la neuritis óptica, entre otros.
Una primera infección por el virus del dengue puede eventualmente evolucionar a la gravedad, pero este riesgo aumenta en los casos en los que ha existido una exposición previa a este virus (o a un flavivirus relacionado) ya que esta facilita la producción de una mayor población de virus. En estos casos es mayor el riesgo de gravedad debido a que se da un proceso de amplificación de la infección dependiente de anticuerpos (antibody dependent enhancement, ADE). «Una persona se puede infectar por primera vez con un serotipo de dengue y luego volverse a infectar por otro serotipo, y es aquí cuando aumenta el riesgo de gravedad», apuntó. «A medida que la población uruguaya se vaya exponiendo a los distintos serotipos de dengue y se vaya reinfectando, la probabilidad que veamos algunos casos de dengue hemorrágico irá en aumento», añadió.
Acciones de prevención y rol del HC
Medina sostuvo que, tal como plantea la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para la prevención de esta enfermedad es necesario realizar una gestión integrada. «Se debe priorizar una gestión que incluya un trabajo epidemiológico robusto, el manejo integrado de vectores, la atención al paciente, laboratorios fuertes y el abordaje de los problemas medioambientales», explicó.
Entiende que asimismo se requiere fortalecer el primer nivel de atención para lograr un descenso del número de casos graves, de los pacientes con necesidad de hospitalizarse y una disminución de la mortalidad. En este sentido, una tarea importante es la educación y, desde la Unidad Académica de Enfermedades Infecciosas el Hospital de Clínicas «Doctor Manuel Quintela» (HC) de la Udelar, se ha realizado un trabajo de producción y publicación de infografías acerca de la enfermedad y se están programando actividades.
Otro de los aportes del HC para contrarrestar los avances de esta infección será que a partir de abril, el Laboratorio de Virología comenzará a realizar las técnicas de biología molecular diagnóstica de arbovirosis (incluyendo dengue), usando el mismo protocolo que usa el Laboratorio Central del MSP. De esta manera se dará apoyo al sistema de salud y se podrán confirmar los diagnósticos.
