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José Mujica habló a los jóvenes y resaltó el valor de la integración regional 

Las organizaciones que convocaron al evento fueron la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), la Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas (CSA) y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). La actividad contó con la participación del rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim.

La apertura del evento estuvo a cargo de Amanda Harumy, secretaria Ejecutiva de la OCLAE, quien expresó: «Pepe nos hizo un llamado a las juventudes de América latina y el Caribe y acá estamos, los jóvenes del movimiento estudiantil, del movimiento sindical y juventudes campesinas». Destacó el valor de las luchas estudiantiles en defensa de las universidades y la democracia en diferentes países de Latinoamérica como Colombia, Brasil y Chile, que a la vez han impactado en la realidad política de sus países. Agradeció a Mujica por llevar a los jóvenes «esta fuerza de cambiar las realidades».

Arim señaló el honor que significa que el Paraninfo de la Universidad sea un espacio de encuentro latinoamericano y conjugado en clave de jóvenes. Destacó la importancia de que Mujica se dirigiese a la juventud desde este ámbito, en un contexto crítico para los países y las sociedades porque resurgen nuevamente tendencias de corte conservador, «que en lugar de tender puentes entre nuestras sociedades y nuestras ciudadanías, tienden a marcar las diferencias». Señaló que otro motivo de preocupación es que en la actualidad muchos de los procesos de integración regional se encuentran con problemas para construir una agenda hacia el futuro, «y vaya si son las juventudes las que deben buscar caminos para encontrarse y construir proyectos colectivos». 

«La actualidad también es crítica porque desde la vida universitaria estamos perdiendo no uno sino varios trenes», agregó Arim. En ese sentido señaló que luego de la pandemia el mundo ha apostado a la ciencia y la tecnología como forma de desarrollo y ha colocado a la inversión y al presupuesto en esta área como un tema central. Sin embargo, en América Latina las universidades públicas no se ven respaldadas por políticas claras «que sostengan con fondos austeros procesos de larga data». Destacó el papel de la AUGM en la defensa de los principios universitarios, por los que fue creada, y en la articulación entre las instituciones de educación superior de la región.

Jóvenes para la integración regional

Naira Leal, representante del Comité de la Juventud de la CSA, explicó que esta Confederación representa a 50 organizaciones de 21 países y nuclea a 55 millones de trabajadores y trabajadoras de las Américas. «Defendemos una acción sociopolítica con sindicatos cada vez más fuertes, representativos, inclusivos, democráticos, como reflejo de la diversidad en la clase trabajadora actual», señaló. Afirmó que la política regional debe construirse de cara a esa diversidad y con la participación activa de los jóvenes para lograr «un desarrollo equitativo y sustentable» en nuestros países. 

La presidenta de la AUGM y rectora de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), Sandra Goulart Almeida, agradeció a la Udelar por ofrecer el espacio para este evento. Expresó que Mujica ha sido «una fuente de inspiración para todos nosotros en estos años duros de Brasil bajo el legado de Bolsonaro». Indicó que la AUGM, que hoy reúne a 41 universidades de seis países de América del Sur, fue creada 32 años atrás con la integración regional como motivación principal. Este ideal continúa siendo «un gran sueño», afirmó; no obstante, las múltiples actividades académicas y de movilidad estudiantil y docente promovidas por la asociación no han sido suficientes para realizarlo. «Precisamos hacer más por la integración y soberanía de nuestros pueblos; nuestra unión, nuestra solidaridad, nuestro conocimiento mutuo, es un arma poderosísima para nuestros países y para nuestra región», la acción de nuestras universidades y de nuestros jóvenes tienen la capacidad para lograrlo, afirmó. 

Con sentido gregario

Mujica resaltó el simbolismo del Paraninfo de la Universidad por los sucesos históricos que se desarrollaron en esta sala, que definió como «templo laico de nuestra historia». Su conferencia tuvo como uno de los temas centrales la integración regional. Recordó que si bien los latinoamericanos somos apenas entre el 6 y el 7% de la población del mundo, durante la reciente pandemia el 30% de las personas que murieron por COVID-19 eran de Latinoamérica. Señaló que en ese contexto cada gobierno hizo lo que pudo, «no hubo ni una sola reunión de cancilleres de Latinoamérica para buscar caminos comunes en la negociación con las farmacéuticas por las vacunas», se firmaron contratos secretos, no se sabía qué precios que se pagaban, se incluían cláusulas que garantizaban que no habría reclamos contra las farmacéuticas. «No nos pudimos juntar para defendernos, eso habla de la crisis de cultura colaborativa que tenemos en este continente», afirmó, y esto es inadmisible. «Soy un anciano que viene a rogar por el porvenir a los jóvenes de este continente, que asuman la causa de juntar nuestros intereses para podernos defender», declaró, «no nos van a regalar jamás el desarrollo, el desarrollo lo tenemos que arrancar de nosotros mismos».

Observó que con el desarrollo actual, hoy los jóvenes tienen toda la información y conocimiento al alcance de su mano, y paralelamente viven en un mundo de incertidumbre donde el cambio climático, los virus y el capital financiero «no tienen fronteras». Agregó que con las nuevas tecnologías los jóvenes pueden «escapar de su época», perderse en mundos imaginarios o fanatizarse con artistas o deportistas; «yo los invito a que intenten retomar algo que no debíamos haber perdido, el sentido gregario de esta especie a la que pertenecemos», enfrentando el porvenir para intentar mejorarlo. Para Mujica ante los cambios climáticos y la destrucción de la naturaleza que vive el mundo en la actualidad no falló la ciencia, que venía anunciando esta amenaza desde hacía mucho, sino la política «que no podía enfrentar los intereses que hay que enfrentar». Señaló que hoy los avances tecnológicos y el desarrollo del conocimiento brindan posibilidades de vivir más años y mucho mejor que en otras épocas, pero como contrapartida «existe una concentración del poder y la riqueza que duele; los intereses económicos son más fuertes que los destinos de la vida». En plena crisis de la pandemia la tasa de crecimiento del capital fue mayor que la tasa de crecimiento de la economía, explicó, se dio la paradoja de que «hay más millonarios en este mundo a pesar de la pandemia». 

Advirtió a los jóvenes que «el mercado les va a abrir los brazos para que sean contumaces compradores, confundan comprar con pagar créditos y consideren que eso es libertad; la decisión es de ustedes». Pero los jóvenes de América Latina, en campos, ciudades, talleres, fábricas y universidades, deben asumir que «tenemos que juntarnos lo más posible para defendernos, porque es casi una ley de la especie humana, los débiles se tienen que juntar para ser fuertes», afirmó, «necesitamos planteos continentales, tenemos que defender lo que nos está quedando de soberanía porque hay poderes internacionales impresionantes que crecen y se multiplican», como por ejemplo, enormes entidades bancarias. Aseguró que «ese es el mundo de hoy y será más mañana». 

Cuestiones «de ser o no ser»

Indicó que Latinoamérica cuenta con instrumentos de cooperación como la ALADI «pero no hay voluntad política de darle importancia», mientras que ámbitos como el G7 o el G20 toman decisiones que nos afectan, desde su perspectiva histórica. En nuestra región «no tenemos que inventar más organismos sino hacer funcionar los que tenemos», planteó, y es importante «que haya pueblo que entienda y exija». Agregó que las diferencias ideológicas y de clase se expresan a la hora de repartir la riqueza «pero ahora tenemos que luchar por agrandarla y ganarle al mundo enriquecido». Llamó la atención sobre la deuda social que tenemos en la región: «somos el continente más injusto de la Tierra». Afirmó que nuestros países deben pelear por no ser exportadores de capital, este debe ser invertido en Latinoamérica, enfatizó, para esto hay que dar condiciones y estabilidad porque el capital es «escurridizo y cobarde». Alentó a los académicos a investigar y difundir sobre «cuánto pierde nuestra América por falta de participación de los acuerdos».

Mujica dio lectura a algunos fragmentos de una carta dirigida al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, escrita por él y por otros referentes políticos. El texto señala que «es necesario construir cercanía en nuestra región para hacernos oír a nivel internacional» y que «necesitamos esfuerzos colectivos y propuestas innovadoras». También advierte que nuestros países han sido «esclavos del consenso», pero en realidad «tenemos que ser flexibles como las cañas», lograr un consenso que no nos paralice, que sea de puertas abiertas para salir y para volver, no imponer sino construir «por el lado del ejemplo, tomando en cuenta todo lo que no pudimos, no quisimos o no supimos hacer». El ex presidente afirmó que estas «no son cuestiones de izquierda, de derecha o de centro, son de ser o no ser, si no nos desarrollamos vamos a quedar en la categoría de irrelevantes». Señaló también que «los pobres de América Latina constituyen el mercado inalterable que tenemos» y esa es una de las razones para mejorar su nivel de vida. 

Destacó la relevancia para el mundo que tiene nuestra región por su geografía, por sus recursos naturales y por el «tesoro de biodiversidad» que constituye la Amazonia. También resaltó el carácter multirracial y diverso de la población latinoamericana. Alentó a los jóvenes a impulsar dentro de sus organizaciones sociales la mirada de la integración regional porque «hemos estado dramáticamente separados pero unidos por la historia, por el dolor y por las deudas». Finalmente expresó que vale la pena gastar «un poco del tiempo del milagro de nuestra existencia en causas superiores como esta, en luchar desesperadamente para tener sociedades desarrolladas que nos permitan soñar que nuestros descendientes van a ser mejores que nosotros».

Fotos: Liroy Rodríguez, UCUR

Video de la actividad: