Pasar al contenido principal

La FING crea una guía sobre el uso de la IA en los cursos

El 10 de febrero de 2026, el Consejo de la Facultad de Ingeniería (FIng) de la Universidad de la República (Udelar) aprobó formalmente la Guía para el Uso Ético y Crítico de Inteligencia Artificial en las Unidades Curriculares de la FIng. El material fue elaborado por la Comisión Ad-Hoc de Inteligencia Artificial (IA), creada por la Asamblea del Claustro, que en sesión ordinaria del 20 de noviembre de 2025 resolvió hacer propia la guía y felicitar el trabajo de la comisión.

La Inteligencia Artificial es una herramienta que ya está presente a nivel mundial y distintas áreas de conocimiento e información, así como de desarrollos técnicos y tecnológicos, se encuentran en un proceso de creciente incorporación de la IA del que Uruguay no es ajeno y cuyo impacto no se ha comenzado a analizar en profundidad. En la educación estas repercusiones tienen sus particularidades porque así como la incorporación de la IA al aprendizaje de los estudiantes puede ser una valiosa herramienta también puede convertirse en perjudicial si coarta la adquisición de conocimientos o procesos reflexivos de los estudiantes. El Portal de la Udelar dialogó con los docentes de Facultad de Ingeniería e integrantes de la Comisión Asesora sobre IA, Ernesto Dufrechou, Claudia Santiviago, y María Jimena Ferreira, sobre el trabajo que realiza la Comisión en torno al tema.

IA ventajas y desventajas

Santiviago recordó que hace alrededor de una década atrás, la tendencia mundial, de la que Uruguay no era ajeno, se orientaba hacia el aprendizaje y las evaluaciones continuas, en ese marco se cambiaron los trabajos puntuales por un proceso de evaluación a lo largo de todo el semestre, pequeñas entregas de selección múltiple y la entrega de un código. «La aparición de las herramientas de IA provocó un retroceso en ese proceso y ante ese nuevo escenario muchos de los cursos optaron por la estrategia de volver a evaluaciones parciales únicas y en papel», explicó. 

Los docentes resaltaron que «la IA es una herramienta muy potente, tanto si se le quiere dar un buen uso como una utilización negativa, entonces, así como puede ser muy beneficiosa para el aprendizaje, puede ser muy perjudicial para este proceso si el estudiante se salta etapas en la adquisición de nuevos conocimientos o usa la herramienta para superar evaluaciones que debería superar por él mismo». 

En ese sentido señalaron que una de las complejidades del uso de las herramientas de la IA en la educación es que son capaces de resolver ejercicios, aunque tal vez no de manera perfecta, pero logran que sea imposible discernir si el estudiante realizó la tarea por sí solo y adquirió los conocimientos necesarios o la llevó a cabo por completo la IA. 

No obstante acotaron que una vez que los estudiantes llegan a un nivel de la carrera en el que ya incorporaron el conocimiento básico y desarrollaron la capacidad crítica, incluir la herramienta a su espectro de trabajo del día a día, le permitiría ahorrar tiempo y cumplir muchas tareas de manera eficiente y ese tiempo ahorrado verterlo al análisis crítico, a la generación de ideas y la evaluación posterior de resultados.

Proceso de trabajo

«Cuando se comenzó a utilizar estas herramientas en la Facultad, muchos cursos de la carrera empezaron a reunirse para discutir acerca de cómo controlar o asegurar que esos ejercicios domiciliarios que consistían en entregar un código realmente evaluaran a los estudiantes, incluso hablaron de eliminarlos porque veían que no tenían mucho sentido ya que no se podía controlar si los estudiantes usaban la IA estas para generarlo», apuntó Dufrechou. 

En búsqueda de soluciones a esta situación, el Claustro de la FIng planteó la necesidad de generar una discusión amplia a nivel de la Facultad y creó esta comisión para abordar el tema. En su origen el grupo estaba integrado por ocho personas, actualmente uno de los integrantes, egresado de la Facultad, se tuvo que retirar y quedaron siete, cinco docentes y dos estudiantes.

En principio, la Comisión definió varias líneas de acción, entre ellas la elaboración de un protocolo o código de ética, la formación de estudiantes y docentes en el funcionamiento de las herramientas, limitaciones, posibilidades de uso, una arista que la comisión todavía no abordó completamente, pero es uno de sus objetivos pendientes. «Con respecto al protocolo lo que hicimos fue evaluar qué es lo que están haciendo otras universidades referentes en el mundo, por ejemplo el protocolo del MIT adaptándolo a nuestra realidad como Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República del Uruguay», explicaron los docentes. El objetivo de la Comisión no era solamente crear este documento por lo que su trabajo en el tema continúa.

El principal objetivo de la guía fue darle un marco a los docentes, establecer algunos principios muy generales, para poder abordar e interactuar con los estudiantes acerca del uso de las herramientas de la IA, «ayudarlos a pararse con respecto al uso ético y crítico de estas herramientas en sus cursos», señaló Santiviago. «Quisimos establecer algunos principios muy básicos, por ejemplo, definimos de forma muy general lo que pensamos que sería la integridad académica respecto al uso de estas tecnologías, es básicamente ese principio de transparencia que aparece con los estudiantes, reconocer que estas herramientas existen y van a ser usadas y dialogar con los estudiantes acerca de cómo se pueden utilizar en los cursos», añadió.

Los docentes señalaron que en la etapa actual cada carrera se abocará a estudiar cómo incorpora los tres niveles de uso de la herramienta que se recomiendan en el documento: bajo uso o uso absolutamente limitado asociado a cursos en los cuales se está adquiriendo el conocimiento básico; un segundo nivel para los cursos intermedios o avanzados de uso permitido para determinadas tareas: y un tercer nivel de un uso totalmente admitido siempre bajo la integridad de aclarar cuándo se usó. La Guía ya se está aplicando en algunos cursos, en el caso de uno en particular que es muy masivo, el curso de Programación I, la formación ya se clasificó la categoría uno, se avisó de esto a los estudiantes y estableció los usos permitidos y no permitidos.

A modo de conclusión

Los docentes destacaron que la IA no desplaza la necesidad del aprendizaje de contenidos. «Los conocimientos que forman parte de la génesis de las ciencias de la ingeniería siempre van a estar presentes, son conceptos fundamentales que los estudiantes necesitan incorporar a su aprendizaje, como computación, lógica, programación, desarrollo de software, porque no se trata solo de estos conocimientos, sino de la capacidad crítica que se genera en el proceso de adquirirlos», observó Dufrechou. 

Resaltan que estos conceptos les permitirán a los estudiantes en etapas más avanzadas o luego de egresados, cuando utilicen la IA, ser críticos con los resultados que estas herramientas les devuelven, saber valorar si lo que generaron es correcto, es eficiente es seguro, por ende ese conocimiento experto va a permitir desarrollar mejores productos al utilizar la IA como herramienta. Entienden que parte de la capacidad crítica también implica conocer las limitaciones de estas herramientas, ser capaz de discernir cuándo aporta algo valioso y cuando un resultado equivocado, contrastar distintas fuentes de información, no tomar a la herramienta como una fuente de información confiable.

«Me parece importante destacar que el escenario cambiante presente en el mundo dadas las herramientas de inteligencia artificial y su impacto en la educación y en este caso en la educación superior, se dan en un proceso muy rápido y dinámico, este trabajo es una semilla, un punto de partida, el tema va a requerir seguramente iteraciones sucesivas y seguramente habrá en el futuro numerosos cambios en la guía y nuevos documentos», concluyó Santiviago.

Guía sobre el uso de la IA