Mariana Percovich presentó «Amar a tu monstruo. Las pedagogías fundantes de la enseñanza de la actuación en Uruguay»
La iniciativa de escribir el libro, que se produjo en el marco del trabajo del Núcleo de Investigación en Cultura Visual, de la Facultad de Artes de la Universidad de la República (Udelar), surgió a partir de su experiencia como directora en dos períodos (2004-2014) de la Escuela de Arte Dramático, hoy Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD) «Margarita Xirgu». Mientras cumplía este rol y tuvo que debatir acerca de las enseñanzas pedagógicas, se dio cuenta que no existía una sistematización científica de este tema.
Antecedentes
En el primer período como directora de la Escuela Percovich conoció a Fernando Miranda y Gonzalo Vicci, cuando fueron asistentes del director de la Escuela de Bellas Artes, Javier Alonso, entre 1999 y 2007. Los dos asistentes académicos ya habían realizado en la Escuela de Bellas Artes, un gran trabajo de sistematización de material acerca de pedagogías artísticas. A raíz de este intercambio Percovich comenzó a conocer estas investigaciones, las publicaciones, encuentros y congresos sobre el tema y a pensar cómo articular a la EMAD con la Universidad, proceso que había comenzado entre los años 2000 al 2004, con la gestión del director anterior de la Escuela, Ruben Yañez.
Este proceso fue el disparador de un trabajo que comenzó en ese momento y continuó a lo largo de toda una década, en el marco del cual se propuso realizar un cambio del plan de estudio de la EMAD y se invitó a los docentes de la Udelar Mercedes Collazo, de la Comisión Sectorial de Enseñanza y Fernando Miranda, de la Escuela de Bellas Artes, como asesores. «Existe un camino muy interesante de articulación y de vínculo, conflictivo o no, entre la EMAD y la Universidad, un debate que ya se había planteado en los años 90 y continuó dando vueltas en el año 2000», apuntó. «Durante toda esa década, me enfrenté con la necesidad de la escritura, de la investigación acerca de la pedagogía teatral y con la falta de bibliografía propia en el teatro uruguayo, había muchas biografías, mucho material con anécdotas sobre personas de teatro, pero ninguno sobre teatralización pedagógica», añadió.
«Si comparas lo que sucede en Uruguay con cualquier país vecino, en todos estos países las universidades se han involucrado en la reflexión teórica sobre la enseñanza del teatro, un debe en Uruguay que tiene que ver con la propia historia de la formación teatral», explicó.
Objetivos: generar preguntas y rescatar la memoria de las mujeres
A través del libro se busca aportar material para el debate, a todas la personas que desarrollan la docencia en el área artística y teatral, en los bachilleratos artísticos, escuelas, liceos, en colegios, o en centros comunales, con el fin de que puedan reflexionar acerca de en qué paradigma de la pedagogía teatral están posicionadas para enseñar.
En el libro se apunta a que quienes enseñan teatro se formulen algunas preguntas provocadoras acerca de cómo se posicionan en el proceso de enseñanza: «¿diriges la realización de un personaje y de una obra?, eso es un paradigma. ¿Generas una creación colectiva con los estudiantes y ves qué pueden hacer?, ese es otro paradigma», explicó. «Si a través del libro logramos que los profesores y profesoras de teatro reflexionen acerca de cuál es la herramienta que utilizan, por qué y para qué la usan, alcanzamos el gran objetivo», añadió. Entiende que una cuestión fundamental de la pedagogía teatral es «¿cómo vamos a encarar la formación pedagógica de los cuadros de docentes teatrales y artísticos que existen a lo largo y ancho de todo el país?». Es necesario que los docentes de arte cuenten con herramientas pedagógicas, «no basta con que sepas cantar para enseñar canto. No basta», afirmó.
Por otra parte señaló que los cánones artísticos, las figuras de mayor autoridad en el rubro, los maestros, las listas de los mejores, suelen ser masculinos. «En la historia del arte han existido grandes artistas mujeres, pero no están en los cánones, no se enseñan en las clases», acotó. Por ello entiende que es importante que la mirada de las investigadoras, escritoras y dramaturgas, se enfoque en esas artistas, mujeres muy importantes en las artes escénicas uruguayas, que han quedado invisibilizadas como María Azambuya, Margarita Xirgu, Adriana Lagomarsino, Graciela Figueroa, Nelly Goitiño, entre otras. Resalta el caso de María Azambuya como paradigmático porque a pesar de haber sido una renovadora del teatro de la posdictadura y cumplir un papel clave para ciertos cambios, no aparece en las listas de referentes del teatro uruguayo, a diferencia de Xirgu que llegó a ser famosa.
Un arduo trabajo
El libro implicó un proceso de investigación exhaustiva para lo que se recurrió a diversas fuentes documentales: las actas del Consejo Técnico Asesor de la EMAD, en las que se habían registrado muchos de los debates surgidos en torno a temas pedagógicos, entrevistas y artículos de la prensa acerca de las figuras del teatro incluidas en el libro, numerosos testimonios de primera mano de personas que las conocieron y entrevistas a estudiantes que pasaron por sus clases. Esta investigación les llevó también a encontrar algunos libros como el de un escritor catalán que trabajó con Xirgu, en el que aborda la forma de enseñar ciertas técnicas teatrales y recordar que esta pedagogía fue aplicada en la EMAD durante un período hasta el siglo XX.
Asimismo para recopilar la pedagogía de Azambuya, se recurrió fundamentalmente a los archivos del Teatro El Galpón y a los cuadernos de notas de Azambuya de sus clases con los estudiantes, que se encuentran en el Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas (CIDDAE). En este sentido Percovich resaltó la importancia de los archivos personales, «de hecho a partir del libro decidí que voy a donar todo mi archivo si le sirve a alguien en algún momento», informó, «es necesario tener conciencia de que los cuadernos de notas son importantes y de que cuando no existe una sistematización de esta información, se pierde en la anécdota», añadió. «La idea es comenzar a provocar esta sistematización, que otros tomen la posta y lo sigan haciendo», apuntó.
Una vez reunido el material fue necesario integrarlo todo para poder armar el sistema pedagógico de cada una de las directoras teatrales que se incluyeron en la obra, «fue una tarea muy meticulosa y rigurosa, porque incluyó describir cuáles eran los procedimientos que utilizaban, de dónde provenían, en quién se inspiraban», en suma explicar los planteos pedagógicos en el libro de manera que fueran entendibles para el lector, destacó.
Situación actual de la pedagogía teatral en Uruguay
«Hoy en Uruguay no existe un solo sistema de enseñanza de teatro sino varios», explicó Percovich. Existen los cursos privados de teatro dirigidos a infancias, adolescencias y adultos que brindan personas que se formaron en esta rama del arte y abren sus academias. Esta rama de la enseñanza no está regulada, estudiada ni controlada en el país, en otros lugares del mundo existe regulación, leyes en la materia y mesas donde articulan las instituciones de formación privada teatral. Por otro lado, funcionan también el bachillerato artístico y los cursos de teatro ofrecidos por profesores de literatura, que forman parte de otro sistema con sus formas y programas propios pero con escasa reflexión sobre pedagogía teatral. Otro sistema de enseñanza teatral que coexiste con los anteriores en Uruguay es el modelo de la Intendencia de Montevideo aplicado en el EMAD, el mismo que utilizan también numerosas escuelas independientes y grupos de teatro, que producen obras teatrales.
Percovich explicó que, en lo que se refiere al diseño teatral, se trata de otro campo y entiende que en Uruguay cuenta con mucho más desarrollo que la actuación. La enseñanza de esta rama del teatro se ofrece en la EMAD y está mucho más presente en la Universidad que la actuación, el diseño teatral se brinda en la Facultad de Arquitectura y en el Instituto Nacional de Bellas Artes, de la Udelar.
A todos estos sistemas se suma otro más reciente que incluye cursos de performance que comienzan a brindarse en la Udelar, laboratorios y otros espacios dirigidos a la rama teatral, lo que para Percovich implica lo que va a ser el gran desafío para la Facultad de Artes. «Creo que si se genera una licenciatura en teatro en la Udelar, que espero que sí, va a ser una formación diversa, donde los egresados puedan salir con distintas competencias y distintas posibilidades. Que se pueda hacer teatro en la universidad es muy importante pero pienso que debería ser una práctica reflexiva, que sepa sistematizarse a sí misma, que incluya la elaboración de una tesis, que se plantee como una maestría o un doctorado, porque muchos colegas míos en el mundo del teatro son universitarios y son muy buenos colegas artistas, o sea, ser buen artista y ser universitario no están divorciados, en ese sentido creo que el libro apunta a empezar a tender puentes entre estos dos ámbitos y no romperlos», sostuvo.
Entiende que el sistema educativo se encuentra en el «debe», de pensar en generar espacios de trabajo que aborden la formación teatral que existe distribuida por todo el país y en la que no piensa ni estudia nadie, excepto quien la imparte a través de una academia por ejemplo. «¿Cuál es la metodología que se utiliza y los contenidos que se enseñan? No sabemos, porque no están dadas esas discusiones. Entonces también el libro apunta a generar una alerta al decir: este es un tema que estaría bueno pensar», expresó.
«Amar a tu monstruo»
Percovich relató que la presentación del Libro «Amar a tu monstruo», fue un momento muy hermoso y emocionante, el foyer del Solís se colmó de gente proveniente de distintos ámbitos, la que venía de la Udelar, de la política, amigos, familia, «el evento fue muy cálido, pero sobre todo fue una gran celebración».
Explicó que el título del Libro proviene de la pedagogía teatral de María Azambuya a través de la cual promovía el «amor al monstruo», a la diferencia. Para Percovich en cuanto a la inclusión de la diversidad, un tema que se encuentra en el tapete en la actualidad, la Udelar aunque tiene mucho más incorporado el feminismo y el género que el racismo, todavía tiene dificultades en profundizar en este tema. Como ejemplo señaló que en lo que se refiere a formación hay cursos de género en algunas carreras de la Udelar como Abogacía pero son optativos cuando deberían ser transversales a toda la carrera.
«El teatro no es ajeno a eso», apuntó. «Vas al teatro y el público, los actores y actrices, y los diseñadores teatrales en su mayoría, son blancos, En lo que se refiere a la gente con discapacidad está recién empezando a tener espacios para integrarse, pero no en los lugares centrales, siempre son lugares marginales o alternativos o específicamente creados por alguien que tiene sensibilidad sobre tema. Entonces, creo que nos queda un enorme camino. El monstruo sigue estando afuera, no amado, rechazado. No está dentro todavía y creo que ese es el gran trabajo que tenemos por delante en todos y cada uno de los ámbitos de la vida», explicó.
Para Percovich lo que sucede con la invisibilización de la diversidad en el teatro es similar a lo que pasa con las mujeres en la ciencia y la política. «Si la niña no ve ingenieras, astronautas, no va a concebir la posibilidad de que ella misma pueda seguir esas profesiones. La cultura tiene ese rol, ayudarme a visualizar la sociedad que quiero para el futuro», concluyó.
