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Mesa «El futuro del agua potable en Uruguay» 

El 15 de junio el Seminario «Mientras llega la lluvia ¿Qué pasa con el agua en Uruguay?» cerró sus actividades con la Mesa titulada: «¿Esto se soluciona cuando llueva? El futuro del agua potable en Uruguay». Las panelistas expusieron sus perspectivas sobre la protección de los recursos hídricos, su abastecimiento y distribución y la gobernanza en la gestión.

El panel de esta instancia de intercambio estuvo integrado por la decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar), Mónica Marín y las docentes de la Udelar Julieta López, profesora Adjunta  del Departamento de Ingeniería Ambiental del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería y Micaela Trimble, profesora Adjunta de la Facultad de Ciencias e integrante del Instituto SARAS. Camila Fernández Girón, licenciada en Geografía y docente de la Facultad de Ciencias fue la moderadora de esta mesa.

Mejorar el abastecimiento, distribución e información a los usuarios

López recordó la afirmación de Marcelo Barreiro en primera mesa este seminario: estamos en una sequía de una magnitud extraordinaria e imprevista. Señaló que a esta crisis se llegó también por las pautas de gestión que se tomaron, como comenzar a bombear desde aguas abajo de la represa de Aguas Corrientes a aguas arriba de esta, para no comprometer el abastecimiento de agua a la población. Eso trajo como consecuencia la afectación a la calidad del agua y que esta tuviera algunos componentes como el sodio, que la planta de Aguas Corrientes no puede remover, ya que fue diseñada para el proceso de potabilización tradicional que se aplica al agua dulce. Destacó que un punto importante es que no hubo información clara a la ciudadanía sobre qué hacer y cómo afecta el cambio de la calidad de agua en la salud y eso contribuyó a que sintamos que es una crisis más profunda.

Con respecto a qué se puede hacer hacia adelante, López entiende que hay tres miradas del tema, la que se enfoca en el abastecimiento, la que se dirige hacia el consumo y la que apunta a los usuarios. Con respecto al sistema de abastecimiento, allí se ubica la necesidad de aumentar nuestras reservas de agua bruta y existen distintos proyectos que se vienen discutiendo desde hace años y apuntan a esto, como la construcción de una represa en Casupá o el Proyecto Neptuno. La necesidad de aumentar las fuentes de agua bruta influye en los procesos de potabilización ya que implica crear también nuevas plantas para esto. Otro factor importante es el sistema de distribución, en ese sentido López recordó que existe una gran diferencia entre la cantidad de agua que se produce y la que llega a los consumidores, que es un volumen mucho menor. Señaló que la OSE mide muy bien el valor de esta relación entre el agua potable que se produce y el agua que llega y se factura en el domicilio de los consumidores. Destacó que un alto porcentaje de esa agua no facturada corresponde a pérdidas físicas, existe por tanto una necesidad clara de invertir en mantenimiento y en la actualización de las redes de distribución y de saneamiento ya que las de Montevideo por ejemplo tienen muchos años. «Uruguay es un país que hace muchos años que tiene buenos sistemas de agua y de saneamiento pero eso significa que hay que invertir en estos sistemas: entonces ojalá que esta crisis ayude a que esta mirada de lo que precisamos, tenga la inversión que necesita», afirmó.

En lo que se refiere al agua que consumimos, opinó que estamos acostumbrados a utilizar agua potable para todo dentro de la vivienda -agua de la cisterna, las aguas de lavado, etc-, «creo que ahí tenemos una oportunidad para empezar a aprovechar otras aguas como la que proviene de la lluvia y del reuso de las aguas grises que se originan de la pileta de la cocina, del baño y de la ducha, no del inodoro y del bidet». Señaló que las aguas grises tienen contaminantes diferentes, requieren un tratamiento y gestión más fácil para su reutilización en algunos usos de la vivienda. También sería una linda mirada hacia adelante pensar las oportunidades que existen a nivel industrial, de reusar el agua, con lo que bajaría el requerimiento del uso del agua potable como tal.

Con respecto a la mirada de los usuarios, entiende que ha empezado a aparecer una desconfianza hacia el agua de bebida y que en este momento, así como en otras situaciones de crisis, «falta información que les permita tomar decisiones». En ese sentido muchas personas están instalando filtros domésticos sin saber cuáles son los adecuados, qué mantenimientos requieren y sin que exista una regulación sobre las características de los equipos tienen tales características. Entiende que este es un desafío hacia adelante «ojalá que esta crisis nos ayude a mejorar la transparencia de la información hacia los usuarios y también la regulación de qué tipo de filtros domésticos son necesarios y que tipo de instalación y mantenimiento se necesita», expresó. 

Hacia una gobernanza participativa del agua en Uruguay

En su exposición Trimble explicó que la gobernanza refiere a los procesos de toma de decisiones, a qué actores son incluidos o excluidos en él y qué estructuras se toman para esos procesos de decisión, de monitoreo o de controles. Se observa una tendencia a nivel nacional e internacional de ampliar los procesos de participación de la ciudadanía general y de los actores implicados en la gestión de los recursos naturales, señaló, y con ello han ido aumentando las investigaciones sobre esos procesos. Trimble mencionó tres proyectos sobre gobernanza del agua en Uruguay en los que ella ha trabajado: Deci Agua, Govern Agua y Gob Hidro.  

La docente afirmó que «no podemos disociar los elementos naturales y biofísicos de los elementos sociales, económicos, políticos, culturales». Esta idea se ubica en el contexto de los sistemas socio ecológicos, donde se entiende que los múltiples componentes del ambiente están interconectados, explicó. Factores internos y externos al sistema «hacen que no podamos predecir cómo el sistema se va a comportar», observó, y la presencia de esta incertidumbre fue mencionada por algunos panelistas en este seminario. Por eso destacó la importancia de la participación social y de distintos actores que pueden aportar diferentes saberes y conocimientos científicos y técnicos, «lo que hace que las medidas que se tomen puedan ser más efectivas y también aceptadas y legitimadas por quienes van a ser afectados por esas decisiones».

En cuanto a las crisis del agua, señaló que son problemas complejos que no se pueden asociar solamente a procesos climáticos, por ejemplo, «tampoco las podemos disociar de sus procesos de gobernanza y muchas veces se dice que las crisis del agua son crisis de gobernanza». Estas tienen consecuencias muy importantes para la población, sobre todo entre los sectores más vulnerables, además, generan desconfianza en la comunidad y esto pudo observarse en 2013 cuando se afectó la cuenca del río Santa Lucía y en 2015 la Laguna del Sauce, indicó. En un contexto de cambios ambientales que son inciertos, es necesario que los sistemas de gestión estén preparados para aportar a la toma de decisiones en la incertidumbre, de incorporar una mirada más a largo plazo y traer elementos de anticipación con el uso de herramientas que favorezcan la consideración de múltiples futuros posibles y cómo prepararse para ellos. «Como consecuencia de las crisis muchas veces se aprueban planes de gestión o se mejoran programas de monitoreo», pero en general esto no llega a transformar el paradigma de gestión de fondo, los cambios no llegan a implementarse o a ser duraderos, señaló. El argumento para obviar el involucramiento de diferentes actores suele ser el de tener que tomar decisiones rápidas y por eso en general estas se centralizan en los niveles superiores de gobierno, lamentó.

Los estudios sobre este tema indican que en Uruguay la legislación da un contexto propicio para la gobernanza participativa del agua: el plebiscito sobre el agua de 2004 aprobó una reforma del artículo 47 de la Constitución donde se establece que el acceso al agua potable y al saneamiento son derechos humanos fundamentales, se marca la prioridad de este recurso para el consumo humano y por primera vez se determina la importancia de la participación ciudadana en procesos de decisión y control de los recursos hídricos. «Esto ha generado mucha controversia porque no está siendo cumplido en su totalidad», informó.  

En 2009 se aprobó la ley de Política Nacional de Aguas proponiendo espacios de participación con diferentes actores en la planificación, gestión y control de los recursos hídricos, ambiente y territorio. Se crearon ámbitos consultivos y asesores del Ministerio de Ambiente: tres Consejos Regionales de recursos hídricos en el territorio, y a nivel local Comisiones de Cuenca, conformadas por representantes de gobierno (municipal, departamental y nacional), usuarios (OSE, sociedades de productores), y sociedad civil (organizaciones sociales, sindicatos, academia, entre otros). El proyecto Govern Agua analizó el funcionamiento de distintas comisiones de cuenca en Argentina, Brasil y Uruguay, observando que cuando estas tienen una trayectoria y reconocimiento más marcados, «están más preparadas para aportar en contextos de crisis o para actuar de antemano para que no se desencadenen». 

Se ha visto que estas comisiones valoran la oportunidad de intercambio y coordinación, sin embargo enfrentan como desafíos la limitación en recursos financieros o de tiempo y también que hay cuestiones que son llevadas a consulta en forma tardía o directamente no se llevan, tal como ocurrió con el proyecto Neptuno. «Las Comisiones de Cuenca tienen un potencial para que exista construcción colectiva entre diferentes actores», señaló Trimble, pero necesitan de una facilitación y coordinación que la favorezca; en algunos casos falta apropiación por parte de los actores de los diferentes espacios y el poder para la toma de decisiones sigue estando concentrado en los niveles superiores de gobierno, observó. Para concluir expresó que desde la Udelar se puede aportar de múltiples maneras a estos procesos participativos, tanto con la articulación entre diferentes disciplinas y la generación de enfoques transdisciplinarios que involucren actores no académicos, como con la generación de eventos como el panel ciudadano Deci Agua, organizado por la institución en 2016.  

Propuesta de la Udelar

Marín por su parte se refirió al Proyecto Agua país que la Udelar incluye en el reciente Informe y solicitud presupuestal que será tratado próximamente en el Parlamento. Este proyecto, que aborda el tema de la protección de los recursos hídricos en Uruguay, en una primera etapa se enfoca en la cuenca del Río Santa Lucía. Es una zona muy importante, puntualizó, vinculada a varios departamentos: Flores, Florida, Lavalleja, San José, Canelones y Montevideo; por su actividad es una área estratégica, provee de agua potable al 60% de la población. La cuenca incluye a 385.000 habitantes, de los cuales 32% pertenecen al medio rural y se dedican a la actividad hortícola, frutícola, vitivinícola, cría de aves y cerdos, producción lechera, ganadera, forestal, turismo y recreación, informó. 

La decana entiende que gradualmente el país se ha ido comprometiendo con el ambiente y remarcó algunos de los hitos que evidencian este proceso. Algunos de ellos fueron la reforma constitucional de 2004, que reconoció el derecho al acceso al agua potable y al saneamiento, la Ley Nacional de Aguas, unos años más tarde y la conformación de las comisiones de cuencas, una para cada río importante del país, que integran en una misma mesa a los diferentes actores mencionados por Trimble. Resaltó que estas comisiones han establecido un diálogo y acuerdos muy valiosos y como resultado de este trabajo han producido un Plan de Cuencas. La Udelar tiene una participación activa en estas comisiones, así como en la Mesa Técnica del Agua, junto a especialistas de organismos estatales. Asimismo destacó que desde el punto de vista normativo se ha avanzado también en una serie de medidas como la delimitación de zonas buffer en las márgenes del río Santa Lucía, la instrumentación de mecanismos de control en la cuenca, del pastoreo de ganado, de los vertidos y efluentes domésticos e industriales, de la aplicación de nutrientes y de plaguicidas, del uso, manejo y conservación de los suelos, del tratamiento de efluentes de los tambos, entre otras.

Lo novedoso que aporta el proyecto Agua país es que, para abordar este tema tan complejo se trató de reunir, alinear y concertar las distintas disciplinas y áreas de conocimiento, a través de una propuesta multidisciplinaria e interinstitucional que tiene objetivos comunes claros y flexibilidad, expresó Marín. El proyecto se elaboró a través de un trabajo conjunto de la Facultad de Ciencias y el Centro Universitario Regional del Este (CURE) junto con todas las facultades del Área Científico Tecnológica de la Udelar (Ingeniería, Química, Veterinaria, Agronomía y Arquitectura, Diseño y Urbanismo). Asimismo se plantea integrar de distintas formas a técnicos de las instituciones que se encargan de la gestión (del Ministerio de Ambiente, Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, de la OSE, de las Intendencias) como una manera de ensamblar las distintas visiones y propuestas, acerca de cómo resolver los problemas concretos vinculados a la crisis socioambiental que enfrenta el país.

El objetivo general de la propuesta es la implementación del Plan de Cuenca del río Santa Lucía, un camino valioso que ya está avanzado, con un enfoque multidisciplinario y apuntando a la mejora de la calidad del agua y a mitigar el impacto de las actividades productivas que están instaladas en sus márgenes. Está planteada para llevarse a cabo en tres años y está basada en tres ejes: capacitación y formación, investigación y participación ciudadana. Propone realizar una serie de cursos, convocar a proyectos de investigación y a la participación ciudadana.  

Anteriormente se desarrolló la mesa panel «Respuestas tecnológicas a la crisis del agua potable», con la participación de los profesores Pablo Gamazo, del Departamento del Agua, CENUR Litoral Norte, Udelar, y Mauricio Ohanian, del Instituto de Ingeniería Química, Facultad de Ingeniería, Udelar, junto a Julio Cameto, ingeniero Químico, director de OZOX SRL. Al finalizar ambas mesas se abrió un espacio de preguntas que el publico envió a través del chat de Youtube.

Acceda al video de las Mesas «Respuestas tecnológicas a la crisis del agua potable» y «El futuro del agua potable en Uruguay»:

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https://udelar.edu.uy/portal/2023/06/mientras-llega-la-lluvia-seminario-abrio-con-la-mesa-la-crisis-del-agua-en-perspectiva/