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Panel reflexionó sobre la Declaración universal de los DDHH en su 75° aniversario

La coordinadora de la CUDH, Mariana Achugar, dio la bienvenida a las personas presentes e indicó que este evento era un cierre del ciclo conmemorativo llevado adelante por esta Cátedra durante el presente año, con motivo de los 75 años de la Declaración universal de los derechos humanos (DDHH). 

Respecto a este importante acuerdo internacional, explicó que surgió en el contexto de posguerra luego de que se usara el castigo colectivo, el genocidio y la violencia sexual como armas de terror del Estado. «Este documento puso en el centro el principio de la dignidad e igual valor de todas las vidas humanas sin discriminacion de género, ascendencia étnico racial, nacionalidad, edad, estatus migratorio, situación de discapacidad u otras diferencias. Trató de poner esa aspiración compartida de todas las personas para tener una oportunidad de desarrollar una vida plena», señaló.

Achugar sostuvo que en la actualidad vivimos en un momento de múltiples crisis: climática, de pérdida de biodiversidad, de contaminación, de conflictos bélicos, creciente desigualdad económica y violacion de normas internacionales que ponen en riesgo la posibilidad de vida en el planeta, así como a la democracia. Por tanto en este aniversario es pertinente «la revisión y renovación de nuestro compromiso con los valores que ponen en el centro el sostenimiento de la vida, la solidaridad, la ayuda mutua respetando la diversidad y cuidando las libertades fundamentales y los derechos humanos y de la naturaleza».

El diálogo en torno a esta conmemoración comenzó con Javier Palummo, relator especial de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). Señaló que es fundamental pensar en los desafíos que se tienen por delante, no sólo en términos del futuro de los DDHH sino también de las democracias, ya que las debilidades institucionales, quiebres democráticos e ideas antiderechos «no son algo del pasado» y en nuestra región se manifiestan periódicamente.

Resaltó la necesidad de estar alerta en relación a las garantías democráticas y procedimientos de respeto a los DDHH e indicó que nos encontramos ante formas de deterioro, de aceptación de modalidades de trabajo político que confrontan los valores democráticos e incluso principios fundamentales del Derecho Internacional de los DDHH. Como ejemplo mencionó la existencia de grupos políticos -con buen resultado electoral- que se declaran en contra de la no discriminación, de la igualdad de género o de los derechos de las personas migrantes.  

La Declaración universal adoptada hace 75 años promovió el enfoque de DDHH en planes de acción y políticas públicas, y así se constituyó como una herramienta para la transformación social e institucional, dotando a los DDHH de una lógica interdisciplinaria, explicó.

Fuera de fronteras

En el contexto actual Palummo comprende que hay varias corrientes alrededor del mundo que son muy críticas respecto del Derecho internacional de los DDHH, cuestionan que sea una herramienta útil para lograr cambios sustanciales y afirman que estos derechos deberían reinventarse. Algunos autores señalan que declarar a los DDHH «en bancarrota» pasó a ser una moda en ámbitos académicos y que hay un «desencanto» respecto a ellos. Si bien estas corrientes se posicionan de manera crítica, no proponen alternativas y esto es muy desafiante, manifestó.

Palummo agregó que en la línea de estas tendencias críticas se encuentran quienes pretenden volver al origen de la Declaración universal de DDHH, sosteniendo que la normativa actual es un conglomerado enorme de artículos o que hay demasiados tratados en esta área. También ven como algo negativo la existencia de diversos tratados específicos, comités y órganos sobre los derechos de distintos colectivos de personas.

Expresó que este aniversario es oportuno para pensar en tono autocrítico y apostar a que los procesos nacionales de lucha por los DDHH se desarrollen en clave regional, hemisférica y universal, puesto que «ninguno de los desafíos actuales se resuelve dentro de las fronteras», entre estos, los que refieren al ambiente, a las personas migrantes, a la igualdad de género.

Para finalizar, indicó que es necesario considerar las voces de grupos de personas que son ignorados en el debate público y que han sido históricamente sometidos a formas estructurales de discriminación. También destacó la importancia de que cada vez haya más personas trabajando en el ámbito de los DDHH desde una mayor institucionalización y en diferentes organismos, y esto va de la mano de una expansión de saberes en el ámbito académico, de mayor oferta de formación y profesionalización en este campo.

Igualdad fáctica

Flor de María Meza, integrante del comité coordinador de la CUDH, reflexionó sobre el primer artículo de la Declaración universal de DDHH, referido a los principios de igualdad y libertad, en el contexto actual de guerras, crisis ambiental, negacionismo del pasado reciente, asesinato de defensores ambientales, entre otras situaciones. La docente entiende que «no es suficiente la igualdad formal», sino que es importante el reconocimiento de las causas y de los colectivos para cambiar las trayectorias de discriminaciones. Manifestó que el camino a una solución a la desigualdad y la lucha de los grupos históricamente discriminados «tiene que darse colectivamente» y no por separado. Remarcó que es imprescindible centrarse en lo fáctico, es decir en la práctica y no sólo en lo normativo, para garantizar la igualdad de oportunidades y resultados en el trabajo conjunto por la vida digna de las personas.

Por su parte la intervención de Daoiz Uriarte, director del Instituto de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho, trató sobre la idea de que los DDHH constituyen «la única ideología que debe vivir eternamente» y que estos tienen que ser «el mito que tenemos que lograr que llegue a toda la humanidad». Esta ideología se generó por el temor a los abusos de poder y a la destrucción que somos capaces de generar, lo que quedó en evidencia en la II Guerra mundial, señaló. Su origen también se encuentra en la búsqueda de la paz y en la solidaridad; «tenemos que demostrar que el temor sigue existiendo y que sin derechos humanos vamos a ir a un mundo peor», expresó.

Fotos: Evelyn Chiribao, UCUR

Video de la actividad: