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Casa Crespi. Alerta sobre falta de debates y consensos

El Centro de Estudiantes de Arquitectura (CEDA) y el Instituto de Historia de la Arquitectura (Farq-Udelar), cerraron en diciembre el ciclo 2012 del proyecto Revisor Montevideo con una jornada de divulgación arquitectónica sobre el destino de la Casa Crespi.

El encuentro, planteado como una jornada de divulgación y reflexión en la vía pública, tuvo lugar en un salón al aire libre montado sobre el cantero de la Avenida Julio María Sosa, con la Casa Crespi de telón de fondo. La actividad se centró en un diálogo entre el Dr. Arq. William Rey y la Arq. Ana María Crespi.

«Es bien significativa esta charla en medio de dos calles, y no es casual que estemos aquí, sino en una relación muy directa con un patrimonio que se encuentra hoy en una situación de preocupación», explicó Rey. «Porque se trata de una obra que no va a ser demolida, sino que va a ser afectada por una construcción nueva, una construcción que se le incorporará de una manera que bien valdría la pena discutir.(…) Me parece que es un proyecto que por su peso, por su relación con un patrimonio importante, merece al menos un grado de discusión, antes de una aprobación”, expresó.

Rey señaló que se trata de una obra de referencia en el patrimonio moderno de Montevideo y también del Uruguay, y agregó: «es un ejemplo de arquitectura residencial de enorme valor por distintas razones: como objeto individual, como respuesta de un proyecto a la ciudad, al lugar donde se inserta, y como una obra que conocieron distintos arquitectos en distintas generaciones, y que por tanto sirvió para construir cultura arquitectónica. (…) Empezar a hablar de Patrimonio Moderno es también una cuestión necesaria, una cuestión que se impone. Porque es ese Patrimonio Moderno el que se está viendo afectado por demoliciones, por intervenciones no adecuadas, por incorporaciones de nuevos proyectos que lo afectan en su contexto próximo. (…) Se trata de un patrimonio capital, uno de los grandes patrimonios con que cuenta este país, y que todavía ni siquiera ha sido catalogado. Necesitamos un proceso de catalogación fuerte -que aun no hemos realizado- que está en el debe y por el cual tenemos que empezar seriamente a trabajar».

Docente e investigador de la Facultad de Arquitectura, Rey se refirió al autor de la obra, el arquitecto Luis Crespi, y su papel en el contexto de la arquitectura uruguaya entre los años 1930 y 1950. La arquitecta Crespi, hija del proyectista, incorporó al encuentro la visión de quien habitó la casa desde la infancia. Recuerdos que conjugaron la descripción de la espacialidad interior, las obras de arte que integraban su equipamiento, el mobiliario (parcialmente diseñado por el propio Crespi), así como de los espacios exteriores y de mediación con la calle. «Esto no es curvo porque le gustara la arquitectura naval, esto es curvo por Mendelsohn», aseguró, aludiendo a la resolución de esquina de la vivienda.

Ambos arquitectos aludieron a la importancia de la obra en la trayectoria del autor, responsable además de los edificios de la Biblioteca Nacional, Crematorio del Cementerio del Norte,Yacht Club, viviendas individuales en Punta del Este (en colaboración con el arquitecto Jorge Herrán), y las viviendas Meerhoff en Punta Carretas.

«Lo que se va yendo no se recupera»

En la actividad participaron estudiantes, otros docentes y vecinos. El arquitecto Ricardo Béhèran, presidente del Comité Nacional de ICOMOS/Uruguay, estimó que «cuando se protege un bien, en este caso un bien de interés municipal, el espacio exterior que juega directamente con la casa parece que no fuera parte de la protección. Cuando se altera ese espacio exterior, se está alterando fundamentalmente lo que es el concepto de la arquitectura. Por ello entonces, el bien protegido debería incluir el espacio exterior».

Sobre el mismo punto, Rey agregó que el espacio exterior y el proyecto de jardinería «son tan importantes en la propuesta del arquitecto, como la obra misma». Y la afectación de esos contextos «es muchas veces dramática para la obra». Sobre la intervención concreta explicó que estos debates merecen un espacio de discusión específico. «Creo que es una deuda de todos, del Revisor Montevideo, de mi cátedra (Historia Nacional), del posgrado (Maestria en Patrimonio), la de poder abrir un espacio para discutir este proyecto desde el proyecto».

El arquitecto Julio Villar Marcos, integrante de la Comisión de Patrimonio de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), e integrante de la Comisión Especial Permanente de Ciudad Vieja (CEPCV) desde 1984, dijo que a sugerencia del arquitecto Nery González, la Comisión de Patrimonio de la SAU está intentando formar un grupo de trabajo «con participación de la Facultad de Arquitectura, la SAU -que tiene un gremio muy duro con respecto a este tipo de cosas, demuele y hace- , y la Intendencia de Montevideo, que trabaja con parámetros diferentes a los de la Facultad y también a los del gremio».

La Casa Crespi, «podría tomarse como un caso de estudio, relativo a lo que podemos ir haciendo para mantener determinados elementos patrimoniales de altísimo valor en una ciudad que cambia (…) La situación no es fácil de resolver». Villar se mostró «un poquito desilusionado con respecto a las respuestas que dan las autoridades a este tipo de situaciones. Yo exhorto a todo el mundo a que siga atentamente este desarrollo, porque de acá podemos sacar algo, ganemos o perdamos con respecto a esta casa, creo que lo que interesa es lo que va quedando, lo que se va yendo no se recupera».

Para Rey, este tipo de actividades «no son frecuentes, pero es importante que se realicen y se desarrollen, y que sirvan para llamar la atención y generar reflexión. Creo de todas maneras, insisto, que está faltando un tiempo de discusión proyectual, y que tenemos que poder construir un ámbito para llevarlo adelante. Nos está faltando justamente construir ese espacio. El Revisor Montevideo puede ser el agente que construya ese nuevo espacio, pero yo también propongo que la cátedra lo pueda apoyar».

El Equipo de Revisor Montevideo considera que el evento cumplió su objetivo y promoverá durante este año la articulación que entiende se está reclamando desde distintos ámbitos para un trabajo sinérgico en la materia.