Claudina Rattaro: ganadora del 18º Premio L’Oréal Unesco «Por las Mujeres en la Ciencia» de Uruguay - Edición 2025
Rattaro lidera el área de investigación de redes móviles dentro del Departamento de Telecomunicaciones del Instituto de Ingeniería Eléctrica de la FIng, su trayectoria combina la creación de entornos experimentales para redes móviles con la aplicación de inteligencia artificial y tecnologías abiertas, con el objetivo de impulsar la innovación y la independencia tecnológica en Uruguay.
Impacto del premio y perspectivas a futuro
La investigadora señaló que algunos de los requisitos para postularse al premio eran ser una mujer menor de 45 años, tener un doctorado concluido y liderar el proyecto de investigación que se presentara a la convocatoria. El proyecto por el que ganó el reconocimiento continúa una línea de investigación en la que varios investigadores e investigadoras vienen trabajando desde hace un tiempo: incorporar herramientas de inteligencia artificial (IA) en las redes móviles para que estas funcionen mejor, dotarlas de mayor capacidad de toma de decisiones y mejorar la eficiencia en la asignación de recursos, tales como el espectro radioeléctrico, la energía y la capacidad de red. Añadió que esta es una tendencia actual en el mundo, cada vez más la IA se está aplicando en diferentes áreas de conocimiento, en particular en las telecomunicaciones.
Añadió que el premio va a tener un impacto en varios aspectos, en la investigación que llevan adelante, en los cursos que brindan y en los proyectos de tesis de grado y posgrado que acompañan. Aunque vienen financiando su investigación con fondos propios de la Universidad a través de los proyectos de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), y de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), con los que han logrado adquirir distintos equipos, el reconocimiento viene asociado a un monto económico y piensan destinar gran parte, alrededor del 70%, para comprar equipos, entre ellos un servidor importante, y un equipo de radio definido por software, que utilizan mucho para emular distintas tecnologías. El fondo asimismo estará destinado a pasantías en universidades del exterior de varios estudiantes de posgrado que integran el equipo de investigadores, ya que existe equipamiento fuera del país con el que no cuentan en Uruguay y que están lejos todavía de adquirir. Estas pasantías permitirán que los estudiantes a su regreso vuelquen sus conocimientos en el equipo o que a través de ellos este pueda realizar pruebas en laboratorios del exterior, que no se pueden desarrollar en el país.
Rattaro explicó que el objetivo a futuro es instalar en la Udelar un laboratorio de redes móviles a nivel nacional, para probar soluciones en lo que tiene que ver con el desarrollo de software, ya que el proyecto además de la IA abarca arquitecturas abiertas, que se basan hoy en la filosofía de un hardware cada vez más genérico y un software que toma un lugar más preponderante. Entiende que «Uruguay aunque en general ha sido tomador de tecnología, por lo menos en el área de las telecomunicaciones, es fuerte en el desarrollo de software, ante los nuevos planteos que impulsan un cambio de paradigma del rol del software ¿por qué el país, en un futuro, no podría pasar a ser un jugador en el negocio de las telecomunicaciones?».
Destacó que estas áreas de investigación son campos que avanzan notablemente, por ejemplo, cuando entró a la Facultad a estudiar, recién habían ingresado al mercado nacional los primeros modelos de telefonía celular de segunda generación que permitían mandar mensajes de texto. «Obviamente no me imaginaba que hoy iba a estar dedicada a esto o que la telefonía y las redes celulares iban a evolucionar y llegar a lo que son en la actualidad», expresó. Resaltó que hoy se está hablando de redes 5G, que actualmente son una realidad, pero los investigadores ya están mirando a las redes 6G que están en proceso de estandarización y se prevé que lleguen en el año 2030. «No queda nada y las redes 5G, que prometieron muchas cosas, entre ellas las vinculadas al diseño, requieren todavía mucha más investigación, es una tecnología que todavía no está totalmente madura», apuntó.
Resaltó que esta velocidad vertiginosa de los cambios tecnológicos implica grandes desafíos para investigadoras e investigadores. Para las redes 6G, por ejemplo, en el área de las redes móviles se plantea una sinergia entre las redes satelitales y las terrestres. En cuanto a las necesidades del área de las telecomunicaciones, destacó que se necesita más personas formadas, que estudien estas carreras, lo que tiene que ir acompañado de más inversión, que se tomen estos temas o algunas áreas vinculadas como prioritarias y se otorguen apoyos concretos importantes para que Uruguay pueda desarrollarse en las telecomunicaciones.
Significado del reconocimiento y trayectoria
Rattaro destacó que el premio en lo personal le causó mucha alegría porque significa un reconocimiento a un trabajo y un esfuerzo de varios años. Además «soy totalmente formada en el sistema educativo público desde escuela y el liceo, y también en la universidad pública, en la Udelar cursé mi carrera de grado, la de maestría y el doctorado, así que este premio es también un motivo de orgullo», subrayó. Por otra parte, el reconocimiento también impacta en el equipo de investigadores, la institución y la formación que se da en la Udelar, a los que este premio da visibilidad.
Nació en Montevideo por circunstancias familiares puntuales pero sus padres eran de Carmelo, departamento de Colonia, donde transcurrió su vida también. Señaló que es primera generación universitaria en su familia, y en su adolescencia, cuando comenzó a pensar que formación cursar luego de finalizar el bachillerato, tampoco tenía ningún conocido ni referente que se hubiera dedicado a la ingeniería. Relata que llegó a la carrera y a la vocación, en parte por «circunstancias fortuitas», su afinidad con las materias matemática, física, y química en bachillerato, ex compañeros de liceo que ya estaban cursando la carrera en Montevideo que volvían a Colonia y profesores y profesoras, la orientaron acerca de la elección de esta formación universitaria.
Recuerda que el cambio que implicó trasladarse de Carmelo, donde había solo dos liceos, uno de ciclo básico y otro de bachillerato, a Montevideo, para comenzar la carrera, fue enorme. Pasó de una institución «en la que te conoce todo el mundo, a otra tan grande, que sos una entre muchos, es un cambio impresionante», expresó. Otra de las complejidades fue manejarse en la ciudad, «ahora creo que es todo un poco más sencillo por la tecnología pero yo andaba con los mapas en papel para saber cómo llegar a un lugar o dónde había que bajarse del ómnibus», recuerda. Cuando vino a estudiar a la Facultad se alojaba en una pensión estudiantil en el Parque Rodó e identifica como algo positivo que pudo compartir la vida diaria con muchos estudiantes de distintas facultades y servicios de la Udelar, lo que le facilitó conformar grupos de estudios con compañeros y compañeras con los que vivía y que a priori no conocía.
En lo que tiene que ver con su experiencia en la FIng señaló que «Ingeniería es de las carreras que tiene menos mujeres y eso sí fue de un impacto para mí cuando comencé a cursar en la Facultad, porque no me lo esperaba». Recuerda que el curso introductorio, que inicia a los nuevos estudiantes en el funcionamiento de la Facultad, se dictó en un salón en el que había alrededor de 50 personas y sólo cuatro eran mujeres. «Además en aquel momento la Facultad tampoco estaba tan preparada como ahora, en estos 20 años han aumentado, por ejemplo la cantidad de baños para las estudiantes, docentes y funcionarias, cuando inicié la carrera había solo dos baños de mujeres en todo el edificio (sin contar los de los institutos), tampoco existían salas de lactancia como hoy, la facultad estaba pensada para recibir varones, la situación ha mejorado sensiblemente en muchos aspectos», añadió.
De todas formas considera que los grandes desafíos que le implicó ser mujer le sobrevinieron más que en la trayectoria estudiantil, en su desarrollo académico. En ese sentido entiende que todavía faltan dentro de la Universidad más políticas de cuidados, «tareas que aunque se ha avanzado en la igualdad, continúan recayendo mayormente sobre las mujeres, además que hay actividades que las mujeres no podemos delegar como la lactancia, por ejemplo». En su caso personal postergó la maternidad hasta finalizar el doctorado no obstante, desarrollarse en cualquier carrera académica, implica frecuentemente viajar, asistir a conferencias y colaborar con otras universidades, «cuando estás cuidando niños pequeños, se te presentan más desafíos para para poder congeniar estas tareas con el desarrollo académico», afirmó.
Rattaro explicó que con otras compañeras docentes están trabajando en el tema de por qué ingresan tan pocas mujeres a la carrera y cómo hacer para revertirlo. Asimismo vienen instrumentando desde hace casi 10 años, acciones concretas con este fin, con estudiantes de educación secundaria mujeres y con niños de primer año de escuela a quienes invitaron a la Facultad para participar de una serie de actividades. Entre ellas les propusieron a los niños y niñas que dibujaran una persona que trabajara en el campo de la ingeniería y lo interesante fue que muchos dibujaron mujeres. Luego de esta actividad realizaron una encuesta anónima a los niños y niñas, en la que les preguntaban a qué querían dedicarse cuando fueran grandes. La segunda carrera elegida fue la de ingeniero e ingeniera y la opción fue elegida por varias niñas.
Entiende que el premio Lóreal, le ha dado bastante visibilidad en los medios y esto además de permitirle difundir las actividades de investigación que desarrollan, también posibilita visibilizar a las mujeres que trabajan en el área de la ciencia. Considera que es importante esta visibilidad de las mujeres ya que «a veces elegimos a qué dedicarnos porque vemos un modelo a seguir». Los números duros indican que el número de mujeres en las carreras de computación, eléctrica y sistemas de comunicación, de la Facultad de Ingeniería, está por debajo del 20%, algo que viene sostenido en los últimos 20 años. «Por eso mostrarle a niñas o adolescentes, el trabajo de mujeres que se dedican a estas profesiones, creo que puede estar bueno para empezar a cambiar la situación», añadió.
