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Un siglo de Zelmar Michelini: la mirada «sobre hombros de gigantes» 

La organización de esta actividad fue coordinada por la profesora Marina Cardozo, de la Unidad Curricular Historia Contemporánea (Subunidad Historia Mundial) de dicho instituto. La apertura de la Jornada -que continuó el viernes 5 de abril- contó con la presencia de numeroso público. Además de Cardozo, participaron el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, el decano de la FHCE, Pablo Martinis, el representante de la Fundación Zelmar Michelini, Marcos Michelini y el fiscal Letrado Penal de Montevideo en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe. 

Arim agradeció al equipo organizador de esta actividad por su trabajo y por ofrecer la posibilidad de homenajear a Michelini y de reflexionar académicamente sobre él. Señaló que su figura atraviesa la historia del Uruguay, primero como militante del Partido Colorado, luego como fundador de la principal fuerza política que tiene hoy nuestro país, como político que resistió a la dictadura y «uno de los principales voceros de esa resistencia». Agregó que «su asesinato representa posiblemente la visión más descarnada del terrorismo de Estado que se instaló en la región en ese período». 

«Recordar a Zelmar y hacerlo desde una reflexión académica en la Universidad República es también una vocación institucional», afirmó, como lo es sostener los relatos basados en la investigación que hacen a la verdad histórica y aportan a la sociedad, en un continente atravesado por negacionismos de distinta naturaleza.

Por su parte Martinis expresó que este tipo de actividades forman parte de la identidad de la FHCE. Comentó que esta jornada incluía el aporte de organizaciones del ámbito académico, del ámbito sociopolítico y de la cultura, para abordar distintas perspectivas que permitirían leer y releer el legado de Michelini. Destacó la importancia de transmitir ese legado y de que este «llegue a nuevas generaciones, no como un mantra que repetimos, sino como una herencia que es puesta a disposición para que estas generaciones la reelaboren y construyan a partir de ella». También señaló que entre las facetas de la figura de Michelini se observa un perfil de educador, «de una persona que tiene la voluntad de dirigirse a otros con la intención de transmitirles claves para entender e intervenir sobre el mundo común. En el caso de Zelmar, sus interlocutores prioritarios provenían del pueblo o de las masas como solía mencionarse, por eso quisiera reivindicar también su figura como la de un educador popular», en paralelo con su trayectoria política y gremial. Martinis agregó que esto se relaciona con «una actitud profundamente esperanzada de creencia en las posibilidades de los sectores populares» por parte de Michelini y así lo expresa Mario Benedetti en el poema que le dedicó, al decir que era capaz de «encender el futuro con unas pocas brasas».

Marcos Michelini, hijo del ex legislador y responsable de la Fundación Zelmar Michelini, comentó que esta fue creada en 2008 por su familia. Además de investigar, sistematizar y difundir la obra y pensamientos del ex senador, esta organización busca cooperar en la lucha por los derechos humanos y la construcción de ciudadanía a través de la generación de ámbitos plurales de reflexión. Asimismo se propone colaborar con otras instituciones en la lucha contra la impunidad, por la verdad y la justicia en la recuperación de la memoria histórica del pasado reciente. Estos ejes de trabajo se plasman en talleres, actividades de formación de líderes culturales barriales y de personas privadas de libertad, entre otras acciones. «Desde la Fundación hemos tratado justamente de abordar la figura de Zelmar en forma completa tratando de que lo dramático de su asesinato no esconda los aspectos más cotidianos y queribles de su persona. Su dimensión humana no pasa sólo por su sensibilidad frente al terror o el compromiso con los más pobres, pasa también por ser un lector incansable o por su pasión por las carreras de caballos», expresó, «estamos convencidos que cuanto más lejos esté Zelmar del frío bronce de los monumentos más honraremos su memoria».

Voz denunciante

Perciballe señaló que siendo joven se aproximó inicialmente «al Zelmar Michelini mártir», a «aquel político uruguayo que por defender sus ideas y por resistir a la dictadura había sido asesinado y vilipendiado por esta». Más tarde su actividad profesional le permitió acceder a otras facetas, «a lo largo de la vida y del trabajo de nuestra Fiscalía hemos accedido a mucha documentación que nos permitió conocer a ese periodista con esos centenares de artículos en distintos medios de prensa y sobre distintos y variados temas, pero siempre con una posición de mucho conocimiento de los temas, de mucha vocación de transmisión de conocimiento y de mucha vocación de formar políticamente a los demás». Se refirió a dos artículos escritos por Michelini en agosto y en octubre de 1972, en los que el ex senador denuncia las torturas sufridas por algunos detenidos en nuestro país, así como el «primer desconocimiento institucional», por el que las Fuerzas Armadas se negaron a liberar a cuatro médicos que habían sido exculpados por la Justicia. Estos artículos «son esenciales para nuestro trabajo, pero también como una guía de pensamiento de ese tiempo», indicó el fiscal. Las denuncias realizadas por Michelini en este período como periodista y como senador, incluyendo las discusiones parlamentarias acerca de la instauración del estado de guerra interno «nos dan una pauta muy importante de su vocación», agregó. También se refirió a las tribulaciones que sufrió Michelini por la situación de su hija Elisa, detenida y torturada mientras él se encontraba en Argentina y denunciaba la situación de nuestro país. 

Cardozo recordó el asesinato de Michelini y del diputado Héctor «Toba» Gutiérrez Ruiz, junto a Rosario Barredo y William Whitelaw en Argentina: «hace 50 años Zelmar, el Toba y sus valientes compañeros libraron una denodada lucha por el restablecimiento de la democracia en circunstancias infortunadas, adversas, desesperadas, perseguidos por emisarios de la dictadura uruguaya así como por los escuadrones de la muerte que ensangrentaban Argentina. Fueron impedidos de regresar a su patria, buscados como criminales y pintados como tales ante la población, como en el pasado lo fuera Artigas». Señaló que «para quienes como yo y como buena parte de los presentes no los conocieron personalmente, su recuerdo roza el mito. Es un riesgo que hay que evitar ya que los colocaría fuera del contexto histórico político alejándolos de su tiempo y menospreciando los numerosos sacrificios cotidianos que realizaron».

Militantes que «querían vivir»

Señaló que con el paso de los años se ha difuminado la memoria colectiva de tantos protagonistas de la lucha contra la dictadura, «a veces sus muertes son representadas como sacrificios voluntarios para dar ejemplos a sus compañeros y a la posteridad. Es una ilusión. Querían vivir, contribuir a la construcción de la nueva sociedad, volver con sus familias y amigos, hacer política a la luz del día en su propio país. La violencia se los impidió». Aunque la sociedad actual tiene poco en común con aquella contra la que lucharon y por la que fueron perseguidos, vale cuestionarse ¿qué hemos hecho con la sociedad nacida de sus luchas?, ¿cómo hemos vivificado sus ideales de solidaridad?, ¿qué sentido hemos dado a sus muertes?, expresó. Para concluir destacó el valioso aporte de militantes y activistas perseguidos y exiliados como Michelini y Gutiérrez Ruiz, citando al pensador Bernard de Chartre: «somos como enanos subidos a hombros de gigantes, de modo que podemos ver más cosas que ellos y más lejos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo sino porque podemos elevarnos más alto gracias a su estatura de gigantes».

Posteriormente, el historiador Gerardo Caetano ofreció la conferencia magistral titulada «Zelmar Michelini, el tiempo y la memoria». En esta repasó la trayectoria del ex senador: sus orígenes familiares, su militancia estudiantil y su militancia sindical como empleado bancario, su carrera política en el Partido Colorado, primero junto a Luis Batlle Berres y luego como fundador de la Lista 99. Más tarde, su alejamiento de ese partido y su participación en la fundación del Frente Amplio. También rememoró la oposición activa de MIchelini ante las políticas represivas que comenzaban a instalarse en nuestro país en ese período y, una vez establecida la dictadura, sus denuncias sobre el terrorismo de Estado en Uruguay ante todos los foros donde encontró eco a nivel internacional. 

Además, Caetano recordó a Michelini como padre, como un «orador irrepetible» que no solo era un lector apasionado sino que «pensaba mucho». También recordó su calidad como periodista y cronista deportivo, su afición por el fútbol y por el Club Defensor, entre otras facetas. Valoró «su coraje, que no es lo mismo que temeridad» y expresó que «si Zelmar estuviera hoy aquí estaría hablando con los jóvenes, no tengo dudas, atento a los jóvenes y a lo nuevo».

El viernes 5 de abril las actividades continuaron en la FHCE, con los paneles «Nuevas miradas sobre Zelmar Michelini», «El exilio y la dimensión internacional» y «Resistencia y represión transnacional», y una Mesa de testimonios en el «Espacio Cultural y de Encuentro lo de Molina» que finalizó con la actuación de Rubén Olivera y del poeta Luis Bravo.

Programa

Acceda a video de la apertura de la Jornada y conferencia de G. Caetano 

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