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Aprendizajes en la investigación. Jornada de cierre del PAIE 2021

El PAIE, una línea de trabajo que lleva adelante desde 2008 la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Udelar, se encarga de financiar proyectos de investigación de 6 a 9 meses de duración en todas las áreas de conocimiento a partir de llamados anuales abiertos a todos los estudiantes universitarios de grado. Uno de sus objetivos es fomentar la creatividad y la inquietud de los estudiantes de la Udelar. 

La jornada de cierre se dividió en dos partes, en la primera se realizó una exhibición de posters de los trabajos de investigación seleccionados entre las 91 propuestas que se presentaron a la edición 2021 del Programa. En la segunda parte del evento algunos grupos de estudiantes realizaron la presentación de sus respectivas investigaciones, realizadas en el marco del PAIE.

Primer estudio de arañas en Áreas Protegidas

Uno de los proyectos presentados, titulado «Araneofauna de blanqueales y algarrobales del litoral oeste del Uruguay», fue llevado adelante por los estudiantes de la Facultad de Ciencias, Giovanni Sburlatti, Sofía Cabezas, Felipe Hourcade y Agustina Serafín. Los estudiantes relataron que la idea de presentarse al PAIE para investigar acerca de la presencia de arañas en un territorio surgió luego de un práctico de la materia Artrópodos, que cursaban en ese momento.  

La zona que eligieron para realizar la investigación (un Área Protegida del litoral oeste del Uruguay gestionada por privados) presenta ventajas, explicaron: es un medio natural y hasta el momento, no se habían realizado allí trabajos de este tipo. El objetivo del estudio fue reconocer las distintas especies de arañas que habitan este ambiente natural y realizar un muestreo corto e intensivo, a lo largo de unos días. Acotaron que el terreno en esta zona se caracteriza por un suelo arenoso, blanquecino y con altas concentraciones de sodio, por lo que es hostil para las especies que viven allí. 

Para realizar la recolección de las arañas tuvieron que tramitar ante el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) un permiso de colecta, una autorización que habilita a retirar material biológico de un territorio. Luego de esto, realizaron las tareas específicas de recolección, para las que debido a la variedad de hábitos de vida de las arañas, debieron utilizar distintas técnicas y horarios, algunas especies las recolectaron de noche. Luego de colectadas las especies se dejaban inmediatamente en alcohol y posteriormente, se clasificaban por familias y más tarde por especies. 

A partir de este trabajo el equipo elaboró la primera lista de familias y especies de arañas de Áreas Protegidas. El equipo de estudiantes señaló el gran valor de la experiencia ya que les permitió aprender mucho, no solo en la práctica científica sino también en la instancia de difusión que tuvieron con una escuela de la zona, en la que compartieron con los niños y niñas los conocimientos que habían adquirido sobre los arácnidos que habitan nuestro territorio.

Investigando desde el este del país

Otro de los trabajos seleccionados por el PAIE para la presentación de esta jornada de cierre fue «Efectos de la conectividad de los tajamares sobre las especies de peces y macroinvertebrados de la cuenca del arroyo Maldonado», llevado adelante por un equipo de estudiantes del Centro Universitario Regional del Este (CURE), integrado por María Gissel Pereira, Ignacio Silva, Mónica Quattrini, Sergio Silvera, Giuliana Ferrari, María Laura Nogueira, Bruno Piperno y Bárbara Suárez. El proyecto de los estudiantes abordó el estudio de los tajamares, con el fin de reunir información que sea un aporte para su gestión. La investigación apuntó a vincular estas fuentes de agua con el concepto de cuenca hidrográfica, específicamente con la cuenca del arroyo Maldonado, y con la presencia y variedad de familias de peces. Destacaron que si bien en Uruguay hay numerosos tajamares, existe una enorme carencia de información acerca de ellos. 

Las y los estudiantes destacaron el aprendizaje técnico que les aportó la investigación y señalaron que el hecho de que los integrantes del equipo se encuentren en distintos niveles de la carrera fue un factor favorable para esto. Asimismo resaltaron los aprendizajes científicos y de gestión que recabaron con esta experiencia a través de numerosas actividades nuevas que desarrollaron en el marco del proyecto, como revisiones de papers, tareas de logística, entre ellas gestionar recursos, coordinar visitas, tramitar permisos, etcétera. 

También subrayaron la importancia de haber podido incorporar nuevas herramientas de trabajo como técnicas de laboratorio, de muestreo, entre otras. Señalaron también que el proyecto tendrá una devolución a través de un informe que entregarán a los dueños de los predios que les autorizaron ingresar para realizar el estudio, para que estos tengan información acerca de la calidad de sus tajamares. Agregaron que a partir de esta investigación surgen muchas preguntas que pueden dar pie a otros trabajos. 

Impacto del consumo de pasta base 

El equipo de estudiantes de la Facultad de Medicina, integrado por Helena Cabrera, María Emilia Schaffner, Vanina Clouzet, Julia Castro y Lucía Perroni, todas cursando el último año de la carrera de Medicina, presentó el proyecto titulado «Efecto de la exposición prenatal a pasta base de cocaína en el desarrollo del hipocampo». El interés de las estudiantes por la temática surgió cuando cursaban Embriología en cuarto año de la carrera y conocieron acerca del gran impacto del consumo de las mujeres durante la gestación, de drogas como la cocaína y la pasta base, a tal punto que el Ministerio de Salud Pública lo ha ubicado como un problema de salud pública en el país. Aclaró que aunque la pasta base es un producto intermediario de la cocaína, sus consumidores presentan una sintomatología clínica distinta, asociada a una mayor dependencia y mayor deterioro psicosocial que las personas que consumen cocaína.

Por ello a las estudiantes les interesó investigar el impacto de la exposición prenatal crónica a pasta base de cocaína en el desarrollo del hipocampo, una estructura del cerebro fundamental en el desarrollo de la memoria y el aprendizaje, midiendo estos efectos en ratas. Las estudiantes resaltaron que este es el primer estudio realizado en animales acerca de los efectos de la pasta base; se habían realizado algunos experimentos con la cocaína pero estos también fueron muy escasos. 

Destacaron que los primeros resultados de esta línea de investigación sugieren que el desarrollo del hipocampo in vitro se ve fuertemente afectado por la pasta base de cocaína. Añadieron que continuarán con otra línea de estudio para investigar si los cambios observados en este sector del cerebro se traducen en modificaciones en el desarrollo de la memoria. 

Vida y muerte en esclavitud 

Estudiantes de las Licenciaturas en Antropología Social y en Arqueología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación presentaron los resultados de su proyecto «Entre la vida y la muerte: recuperando la memoria ancestral africana en el Montevideo colonial». El grupo está integrado por Andreína Bazzino, Patricia Fernández, Bruno Hernández Risso e Iliana Izquierdo. El estudio se enmarca entre los años 1724 y 1813. Las y los estudiantes destacaron la gran magnitud de la esclavitud en ese período, especialmente por sus resultados en el desarrollo económico y social de la ciudad de Montevideo. Las personas esclavizadas -consideradas como mercancías- no solo fueron mano de obra para la construcción dentro de las murallas de la ciudad sino que trabajaron fuera de ellas, tanto en chacras como en canteras, aguadas y batallones y además, «participaron en todas las guerras independentistas», señalaron. «Vimos que casi todos los lugares de vida de las personas africanas esclavizadas también eran espacios de muerte», afirmaron.

En el actual barrio Capurro, el grupo investigó sobre los restos del Caserío de Filipinas, conocido como «Caserío de los negros». Actualmente sobre estos restos se ubican una escuela pública, un jardín de infantes y casas particulares. Esta construcción data de 1787, fue erigida sobre barrancas con abundantes vientos como «depósito» de las personas esclavizadas que cumplían cuarentena, para evitar su desembarco directo a la ciudad dadas las condiciones infrahumanas en las que venían en los barcos negreros, hacinadas, encadenadas, desnudas, señalaron. 

El equipo estudió que este enclave se relaciona con los emprendimientos de Francisco Antonio Maciel, «uno de los grandes esclavistas de nuestro país», quien en ese mismo año instaló el primer saladero de la zona sobre el arroyo Miguelete, el cual se sostuvo con mano de obra esclavizada. Además, Maciel fue promotor del Hospital de la Caridad, que estaba destinado a la atención de «personas pobres» pero en su mayor parte recibía justamente a quienes llegaban en los barcos negreros, explicaron, «era un buen lugar donde recuperar aquella mercancía que se iba a rematar o vender en las plazas públicas y que iba a conformar toda la mano de obra dentro y fuera de la ciudad». El grupo también profundizó en los aspectos cuantitavos de la esclavitud en América.