Impacto del contexto mundial actual en la agricultura y la alimentación
La apertura de la conferencia «Implicaciones agroalimentarias globales del conflicto de 2026 en el Medio Oriente», que se llevó a cabo el 5 de agosto, estuvo a cargo de Juan Pablo Albornoz, integrante del equipo de programa de FAO en Uruguay, quien repasó la destacada trayectoria de Torero en este y en otros organismos internacionales. El trabajo de Torero se centra especialmente en la seguridad alimentaria, el acceso a dietas saludables y la resiliencia frente a las crisis y el fortalecimiento de las cadenas de suministro, señaló; ha liderado el análisis económico de la FAO sobre las repercusiones de las principales crisis mundiales en la seguridad alimentaria, incluida la respuesta técnica de este organismo frente a las consecuencias en la guerra en Ucrania.
«Generación local de conocimiento científico y de tecnologías adecuadas a la realidad nacional»
Por su parte, el rector de la Udelar, Héctor Cancela, dio la bienvenida a Torero y señaló que para la institución es un honor y un privilegio recibirlo.
Informó que en Uruguay el sector agroalimentario es el sostén principal de la economía, representa más del 70% de las exportaciones, 16% del Producto Interno Bruto y emplea en forma directa el 13% de la población. A nivel internacional, nuestro país tiene un rol importante ya que produce alimentos para más de 20 millones de personas, agregó.
Cancela indicó que los sistemas alimentarios enfrentan desafíos para sus transiciones sostenibles, buscando equilibrar el bienestar económico, la equidad social y la protección ambiental; «esto requiere de la generación local de conocimiento científico y de tecnologías adecuadas a la realidad nacional». En diversas Facultades y Escuelas, la Udelar trabaja en torno a temas vinculados a la alimentación, la nutrición, la agronomía, la veterinaria, la química y la ingeniería y, recientemente, ha puesto en marcha un Instituto de Transiciones Sostenibles en Sistemas Alimentarios, tratando de abordar dichas transformaciones con un enfoque sistémico y transdisciplinario y buscando promover la innovación, la formación de recursos humanos y la generación de capacidades, agregó.
«Los derechos humanos son indivisibles, interdependientes e inalienables», expresó; nuestra universidad tiene una fuerte inquietud respecto a la coyuntura internacional que incluye múltiples frentes de guerra, desplazamientos forzados, diversos perjuicios provocados por el cambio climático y poblaciones que necesitan ayuda humanitaria, entre otras situaciones que deben preocuparnos. En todo este contexto, la conferencia de Torero será «un profundo aporte que nos va a ayudar a reflexionar sobre este tema y a seguir cumpliendo con el artículo 2 de nuestra Ley Orgánica, que insta a esta universidad a contribuir al estudio de los problemas de interés general y propender a su comprensión pública, así como defender los valores morales y los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma democrático-republicana de de gobierno», concluyó.
Desafíos y capacidades de la agricultura en el contexto actual
Al comenzar su conferencia, Torero comentó que, además del conflicto de Medio Oriente, últimamente la situación agroalimentaria global se ha visto afectada por la guerra de Ucrania, que ha tomado un viraje complejo porque se ha vuelto a cerrar parcialmente el Mar Negro.
Aclaró que para la FAO, la agricultura no solamente abarca cultivos vegetales sino también la pesca, la acuicultura, la cría de animales terrestres y la producción forestal. Por naturaleza, la alimentación y la agricultura enfrentan diversidad de riesgos e incertidumbres, planteó. Entre estos, Torero identificó tres grandes grupos. En el primero ubicó los distintos sectores que afectan el sector rural: los insumos como semillas, pesticidas, piensos, fertilizantes y el combustible diesel que utilizan las bombas de irrigación. «Todo esto hoy en día está totalmente impactado por lo que está pasando en Ormuz», señaló.
El segundo tipo de riesgos para la alimentación y la agricultura se enmarca en el comercio, cuyas reglas están evolucionando «a velocidades exponenciales», sostuvo Torero, ya que las tarifas que antes se negociaban durante meses, hoy cambian en segundos. En tercer lugar, mencionó a la logística e infraestructura. Los avances durante los últimos años hacen posible acceder a información detallada sobre qué es lo que transporta cada navío o container y, lo que está ocurriendo en Ormuz y el Mar Rojo, va a impactar en esa logística, indicó.
Las tres dimensiones mencionadas van a afectar la producción, la productividad y los precios locales e internacionales, observó Torero. Además, la alimentación y la agricultura se ven afectadas por una «proliferación de enfermedades zoonóticas y también de plantas que están evolucionando rápidamente con el clima», como sucede hoy con las soja transgénica en Estados Unidos.
En el aspecto macro, destacó que desde 2007 y 2008 se acordó una transición al uso de biocombustibles y, a partir de la guerra en Ucrania y del impacto en los precios de los combustibles fósiles, se aceleró la reconversión a energía renovable. No obstante, y aunque en la producción agrícola los insumos de energía que se utilizan son enormes, «los tractores siguen siendo a diésel, la maquinaria de procesamiento no está basada en energía solar o energías renovables». «Es necesario empezar a evaluar por qué sucede esto y ver cómo transmitimos ese aspecto a la agricultura», añadió.
Por otra parte, resaltó el aspecto macroeconómico de la deuda, el tipo de cambio y el crecimiento económico. Otro factor macro que influye en la alimentación y agricultura son «las guerras que dejan a su paso tierras minadas que son muy difíciles y costosas de limpiar como sucede en Ucrania». Finalmente destacó el aspecto humanitario, «todos estos problemas de precios van a generar un impacto sobre alimentos y sobre la posibilidad de los más vulnerables de acceder a estos, lo que causa emergencias y problemas de migración y refugiados que se ven en forma tan masiva hoy en día».
A esta complejidad que impacta en la agricultura se le suman factores transversales centrales, destacó: «el estrés hídrico y el cambio climático, en el que hemos violado siete de los nueve límites planetarios, y que van a ser en el futuro unas de las principales causas de conflicto en el mundo». Afirmó que existe certeza de que la frecuencia y la intensidad de eventos climáticos va a crecer, «no hay opción y no importa lo que hagamos», lo que preocupa hoy porque se está viendo ya con el fenómeno de El Niño.
Entiende que ante esta realidad los agricultores se ven obligados a tomar decisiones, la primera es producir lo mismo con menos insumos; la segunda es, producir menos, - es el caso de Australia que bajó el cultivo de trigo en 15% y aumentó la actividad ganadera-. Como tercera decisión de los agricultores señaló la transición a los biocombustibles y en cuarto lugar, el viraje hacia productos que son menos intensivos en la demanda de nitrógeno, «moverme de trigo y maíz, a soja». Estas decisiones van a llevar, y están llevando ya, a menor rendimiento agrícola, explicó.
Torero considera que las cinco capacidades que pueden ayudar a enfrentar la problemática son «prevenir, anticipar, absorber, adaptar y transformar, en especial las tres primeras». Prevenir es tener sistemas de alerta temprana que ayuden a advertir lo que va a pasar; anticipar es tener modelos que permitan predecir esos riesgos que van a afectar los precios de los alimentos y su producción; y absorber se refiere a la capacidad de absorción del shock, que entiende que es lo más importante. Como ejemplo de esta capacidad, mencionó el manejo del agua que se hace en Uruguay, con represas que se pueden abrir o cerrar de acuerdo a la situación, «sin importar el shock que se presente, la capacidad de absorción ayuda a que el impacto sea menor».
