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Philippe Meirieu recibió el Título de Doctor Honoris Causa de la Udelar 

El 19 de octubre la Universidad de la República (Udelar) entregó el Título de Doctor Honoris Causa al profesor Philippe Meirieu (Universidad de Lyon II - Lumiére, Francia), por sus destacadas contribuciones en el campo de las Ciencias de la Educación y las Humanidades. 

La entrega de este reconocimiento fue propuesta por el Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y aprobada por unanimidad por el Consejo Directivo Central de la Udelar el 4 de agosto pasado. Como parte de la fundamentación para esta distinción académica, se destaca que: Meirieu ha cultivado el campo académico de las Ciencias de la Educación y las Humanidades, especialmente desde su trabajo en la Universidad de Lyon II - Lumiére. En este terreno ha fundamentado la centralidad de la educación de sujetos libre-pensantes, emancipados, así como la construcción de escuelas más humanas y hospitalarias que alberguen a todos y a cada uno de los sujetos respetando sus particulares y sus diferencias, pero abonando el lazo social, la solidaridad y la fraternidad.

En la ceremonia, que se transmitió en vivo por el canal de YouTube de la Universidad de la República, participaron el profesor Philippe Meirieu; el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), Nicolás Duffau; y la profesora del Instituto de Educación de la FHCE Eloisa Bordoli, integrante del grupo que propuso la entrega de este galardón y responsable de leer la Laudatio.

Duffau celebró la posibilidad de entregar este título, el máximo reconocimiento de la Udelar, «a alguien que ha reflexionado sobre la educación, la pedagogía, sobre lo que implica resistir en el terreno pedagógico, que ha dado elementos para quienes están día a día en las aulas».

Destacó que esta distinción expresa la voluntad política de la Universidad y de su Facultad, que se manifiesta también a través de dos cuestiones: por una parte, la importancia que las temáticas vinculadas al mundo educativo tienen en la FHCE, que desarrolla «una sostenida y vigorosa reflexión cada vez más robusta y comprometida con las preocupaciones políticas, sociales, culturales, y económicas en nuestro país»; y en segundo lugar, el hecho de que «la Udelar no actúa en soledad, sino que se vincula también con la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Ministerio de Educación y Cultura e instituciones públicas y privadas vinculadas al mundo educativo».

En su intervención, Bordoli destacó que «cuando la Universidad de la República concede su máxima distinción académica no reconoce solamente una trayectoria sino que también dice algo de sí misma, de los saberes que considera valiosos, de las preguntas que entiende imprescindibles y de los compromisos que desea reafirmar en su comunidad y en toda la sociedad». Por eso entiende que otorgar el título Doctor Honoris Causa a Merieux, significa «celebrar una obra extraordinariamente fecunda y al mismo tiempo una determinada manera de comprender la educación, como un derecho humano fundamental y un bien público y social, así como una responsabilidad del Estado».

«Recibimos hoy a uno de los pedagogos más relevantes del pensamiento educativo contemporáneo, que posee una rica y fecunda producción académica, así como una vasta experiencia docente y un fuerte compromiso con la defensa de la educación pública. A un intelectual que ha dedicado buena parte de su vida a formularse una pregunta sencilla, pero con profundas consecuencias. ¿Qué significa verdaderamente educar a otro ser humano? Philippe Meirieu nunca ha respondido esta pregunta mediante fórmulas tranquilizadoras», expresó.

Educación que funda funda el bien social, la democracia y la república

Luego de recibir el reconocimiento, Meirieu se dirigió al público. «En este mundo caótico este paso de algunos días en Uruguay para mí es una escala serena y rica», señaló. Añadió que en esta visita tuvo «la oportunidad de participar en buenas prácticas en las que he podido ver el dinamismo de los profesores de Uruguay, su actividad pedagógica y capacidad de trabajar con sus alumnos en condiciones extraordinarias, y la solidaridad al servicio de la escuela y de los niños».

Señaló la importancia del Congreso de la Educación que se está desarrollando en este momento en Uruguay, «que permite regularmente en cada momento político consultar a los actores sobre el terreno y tener de esta forma la temperatura y la proposición de cuestiones para el sistema educativo».

De la visita que está llevando a cabo en Uruguay, Meirieu resaltó sus conversaciones con estudiantes de educación secundaria y los debates con profesores de Formación Docente, «para mí fue muy rico escucharlos decir hasta qué punto están atentos a la dimensión humana de la escuela».

«Todo esto me mostró que aquí en Uruguay tienen recursos impresionantes, recursos educativos, extraordinarios, puedo dar testimonio de que sentí en este momento hasta qué punto la cuestión de la educación era para ustedes una verdadera prioridad, no solamente en la palabra, sino una prioridad en los hechos, en la realidad, lo que permite tener de pie a la sociedad, la democracia, la república en la que vivimos y tienen la suerte de vivir», apuntó.

Meirieu observó que los cambios rápidos de la sociedad actual hacen que las nuevas generaciones puedan tener dificultades para ser comprendidas por los adultos, es importante que los más jóvenes no renuncien a los diálogos y que los adultos los escuchen y apoyen en su interlocución, planteó. Destacó también la importancia de la educación no formal e informal que llega a través de la cultura, pero también a través del deporte, área en la que se aprende en particular el sentido de la responsabilidad.

«La educación escolar y ustedes lo dijeron de forma remarcable, es algo fabuloso, en ella diferentes seres vienen a compartir el mismo saber, esto es algo que funda el bien social, la democracia, la república», añadió Meirieu.

El experto en educación se reunió en Uruguay con algunos maestros, y destacó que en sus intercambios le señalaron: «creemos en la educación escolar, creemos que muchas cosas suceden y que nuestros niños, si somos capaces en este trabajo de movilizarlos, de compartirles conocimientos, pueden quedar marcados durante toda su vida, continuar aprendiendo y ser seres lúcidos y solidarios». Expresó que este trabajo necesita un esfuerzo de imaginación, de formación pedagógica de los educadores que es una cuestión difícil, pero esencial. 

También se refirió al miedo al futuro que provocan las nuevas tecnologías, en especial las vinculadas a la Inteligencia Artificial, «sin duda en la universidad, en la escuela debemos aprender a tener un uso razonado y reflexionar sobre estas herramientas». En este sentido Meirieu entiende que las personas tenemos un deber imperioso para los tiempos que vienen por delante, «el de desarrollar y de hacer existir lo que solo el ser humano puede hacer, lo que las máquinas no podrán hacer nunca: las experiencias activas, sensibles y compartidas, los aprendizajes cooperativos en la confianza recíproca». «Los pedagogos, ustedes, sabemos que la experiencia del camino es más decisiva que la llegada al destino», añadió.

Al final de su ponencia sostuvo que mantener en mente la universalidad de la Universidad, «es particularmente importante y una de las vacunas esenciales frente al repliegue identitario de la violencia, para prevenirnos contra todas las tentaciones de regresión que vivimos y que vemos todos los días».

«La solidaridad de las universidades en todo el mundo crea esta red, este tejido que nos une más allá de todas las fallas, las diferencias y las exclusiones. Y si esta red de solidaridad es más fuerte que las exclusiones, entonces todas las esperanzas se permiten, es la razón por la que acepté este reconocimiento, estoy muy feliz de encontrarme aquí con ustedes en vuestra Universidad», concluyó.