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Udelar entregó el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad a Gustavo Barbosa-Cánovas

El 6 de octubre en la sala Maggiolo de la Universidad de la República se realizó la ceremonia de entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad a Gustavo Barbosa-Cánovas, profesor de Ingeniería de Alimentos en Washington State University, Estados Unidos.

El evento contó con palabras del rector de la Udelar, Héctor Cancela, y de la directora de la carrera de Ingeniería de Alimentos, Alejandra Medrano (Facultad de Química), responsable de realizar la laudatio. La distinción responde a «la destacada trayectoria internacional y los importantes aportes en ciencia e ingeniería de alimentos, así como por la significativa contribución a la innovación en tecnología e ingeniería de alimentos a nivel internacional», según señala el documento de concesión aprobado por el Consejo Directivo Central.

La laudatio presentado por Medrano destacó que Barbosa-Cánovas no solo ha desarrollado una carrera de excelencia reconocida mundialmente, sino que «ha mantenido un fuerte vínculo con el país y con nuestra Universidad, colaborando activamente en la formación de recursos humanos, el desarrollo académico y la proyección internacional de la carrera de Ingeniería de Alimentos».

Cancela recordó la importancia para la Udelar de otorgar estas distinciones para «reconocer las trayectorias y aportes de personas que se han destacado sirviendo a esta casa de estudios y al país». Resaltó que Barbosa-Cánovas es egresado de la Facultad de Ingeniería y formó parte de un período «muy fermental» de la historia universitaria a finales de los años 60 y principios de los 70. Asimismo, destacó su papel clave a la salida de la dictadura en la consolidación de la carrera de Ingeniería de Alimentos: «Fue una formación completamente innovadora que hoy sigue siendo cada vez más pertinente y está permitiendo formar profesionales que aportan al país».

El rector también subrayó la trayectoria del investigador como un referente en su área a nivel global, así como sus orígenes en Minas, departamento de Lavalleja: «En un momento en el que el país apuesta a descentralizarse y dar oportunidades a quienes nacen en el interior, esto muestra que el talento siempre ha surgido en todos los rincones del territorio, dándonos ánimos para seguir ampliando el acceso y las oportunidades».

Apuntes, memorias e hitos de una trayectoria

Al hacer uso de la palabra, el profesor Barbosa-Cánovas expresó su profundo agradecimiento a la Universidad de la República, a su familia, a sus padres y a la ciudad de Minas, compartiendo una serie de reflexiones y anécdotas que marcaron su trayectoria académica y profesional.

Barbosa-Cánovas inició sus palabras recordando el significado especial de recibir la distinción en la Sala Maggiolo, evocando la figura del ex rector Óscar Maggiolo: «Fue una persona muy importante en mi desarrollo profesional; siendo rector fue también un gran profesor del que aprendí mucho sobre mecánica de fluidos, además de un líder con una trayectoria enorme».

El investigador valoró especialmente la sólida formación de grado recibida en la Facultad de Ingeniería de la Udelar: «La base que me dio la Universidad de la República me permitió incursionar en campos diversos con bastante éxito, siendo ingeniero industrial mecánico». Recordó que su primer contacto con el área alimentaria fue en su primer trabajo en la Fábrica Nacional de Cerveza, previo a su paso por la obra de Salto Grande.

Tras obtener una beca Fullbright que le permitió realizar su maestría y posterior doctorado en la Universidad de Massachusetts, Barbosa-Cánovas se desempeñó durante cinco años en la Universidad de Puerto Rico, donde impulsó la maestría en Ciencia y Tecnología de Alimentos y obtuvo destacados proyectos de investigación de la National Science Foundation.

Posteriormente se incorporó a la Washington State University, donde consolidó una de las líneas de investigación más influyentes: las tecnologías emergentes no térmicas para el procesamiento de alimentos (como altas presiones hidrostáticas, pulsos eléctricos de alta intensidad, ultrasonido y plasma frío). «Aparecieron un montón de tecnologías alternativas al calor que venían como anillo al dedo para lograr procesos mínimos, mantener la frescura del alimento y reducir significativamente la huella de carbono», explicó.

Durante su intervención, el homenajeado repasó además su rol en la creación de publicaciones científicas de referencia mundial —como las revistas Innovative Food Science and Emerging Technologies y Food Engineering Reviews—, así como la fundación de la división de procesos no térmicos dentro del Institute of Food Technologists (IFT) y el impulso de redes de trabajo globales.

Al cerrar su exposición, Barbosa-Cánovas enfatizó el motor detrás de su labor: «Yo no trabajo para mí, trabajo para una comunidad en la que creo. Siempre me interesó buscar la excelencia académica y crear para construir, manteniendo el foco en el trabajo riguroso y en devolverle al medio lo que he aprendido.